lunes, marzo 19, 2007

La vida "escocía" de las palabras


(Cristina y Luis, cuando eran dos personas adultas y solteras que actuaban con libertad, sin relación de jerarquía o dependencia.)

Luis quería ligar con Cristina. Cristina le dijo que nones, que amigos, y compas de partido, vale, pero que de pasar a mayores, nada de nada. Es como todas, pensó él, que dicen no cuando están deseando decir sí. Voy a insistir, que el que la sigue la consigue (90 mensajes y llamadas, y unos cuantos correos electrónicos desde enero).
Cristina se puso seria: Mira, Luis, que cuando digo no, es que quiero decir no. ¡Bah, bah!, dijo él, como si no supiera yo que a ésta le va la marcha. Luis, que me estoy cansando, que las 3 de la mañana no son horas ni para llamar ni para mandar mensajes y, a mayores, que me trae al pairo de qué tamaño la tengas. Es que me gustas mucho. Pero tú a mí no; y como sigas insistiendo, voy y me chivo al partido. Pues chívate, para lo que te va a servir. Pues te denuncio a la policía. Qué vas a denunciar, ¿eh?, ¿que te cortejo, so tonta?
Pues lo denunció, y el juez lo condenó por acoso y vejaciones, y, claro, que me lo han echado del partido. Y el pobre Luis se lo ha tomado muy requetemal, el hombre, y se defiende ("Falso Culpable") como puede. La culpa, por supuesto, la tiene ella. Cristina es como tantas y tantas mujeres, que no saben aguantar una broma, se lo toman todo a la tremenda, ven acoso sexual en unas buenas y honradas intenciones y, en definitiva, confunden el culo con las témporas. Que hay que ser burra, oyes, y malpensada, ¡jolines!
Hasta aquí, normal. Es decir, lo de siempre, ahora bien, en el artículo de ayer, entre otras, se podían leer estas afirmaciones:
-Me encuentro en una situación[...]originada por determinadas personas para provocar mi linchamiento y acabar con mi carrera política.
-Han provocado un escándalo mediático de consecuencias imprevisibles (o muy previsibles), basado en falsas acusaciones.
-Yo siempre creí que mi partido era una organización seria .
-La intriga y el enredo son los instrumentos de los que se sirven algunos para mantener su estatus, sus privilegios y prebendas a costa de cualquier cosa, incluso del honor y la dignidad de los compañeros de partido.
-Los objetivos (de esta conspiración) eran eliminar a un posible rival político y terminar con su carrera.
Si lo dice Luis, que lleva 19 años militando en el PP, yo, por mis partes, no tengo más que decir.
¡Ay!, bueno, sí, como diría Millán, de Martes y 13: ¡Que me meo toa! (Perdonad la ordinairez, pero es que no he podido de evitarlo).

sábado, marzo 17, 2007

yoalomio.es




Cuando te pones las gafas con cristales color lila ya no te las puedes volver a quitar. Y no tien mal que apaecer.
Da igual de qué trate la peli, como llevas puestas las susodichas gafas, te fijas en lo que te fijas y ya está.
Entonces. Él, el muchacho, en el fondo, es bueno. Se hizo malo por circunstancias, pero vio la luz (en los ojos verdes, o azules -qué sabe nadie y menos yo- de la muchacha). El negro, como representante de las clases desfavorecidas, es un pedazo de ser humano. No hay duda ni resquicio.
Ella. Guapa, por los adentros y por las afueras: morena de verde luna (a las rubias, estos papeles no); melena al viento; arreglada, pero informal, modeleo ad hoc, resaltando sus encantos, incluso en plena sabana; cuerpín a punto de romperse (esta observación no es mía, pero se la pillo a la mi amiga que fue conmigo); mirada electrizante; manos de dedos largos como espigas, y así todo. Arrojada, y concienciada, a la par que solidaria, periodista que recorre los conflictos del planeta, cámara en mano y portátil en retaguardia, poniendo en peligro su vida (Cinco de cada cinco novios encuestados opinan que vivo en crisis permanente. Crisis, ¿qué crisis? ¿De femineidad convencional?), incluso en pleno territorio talibán (que se lo cuenta al muchacho un aguerrido periodista de guerra, compañero de la rapaza, con una mezcla de admiración y envidia), con las ideas muy claras: desenmascarar la maldad que oprime al mundo. Bueno, lo que se dice, perfección Connelly.
Y, ¿para qué le sirve la perfección, a Jennifer? Para enamorarse hasta las trancas del malo reconvertido y hacer mutis por el foro en el momento en el que hay que jugársela de verdad (me la manda para casa él, que no quiere que se exponga más a semejantes peligros), para que DiCaprio-Rambo corone su papel de héroe ganado para la causa de la humanidad, y ella derrame una lágrima por él. Y luego culmine su obra en Londres (yo creo que en la misma sala -del Hotel Bahía de Santander- que El Jardinero Fiel).
O sea: lo de siempre.
La peli, en general, maleja. Con sus puntitos, pero maleja.

miércoles, marzo 14, 2007

La vida vergonzante de las palabras...



...y de los hechos.
"Parecen bandas callejeras con trajes de marca...".
"No hacen caso al director (Presidente del Senado) y además siguen gritando; a nosotros, por mucho menos se nos riñe".
"¿Quiénes son esos senadores y senadoras que han tenido ese comportamiento y qué medidas se toman contra ellos?"
Estos comentarios corresponden a un grupo de alumnos y alumnas de Garantía Social que asistían a la sesión como parte de una actividad programada por la ONG Liga Española de la Educación y la Cultura Popular.
La responsable de la actividad escribió a Javier Rojo en estos téminos:
[...] "Para esta actividad no se había improvisado, se había trabajado sobre el Senado, su composición, sus funciones, etcétera, y se culminada la actividad con la sesión.
Sentimos bochorno ante un comportamiento que desde la infancia los docentes consideramos inaceptable; ustedes han demolido nuestra actividad, que considerábamos muy importante ante nuestro alumnado para su involucración democrática y responsable".
Uno de los comentarios, recogido entre los trabajos que estos chicos y chicas (de estratos desfavorecidos de la sociedad, casi siempre con altísimos grados de desmotivación, que acuden a este programa para poder incorporarse al mundo laboral y social con unas ciertas garantías) hicieron después de la visita fue:
"A los políticos no les importamos nada... por eso no voto yo".
Y, como diría un gran amigo mío: "Cualquier juez los absolvería".

lunes, marzo 12, 2007

A través del espejo



Uno de los refranes preferidos de mi madre es: Ningún gochu se güel (en castellano, que tiene menos gracia, ningún cerdo se huele). Nos lo espeta, a mis hermanos y a mí, cuando le recriminamos alguno de sus comportamientos, para decirnos que antes de criticarla miremos a ver si no estamos haciendo lo mismo, o peor.
Sin saberlo, y haciendo uso del acervo popular, mi madre enuncia (a su manera, y sin tenerla en cuenta para nada que no sea "no me digas lo que hago mal"), la teoría del espejo.
Los espejos, según esta teoría, son personas que la Vida pone en nuestro camino para que veamos en los demás el efecto de nuestros actos.
Hace tiempo que soy consciente de ello, sin embargo, a veces se me olvida y doy en criticar (y lo que es peor, en juzgar y condenar), sin darme cuenta de que lo que critico (juzgo y condeno) es lo que me cuesta la vida reconocer en mí.

jueves, marzo 08, 2007

La vida pletórica de las palabras


Esta tarde voy a celebrar con mi hermano nº4, de profesión sus jardines, uno de los grandes deseos de su vida: deshacerse, de una vez para siempre, de su mono verde de jardinero municipal.

