
Después de tanto sufrimiento estival. Después de tanto estrés: idas, venidas, encuentros a Mitadelcamino (y al principio, y al final), cenas, celebraciones, eventos y excursiones. Después de tanto dolce far niente, siestas playeras (y en el mi sofá, y en una hamaca prestada), reloj no marques las horas, ponte p’allá, estate quieta, abre la sombrilla (tum, tum, ¿quién es?), cierra el parasol…

Después de todo este sinvivir, por fin (¡Santo Cristo de la Agonía, por fin!), mañana volveré a disfrutar, lo que se dice disfrutar-disfrutar, de la vida.
Sí, amables visitantes y, sobre todo, queridas comentaristas, mañana, uno de septiembre, me reencontraré (D. m.) con la Vida.
En realidad, como el Universoes tan generosísimo conmigo, no tuve por más güevos que reencontrarme con mi yo más productivo y, a la par, eficiente y eficaz, el lunes pasado, por obra y gracia del meracumbé con el que han tenido a bien obsequiarme cuatro de los cinco servicios, de las tres consejerías con las que me relaciono, laboralmente hablando, para sustraerme de tanto sufrimiento y tanto estrés veraniego. Horas al teléfono, decenas de correos, pitos, flautas, y tal y pascual, me han permitido liberarme de la holgazanería y y el relajo que han presidido mi existencia durante demasiado tiempo, justo al día siguiente de mi llegada de Ámsterdam.

En realidad, como el Universoes tan generosísimo conmigo, no tuve por más güevos que reencontrarme con mi yo más productivo y, a la par, eficiente y eficaz, el lunes pasado, por obra y gracia del meracumbé con el que han tenido a bien obsequiarme cuatro de los cinco servicios, de las tres consejerías con las que me relaciono, laboralmente hablando, para sustraerme de tanto sufrimiento y tanto estrés veraniego. Horas al teléfono, decenas de correos, pitos, flautas, y tal y pascual, me han permitido liberarme de la holgazanería y y el relajo que han presidido mi existencia durante demasiado tiempo, justo al día siguiente de mi llegada de Ámsterdam.

Doy gracias al Cielo por tamaño regalo. Tanto frenesí, tanta ilusión (y tanto sueño vano), no son buenos. Tanto vicio (con, o sin, fornicio), no es saludable, ni aconsejable.
A quienes, como yo, os reincorporéis, mañana, a las sagradas tareas laborales; a quienes, como yo, la Vida os da la oportunidad de volver a ser personas (humanas), trabajadoras y responsables, feliz inicio de curso. Al resto, mucho ánimo y mis mejores deseos para la semana que empieza.
¡Adelante con los faroles! ¡Viva el despertador!
A quienes, como yo, os reincorporéis, mañana, a las sagradas tareas laborales; a quienes, como yo, la Vida os da la oportunidad de volver a ser personas (humanas), trabajadoras y responsables, feliz inicio de curso. Al resto, mucho ánimo y mis mejores deseos para la semana que empieza.
¡Adelante con los faroles! ¡Viva el despertador!









































