miércoles, mayo 21, 2008

La vida clarificadora de las imágenes


(Jenni Ferbeals en su época de Flash Dance)
El otro día va Ohne y manda un correo al grupillo Mitadelcamino en el que, junto con esta foto de Jenni Ferbeals, apunta: ¿No se os parece aquí a la foto de Mármara en su época progre?
Yo, que andaba pelín distraída de este mundo, y del mundo, en general, por aquello de la maratón de curro que me estoy metiendo entre pecho y espalda por causa de mi mala cabeza (que si tuviera, un suponer, la de la propia Ohne, otro gallo me estaría cantando), miro la foto, la comparo mentalmente con la que dice Ohne y pienso que qué más quisiera, yo, que parecerme a Jenne Ferbeals.
Errante dice que le parece que yo soy/era más guapa que la susodicha, para luego descolgarse con un Pero qué cabroncilla la Onhe..., Ohne insiste con que, efectivamente, me doy un aire a Jenni, o ella a mí, que para eso es más joven, y aporta sus pruebas, a lo que Ms Baggesen responde Qué cabeza tiene la cabroncilla, sí..., y se retrotrae a la época en cuestión, que en mi caso eran veintiocho y en el suyo, digamos, por decir algo, unos cuantos menos.
Ayer, en plena vorágine, y sobrecarga cognitiva, después de haber subido los setenta escalones que separan la calle de mi hogar, releyendo un artículo sobre El discurso indagador: cómo co-construir el conocimiento, después de haber asistido, en Oviedo, a la ponencia sobre las Comunidades de Aprendizaje, de uno de mis popes favoritos, haber despachado el correo electrónico y haber planificado, minuto a minuto, con mi compañera Happy, la reunión del seminario que nos tocaba coordinar por la tarde (que para eso releía el artículo sobre la co-construcción), mientras abría la puerta (motivo por el cual tuve que dejar de leer)se me vienen a la cabeza las fotos y pienso, ¡Leches!, pues no sólo es que nos demos un aire, Jenni y yo, es que, como bien dice Errante, yo era bastante más mona, de aquella. ¿O no?
Lo que, parece ser, le intriga a Ms Baggesen, que se perdió la foto actual-actual que puse en el Messeger un día que ella no estaba, es si seguiré pareciéndome a Jenni o, en su defecto, no.
Para darle una pista, aquí dejo este testimonio gráfico al objeto de que puedan realizarse las comparaciones pertinentes.
NOTA: Las imágenes que contenía esta entrada se han autodestruido.

jueves, mayo 15, 2008

Un soneto me manda hacer Violante

Bueno, Violante no, Frabisa, y no un soneto, vaya, un meme, pero me pone en el mismo aprieto.
En fin, como todo el mundo ya sabe lo que es un meme, sólo diré que este trata de, dos puntos,
-6 cosas que no te importe hacer
-6 cosas que te guste mucho hacer
Yo lo paso a otras seis personas, sin compromiso alguno, y así sucesivamente.

6 de las cosas que no me importa hacer, tengo alguna más, son:
1. Tomarme los yogures caducados.
2. Que mi masajista me vea las piernas sin depilar.
3. Vivir en un 4º piso sin ascensor.

4. Que Bilbo me haya cambiado la vida.
5. Perder.
6. Pedir perdón.

6 de las cosas que más me gustan, tengo muchísimas más, son:
1. Las camisetas muy, muy, viejas de algodón para dormir.
2. Desayunar café con leche, pan y mantequilla.
3. Sentir a Tiza a los pies de mi cama cuando me despierto por la noche.
4. Levantarme sin prisa y hacer un cachito de mandala mientras escucho música (clásica).
5. Jugar.
6. Vivir sola. Sin compañía humana, aclaro, que compartir mi hogar con mis dos peludos, me encanta.
Y ahora yo se lo paso a:
Si seguís este meme, recordad que hay que citar la fuente en el post correspondiente.
Aprovecho esta oportunidad para deciros que me he despistado en el curro, que me sale el trabajo por las orejas y que, hasta que no me ponga al día, me veo en la necesidad de restringir mi vida bloguera.
Dado que soy bastante eficiente, cuando me lo propongo, confío en que esta parada programada no me dure mucho, cuatro o cinco días, a lo sumo, espero.
Hasta muy pronto, pues.

lunes, mayo 12, 2008

¡Eleeeeeeeee!

Acabo de recibir, procedente de los Yunaited Quindon, chu poins; Guayán Uní, de puán, la revista G3 (Free Lesbian Guide), que se distribuye de forma gratuita en cualquier local de ambiente que se precie.
Es una publicación con muchas páginas, ciento catorce, más de la mitad dedicadas a publicidad, y con las secciones típicas de una revista cualesquiera, sólo que, dedicada, esclusivamente a lesbianas.

Que te quieres comprar una casa, te ofrecen las mejores para lesbianas. Que piensas casarte, te ofrecen unos modelos, que ni la mi Bette, como se puede observar en este gráfico, aunque también puedes elegir este otro look, como más bollo, pero sin el como, que diría la mi Marcela, y así todo.


Incluso te trae un cuadernillo central que dedica a lo del sexo. Vibradores (no los pongo, que me da no sé qué), lencería, modeleos sexys (para quien se lo parezca, a mí me han dejado tibia, los modeleos, y la lencería), y hasta estas muñecas hinchables espantosas, para mi escaso gusto (digo para mi escaso, ¿eh?, que a lo mejor hay alguna a la que le gustan y no quisiera ofender), que te las puedes comprar a través de internet, por si te da corte ir al sexshop.




Como no sé inglés, no me enteré prácticamente de nada, ni de la entrevista en profundidad que le hacen a Scarlett Johansson, ni del horóscopo, que si, por favor, hay un alma caritativa angloparlante y me lo quiera traducir, se lo agradeceré eternamente, que ando yo preocupada con un asunto, y por ver si me dice algo.


Pero, vamos, que me trajo al pairo, porque por lo que mi amigo S. me mandó el ejemplar de mayo fue por esto. Ya estoy pensando en reservar un par de moscosos y comprar los billetes de avión, no sea que me quede sin ellos.

sábado, mayo 10, 2008

La vida subjetiva de los fotogramas


Al principio de la película, David Kepesh, profesor de crítica literaria, le dice a su alumnado algo así:
-Cuando vuelvan a leer Guerra y Paz dentro de diez años, leerán otro libro, porque ustedes habrán cambiado.
Podía haber añadido, para completar la teoría, que cada libro tiene tantas lecturas como personas que lo lean.
Ocurre lo mismo con la pintura, la escultura, la arquitectura, la música..., el cine.
Así que hoy no voy a decir demasiado sobre esta película. Lo más seguro es que mi interpretación no coincida con la vuestra, como no coincidió con la de M. y T.
Salí del cine rebotada, pero no supe el porqué hasta que M. me dio la clave.
-¿Qué es lo que no te ha llegado? -me espetó- ¿La soledad?
Podía haber sido, pero no, no fue la soledad lo que impactó directamente en mi línea de flotación y me hizo revolverme en el asiento durante toda la película, sino algo que me ha lastrado desde que me alcanza la memoria.
___________
George. Las mujeres bellas son invisibles.
David. ¿Cómo van a ser invisibles, si todo el mundo las mira?
George. Las miran, pero no las ven. Sólo se fijan en el envoltorio.
[...]
George. ¿Conseguiste verla?
David. Sí, pero no supe interpretar lo que veía.