Mi hermano nº4, y no me ciega la pasión de hermana mayor, es un erudito, en esto del jardín (diseña jardines públicos y privados, recupera y rehabilita jardines históricos, da conferencias, ha escrito libros y decenas de artículos...), pero como no tiene titulación universitaria, ha trabajado de jardinero municipal durante casi toda su vida profesional, excepto un par de años que se fue a estudiar y trabajar al Reino Unido. Porque su vida, desde que recuerda, han sido los árboles y los jardines.
¿Que por qué no tiene su titulación universitaria? Porque hubo un profesor, cuando tenía once años, que se encargó de dejarle bien clarito (a base de castigos, bofetadas y humillaciones públicas) que nunca sería capaz de hacer nada en esta vida, y mucho menos en el terreno académico. Aún hoy, después de tantos años, se le revuelve el estómago cuando lo recuerda.
Pero como todo llega en esta vida, hoy ha cesado como funcionario municipal para dedicarse a su propia empresa, que ya le va viento en popa, sus conferencias y sus libros.
Enhorabuena, hermano.

miércoles, marzo 07, 2007

La vida (re)torcida de las emociones


(Imagen cedida por Yo, La Peor de Todas)

lunes, marzo 05, 2007

jueves, marzo 01, 2007

La vida interesada de las palabras



Leo en uno de los periódicos locales de ésta, mi Comunidad Autónoma un artículo sobre la falta de disciplina en adolescentes y la importancia de la vestimenta juvenil en los centros públicos (en los concertados llevan uniforme).
Por la foto que acompaña al artículo observo que quien escribe es un muchacho joven, treinta y pocos le echo yo, de mirada limpia, gesto franco y tímida sonrisa. Se muestra comprensivo con la juventud y las modas (las modas son la leche y todos fuimos jóvenes), pero considera que, a imitación de otras Comunidades, Principado estudie la implantación de unas normas que regulasen la vestimenta, el uso de los móviles, y que atajesen la falta de disciplina de los alumnos..., para ponerlos en su sitio, más que nada, que estamos llegando a unos extremos ya, que válgame Dios y la Magdalena (María), oiga.
El artículo de este muchacho, que si lo hubiera escrito mi abuelo lo encontraría incluso lógico, no tiene desperdicio. Por supuesto, para evitar conflictos, encarrilar a los maulas y proteger a los buenos estudiantes, lo mejor es prohibir y sancionar. Me ocuparé del tema de las prohibiciones, que me tiene contenta, otro día.
Hoy voy a lo de la vestimenta, que también me ha parecido fascinante.
Cito textualmente:
[...] la manera de vestir y comportarse de la mayor parte de los jóvenes al ir a clase deja bastante que desear. El llevar una minifalda minúscula, un top ajustado, un tanga que asoma por el pantalón, el maquillaje, los móviles, los pantalones cayendo... Es decir: 5-1 (los móviles son unisex).
O sea, para variar, las peores (minifalda, tanga, top, maquillaje, móvil y pantalones caídos) ellas. Ellas son las culpables de todo, que revolucionan a los pobres chicos e incluso a los sufridos profesores, con esos modelos indecentes, esos maquillajes provocativos, esos... todo, hombre, todo, que ¡peor no pueden ir, ellas!
Bueno, pues así todo, oyes. Cuando se trata de ejemplificar lo negativo, qué casualidad, que todos los ejemplos se refieran a particularidades femeninas.
Hay quienes se rasgan las vestiduras, ya lo sabemos: Qué pesadez, qué incorrección, qué ignominia, duplicar el género. Que nadie ose atentar contra el canon. Que nadie me toque el masculino genérico.
Excepto cuando hay que repartir culpas, entonces si se habla de los acosadores y las acosadoras (porque hay muchas chicas que acosan a sus compañeros, que conste, y algunas, cuando llegan a mayores matan a los maridos, que hay hombres, lo dicen las estadísticas, que mueren a manos sus mujeres).
Excepto cuando se trata de exigir responsabilidades, entonces sí que se habla de padres y madres.
O cuando se trata de señalar defectos o carencias, por ejemplo en cuestiones tan sensibles como los accidentes de tráfico, entonces no se sólo habla de conductores, no, se habla de conductores y conductoras.
Aguzad el oído, y ya me contaréis.

viernes, febrero 23, 2007

La vida miserable de las palabras



El hartazgo que me produce la clase política es de tal calibre, que si no fuera por lo que es no volvía a arrimarme a una urna ni harta de casera.
Tenía 22 años. Una bomba, parece que olvidada, la mató en Afganistan.
Y los políticos (masculino y plural) discuten por el color del distintivo de la medalla que le ha otorgado el gobierno. No porque les interese Idoia, ni su familia (era hija única), ni su novio, también soldado en Afganistán, no, qué va, faltaría más. Discuten porque de ese color depende que uno de los dos tenga razón.
El Gobierno se la ha concedido con distintivo amarillo, que es el que corresponde las misiones de alto riesgo.
El PP dice que el distintivo debería ser rojo porque Zapatero miente como un vil bellaco y nuestro ejército no está en misión de paz, sino de guerra y que la soldado murió en un acto de guerra y no en una misión humanitaria. Porque si murió en un acto de guerra, es que Zapatero nos está engañando y sólo sacó las tropas de Irak para dejar en mal lugar a Aznar cuando él, en realidad, ha hecho lo mismo que le criticó al otro y ha mandado a nuestro ejército a otra guerra, la de Afganistán.
Ahora bien, desde aquí lo digo, cualquier persona con dos dedos de frente sabe que sólo nos fijamos en aquello que tenemos capacidad para reconocer porque nos pertenece; que sólo criticamos aquello de lo que nos sentimos culpables, aquello que nos es tan nuestro y que nos duele tanto reconocer (porque nos avergüenza) que no podemos sino consolarnos señalándolo en los demás y condenandolos por ello.
Así que sí, que sigan tachando de mentiroso a Zapatero. Y vilipendiando a Fernández Bermejo. Y poniendo verde a Mª Teresa Fernández de la Vega. Y masacrando a Rubalcaba. Que sigan.

lunes, febrero 12, 2007

Las 7 diferencias


La revista dominical, Magazine, les dedica un reportaje. El de ella que se titula Elena Anaya, camino de las estrellas, se publicó el 28 de enero, el de él, Dicaprio, compromiso de madurez, el 11 de febrero.
A ella le dedican seis páginas, a él tres.
Para Leonardo, foto a toda página y tres más, en pequeño formato, de algunos de sus trabajos cinematográficos (Titánic, Infiltrados y Diamante de sangre).
Para Elena, la portada de la revista (con el mismo modelito que la que acompaña esta entrada, en actitud ¿felina?), tres fotografías a página completa y una a tres columnas, en las que posa de esta guisa y otras similares, o parecidas.

¡Hala!, si tienes humor, busca las siete diferencias entre ambas fotografías y luego ya te cuento las que encontré yo. Por ver si coincidimos, oyes.

Buenas noches, y buena suerte.


miércoles, febrero 07, 2007

La vida perversa de las palabras


¿Espíritu de Ermua?
Espíritu del 18 de julio de 1936

martes, enero 30, 2007

La vida pública de las portadas














Siete, eran siete, las hijas de Eva. Eva: pecadora, arrogante, soberbia, lianta, mentirosa, seductora, lasciva... culpable.
Siete eran siete, los hijos de Adán. Adán: obediente, humilde, sumiso, paciente, inocente, ¿sincero?, seducido, ¿casto?... víctima.
Siete retratos, siete. Siete directores y sus siete fetiches. Fetiche: Persona o cosa admiradas en exceso y de forma irracional.
Ellos: sobrios, elegantes, discretos...
Ellas: seductoras, provocadoras, obscenas...
Ellos: Chaqueta negra, camisa blanca, jersey de cuello alto, camiseta a rayas, vaqueros.
Ellas: escotes, vestidos exiguos, actitudes provocadoras...
Digo yo (yo, ¿eh?, que igual soy pelín exagerada en este tema) que en vez de elegir esta portada, bien podían haber elegido el retrato que les hace Javier Salas a Victoria Abril y Antonio Banderas, que es bien guapo, bien tierno y bien gracioso. Pero no, por supuesto que no. Y tratándose de Bigas Luna, menos. Tienen que sacar a esta pobre muchacha, vestida de esa guisa y en semejante actitud que, os digo la verdad, se me ponen los vellos como escarchas, que la pija de Yo soy Bea (que sí, que ya tengo la mano levantada, leches), viéndola. Que, es que, no le falta detalle, oyes, a la muchacha: mira p'ahí esa melena aleonada, esa mirada aviesa, esos labios entreabiertos, ese vestido (rojo pasión, ¡no faltaba más!), ese escotazo hasta el ombligo, esas piernas que tal parece que se le vayan a descoyuntar a la infeliz, esas maninas situadas estratégicamente, para evitar que se le vea hasta la glotis... Si es que no tiene desperdicio, la imagen, ¡coño! (perdón).
O sea que, mientras el sistema educativo y las familias tienen la obligación de erradicar los hábitos culturales y las pautas sociales que siguen alimentando el machismo (El País, 3 de enero de 2007), los medios de comunicación siguen esforzándose para que la labor del sistema educativo y las familias se vaya al carajo.
Y luego nos escandalizamos con las cifras de la violencia de género. Y de los abusos sexuales. Y del maltrato.
¡Aj, qué asco!