jueves, mayo 08, 2008

La vida mágica de los momentos













Amasar el barro, colocarlo sobre el torno, mojar las manos, centrar la pella, abrirla, sonreír, no pensar, sentir, dejarse llevar, sentir el barro entre los dedos, empezar a subir, fluir, dejar que el corazón elija la forma, adelgazar las paredes, visualizar, pasar la riñorera, alisar el borde, pulir la pieza con la esponja, sonreír.
Hace ocho años que no me sentaba al torno. No he sabido realmente cuánto lo echaba de menos hasta esta tarde.

martes, mayo 06, 2008

La vida clarificadora de las palabras

(Post dedicado, y por este orden, a: Ms Cañondelcolorado Baggesen, Errante, Ohnenick y Blasfuemia) Aclaremos unas cosillas.
De acuerdo, tengo que lo reconocer: muero por la mi Bette, me pirrio por sus huesos, sueño con esa sonrisa, esas manos, ese cuerpazo, y, declaro, no me importaría nada de nada ocupar el lugar de Tina, sobre todo en ciertos momentos, por ejemplo, éste:





Vale, sí, tengo que lo reconocer, soy pija, lo he sido siempre y no voy a cambiar ahora. Me gusta vivir bien, dentro de mis posibilidades y de que, aparte de pija soy bastante austera. Prefiero un cuatro estrellas (o un cinco, si se tercia) a uno inferior; un buen vino, aunque sea para mezclarlo con gaseosa; el taxi al autobús; Armani a Hermés, Adolfo Domínguez a Carolina Herrera; un original (aunque sea de artista sin nombre reconocido) a una lámina, etcétera.
Como soy pija, qué le vamos a hacer, cuando me atrae una mujer, me fijo en ciertos detallucos significativos para mí, por ejemplo, los zapatos. Me fijo mucho en los zapatos (sí, yo también, Ms Baggesen, hija mía), sobre los que tengo una teoría que, hasta el momento, no me ha fallado.
Ahora bien, que me chale la mi Bette (que no Jenni Ferbeals, que diría Ratapelá), no significa que no matara a su estilista si me la, o lo, echara a la cara. Desde aquí lo digo, ME ESPANTA el estilín de la mi Bette, si exceptuamos los momentos en los que está en su casa, con la cara lavada y recienpeiná, bien con el hato negro, bien con el hato blanco, bien con la camisetuca de tirantín y el pareo, que me pone a mil.
Entonces, que no me gustan, nada de nada, las mujeres emperifolladas ni pintadas, ni llenas de abalorios. Que los collares de perlas y los pendientes de brillantes, para mi señora madre. Que una pulsera de cuero, mil veces antes que un brazalete de oro. Que el reloj TagHeuer que le regala Jodie a la mi Bette, no me lo pongo ni hat¡rta de grifa. Que donde estén los vaqueros las camisas blancas, o las camisetas, que se quiten las mangas de farolillo. Que los tacones, me dan repelús. Que las boquitas pintadas, ni en pintura. Que las uñas largas y, a mayores, lacadas en rojo pasión, me dan un estrizo, o perceguera, que más no me pueden dar.
Pues eso.

viernes, mayo 02, 2008

La vida engañosa de las palabras



Hay que se joder, oyes, me ha fallado hasta el refranero. Yo, que siempre había creído a pies juntillas en la sabiduría que encierra, hoy reniego de él y de todas sus patrañas. Desde A quien madruga, Dios le ayuda, hasta Quien hace incesto, hace un ciento, pasando por Afortunada en el amor, desafortunada en el juego, y viceversa. De este último, en concreto, reniego mil veces. Forradita, tendría que estar si estas palabras no fueran una burda patraña, fo-rra-di-ta.
Y no hablo de que me toque la Primitiva, o el Cuponazo, ya que no me como una rosca, o de que me salgan tropecientas pretendientas en el casting, ya que no gano ni cinco céntimos. Me conformaría con no pringar siempre en los juegos del azahar en los que me juego la pasta, además de la honra. Ayer, por ejemplo, que tuvimos nuestra partida bimensual de póquer en casa de mi ex (ex mujer, puntualizo, no ex novia, ni ex amante, ni ex circunstancia) y su señora, volví a perder, por enésima vez. Desde que organizamos estas partidas, al poco tiempo de que ellas llamaran al camión de mudanzas, hace más de dos años, sólo gané una vez, la primera, a partir de ese día, entre las otras tres, Váyolet completa el cuarteto, se reparten mis fichas.
Y no es que me importe demasiado perder, es más, estaría encantadita de seguir perdiendo si, aunque fuera por una vez, se me cumpliera lo que dice el refrán. Bueno, pues no. Ni lo uno ni lo otro.
Y eso que ayer daba por bien empleados los once eurazos que me habían pulido porque tenía ciertas perspectivas. ¡Qué inocencia, la mía! Esta mañana, cuando me conecté, después de desayunar, pude constatar, una vez más, la falsedad del jodío refranero.
Resulta que, en un alarde de osadía sin precedentes, siguiendo las indicaciones de mi Celestina particular, traiciono a la mi Bette de mis entretelas y le tiro un picao, a la bloguera con la boca más sugerente del hiperespacio, dejándole ver que ocupa un lugar destacado en el mi casting, por si andaba despistada, la zagala. A mayor abundamiento, y por facilitar las cosas, hasta le sugiero que un luk a lo Bette, le daría los puntos necesarios para deshacerse de todas sus rivales. Bueno, pues va ella y me responde que no quiere saber nada de collares ni pendientes de perlas, ni de mangas de farolillo, ni de tacones de ocho centímetros ni de nada de nada, que ella no es mi tipo y que me vaya buscando otra que sí lo sea.
Total, todas mis ilusiones por el sumidero, junto con los once eurazos.
Así que, como ni en el amor ni en el juego, a la mierda con el refranero.