lunes, enero 29, 2007

Intermezzo


Ayer, domingo, un periódico local reproducía en titulares las palabras de este paradigma de mujer-mujer pepera, que es Alicia Castro Masaveu, en un mitin que dio en Moreda:
El presidente del gobierno es un perfecto imbécil.
Tengo que lo confesar y no me duelen prendas: Alicina y yo estudiamos juntas hasta que las RR MM Ursulinas de Jesús me echaron de su colegio a los doce años, por trasto.
No es por nada, oyes, pero vaya lo que gane con el cambio, ¿eh? Porque del templo de la educación de la élite femenina asturiana pasé directamente a la enseñanza pública, y aquí sigo, dándolo todo, más contenta que unas pascuas.
Alicina, en su defecto, no. La pobre terminó el COU en las Úrsulas y se fue a la facultad de derecho, templo de la pijotería ovetense masculina y femenina. Y se afilió al PP. Y llegó a Diputada.
Bueno, vale, ella es más estilosuca que yo, lleva siempre las mechas impecables, le sientan ideal los pantalones pitillo con tacones y tiene más pelas (que para eso es de la familia Masaveu, por parte de madre), pero ¿qué me decís de esa lengua viperina? ¿Y de esa mala leche reconcentrada? ¿Y de ese afán por defenestrar a quienes no comparten sus ideas políticas?
Y ahora yo me pregunto: ¿Es que no les enseñaron, a la mi Alicina y a sus compas de partido, en esos colegios privados en los que estudiaron, todos ellos regentados por la iglesia católica, que es pecado insultar, vilipendiar, mentir, calumniar, cizañar, malmeter...? ¿Es que no les enseñaron modales?
A mí me consta que a Alicina sí, porque las Úrsulas nos daban clase de Politesse todos los sábados (que íbamos con guantes blancos, y todo, y que como te pillara la monja con la boina capada, te ponía una mala nota en Politesse, que ya te podías encomendar porque la bronca de la Jefa de Estudios era peor que si suspendías mates o lengua).
Y si la educación de Alicina fue impecable, me imagino que la del resto de su panda, también. O sea, que no les aprovechó nada.
Entonces, si de la enseñanza privada salen semejantes especímenes no me queda por más que volver a proclamar a todos los vientos que:
¡VIVA LA ESCUELA PÚBLICA!

jueves, enero 25, 2007

La vida secreta de las ilustraciones infantiles

Para esta imagen se eligieron rasgos dulces y tranquilos que, en teoría pueden corresponder a cualquiera de los sexos, aunque se asocian a ejemplares femeninos o jóvenes.
En Francia, la interpretación predominante es la del padre. El 100% de las niñas ven un personaje masculino y sólo tres niños opinan que hembra o macho pueden descansar en el sofá. El sofá, en la literatura infantil, es el trono de papá, el símbolo de su poder patriarcal. Sentado en él, el papá está metido en sus pensamientos y preocupaciones de jefe de la familia; descansando, después de un duro día de trabajo; viendo el partido..., esperando a que mamá prepare la cena.
En España se nombraron todos los miembros masculinos de la familia, tíos, primos, abuelo, el hijo mayor... Nunca se habló de un personaje femenino.






















Para esta prueba se creó una imagen ambigua: un oso grande con marcas masculinas (dientes, uñas largas y gesto amenazador) que lleva un mandil con escote y extremos redondeados que, sin ser profesional puede ser aceptado como mandil masculino (no tiene flores ni puntillas).
En España, las interpretaciones de las niñas y los niños se oponen. Ellas reconocen un padre, aunque sólo se mencionan las tareas domésticas de manera marginal, o para decir: "Es un padre que nunca cocino y no sabe si la comida va a estar buena". En Francia la mayoría de las niñas (15/25) ven una madre o una osa; los niños (16/25) ven una madre, "Porque los papás no cocinan". Un niño dice: "Es un papá hambriento que tiene la boca abierta como para decir, pásame el plato, porque piensa que su mujer le preparó su sopa favorita". Para que sea una madre, sugieren cambiarle la cara, la boca, ponerle las pestañas largas, una expresión más afectuosa (como al ejemplar del sillón), flores en el mandil y un lazo. Para que sea un padre, sugieren quitarle el mandil, una herramienta, un periódico.
Sillón, periódico, gafas, maletín, son símbolos masculinos de prestigio y poder.
Delantal, lazos, menaje del hogar, simbolos exclusivamente femeninos.
Fuente: ¿Qué ven los niños en los libros de imágenes? (paradójico título coeducativo). Associaton européenne du côté del filles. Paris 1998

lunes, enero 22, 2007

La vida secreta de las ilustraciones infantiles




En el año 1997, la asociación francesa Du côté des filles realizó una investigación -en España, Italia y Francia-, sobre la simbología de las ilustraciones que aparecían, y siguen apareciendo, en las publicaciones dedicadas a la infancia entre los 0 y los 9 años.

Se preguntó a las niñas y los niños qué les sugerían algunas de estas imágenes. Sus respuestas no pueden ser más significativas. En una próxima entrega os daré algunas de esas respuestas, mientras tanto os propongo un juego:

¿Quiénes son? ¿Qué hace cada uno de ellos?

sábado, enero 20, 2007

La vida secreta de las imágenes publicitarias



El día 3 de enero, El País publicó un editorial en el que podía leerse: [...] La Ley Integral contra la Violencia de Género no busca directamente erradicar los hábitos culturales y las pautas sociales que siguen alimentando el machismo –tarea del sistema educativo y de las familias, fundamentalmente–, sino proteger a la víctima del maltrato...
En este país de pandereta y extremos se ha instalado la idea de que todos los problemas sociales pueden, y deben, combatirse a través de la educación. Desde los trastornos alimenticios al acoso escolar, pasando por el respeto y cuidado del Medio Ambiente, el civismo... y, cómo no, la Violencia de Género, son responsabilidad directa del sistema educativo y de las familias, fundamentalmente.
De acuerdo, el papel de la Educación es fundamental. Pero, ¿y el resto? Para educar a un solo miembro es necesaria toda la tribu, y la tribu, es decir, el resto, se olvida con demasiada frecuencia de cuál es su papel como miembro de esta comunidad.
El País, como el resto de los medios de comunicación, se olvida de sus propias responsabilidades en el tema de la Violencia de Género, como se olvidan quienes exigen responsabilidades al resto del mundo y no se paran a pensar cuál es su papel y qué pueden hacer para contribuir a erradicar los roles de género y los estereotipos sexistas, tan perjudiciales para quienes los protagonizan como para quienes los padecen. O lo que es lo mismo, El País, contagiado de la neurosis que se ha instalado en esta sociedad, de pandereta y extremos, predica con la palabra y se contradice con la imagen, que es la que cala, que es la que llega directamente a las emociones sin pasar por el filtro de la razón.
Y como para muestra basta un botón, aquí tenemos una campaña publicitaria de este periódico.
¿A quién va dirigida? ¿A la infancia? No, va dirigida a papá. A papá, que es el que lee el periódico cada domingo, mientras mamá se ocupa de las tareas del hogar y de su prole. Y no a un papá cualquiera, no, a un papá razonablemente culto (otro papá leería un periódico deportivo), de un estrato social medio-alto, de tendencias izquierdistas y con ciertas inquietudes socio-culturales.
Y como va dirigida a papá, qué mejor tocarle la fibra sensible y cargarla de estereotipos hasta la bandera. Para que recuerde cuando era niño y leía aquellos cuentos que hacían volar su imaginación y lo convertían en héroe (valiente, aguerrido, decidido, activo, pelín violento, con una vida pública y notoria, salvador de su dama y del mundo) indiscutible de la historia, mientras relegaban a su acompañante , que no compañera (asustadiza, indecisa, sumisa, mojigata, encerrada entre las cuatro paredes de su castillo, susceptible de ser salvada hasta de ella misma), a un papel secundario.
Para que recuerde, y transmita a sus hijas e hijos el papel que cada cual ha de desempeñar en este mundo.

sábado, enero 13, 2007

La vida secreta de los cuentos infantiles


¿Hay alguien que no conozca este bonito cuento infantil? ¿Hay alguien que no lo haya leído durante su infancia, o que no se lo haya leído o contado a las criaturas de su entorno, cuando aún no sabían leer, apoyando su narración en las imágenes del cuento?
Las imágenes valen más que mil millones de palabras. El poder de las imágenes es infinitamente superior al de la palabra. Las imágenes van directamente a la parte del cerebro en la que se cocinan nuestras emociones, a esa parte en la que vamos fraguando nuestra idea del mundo.
A través de la imagen se transmiten y se contribuye, de una forma contundente y definitiva, a perpetuar los estereotipos de género que tanto daño hacen a unas y a otros.
Desde la más tierna infancia, las niñas y los niños van configurando, con ayuda de los cuentos infantiles, esa construcción cultural a la que llamamos género.
He aquí un inocente cuento infantil, uno de tantos. En esta ocasión no voy a ofreceros mi versión (quizás en otro momento), voy a pediros que, si os apetece, hagáis un pequeño análisis de esta, insisto, inocente imagen. Ya me contaréis, si queréis.

jueves, enero 04, 2007

Noche mágica


Este año no voy a pedirles nada a SS MM los RR Magos de Oriente. No porque no haya nada que me apetezca, que sí, que lo hay, pero como estoy convencida de que si no me llega es porque no es el momento, seguiré esperando pacientemente a que la Vida decida sorprenderme.
Lo que sí quiero hacer este año es darles las gracias por todos los regalos que me han hecho desde que tengo uso de razón. Por aquella cocinita que me trajeron, cuando tenía seis años, y que aún conservo; por el súper-mercado de los ocho; por la bicicleta de los trece, por el tocadiscos de los quince; por el teclado y el ratón inalámbricos de hace seis años, y que aún funcionan como el primer día; por el palo de golf de hace tres, con el que he dado algunos de mis mejores golpes...
Por mi familia; por mis amistades; por Bilbo y Tiza. Porque tengo un trabajo que me gusta y una profesión que me apasiona. Porque abro el grifo y sale agua; porque puedo darme una ducha cuando me apetece; porque aprieto un botón y tengo luz; porque abro la nevera y puedo saciar mi hambre y mi sed; porque lavo la ropa en una lavadora; porque llego a casa, en invierno con el frío metido en los huesos, y está calentita; porque tengo un coche que me lleva donde quiero. Porque estoy razonablemente sana. Porque conservo la capacidad de disfrutar y sorprenderme.
Y, sobre todo, porque me he despertado esta mañana.
A quien corresponda. Gracias.

jueves, diciembre 28, 2006

La vida secreta de las palabras


La Bella Durmiente, como casi todas las heroinas infantiles, es una muchacha más bien tirando a sinsustancia, que para eso es mujer, antes que princesa. Mona, ella: alta, rubia, cuerpazo, tez pálida , ojos almendrados -¿verdes,quizás?-, mejillas sonrosadas, dientes de perla, labios de rubí... Mona, sí, pero sinsustancia, la pobre. Y desobediente, por más señas. Porque, vamos a ver, ¿no le ha dicho su padre, su padre, que no se le ocurra subir a la torre y, muchísimo menos, tocar ningún objeto punzante? Bueno, pues ella, que es de carácter inquieto, curioso e independiente (algo del todo reprobable en una mujer y más en una princesa -y si no que se lo pregunten a Letizia Ortiz), va, desobedece y ¡zas!, la arma. Ya no es que pringue ella sola por su curiosidad malsana, su desobediencia y su mala cabeza, no, es que por su culpa se fastidia todo el palacio.
Menos mal que, no se sabe de dónde ni por qué causa, aparece el muchacho, que es príncipe, se enamora de ella por su cara bonita (porque ya me dirás de qué se va a enamorar, el muchacho, si no cruzan ni media palabra) y aprovechando la circunstancia de que estaba dormida, y no se podía negar, la besa en los morros y la salva a ella y a toda su parentela.
Ella, agradecida (y emocionada, gracias por venir) no puede por menos que casarse con él, su salvador (y el de toda su parentela, servicio incluido), que es para lo que ha nacido toda mujer que se precie.
Y la bruja (mujer tenía que ser), malvada, envidiosa, rencorosa y vengativa, se queda con tres palmos de narices porque, a mayores, tampoco la invitan a la boda.
Lo que no se dice en el cuento es si la exclusiva se la dieron al ¡Hola!, aunque estoy por asegurar que sí.

martes, diciembre 19, 2006

La vida raquítica de las palabras



Cuenta Maruja Torres, en su artículo del domingo en El País, que la ferretería Bonaire, de Alicante, regala, exclusivamente a su clientela masculina, un calendario de bolsillo de 2007, en el que aparece el mapa cerebral femenino. Reproduzco el fragmento:
[...] ¿sabía usted que una parte nada desdeñable de nuestra masa encefálica -femenina, insisto-, la dedicamos a pensar en Zapatos? ¿Que la zona central la ocupa el apartado Generador de Dolores de Cabeza? ¿Conoce nuestros sectores Compras Compulsivas, Sensores para detectar Oro y para obsesionarnos con Aniversarios y Cumpleaños? ¿Ignoraba que tenemos un Centro de Limpieza de Inodoros, tan reducido, pobrecillas, como el de Conducción de Vehículos y como la Glándula de Iniciativa en el Sexo? Por fortuna, nuestro cerebrín –siempre según el gabinete del doctor Donaire– dedica un gran espacio al Centro del Rumor y el Cotilleo, a Habla, Habla, Habla; muestra bastante buen olfato para Todo lo que Brilla y goza de un buen reducto de Memoria para Telenovelas. Del tamaño de la glándula Ya te lo dije tampoco nos podemos quejar.
Sugiere Maruja que felicitemos, en masa, a la empresa por su valentía y desparpajo en el uso de la libertad de expresión, bien mediante correo electrónico (correo@ferreteriabonaire.com), bien mediante llamada a su número público de teléfono para ofertas y pedidos: 965 73 03 92.
Yo, ya he enviado un bonito correo electrónico. Mañana les pediré una partida de calendarios para repartir entre mi clientela.