sábado, abril 26, 2008

La vida controvertida de los fotogramas


Se conoce que Javier Ocaña y yo no hemos visto la misma película. No me ha de extrañar, siendo él un Crítico y yo una simple aficionaduca, de tres al cuarto, que ni siquiera llega a la categoría de cinéfila.
Es lo que tiene ser Crítico, que sueltas perlas como esta y te quedas tan pancho: "Cobardes, con el acoso escolar como núcleo central, es un discurso en toda regla; pero un discurso ramplón e intrascendente".
Entiendo que al conjunto de Críticos de El País les parezcan más trascendentes realizaciones como Spirit, con un plantel de Beldades, que diría el nuestro Firmin, de quitar el hipo: Scarlett Johanson, Eva Mendes y Paz Vega, mostrando generosamente sus anatomías, o Lars y una chica de verdad, a las que dedican cuatro artículos, dos a cada, en la edición de ayer, viernes.
Que yo no digo que Lars y una chica de verdad no sea una obra maestra, comparable a Tamaño natural, de Berlanga y Azcona, según Rocío Ayuso, que nos ofrece su crónica desde la mismísima LA; que yo no digo que Lars, según comenta la propia Ayuso, no sea "una especie de Quijote para el que no hay más verdad que la que él ve. ¡Y quién le va a negar que esas prostitutas no son princesas!", y mucho menos me atrevo a contradecir a Jordi Acosta cuando afirma que Lars, un "perfecto arquetipo de nuestro tiempo, adquiere una hiperrealista muñeca hinchable y la reformula: el fetiche sexual se convierte en sus manos en prótesis afectiva…" .
Lo que digo es que en la mierda de película que vio Javier Ocaña, yo vi una obra redonda.
Es cierto, Corbacho y Cruz no muestran Beldades lujuriosas, ni arquetipos de nuestro tiempo, ni fetiches sexuales, ni héroes dispuestos a combatir el crimen sin superpoderes ni pistola, ni siquiera las de culpa, y redención, y amor, que protagonizan Halle Berry y Benicio del Toro, en Cosas que perdimos en el fuego.
Corbacho y Cruz muestran otras historias. Historias en las que he podido reconocerme y reconocer los hilos que manejan las relaciones familiares, laborales, amistosas, de pareja...; historias presididas por el miedo, por las luchas de poder entre adultos, entre adultos y adolescentes, entre la propia adolescencia que, sí, Javier Ocaña, sí, reproduce nuestros modelos; historias de dolor y de impotencia, personalizadas en padres y madres que no tienen ni la menor idea de lo que les pasa a sus hijos por la cabeza, y mucho menos por la vida; historias de un profesorado incapaz de conectar con sus estudiantes, enrocado en una concepción trasnochada de la educación y, lo que es peor, de la Vida.
Historias de los cobardes que llevamos dentro.
Y hasta aquí puedo contar. Si os atrevéis, verla.

miércoles, abril 23, 2008

La vida festiva de los acontecimientos





















No recuerdo cuándo aprendí a leer, pero sí que lo cogí con ganas, como se puede apreciar en estos documentos gráficos que aporto como prueba.
Leía todo lo que caía en mis manos: cuentos, tebeos (de aquella todavía no se llamaban cómics), revistas, el Reader’s Digest, que coleccionaba mi padre, las Vidas Ejemplares, de la mi prima, sus novelas, las novelas de mi madre, los libros que comprábamos el mi hermano L. y yo, a medias, los que nos compraba mi padre, los que intercambiábamos con las amistades…
Devoraba, uno tras otro, sin transición, sin orden ni concierto, sin método, sin medida. Sin un atisbo de visión crítica.
Pasaba de Enid Blyton, a Verne,y de ahí a Twain, Stevenson, Dickens, Conrad…, para volver a Blyton, Saville (el de El club del Pino Solitario), Martín Vigil, Christie, Salgari, y de ahí a Sagan, Somerset Smaughan, Hemingway, Buck… Vamos, lo que me echaran.
Y, claro, ese vicio impenitente, me llevó a la ruina. Primero a la académica, luego, ya, con el tiempo, a otro tipo de ruina.
Por culpa de mi adicción (¡qué malas son todas, las adicciones!) fui fracaso escolar. Suspendía a diestro y siniestro, entre otras cosas, porque, aparte de devorar libro tras libro, conjuraba el aburrimiento que me producían las clases escribiendo, desde la última fila, a la que me relegaba la inicial de mi apellido, novelitas que eran un trasunto fiel de lo que estuviera leyendo en aquel momento. Si hasta tuve que repetir un curso, 4º de bachillerato (hoy, 2º de ESO) y todo.
Como ya de pequeña era bovarista, vivía dentro, para, por, según, sobre, tras, lo que estuviera leyendo. Y me lo creía todo, todo. Es decir, que fui construyendo mi identidad sobre la visión del mundo que me ofrecía mi caótico abordaje de la lectura. Y, lo que es peor, ese mundo ficticio alimentó mi imaginación, de por sí desbordante, y me hizo albergar ciertas expectativas sobre el mundo, las personas, el amor, las relaciones..., incluso las cosas. Expectativas ficticias, por supuesto.
Si hubiera contado con una visión más crítica no me hubiera creído a pies juntillas todo lo que me contaban los libros (aderezado convenientemente por lo que veía en el cine, y más tarde también en la tele) y ahora no tendría que pasarme el día deconstruyendo mi identidad para librarla de tanto estereotipo y tanta mandanga como me tragué.
Por eso, por lo de la visión crítica, por lo de ofrecer otra interpretación del mundo, de los sentimientos, de las personas, quiero dedicar esta entrada, del Día del Libro, a Adela Turín que, con sus cuentos, ofrece a nuestra infancia la posibilidad de poner en solfa lo que yo no tuve la oportunidad ni de vislumbrar.
¡Va por ti, Adela!

(Portada de Una feliz catástrofe, de Adela Turín)

viernes, abril 18, 2008

La vida mágica de las palabras


Dibujo obtenido de la Web de El País.
Resulta que la Universidad de Oviedo ha recibido las cinco toneladas del legado de Augusto Monterroso (congratuleisions an selebrisions). Al leer la noticia lo primero que se me vino a la cabeza fue una anécdota que protagonizó J., un alumno que tuve hace años en uno de los IES en los que he trabajado.
J. tenía, a la sazón, trece años y hacía 2º de ESO. Su madre, separada del padre del muchacho, trabajaba en la rula (DRAE.3. f. Ast. y Mál. Lonja de contratación del pescado) y J. se levantaba con ella, a las cinco de la mañana, para ayudarla y, de paso, ganarse unas pesetillas extra. Después de acabar en la rula, J. se daba una ducha y se iba al instituto. No era un buen alumno (aunque, como diría uno de mis más querido amigos, cualquier juez lo absolvería), pero era, y supongo que seguirá siendo, un paisano. Suspendía casi todo. De hecho, dudo que haya acabado los estudios obligatorios. Sin embargo, aquel año, J. aprobó Lengua Castellana y Literatura, mi asignatura, gracias, entre otras cosas, a su contribución en un proyecto común a todos los segundos.
Como actividad final del curso trabajamos en un proyecto sobre Ana Mª Matute, que titulamos "Reescribimos El Jorobado". Con nuestros cuentos editamos un libro que le enviamos, como regalo de cumpleaños a la escritora. Leímos muchos cuentos, aparte del volumen, Los niños tontos, en el que se incluía el que íbamos a reescribir: Cortazar, Monzó, Monterroso...
Excuso decir lo muchísimo que les sorprendió El dinosaurio, y el juego que nos dio en clase.
Cuando J. me enseñó su cuento, uno de los más cortos del volumen, me dijo: "Profe, no llego a lo de Monterroso, pero casi".
"Era un niño que estaba siempre muy apagado. Su aspecto dejaba mucho que desear porque no salía de la caravana. Su padre no lo dejaba salir porque al tener joroba se avergonzaba de él. Siempre hacía lo mismo para tenerlo contento, le llevaba comida cara y juguetes. Pero el niño sólo quería salir al teatro y hacer de guiñol para que los niños se rieran con él". J. G.
Sí, esta temporada echo mucho de menos el aula.

martes, abril 15, 2008

La vida mágica de las aulas


M. hace hace el inventario con la ayuda de D.
A M. y a D. les ha tocado hacer el inventario de la Frutería. Entre los dos han identificado las frutas y las verduras (M. no las conocía todas), las han clasificado, han contado las piezas y las han colocado en cestas diferentes. Luego, M. ha ido escribiendo los nombres y anotando las cantidades, con la colaboración de D., que le dictaba los nombres que no recordaba. Como no era la versión definitiva, la que compartirían con el resto del grupo, M. escribió las palabras como sabía, algunas ajustándose a la norma, otras según sus posibilidades. D. sólo lo ayudó cuando M. se lo pidió.
Al día siguiente, en el ordenador, pasaron la lista a limpio. Gracias al corrector ortográfico y al botón derecho del ratón, entre M. y D., dejaron el inventario de la Frutería niquelado.
Dos semanas después, M. fue capaz de recordar, sin tenerlas delante, los nombres de las frutas y verduras.
M. es gitano. Acaba de cumplir siete años. Es el mayor de seis hermanos. Su padre es alcohólico y violento. Asiste a un centro en el que el 98% del alumnado es gitano. El tiempo que pasa en el colegio es el único en el que alguien se ocupa de él, lo atiende y le da cariño. Es un niño nervioso y asustadizo, pero cuando trabaja con D., que también está con él cuando se ducha, los viernes, suele estar tranquilo y alegre. También se enfada por nada, se pelea con los compañeros, los insulta. Otras veces juega como cualquier niño de su edad.
Me gustaría que vierais la complicidad que hay entre M. y D., la cara de arrobo con la que M. mira a D.
Me gustaría que pudierais ver la sonrisa de M.

viernes, abril 11, 2008

Deslome: las respuestas.


Hace un par de años, uno de mis más queridos amigos me preguntó si pensaba ver tal película, de cuyo nombre no puedo acordarme. Le dije que no, que yo ese tipo de películas no las veía. ¡Pero si es una obra maestra!, me dijo en tono de ofendido reproche. Ya, pero ya sabes que hay cierto tipo de películas que no veo, le respondí. Él, que se había levantado a cambiar la música (estábamos en su casa), me lanzó una mirada de profunda desaprobación, me señaló con el índice acusador y, desde su altura (yo estaba repantingada en uno de sus sillones), me espetó: ¡Tú no eres cinéfila!
No me acuerdo lo que le respondí, pero sí recuerdo que pensé, para mis adentros profundos: Pues será que no lo soy.
Hace unos meses, una de mis más queridas amigas, comentando la sequía lectora (del género ficción) a la que me ha abocado mi actual puesto de trabajo, me dijo que yo no era lectora porque, en realidad, no leía literatura.
No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo que pensé, para mis adentros profundos: Pues será que no lo soy, pues será que no la leo.
Hace unos años, cuando escribí esta novela autobiográfica y catártica, que comparto con quienes visitáis mi blog, alguien me comentó que yo, en realidad, no era escritora, porque no había publicado nada.
No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo que pensé, para mis adentros profundos: Pues será que no lo soy.
Hace unos meses, comentando con una amiga de lamirmana, recién divorciada, mi falta de interés por las mujeres, producida por mis continuos descalabros sentimentales, y el hecho de que llevaba unos cuantos años sin tropezarme con alguna que me alegrara la pestaña, recuerdo que pensé, para mis adentros profundos: Será que igual no soy lesbiana.
Cuando accedí al puesto de trabajo que desempeño desde hace dos años y medio, después de haber pasado veintisiete en las aulas, hubo quien me dijo que yo, en realidad, no era una auténtica maestra, Las verdaderas maestras no desertan de la tiza.
No recuerdo lo que respondí, pero sí recuerdo que pensé, para mis adentros profundos: Pues será que no lo soy.
To be, or no to be: that is the question.

lunes, abril 07, 2008

Deslome



A la vista de la amable acogida que han tenido mis lomos, y ya que he decidido meter muchacha en vez de ponerme a servir, me ha parecido conveniente aclarar algunas cuestiones que puedan interesar a las posibles postulantas:
a.- Padezco, desde mi más tierna infancia, un trastorno obsesivo-compulsivo que me impulsa a acumular libros, tal que el tío Gilito acumula monedas.
b.- Algunos de esos libros ni siquiera los he leído, aún. Es más, a veces, se los lleva M., según los compro.
c.- Leo por puritito y exclusivo placer, lo que se traduce en que me traen al pairo las vacas sagradas de la Literatura, sea cual sea su nombre y su peso específico.
d.- No leo poesía.
e.- Leo, exclusivamente, lo que me engancha. Y lo que me engancha no siempre es lo que suele considerarse Literatura.
f.- Jamás leo un libro porque haya que leerlo; hay que o tengo que son expresiones que jamás utilizo en este ámbito.
g.- No he leído a los clásicos, ni los pienso de leer, de momento.
h.- Soy capaz de releer cinco o seis veces el mismo libro. Entre mis top: El Hobbit (6), Mi familia y otros animales (6), Sin noticias de Gurb (5), El Señor de los Anillos (4), El Alquimista (4), 2001, una odisea en el espacio (4).
i.- Si un libro no me engancha, me da igual cuál sea su autoría, lo abandono sin el mínimo cargo de conciencia.
j.- Tengo una sección de ciencia-ficción que devoré y releí.
k.- La sección de autores extranjeros la encabeza Paul Auster (6) y la remata Oscar Wilde (5). Entremedias, Dan Brown, Paulo Coelho, Noah Gordon…
h.- Entre los autores de habla hispana, Jorge Bucay, o Javier Sierra, por ejemplo. También el sinsorgo, también.
Y hasta aquí puedo aclarar, por el momento.

viernes, abril 04, 2008

¿Será por lomos? (II)





Una preguntina: ¿tendré que fotografíar, uno por uno, los anaqueles de mis librerías, o se dan por satisfechas, las señoras? Por saber a qué atenerme, más que nada.

jueves, abril 03, 2008

¿Será por lomos?



Por lomos que no quede, queridas amigas, ¡faltaría más!
Eso sí, de merluza y a la sidra.
Ésta, y otras recetucas, podéis encontrarlas en la página de Karlos Arguiñano.
¿Satisfechas?

martes, abril 01, 2008

¿Toca exhibirse?