miércoles, diciembre 13, 2006

La vida lúcida de las palabras


Creo que uno de los errores en los que caemos las mujeres es en pensar que lo que hacemos no es importante. Es lo más importante: si no hay orden, comida, cama cómoda, casita agradable y limpia, ropa a punto, calefacción funcionando, agua caliente en la ducha y un largo etc, no se podrían hacer el resto de las cosas. No se puede escribir un libro si las necesidades básicas no están cubiertas, o inventar o proyectar un puente o.... Bueno que es lo primerito y por lo tanto lo imprescindible y por ello lo más.
Ahora mi descubrimiento:
Cuando en el cole hacemos, las criaturas o yo, labores domésticas (ordenar la clase, limpiar las mesas, preparar la fruta, llevar los papeles al contenedor...) parece que son tareas que preparan para... para algo importante: pintar, escribir, cantar. Son como previos necesarios para otra cosa, en teoría, mejor. Las hacemos deprisa, sin tiempo, regañando porque lo que queremos es poder realizar la tarea "importante".
Y, gracias a vosotras y a lo que hablamos ayer, me he dado cuenta de que las mujeres nos echamos piedras en nuestro tejado también en esto. El hecho de recoger, o limpiar, o preparar la mesa es tan importante como lo que viene detrás puesto que sin ello no se podría realizar.
Entonces, dediquemos un tiempo concreto y relajado a hacer estas tareas, no en plan "venga, venga que tenemos que..." Enseñemos a las criaturas la importancia de estas acciones en sí mismas, el placer que nos proporciona el resultado y lo bueno que es hacerlo con tiempo y... ¿Quizá música? Lo bien que nos sentimos si disfrutamos con ello.
Nosotras mismas desvalorizamos estas labores no dándoles espacio real en el horario de clase. Entonces, ¿cómo queremos que los niños y las niñas hagan estas tareas con agrado, si las consideramos meras insidiosas actividades que preparan para hacer algo guay?
Aportación de una maestra al Seminario La Coeducación en Educación Infantil.

martes, diciembre 12, 2006

martes, diciembre 05, 2006

La vida vivida de las palabras (II)


La semana pasada me encontré a Los Delfines en la frutería. Lo mismo que Las Ardillas y Los Osos habían salido a hacer su ruta por las tiendas del barrio. Como ya son grandes (tienen cuatro años), cada cual lleva su propia lista de la compra.
En medio de una gran algarabía van pidiendo sus frutas, mientras la maestra llama su atención sobre el peso o la cantidad de piezas para comprobar que, efectivamente, se ajustaban a lo anotado en la lista. Tocan las frutas, comprueban su textura, discuten sobre el color, el tamaño...
¿Qué pone ahí? -pregunta Lara a su maestra señalando los números que aparecen en la báscula. 438 grs. -responde ella-, que es más de un cuarto de kilo. Queremos tres mandarinas, pero pesan más de lo que hemos decidido comprar ¿Qué hacemos? Después de una breve discusión deciden llevarse las tres mandarinas, aunque pesen más de lo previsto. ¿A quién le toca? Déjame mi lista.Tres naranjas. Dori pone tres naranjas sobre la báscula. ¿Qué pone ahí? 820 gramos, más de medio kilo. Tres naranjas pesan más que tres mandarinas. Eso es porque son más grandes. Mira, mira, una calabaza. No hemos apuntado calabaza en la lista. Es amarilla y tiene pepitas. Le toca el turno a las avellanas. ¿Qué pone ahí? 250 gramos. 250 son más que cien. Tienes que quitar algunas. ¿Muchas? -pregunta Dori. La interrogación se dibuja en el rostro infantil, que mira a su maestra en busca de ayuda. Unas pocas. ¿Qué pone ahí? 100 grs, los que necesitamos. Entran pocas avellanas en 100 grs. Porque son grandes. Son casi tan grandes como las castañas. Risas. ¿Tendremos suficiente?
Al volver del paseo toda la clase dibuja lo que más le ha gustado. Charlan. Discuten. Comprueban el tique de compra. Comentan. Escriben. Ponen su nombre. No harán planillas y planillas de emes, enes, unos y treses. No picarán ni colorearán ni recortarán las frutas del otoño en un libro de fichas. Anotan lo que necesitan. Escriben sobre lo que han visto. Dibujan lo que más les ha llamado la atención.
La escuela ha salido al barrio. El barrio entra en la escuela.

jueves, noviembre 23, 2006

La vida vivida de las palabras


Ayer, en la frutería de mi barrio, me encontré a Los Osos. Andaban visitando las tiendas del barrio y aprovecharon para hacer unas compras.
Necesitaban comprar algunas frutas que no tenían en su clase, es decir, que no habían llevado de sus casas para comerla a la hora del recreo, como hacen, desde hace años, cada día.
Con gran complicidad por parte de la frutera, iban haciendo su pedido con la ayuda de una de sus maestras. Que si un par de peras, que si tres mandarinas, que si dos plátanos. No, manzanas no, que las trajo Sergio, ni nueces, que las trajo Alba, ni avellanas, que tenemos muchas... La maestra iba nombrando y la frutera señalando. Frutas, verduras, frutos secos... Las criaturas nombraban, pedían, recordaban.... Llegó la hora de pagar y la encargada sacó el monedero de su bolso, aunque fue la maestra la que escogió el billete adecuado, mostrándolo al grupo.
La frutera se ofreció para poner cada fruta en una bolsa. La maestra agradeció el detalle, pero acordaron llevárselo todo en una misma bolsa para ahorrarse los plásticos.
Les hice una foto, a las criaturas y a sus maestras, frente al escaparate de la frutería, que ya estará en el corcho de su aula, junto a los dibujos que hayan hecho para conmemorar la visita.
Observe al grupo mientras se dirigía al paso de peatones. De dos en dos, de la mano, en grupo (que no en fila). Cruzaron la calle y entraron en la pescadería. Cuando me iba, el pescadero alzaba, con una sonrisa de oreja a oreja, un pulpo que todo el mundo quería tocar.
Esta mañana, cuando me iba a trabajar, me encontré a Las Ardillas, que también se iban de visita y de compras por el barrio.
Los Osos y Las Ardillas tienen tres años.

martes, noviembre 21, 2006

La vida secreta de los fotogramas


Vengo de la conferencia de Pilar Aguilar Cine y violencia de género que la Concejalía de la Mujer del Ayuntamiento de Avilés ha programado con motivo del Día Mundial contra la Violencia de Género.
Dice Pilar que las imágenes van directamente al centro neurálgico de nuestras emociones, sin pasar por el filtro de la razón y que por eso son tan efectivas; que esas imágenes con las que nos bombardean constantemente desde el cine y la tele (películas, series, anuncios publicitarios...) conforman nuestra visión del mundo, alimentan nuestro imaginario mediante una serie de mecanismos de los que la mayoría de espectadores y espectadoras no se percatan ante los cuales, por tanto, están inermes.
Avanzamos, nos concienciamos, promulgamos leyes... y mientras tanto, las imágenes siguen perpetuando los roles de género, los usos y costumbres de la sociedad patriarcal que alimentan la violencia contra las mujeres.
Mujeres que se rebelan contra el papel que se les ha asignado, que se salen del carril preestablecido, que no responden al rol que les han adjudicado. Mujeres a las que hay que castigar por su atrevimiento. Mujeres que pagan cara su osadía.
En los materiales que ha publicado el Instituto Asturiano de la Mujer, ¿Somos las mujeres de cine?, Pilar analiza la forma sibilina en la que directores, incluso progresistas, como Almodóvar, Fernando Fernán Gómez, Fernando León de Aranoa..., reproducen y contribuyen a perpetuar estos roles.
Impactante es el análisis que hace, por ejemplo, de la presentación de los protagonistas de esta bonita película que pasan, al menos una docena de veces al año, las diferentes cadenas.
Repasadla, por gusto, y ya me contaréis.

jueves, noviembre 16, 2006

La vida absurda de los sentimientos


Cuatro años de concienzuda introspección, autoconocimiento, búsqueda, reencuentro, recuperación, reafirmación. Cuatro años de clausura voluntaria, alejada del mundanal (aleja la tentación, y alejarás el peligro, me ha dicho siempre mi madre). Cuatro años, en fin, de celibato... Y, ¿para qué? Para ir a morir a la blanca doble.
¡Hay que se joder, mecagüenmimanto, hay que se joder!*
Me fijé*, me atrajo, coincidimos varias veces, cruzamos unas palabras, inicié un tímido intento de seducción, le vi el plumero, reconocí viejos esquemas, replegué velas (¡Vaya por Dios, qué mala suerte, más de lo mismo!), ignoró mi lanzamiento de tejos (sutil, pero lanzamiento, al fin y al cabo), pasó de mí, y precisamente por eso, porque pasa de mí...
¡Hoy he vuelto a caer rendida a sus encantos!
Decime la verdá, ¿no ye pa matame?
*Irrefrenable ataque de asturianía propio de los momentos más críticos, en los que le sale a una su esencia más esencial.
*Sí, sí, hablamos de Ojos Verdes (que, por cierto, los tiene azules).