(No acabé de corregir el capítulo por motivos obvios, pero las fotos se han autosuprimido. Es lo que hay)

Exhibámos, pues.
La foto de arriba tiene, aproximadamente, diez años. La de abajo, aquí, en mi estudio, con la webcam que me regaló una de mis últimas novias, seis.
Por supuesto, esta exhibición durará lo que tarde en corregir y colgar el capítulo de Güendy, sobre todo, para que Ohne deje de llamarla a voz en grito.

lunes, marzo 31, 2008

La suma de los días


Entre esta imagen y hoy, medio siglo nos contempla.
Pues sí, hoy también he soplado las velas (una con un cinco y otra con un tres, que lo de apagar cincuenta y tres velas está reñido con lo de ser fumadora compulsiva), también he comido en familia, también me han fotografiado en pleno trance, también he recibido algún que otro regalín y también he disfrutado de lo lindo con ello, con los regalinos.
Lamirmana, sólo tengo una del género femenino, lamisobri y elmicuñao me han traído una bola, inenarrable, de Petra para mi colección, un quilo de dátiles del Mar Rojo y una crema a base de barro del mar Muerto que me va a dejar el cutis más terso y suave, aún, de lo que lo tengo (de que me acuerde de ponérmela a diario).
La mi amiga T2 me ha regalado una orquídea maravillosa, que es la primera que me regalan en mi vida. M. me ha regalado un café a media tarde que me ha sabido a gloria bendita y la lectura exhaustiva y crítica, ¡en portugués!, de un proyecto en el que me he embarcado que no sabría exprimir sin ella.
La metereología me ha obsequiado con un mediodía brillante y cálido.
Había pensado regalarme un paseín por Xagó al atardecer, pero las obligaciones laborales me retuvieron en el despacho hasta casi las nueve, así que ya me lo regalaré otro día.
He tenido un día fantástico, cargadito de curro, pero fantástico. Como debe ser.
Sólo me queda que el Universo me regale una novia (lo más parecida posible a Bette Porter). Y no sé por qué me late que este año sí que me la va a regalar.

sábado, marzo 29, 2008

La vida equilibrada de los acontecimientos
















Ayer, quizás en compensación por la última partida del trimestre anterior en la que no me comí una rosca, gané la partidita de Continental y dos de las tres de Scrabble (abocetad, por ejemplo, me dio 98 puntos del ala). A cambio, por aquello de mantener el equilibrio entre el yin y el yan, me cayeron dos rapapolvos, como dos castillos de Castilla-La Mancha.
Uno, por defender a la mi Bette (que qué le voy a hacer, ¡leches!, si me pierde y doy en justificar todas y cada una de sus acciones), y otro porque se me ocurrió decir que mi vida sentimental había sido divertida.
Según M., Bette es una cabrona de tomo y lomo, rastrera, retorcida, mema, cuadriculada, mentirosa y desleal, que se merece con creces la venganza de Jodie, a la que trató de asco. También dice que vaya como nos pusimos (hace extensiva la opinión al conjunto del bollerio planetario) cuando lo de la carpintera, y que ahora nos parece de perlas que se la haya pegado a Jodie con Tina. Y más cosas que me callo, porque sólo de rememorarlas se me abren las carnes. Yo me defendí como gata panza arriba, pero me cayeron de todos los colores.

Luego, de la que nos íbamos al cine a ver Juntos nada más, que no voy a comentar ahora, pero que recomiendo encarecidamente, se me ocurre decir aquello de que, pensándolo bien, mi trayectoria sentimental ha sido divertida, y ya, el chaparrón adquirió categoría de aguacero. Hay que oírla, le dice a T2, ¡cómo si no hubiéramos sido testigas! Pues, ¡anda que no has sufrido tú ni nada, guapina!, a mí, indignada en tonos superlativos. ¿Qué me dices, que con Clara lo pasaste de puta madre? (T2, asentía y aportaba datos contundentes de sus recuerdos particulares para sustentar las palabras de M.), todo el día pendiente del teléfono, que si iba, que si venía, que si te dejaba, que si te cogía... Y lo de Bárbara, ¡anda que no lloraste por Bárbara ni nada! ¿Y aquella gallega?, apunta T2, ¡menudo drama, el de la hija de puta de la gallega! Porque con de Belén, no llegó la sangre al río, pero anda que con X, y con B, y con Z... Lo tuyo, para lo chungo, memoria de pez, Marmarita, remachó M. Menos mal, pensé yo, porque con semejante panorama, como para instalarme en el celibato de por vida.

Total, que me vi en la obligación de admitir que mi vida sentimental se parecía más a un via crucis que a otra cosa y que el adjetivo que mejor la definía era ajetreada, y que juraba y perjuraba que si el amor volvía a llamar a mi puerta procuraría no reeditar ninguno de mis desastres precedentes. Por tu bien y por el nuestro, concluyó M.

Y nos metimos en el cine y salimos con el alma ligera y la sonrisa en los labios.

Y ahora me voy a Xagó con M., que ha llegado la primavera y no sólo al Corte Inglés.

miércoles, marzo 26, 2008

A grandes males, grandes remedios



Aun a riesgo de ser pesada, tengo que lo decir: Je suis désolé y, a mayores, I'm really broken to pieces. Se me ha acabado L y con ella, la ilusión de vivir y melrouspleis.
Es un hecho que la mi Bette no me va a llamar (con esa carina que me deja completamente kaos) para decirme aquello de I'm really to want to see you, Marmarita.
Y es otro hecho que no puedo permitirme ni darme a las voces ni seguir debatiéndome entre lo de meter muchacha o ponerme a servir eternamente. Entre otras cosas porque, siguiendo todas las recomendaciones que habéis tenido a bien hacerme, ya me he decidido a meter muchacha y, en breve, muy en breve, pienso de iniciar (con el permiso de Morgana y su pie) el anunciado casting. O lo que es lo mismo, que voy a deshacerme, con la ayuda inestimable de mi terapeuta (alternativa), del pánico que me atenaza y voy a ligar. Ea.
Mientras ligo, o no, y me mentalizo de que, como me recomienda Onhe, he de acostumbrarme a vivir con ello (sin ella), lo dicho: a grandes males, grandes remedios. ¿No tengo, yo, una novela monísima, autobiográfica y catártica, durmiendo el sueño de las justas? ¿No mostrarais, o mostraseis, algunas, un cierto interés cuando os adelanté una mínima parte de su contenido?
Pues, ¡hala!, aquí la tenéis. ¿Entera? ¡No, por Dios! De momento, una pequeña píldora, un fragmento del segundo capítulo, que he titulado Rápida y Mortal. Ya me diréis si os apetece seguir leyendo, o, en su defecto, no.

lunes, marzo 24, 2008

La vida cruel de los seriales televisivos


Estoy desolada, a la par que confusa y contrita. Aún no me han emitido el último capítulo de la quinta temporada de L y ya se me está sobreviniendo una especie de depresión que amenaza con dejarme la moral, de por sí frágil y quebradiza, a la altura de la sexta galería de la mina de La Camocha.
¿Qué qué va a ser de mi vida? ¿A qué dedicaré mi (escaso) tiempo libre? ¿Con quién voy a cenar los miércoles? ¿Cómo me las voy a apañar sin sufrir, semana tras semana, con las vicisitudes de la mi Bette? ¿Qué, o quién, me tendrá, ahora, con el alma en vigo? ¿Con qué me devanaré los sesos?
Estoy tan desesperada, que no sé si meter muchacha o ponerme a servir.

miércoles, marzo 19, 2008

La vida reconfortate de las palabras: vacaciones



Hace unos meses, en uno de sus múltiples concursos, Blau nos pidió las fotos de nuestros pies. Por supuesto (la vida de la absurda-sinsorgo*-ejecutiva-agresiva de los c... es muy, pero que muy, sacrificada), no tuve tiempo ni ocasión para hacerme una foto decente de los susodichos.
Pero como todo llega, en esta vida, esta mañana he tenido el tiempo y la ocasión para fotografiarme los pies en una de mis posturas favoritas, haciendo lo que no he podido hacer en este jodío trimestre.
Es más, esta monería (de foto) tiene el mérito añadido de haber sido hecha durante este día que me estoy regalando con todas las de la ley, a costa de haberle mentido a mi madre (¡Santo Cristo, a lo que ha de llegar una!).
Sí, amigas mías, sí, una es hija mayor y soltera de madre viuda y semi-anciana, experta en las artes del chantaje emocional. Dramática circunstancia, ésta, que implica, no sólo la obligación de hacerse cargo de la matriarca del clan, mientras el resto de sus vástagos emparejados viajan despreocupados por los bonitos pueblos de la geografía de España y del mundo, sino, a mayores, tener un chip defectuoso en el jodío cerebro que te aboca a una corrosiva y nefasta culpabilidad.
Menos mal que, de vez en cuando, esta hija mayor, soltera, masoca, roja, impar y pasa, tiene un rapto de lucidez y se pone el mundo por montera en su propio beneficio.
Total, que le dije a la madre que me parió que hoy me tocaba trabajar, le pedí a mi hermano número dos (soltero, él, también) que se hiciera cargo de la madre y de Tiza y Bilbo, so pretexto de que mañana tengo la visita de dos blogueras y quería atenderlas como se merecen, y que los mis perrinos me iban a dificultar mucho la jornada, y me vine a mi caaaaaasa (toy como ET), dispuesta a disfrutar de una bien merecida y ansiada soledad en la paz de mi hogar avilesino.
Llegué tempranito de Oviedo, directa a mi masaje semanal, me compré unas exquisiteces para comer, alquilé Juegos secretos, de la mi Jennifer Connelly, llegué a casa, puse a bajar el capítulo 11 de L (lo primerito), me puse el pijama y me tumbé en el sofá ¡a leer!, con la Misa en Si Menor, de Bach, de fondo.
Y ahora, voy a comer y a pasar la tarde haciendo lo que me salga del mismísimo arco del triunfo: que si viendo la peli, que si echando una siesta, que si leyendo, que si visitando a mis amistades blogueras, que si viendo el capítulo 11 de L, que está bajando como una posta, que si...
¡Feliz día!
*Sinsorgo. Dicho de una persona: insustancial y de poca formalidad. Término con el que Amelia Valcarcel se refirió a Arturo Pérez-Reverte en su conferencia del día 7 sobre Simone de Beauvoir. ¿No ye total?
¡ATENCIÓN, TEMA!: El cadáver exquisito continúa en el blog de Errante.
¡ATENCIÓN, TEMA! (II): Parez que después de la incursión de la anónima de Errante, del corre corre que te pillo de Morgana y la desaparición misteriosa de Dintel, andamos por Irreverens. Yo, como he dicho en el blog de Morgana, me lavo los pies.

domingo, marzo 16, 2008

Cadáveres no tan exquisitos

















O tengo la jodía ameba del cadáver exquisito de Onhe intalada en el cerebro, o se me ha reblandecido (el cerebro) de tanto darle caña, o este maldito bimestre me está pasando factura, o las tres cosas a la vez. El caso es que tenía dos cosas en la cabeza, antes de salir de casa: llevarme el papel y los plásticos para proceder a su reciclado y coger la cámara para registrar los efectos del temporal en mi playa favorita. La cámara se quedó en casa. Menos mal que llevaba el móvil, pero no es lo mismo, ni es igual.
Debió ser de órdago a la grande, el temporal, porque la línea de la marea subió sesenta metros más arriba de la habitual. Los restos, a pedir de boca: envases plásticos como para hacer un catálogo, peluches, macetas, redes, neumáticos, juguetes, puntos de amarre (dos), cuerdas, marañas de cuerdas de plástico, tampones, compresas, salvaslips, zapatillas de deporte, cascos de obra, aletas de surfistas... y montañas de palos y troncos.
Eso sí, se ha llevado, la mar, parte de los miles de piedras que jalonaban la orilla y la convertían en un natural, eficaz e incómodo pediluvio. También, toneladas de arena.
La mar nunca se queda con nada que no sea suyo y, a veces, se lleva lo que le pertenece.