sábado, noviembre 11, 2006

La vida olvidada de las palabras


(Claudio durmiendo plácidamente en su mata de hortensias)
Ayer recuperé a Claudio. Hacía varios años que no lo veía, que ni siquiera me acordaba de él.
Claudio nació en los años ochenta, coincidiendo con uno de mis enamoramientos. Durante el tiempo que viví en pareja, Claudio permaneció olvidado en una de las carpetas en las que guardo los proyectos que rara vez se hacen realidad. Lo recuperé cuando me separé y tomó la forma de un cuento infantil, que escribí al mismo tiempo que mi alumnado de entonces, en una secuencia didáctica que programé para desarrollar los textos narrativos. Escribimos un cuento, lo ilustramos, lo editamos y lo encuadernamos con el objeto de regalárselo a alguien de nuestro entorno. La copia que conservo es el segundo de los ejemplares de mi particular edición limitada.
De las estanterías de mi casa, pasó a las de una de mis amigas, y allí permaneció hasta ayer, que lo necesité para mostrar, en un curso sobre competencias lingüísticas, a un grupo de profesoras y profesores, que es posible enganchar a nuestro alumnado a la lectura y la escritura, si les damos una razón para ello, si lo que les proponemos tiene una finalidad ligada a la vida-vida.
Algunos de los cuentos que escribimos sirvieron de regalo para niñas y niños que hacían su primera comunión, o que cumplían años, por aquel entonces. Hubo quien decidió quedárselo y conservarlo.
Como ya se sabe que no hay casualidades en esta vida, cuando salí a pasear con Bilbo y Tiza, esta mañana, me encontré a una de las alumnas que estaban conmigo aquel curso. Se ha casado y tiene una niña de dos años, que irá a nuestro colegio en cuanto cumpla los tres. ¿Te acuerdas del cuento que escribimos cuando estábamos en 7º?- me dijo-. Pues, por poco me lo destroza, este trasto, el otro día.Si no llego a tiempo, lo descuartiza. Es de mala... -y añadió bajito- Se parece a su padre.

domingo, noviembre 05, 2006

La vida pública de las palabras


Antonio, vamos a llamarlo así, ha empezado este curso 1º de Primaria. Es decir, acaba de cumplir seis años. Según su maestra de Infantil, es un niño cariñoso, despierto, alegre y, cómo no, inquieto, en toda la acepción de la palabra.
Su tutora está hecha polvo porque Antonio es el niño más machacado de todo su grupo. El otro día recibió, en el transcurso de la mañana, cinco castigos. Por malo. El profesorado que comparte docencia con su tutora (inglés, música, E. F., religión y asturiano), ha decidido ponerle la etiqueta y ya, a estas alturas de curso, cuando aún no se han cumplido los dos meses desde el comienzo de la actividad escolar, no hay día en que Antonio no reciba varias reprimendas y sus correspondientes castigos, por malo. Las maestras y los maestros lo saben. Su grupo lo sabe. Su padre y su madre no tardarán en saberlo, si es que no lo saben ya. Él lo sabe. Es malo.
Los niños malos todo, todo, lo hacen mal. A los niños malos se les riñe, se les vocifera, se les castiga. A los niños malos se les aparta. Los niños malos sólo merecen castigos. A los niños malos no se les quiere.

miércoles, noviembre 01, 2006

Xagó


Ha vuelto el otoño. Ha amanecido uno de esos días tan nuestros - grises, brumosos, desapacibles-, que te invitan a quedarte en casa, arrebujada bajo la manta de cuadros, mientras la tarde transcurre plácidamente entre la película de la tele, el ratito de lectura, un pigacín*...
Hasta hace una hora, no ha dejado de caer esa lluvia fina y pertinaz que aquí llamamos orbayu, aunque eso no ha impedido que este par de seres peludos con los que convivo me sacaran de casa durante dos horas a disfrutar del ambiente otoñal.
Hubiera estado bien darse una vuelta por Xagó, no a darnos un baño, como el domingo, pero sí una buena caminata. No ha podido ser. Hoy ha tocado recogimiento, que está fenomenal. Aunque, tengo que lo decir, me encantan los paseos por la playa bajo la lluvia. El chubasquero abrochado hasta el cuello, el gorro impermeable calado hasta las cejas, los pantalones remangados hasta las rodillas y los pies en el agua.
*pigacín: pigazu* piquiñín.
*pigazu: sueño breve y ligero, de esos que te echas mientras ves una peli en la tele y no pierdes el hilo.

domingo, octubre 29, 2006

Regalo


El Universo me ha regalado un fin de semana de lujo.
Han sido dos días espléndidos, en lo climatológico, que ayuda mucho. Me levanté a buena hora, con el sol entrando a raudales por las ventanas, que dan al sur. He abierto las puertas de la terraza de par en par, y he desayunado leyendo el periódico, como una reina. Luego, he afilado mis lápices de colores, he puesto el Concierto para piano y la Suite de Peer Gynt (que vienen en el mismo disco) y he pintado mi mandala. Despacito, sin prisa, recreándome en los colores, como cuando era pequeña y coloreaba aquellos libritos, sólo que a mi aire, sin tener que pintar el tejado rojo y el sol amarillo. Ahora el naranja, ahora el morado, ahora el amarillo, otra vez naranja... Más contenta que unas pascuas, con la cabeza despejada y la energía renovada, he salido a pasear con Bilbo y Tiza, a leer mi periódico, a charlar con quienes, como yo, que pasean sus animales a esas horas de la mañana.
Y hoy, domingo, he ido a pasear por Xago, con mi amiga T. Al final del paseo nos hemos dado un baño. Ya dice Marcela, en su blog, que la primera impresión es tremebunda, pero luego el cuerpo se te aclimata, y ni sientes la frialdad. Sólo la caricia del agua y la sensación de que todo se detiene y sólo estás tú, con las olas, la arena bajo los pies y el sol recordándote que estás viva. Qué regalo para el cuerpo, y para el alma.
Casi flotando, he llegado a casa, donde este par de seres a los que idolatro, y me idolatran, me han recibido como sólo ellos me reciben. Hemos comido y, ¡zas!, al sofá. El señor de los anillos, me ponían hoy, ¿qué más se puede pedir?
Pedir, nada. Y, a quien corresponda, gracias, muchas gracias.