viernes, marzo 14, 2008

La vida exquisita de las palabras


Antes que yo, se han cebado en este cadáver exquisito, Onhenick, Blasfuemia, Marcela y Errante.
"Vive en aguas dulces y cálidas, se introduce en el cuerpo humano a través de la nariz y comienza a devorar el cerebro de su víctima hasta provocarle la muerte. El aumento de las muertes por culpa del Naegleria fowleri,un parásito microscópico y, hasta el momento, raro, está alarmando a las autoridades sanitarias estadounidenses. En el último año, el parásito ha matado a seis niños y jóvenes en Estados Unidos".
"Desde luego, era bastante improbable que hubiera estado expuesta, si podíamos exceptuar los chapuzones veraniegos en la piscina comunitaria. El agua de la piscina estaba cristalina y el socorrista, un muchacho musculoso y siempre dispuesto, solía repasar minuciosamente cada milímetro de los azulejos con un pequeño cepillo por las tardes. En el pantano o el río jamás. Sólo probó una vez a bañarse en el río, si es un río esa balsa alargada que bordea los pueblos cercanos, porque los ríos son corrientes de agua, y ese agua no corre, como nada de por aquí. Tuvo que ser en la piscina, sí, no hay otra manera. Seguro que esa infantil manía suya de dar volteretas dentro del agua le facilitó el camino, le dió el impulso necesario para subir sin esfuerzo por sus fosas nasales y alojarse en el cerebro. Porque desde que leyó la noticia a una columna en la sección de curiosidades científicas del periódico, tuvo claro que era eso lo que le pasaba: tenía una ameba viviendo en su cerebro.(Ohnenick)Yo me tenía por una persona con arrojo, no es que no me asustara, aún me recuerdan los gritos que di en la última reunión de vecinos, en el garaje, cuando unas cucarachas hicieron su aparición (a saber si tenían alguna propuesta que aportar a la comunidad..). Pero eso eran cosas sin importancia, en las grandes cosas jamás tenía miedo. Esa ausencia de temor era lo que me daba la libertad de hacer lo que me viniera en gana, de hecho.
Pero lo de la ameba me tenía inesperadamente atemorizada, hasta el punto de que me pasaba el tiempo tumbada, por temor a que con el movimiento la ameba taladrara aún más mi cerebro. Pero lo cierto es que había algo de esta situación que me encantaba: Lola estaba realmente preocupada por mí. Normalmente no soportaría este estado vegetativo, dejando que sean los demás quienes resuelven. Pero si los demás son Lola, entonces es otra cosa, entonces prefiero alimentar esa sensación de debilidad, de dejarme proteger..- He estado investigando sobre la ameba esa, Najwa Nimri.. dijo Lola con una sonrisa.- Naegleria Fowleri, Lola, Naegleria Fowleri Y no me hagas reír que me cuesta mucho hacerlo sin moverme.. –le contesté. (Blasfuemia)
No moverme, no moverme, no moverme ¿pero cómo no me voy a mover cuando veo cómo Lola se me acerca para preguntarme cómo me va la ameba? ¿cómo aguantar las manos para no tocar ese pecho que se me echa encima con tanta frescura?No moverme, no moverme, no dar a la ameba comida, no moverme, no dejarla penetrar más en mi cerebro, no mirar a Lola, no buscarle los pechos, no tentar a la suerte ni a mí misma.No moverme, no moverme, no moverme, que la ameba se vaya de puro aburrimiento, pero que se quede Lola, cuidándome, protegiéndome de la ameba del agua, inclinándose sobre mí para acariciarme. No moverme, ay...(Marcela)

Ayyy!! esta ameba además de parásita estaba hecha toda una castradora, pues a medida que Lola se acercaba a mí aquélla protestaba aguijoneándome en mi querida y en otro tiempo libre cabecita. Se vé que aquel protozoo okupa no iba a dejarme ni un resquicio para poder deleitarme con la caricia que el movimiento de Lola prometía. Sin embargo, Lola no me acarició entonces, se limitó a mirar dentro de los agujeros de mi nariz, que ante mi sorpresa dilatados estaban.- ¿Y si atacaramos por aquí?, preguntó Lola.Los ojos verdes más bonitos de toda la oficina me miraban interrogantes y directos.No respondí. Parecía que nadie me hubiera hablado. Es más, hubiera jurado que la ameba era verde, como sus ojos, como mi coche, como...- Digo, que si llamáramos a un otorrino, con unas pinzas o un fórceps, -todo el mundo sabe que hay amebas más grandes que otras-, quizás te librarías de ese bicho que te está sorbiendo el seso.- Claro, claro, dije yo, buena idea.También sería buena idea olvidarme de esos ojos verdes que se sientan a mi lado de lunes a viernes, pensé. Porque, qué pensaba que era para mí Lola, es más, qué pensaba que era yo para ella. Compañeras. Llevábamos años trabajando juntas, nos llevábamos bien porque nuestros caracteres eran totalmente opuestos y nos compensábamos. No era lógico ir enamorándome de toda aquella que por circunstancias, -en este caso, laborales- cayera cerca de mí en este tiempo. Querer estar enamorada no es motivo para enamorarse. Y fundamentalmente no me gustaba Lola. Sólo sus ojos. Espectaculares. Pero no conozco a nadie que se haya casado por unos ojos.Todo ésto son bobadas, pensé en voz alta. Ya me enamoraría, o no. Lo realmente importante era librarse del parásito. Amores y parásitos, dije mirando al techo, bonito título para una tesis, y aparecían ante mí dos tochos encuadernados en verde, y en relieve, Amores y parásitos en los albores del s XXI. Bobadas, bobadas, se ve que la ameba se alimentaba bien porque mis pensamientos cada vez eran más incoherentes.Mientras yo cavilaba, Lola fue hacia su bolso para buscar el móvil. Tenía una amiga que conocía a un otorrino muy bueno -eso se dice siempre que se conoce a algún médico, para presumir, presumo- y se disponía a llamarla...

Errante

Amores y parásitos, amores parásitos, amores, parásitos, ojos verdes, garfio, cerebro, ameba…
Mi mente parecía haber entrado en una especie de bucle vertiginoso que me arrastraba hacia un abismo cada vez más profundo. Mientras repetía, una y otra vez, las mismas palabras, con la vista fija en la espalda de Lola, las imágenes se hacían más y más nítidas. Era su silueta, no tenía la menor duda, la que me protegía del sol abrasador, la que se recortaba contra los juncos de la orilla. Eran sus hombros, la forma en la ladeaba la cabeza…¡Dios Santo, su cabeza!
—Deja, deja, no llames.
Debió sorprenderle el tono imperativo de mi voz porque cerró el móvil con un golpe seco, se volvió, con la misma cadencia que lo había hecho entonces, y clavó sus ojos en los míos. Sus ojos. Eran sus ojos lo único que deseaba ver al despertar, los que me acompañaban en la soledad de las noches en las que no me reclamaba a su lado. Sus ojos, en los que me reflejaba cuando reíamos, los que me buscaban en medio de la multitud, los que me desnudaban, exigían, suplicaban. Sus ojos.
Me interrogó con la mirada. La misma mirada con la que me había interrogado aquella mañana, a principios de verano, hacía una eternidad, pocas horas antes de iniciar el ritual que la separaría de mí, ¿para siempre?

Tu turno,
Morgana.

sábado, marzo 08, 2008

¿Cuándo podremos dejar de "celebrarlo"?



Este año, la Consejería de Presidencia del Principado de Asturias, de la que depende el Instituto Asturiano de la Mujer, ha decidido dedicar todos los actos del 8 de Marzo al centenario del nacimiento de Simone de Beauvoir.
La conferencia inaugural la dio Amelia Valcarcel, a quien acompañaron en la mesa la Alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, a la izquierda en la imagen, la Consejera de Presidencia y Vicepresidenta de éste, nuestro Principado, Mª José Ramos, y lo más granado del feminismo regional, en la sala. Luego, se inauguró la exposición dedicada a la figura del año, con un concierto de Maite Hierro, artista local, y una sidra impresión, que es una nueva modalidad de sidra que no tienes que escanciar y que se ha puesto de supermoda en los saraos cool de la región, que se acompaña por bombones (en vez de los tradicionales quesu Cabrales, chorizos a la sidra, lacón con patatines...) .
Crónica social aparte, unas frases para la reflexión:
Ser mujer no tiene definición autónoma, sino que viene definida por otra conciencia. Ser mujer es ser lo otro.
Lo que está admitido para la generalidad de la raza humana no está admitido para la mujer.
Ser mujer es una situación. Situación que proviene del concepto que otros han definido. Esta definición es tan fuerte, tan poderosa, que cuando se es mujer el significado se te viene encima.
Cuando las mujeres salimos de nuestra situación nos encontramos, directamente, con la violencia.
No se nace mujer, una llega a serlo.

jueves, marzo 06, 2008

La vida vengativa de los fotogramas (I)

Si se hubiera publicado mi "novela" (autobiográfica y catártica) en los términos en los que la escribí, lo más seguro es que no hubiera podido salir por Oviedo en una buena temporada y, muy probablemente, hubiera tenido que vigilar mis espaldas. ¿Por qué? Porque lo conté todo con pelos y señales, sin omitir detalle. Y eso, cuando se es una cerda (nada contra la raza porcina, conste), no gusta, oyes, no gusta. Incluso me atreví a cargar las tintas, de manera muy inocente, con alguna que otra personajilla que, con el tiempo, demostró ser de bastante peor calaña de como yo la había retratado, aunque como, por aquel entonces, la mala era yo, hubiera quedado expuesta a todo tipo de críticas y escarnios varios.
Es decir, que me vengué, un poquitín, de alguna que otra impresentable. Poco, ¿eh?, poco. No como Ilene Chaiken, que se está vengando con saña de una ex amante que la abandonó y se las hizo pasar de tonelada y media, a través del personaje de Bette Porter. ¿Que no?
Pero, vamos a ver, si esta pobre rapaza no tiene un momento de sosiego, ¡leches!; si no ha hecho más que de sufrir y de sufrir, y de llorar y de llorar desde que le fue infiel a la su Tina con la carpintera, allá por la primera temporada; si ha pagado esa infidelidad a precio de oro; si hace capítulos y capítulos que no se ríe con ganas, esconcretamente hablando, desde el 8º episode de la 4ª season, como se puede ver en este gráfico, excepto cuando se fumó los porros en la fiesta aquella; si, cuando no está pidiendo perdón, está disculpándose, y si no arrastrándose perdida, sin rumbo y en el lodo (como se puede ver en estos otros, gráficos).













Me acuerdo, yo, de cuando estaba, ella, tan feliz y tan mona (porque mira que estaba mona en aquellos capítulos), al principio de lo suyo con Jodie (que ligó con ella a lágrima viva, ¿eh?), que echan unos polvos de escándalo, que le prepara el desayuno, y todo, Jodie, y le ponía la mesa ideal de la muerte, y, para Jodie, era todo deseo. ¿Cuánto le duró la tranquilidad? Hasta que fueron a consolar a Phyllis, que terminó invitándola a un bombón, Phyllis, en previsión de la que se le venía encima con Amy, la amante deaf de Jodie.
Y cuando el primer dinner-party con las amigas de Bette, que Jodie termina poniéndola de hoja de perejil. Y cuando llega Jodie de Niuyor, que le pone la mesa tan ideal, Bette, y a la otra le parece de asco, pero terminan dándonos un espectáculo medio de dominación (pero sin el medio). Y cuando me la tiran al lago aquel, vestida y todo. Y cuando Jodie prefiere ir a echar un baile y me la deja descamisada y caliente como una perra sobre la cama (que hay que estar de los nervios, para preferir un baile a un polvo con Bette Porter). Y cuando Tina le dice que se arrepiente del beso en el baño del She Bar... Y podría seguir hasta el infinito, pero que como no hay más que verle las caritas de cervatillo asustado, que no hay capítulo en el que no nos regale media docena, no quiero ser pesada.
No voy a contar más, que sé de algunas que no me llevan los capítulos al día y no quiero spoileárselos. Pero, vamos, que Ilene está ensañando, es un hecho. Que Bette no es ella ni su sombra, otro. Y que le está haciendo pasar a Bette lo que le hubiera gustado hacerle pasar a esa que la abandonó, otro, a mayores.
Es más, tengo mis razones para pensar que Ilene es el espíritu redivivo de Alfred Hitchcock, concretamente, del Hitchcock de Los Pájaros. Pero eso, lo dejo para otra entrega.

lunes, marzo 03, 2008

Amores que matan


(En el atril, junto al ordenador, el catálogo de ya sabéis qué exposición)
En un principio íbamos a ir las tres, lamirmana, la mi prima y yo, a celebrar el cumple de una de las dos primas que tenemos en Madrid. Perfecto. Nos llevamos fenomenal, las tres, y lo pasamos bomba juntas. Bueno, pues, la altura del jueves se me presenta, sin avisar, y se autoinvita.
¡No me jodas!, le dije bastante mosqueada, para una vez que me remango... ¡Que llevo sin salir de casa desde el verano. leches!
Le dio igual. Ni me contestó. Se fue haciendo un huequito, como quien no quiere la cosa y el viernes, por la mañana, ya la tenía instalada a mi vera dispuesta a no despegarse de mí en todo el finde.
Se portó bastante bien durante el vuelo, y durante el ratito de compras al que me arrastraron lamirmana y la mi prima (que son de natural gastizo, ambas). Durante la cena, en "El Paraguas", que fue el sitio que escogió mi prima, la del cumple, para agasajarnos, estuvo discreta. Menos mal. Ideal, el restaurante. Un poquitín escasos, los platos, aunque, eso sí, la presentación, fantástica. Las croquetas de fabada y los chipirones "a la sartén", exquisitos. La lasaña de centollo con caviar de oricios... inenarrable. Escasita, como todo, pero i-ne-na-rra-ble.
La copita me la fastidió, eso sí, porque es lo que tiene, que, o le das lo que quiere, o te amarga. Nos fuimos a la cama pelín enfurruñadas. Lo agradecí. No tenía el cuerpo de jota.


Por la mañana tuvimos unas palabras. No estaba dispuesta a que me jodiera la exposición de Modigliani. ¡Eso sí que no!
En la visita a la ampliación de "El Prado" la noté inquieta, pero no le hice ni caso. Subimos al Claustro, bajamos a comprobar los efectos del lucernario en los pisos inferiores, volvimos a subir, salimos a ver el seto de boj y las puertas, a criticar a Moneo (yo no, conste, que me gustó todo mucho, incluidas las susodichas puertas). Ni palabrita. Se conoce que le hicieron efecto las palabras que tuvimos por la mañana, porque no rechistó durante todo el viaje, y eso que estuvimos casi una hora dentro del avión antes del despegue, que bien podía haberse cabreado, ¿eh? Pues no.



Ahora bien, en cuanto puse los pies en casa de mi madre, a media tarde del sábado, se vengó de mí que más no se ha podido vengar. He tosido tanto, tanto, que hasta tengo agujetas; he llorado tanto que se me quedaron los ojos como los de un besugo; me he sonado tantísimo, que se me ha despellejado la nariz y, no sé si de las toses o de qué coño, se me ha quedado una voz de cazalla que da gusto oírme. Y luego, que como no termina de bajarme la fiebre, no hay parte de mi anatomía que no me duela.
Así que, a estas bonitas horas, me voy a la cama con el mi Harry Potter, mañana será otro día (digo yo).


 
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