sábado, octubre 28, 2006

La vida pública de los fotogramas


El muchacho (con sobrero en la foto) es muy bueno. Valiente, leal, arrojado, listo, hábil... Fuma mucho, pero no afecta a su bondad. Que algo tiene que hacer, criándose, como se crió, en un barrio en el que las putas mejicanas se exhibían en la ventanas. Es muy bueno el muchacho. Que no por bueno tonto, ¿eh?, que se deja perder, pero en los últimos asaltos, y en los primeros lo da todo, el muchacho, hasta los dientes, pero luego se los ponen postizos y no se le nota nada en la sonrisa. Se deja perder porque con el dinero podrá pagar tres años el asilo de su padre. Sino, ¿de qué? ¿Es, o no es bueno, el muchacho? El amigo (sin sombrero en la foto) tiene mucho pa él. Alma atormentada. Bueno, también, menos que su amigo, pero bueno. Y que como tiene el alma atormentada y tiene que tomar no sé qué calmante por las secuelas de su pasado de boxeador, no está en lo que celebra, la pobre alma atormentada. Y se pierde.
La rubia es puta y medio panoli (lo digo por la cara y esa boquita entreabierta, como de pez, pero sin llegar a). Y con eso queda todo dicho y no hay por qué ensañarse, que bastante tiene, la pobre, con ese pasado... Las mujeres con pasado, ya se sabe, putas.
La morena. Siendo morena, ¿qué podemos esperar? Puta, mala, pervertida, desviada sexual (lesbina o bisexual, ella no lo tiene claro, yo tampoco). Y asesina, que siendo lesbiana y asesina, peor no puede ser.
La hermana de la morena. Una desgraciada. Que cuando sea mayor va a ser puta. Fijo.
La madre de la morena y de la futura puta, también puta. Y por si fuera poco, loca, borracha, traidora, asesina y suicida, que más no cabe.
Y la asesinada. Puta, lesbiana, arrastrada, guarra, desastrada (unas carreras me lleva en las medias...) y zorra, que por un papelillo de tres al cuarto se vende al mejor postor. Y luego nos extrañamos de que la asesinen y se ensañen. Si lo van buscando...
Ahora bien, el muchacho, que es muy bueno, y listo, ata cabos y venga al amigo. ¿Qué te creías, zorra, que te ibas a salir con la tuya? Y se va a vivir con la rubia (que no quiso tirársela, cuando ella se le ofreció en paños menores, la muy puta, por lealtad a su amigo, pero luego como era bueno -que no sé si lo he dicho-, pero muy, muy hombre, le echa un polvo de los que hacen época, sobre la mesa del comedor (que ella se había pasado la tarde cocinando y puso la mesa como pa un casting, pero que con tal de que me la metas hasta las amigdalas, me importan un rábano la mesa, y los candelabros y el pollo asado). Se la tira porque el amigo murió, ¿eh? Y, oyes, qué le vamos a hacer, a ti te asesinan y ya me quedo yo con tu novia para protegerla, que hay mucha gente mala suelta por ahí. Y eso que el muchacho, que es muy bueno, libró al mundo de varios desaprensivos y un par de putas rastreras.
Mirito Torreiro y yo coincidimos, un poco, en la crítica. Lo que no entiendo es por qué dice que James Ellory es un misógino importante. De Brian de Palma no dice nada, a ese respecto. Ni de otros respectos.
Y ahora, si os apetece, vais a verla.

miércoles, octubre 25, 2006

La vida lúcida de las palabras


El ejemplo no es la principal manera de influir en los demás, es la única.
Albert Einstein

lunes, octubre 23, 2006

La vida pública de los titulares



DOS DE CADA TRES NIÑOS ACOSADORES TIENEN PROBLEMAS CON LOS DOCENTES

En un estudio realizado por por la catedrática de Psicología de la Educación de la Universidad Complutense, Mª José Díaz-Aguado a ochocientos alumnos y alumnas de 13 a 17 años de la Comunidad de Madrid, la catedrática relata el siguiente suceso.

La profesora echa a Manuel de clase por su mal comportamiento diciéndole:

-Vete de clase, la clase está mucho mejor sin ti.

Y el muchacho responde:

-También está mejor sin ti.

Y añade esta reflexión:

La base común de todos los chavales que ejercen acoso escolar sobre sus compañeros es que no encuentran su lugar en la escuela. Si a eso añadimos situaciones de riesgo y la contradicción de la propia sociedad, que en ocasiones justifica la violencia (el cachete de un padre a su hijo, por ejemplo), el resultado es el acoso a sus compañeros o sus profesores.

El País, lunes 23 de octubre

sábado, octubre 21, 2006

La vida déspota de las palabras


La profe de mate entra en el aula. Observa con displicencia al grupo de adolescentes que la aguarda con la libreta y el libro abiertos sobre la mesa, como ha indicado. Una libreta, ha dicho, nada de hojas sueltas, que luego no sabéis dónde las ponéis.
–Profe, le había dicho una alumna, es que yo uso un archivador y cuando llego a casa lo pongo en una libreta de anillas, así no cargo con tantas libretas (seis clases, seis libretas, seis libros, catorce kilos de peso en la mochila).
–He dicho libreta, y libreta, no se hable más. Que ya sé yo con quién trato.
La profe de mate pasea sus ojos por la clase y los detiene en la pizarra. Sonríe. No hay tiza, y como sin tiza no se puede escribir en el encerado, dictaré la lección. Y sin mediar palabra comienza a dictar una fórmula trigonométrica. El grupo protesta, no pueden seguirla, no se enteran (y tienen diecisiete, y cualquier motivo para la algarabía les viene bien). La delegada levanta la mano. Una inclinación de cabeza de la profe le indica que puede hablar.
–Si quieres voy a conserjería a por tizas...
–¡A Jefatura de Estudios! ¡Inmediatamente!
–Pero profe...
–Baja a Jefatura, ya.
–Y, ¿qué les digo?
La profe señala la puerta con el índice. La alumna baja a Jefatura y vuelve a subir. Al entrar de nuevo en su aula ve, al pie de la mesa, un trozo de tiza. Lo coge, lo pone sobre la mesa de la profesora y se sienta.
–¿Qué te han dicho en Jefatura?
La alumna se inventa una respuesta:
–Que si vuelvo a bajar por cualquier cosa que me ponen una amonestación.
En Jefatura han escuchado su versión, se han mirado y la han devuelto a su clase con un Anda, María (pongamos que se llama María), vuelve a clase y deja de dar la lata, que ya eres mayorcita.
La profe sigue dictando sus fórmulas, pero la clase ya se le ha ido de las manos. Todo el mundo cuchichea, comenta la jugada... La profe fija sus ojos en María.
–Quieres hacer el favor de callarte, ¿es que no has tenido bastante por hoy?
–Pero, profe, si está hablando todo el mundo, ¿por qué se lo dices a ella?
–A ti nadie te ha dado vela en este entierro, ¿quieres que te baje a Jefatura, a ti, también...
De pronto, sus ojos se detienen en el trozo de tiza que María ha dejado sobre la mesa. Vuelve a mirar a la alumna en cuestión.
–¿De dónde ha salido esta tiza?
–Estaba en el suelo, profe –responde María.
–Baja a Jefatura.
–Pero, profe, si yo sólo la he cogido del suelo...
–Es que no me has oído. Que bajes a Jefatura inmediatamente.
–¿Y qué les digo?
–Desde luego, María, lo tuyo no tiene pase.
La profe saca de su carpeta un Parte de Incidencias.
–¿No era esto lo que estabas buscando? Pues ya lo tienes.
Garabatea la causa de la amonestación, se la tiende a la muchacha y le ordena que baje a Jefatura. Falta de respeto a un/a profesor/a o a un/a compañero/a. Falta leve. Acumulación de tres faltas leves, una grave. Tres faltas graves, sanción. Posible expulsión.
María sale por la puerta en dirección a Jefatura.
–Para mañana, dice la profe, todos los ejercicios de la página 16.
Son doce ejercicios. La chavalería protesta. La profe recoge sus bártulos y sale del aula.
Tampoco hoy ha habido clase de mate. Y van dos, esta semana. El miércoles, la profe no pudo dar la clase porque el borrador estaba en el suelo y, Como comprenderéis, no voy a agacharme yo a recogerlo, así que abrís el libro por la página 14 y hacéis todos los ejercicios.
En el aula, Primero de Bachillerato de Ciencias Sociales, dos decenas largas de adolescentes. El 80% con media de notable en Secundaria. Tres alumnas con media de sobresaliente.
Avilés, a 20 de octubre de 2006

domingo, octubre 15, 2006

La vida pública de los titulares de prensa (II)














Los expertos piden que los docentes rindan cuentas de su trabajo
En las mesas de debate se destacó la necesidad de que los maestros puedan desarrollar su trabajo de forma digna y eficaz y en un entorno favorable que lo haga posible.
¿A qué nos referimos con eso del entorno favorable? Aulas que no se han pintado en diez años, o más; desconchones en las paredes; chicles en el techo; pintadas rupestres; goteras; suciedad; luz mortecina (no todos los fluorescentes dan luz); ventanas sin cortinas ni persianas; mobiliario digno de una chatarrería (tanto para el alumnado como para el profesorado); pizarras en las que ya no se puede ni escribir; ausencia de armarios, estanterías o tablones de corcho. Baños sin tapas en los sanitarios, ni papel higiénico, ni secamanos, incluso sin grifos. Pasillos desnudos. Patios con firme irregular, en los que comparten espacio las canchas con el aparcamiento del personal. Etcétera, etcétera, etcétera.
En este aula, y en otras parecidas he desarrollado, yo misma, mi labor docente, de una forma muy digna, eso sí.

viernes, octubre 13, 2006

La vida pública de los titulares de prensa

(A vueltas con el artículo de El País del lunes 9 de octubre)
En las Jornadas de la Cátedra Unesco de Gestión y Política Universitaria:
Se pide a los maestros y profesores un mayor esfuerzo para cumplir con las nuevas funciones que se suman a las tradicionales.
Un día cualquiera en un IES:
–8,15 a 9,10. 1º A (De las 25 personas que componen el grupo, 13 –con suerte– son capaces de seguir el currículo ordinario; 5 no han superado los objetivos del área en Primaria; 4 tienen serios problemas de aprendizaje y, por tanto, tampoco han superado los objetivos del área en Primaria; 1 acaba de llegar de Ecuador; 2 tienen necesidades educativas especiales y su nivel curricular es de 3º de primaria).
–9,10 a 10,05. 2º B (27 en el aula. 13 –con suerte– son capaces de seguir el currículo ordinario; 4 tienen serios problemas de aprendizaje; 8 repiten curso; 2 tienen necesidades educativas especiales)
–10,05 a 11,00.Visita de familias (asesoramiento académico / profesional / psicológico, consultoría sentimental, asistencia social...)
–11,00 a 11,30. Vigilancia de recreo (pasillos, patio o puerta, rotativo)
–11,30 a 12,25. 1º B (similar, o parecido panorama que en 1º A)
–12,25 a 13,20. Reunión de Departamento Didáctico (Programaciones, planificación de actividades, coordinaciones, memorias, estadísticas, resúmenes, informes...)
–13,20 a 14,15. 2º C (parecido, o similar a 2º B. 12 siguen el currículo; 10 repiten, la mitad se ha descolgado; 2 son muy conflictivos; 2 tienen necesidades especiales; Los “C” suelen ser cursos malditos).
–14,15 a 15,15. Equipo Educativo (a razón de 20 minutos por grupo, quejas, lamentos, desesperación, “no me hace los deberes, llama a la madre”)
–17,00 a 20,00. Curso de actualización profesional

*Si tienes que corregir exámenes, échale otro par de horas, o tres, así que mejor lo dejas para mañana que no tienes cursillo. También puedes corregir durante el fin de semana, se te van a tirar al cuello, pero ya te las arreglarás. Y sino, después de cenar te pones a ello y que sea lo que Dios quiera.
*Si necesitas preparar la clase, diseñar un examen, buscar materiales, preparar unas prácticas, leer alguna publicación profesional, planificar una actividad extra, elaborar un proyecto o trabajar sobre él (Educación para la Salud, el consumo y el medio ambiente; Educación vial; Una empresa en mi escuela...), realizar las tareas del Grupo de Trabajo o el Seminario en el que participas, mejor lo dejas para pasado mañana, que mañana tienes que corregir, y al otro vuelves a tener cursillo. Organízate, ¡leches!

miércoles, octubre 11, 2006

Tiza


Hace un par de semanas le descubrí un bulto cerca de una tetina. La veterinaria me confirmó lo que no quería ni imaginar: se trataba de un tumor. Y había que operar.
El lunes, a las nueve de la noche me llamó la veterinaria para decirme que todo había salido bien, que no me preocupara, que le había quitado el tumor (y con él la cadena mamaria), un bulto en el bazo, que va mandar a analizar por precaución, y que, tal como estaba previsto, la había vaciado.
Este medio día he ido a recogerla. Cuando llegué estaba en la jaula, tumbada, observando el ir y venir de las veterinarias, mirándolo todo con esa tranquila resignación con la que los animales afrontan el dolor que les causamos.
Han sido dos días terribles, para ella y para mí, que no quise ir a verla por no volver a causarle el dolor de lo que ella interpreta como un abandono que no es capaz de comprender. Dos días muy duros, para ella, por el sufrimiento físico,. para mí por la certeza de ese sufrimiento y por no haber podido estar a su lado para consolarla, como ella me ha consolado a mí durante estos último doce años.
Pero ya está aquí, tumbada a mis pies, mientras escribo, como siempre, con su campana y su herida, de la que se recuperará muy pronto, no sólo porque es una perra fuerte y vital, sino porque ahora que ya está en casa, su casa, todo será más fácil.

martes, octubre 10, 2006

La vida pública de las palabras


Se han reunido expertos en Educación en unas Jornadas de la cátedra UNESCO, organizadas por la U. Politécnica de Madrid. En su edición de ayer, lunes, El País cuenta la noticia bajo el titular: Los expertos piden que los docentes rindan cuentas de su trabajo.
¡Cómo no! Que las rindan, oyes, que para eso tienen tres meses de vacaciones y se quejan porque tienen veinte horas de docencia a la semana. Y, no sólo tienen que rendir cuentas, sino que deben participar en su formación, inicial y permanente, y cumplir sus funciones, en especial aquellas que participan de la formación integral de los alumnos, y dedicar un mayor esfuerzo, tanto profesores como maestros, para cumplir con las nuevas funciones que se suman a las tradicionales.
Yo, estoy tranquila, de las maestras, las profesoras y las alumnas no dice ni mu. A ver qué pasa cuando se reunan las expertas.
Por otro lado, y en solidaridad con mis compañeros docentes, he de decir que sí, que bueno, que vale, que estoy de acuerdo, porque ya dicen los expertos que, en compensación, los docentes deben ver reconocida su labor, tanto en la percepción social como en el fortalecimiento de su autoridad, y en sus salarios y que es necesario que los maestros puedan desarrollar su tarea docente de forma digna y eficaz y en un entorno favorable. Y, por si esto fuera poco, hasta debatieron, los expertos, sobre la necesidad de revertir la percepción de hacer de todos los problemas sociales, problemas educativos.
Desde luego, compañeros, el que se queje, que sepa que se está quejando de vicio.

sábado, octubre 07, 2006

La vida secreta de los fotogramas (II)

(Anne Hathaway en *El diablo viste de Prada)
-Un millón de chicas matarían por tener tu puesto - le dice el sempiterno diseñador mariquita a la protagonista, cuando se queja del trato vejatorio que le da su jefa.O,
-Sabrás que has triunfado cuando tu vida personal sea una ruina.
O, lo que es lo mismo, un millón, o más, de chicas, matarían por:
-Trabajar sin horario.
-Vivir día y noche colgada del móvil.
-Abandonar a tus amistades, a tu familia y a tu pareja.
-Dejar de ser quien eres para convertirte en lo que otras personas creen que tienes que ser.
-Correr de un lado a otro cargada como una mula, vestida como si fueras a pasarte la jornada en un escaparate.
-Pintarte como una puerta.
-Ponerte más abalorios que la *xata la rifa.
-Depender de la aprobación ajena.
-Satisfacer hasta el mínimo capricho de una jefa déspota, que ni siquiera te llama por tu nombre.
-Pisar a quien se te ponga por delante para ascender.
-Ponerte unos tacones que destrozarán tus pies, además de tu columna.
-Usar la talla 36, aunque midas 1.80.
(*En Asturias había la costumbre de sortear una ternera (xata) en las romerías de los pueblos. Para que la gente se fijara en ella se la paseaba engalanada con toda clase abalorios, lazos, y demás zarandajas)

La vida secreta de los fotogramas


Estoy hasta las cejas los estereotipos.
Estoy hasta las cejas de que cualquier excusa sea buena para intentar perpetuarlos.
Estoy hasta las cejas del androcentrismo.
Estoy hasta las cejas de que el androcentrismo contamine las preferencias, los gustos, los pensamientos, las actitudes, las ambiciones, la ética y la estética de las mujeres.
Estoy hasta las cejas de la aceptación.
Estoy hasta las cejas del servilismo femenino.
Estoy hasta las cejas de Cenicienta, Blancanieves, Caperucita...
Estoy hasta las cejas de Valentino, Prada, Dolce & Gabbana...
Estoy hasta las cejas de Manolo Blahnik.
Resumiendo: estoy hasta las cejas.
 
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