Estoy que lo vierto. Llevo una temporada que me ha dado por regalarme de todo. Unas cosas porque las necesito y otras porque me apetece, sin más.
Que si una tarde en el Balneario, que si un concierto de Gardiner, que si unos ratucos de lectura, en medio de la vorágine laboral, que si un paseo por Xagó a media tarde, que si un baño de sales, que si unas castañas cocidas para cenar, que si este libro que llevaba un año queriendo comprarme y que no me decidía, vete tú a saber por qué.

(Más que un libro, esto es una joya. Las fotos, de Vilaboy, los comentarios de Justo Ureña, Cronista Oficial de la Villa y pozo sin fondo)
Esto, en la sección "darme gusto al cuerpo, y a la mente".
Y luego, pues también me ha dado por regalarme objetos, o cosas. Habida cuenta de que soy de carácter más bien austero, no es este un capítulo en el que me prodigue. Vamos, que me compro, casi, exclusivamente lo que necesito, así que el hecho de comprarme cosas lo encuentro extraordinario, que no vulgar.
Por ejemplo. Hace dieciséis años y medio, cuando me vine a vivir a Avilés, mi madre me regaló un tostador. Tostador que empezó a agonizar a principios de este año, cuando se le rompió la pieza de bajar las tostadas. Pensé en cambiarlo, pero luego comprobé que si utilizaba un destornillador a modo de palanca podía arreglarme. Y me arreglé, hasta la semana pasada me dio por empujar las rebanadas a mano, y, claro, se me desconchinfló. Ayer, ni coja ni perezosa, subí a "El Corte Inglés" y me compré éste.

(Los había más baratos, sí, pero las pijas es lo que tenemos, que nos pirriamos por el diseño)
Al bajar el viejo de la nevera, que es donde lo tengo instalado, para poner el nuevo, no pude evitar echarle un vistazo para ver si averiguaba cuál era la avería. Y lo averigué. Y lo arreglé, yo solita, porque lo único que le pasaba es que se había salido una pieza de una ranura, pieza que volví a encajar en un santiamén. Estuve en un tris de volver a instalarlo, meter el nuevo en su caja y devolverlo. Pero, ¡quia!, me contuve a mí misma y me dije: Marmarita, ya está bien de cutrerías, tía, te quedas con el tostador, que es monísimo, a la par de práctico. Lo único que vas a devolver es el destornillador a la caja de herramientas, que es donde tiene que estar.
Y, ya que había hecho el esfuerzo de subir hasta allí, no pude por menos que comprarme esto:

Oyes, que la tengo enterita bajada, capítulo a capítulo, con la mulita, pero me dio igual. Y, es más, me dio lo mismo.
Llegué del paseo nocturno y me metí dos capítulos en canal, como si los estuviera viendo por primera vez. ¡Qué definicíón! ¡Qué calidad de imagen, y de subtítulos! Porque yo, nada de versiones dobladas, ¿eh?, la voz de mis chicas, sobre todo la de la mi Bette, que me pone que más no me puede poner, la voz y la mi Bette al completo, tengo que oírla.

(Lo malo es que ahora, con la revisualización, me va a apetecer echarme una amante. Una amante, mitad lamiBette, pero más estilosuca en el vestir (que en esta temporada me la pusieron como de los Cristos) y menos mística, mitad Jodie, pero que hable, porque con el porrón de curro que tengo, como para buscar tiempo para hacer un cursillín sobre lenguaje de signos)
Sólo falta que me saquen la 5ª temporada en Navidad para que mi gozo sea completo y pueda dedicarme a repasar, again, la serie completa antes de que empiece la 6ª.
(Más que un libro, esto es una joya. Las fotos, de Vilaboy, los comentarios de Justo Ureña, Cronista Oficial de la Villa y pozo sin fondo)
Esto, en la sección "darme gusto al cuerpo, y a la mente".
Y luego, pues también me ha dado por regalarme objetos, o cosas. Habida cuenta de que soy de carácter más bien austero, no es este un capítulo en el que me prodigue. Vamos, que me compro, casi, exclusivamente lo que necesito, así que el hecho de comprarme cosas lo encuentro extraordinario, que no vulgar.
Por ejemplo. Hace dieciséis años y medio, cuando me vine a vivir a Avilés, mi madre me regaló un tostador. Tostador que empezó a agonizar a principios de este año, cuando se le rompió la pieza de bajar las tostadas. Pensé en cambiarlo, pero luego comprobé que si utilizaba un destornillador a modo de palanca podía arreglarme. Y me arreglé, hasta la semana pasada me dio por empujar las rebanadas a mano, y, claro, se me desconchinfló. Ayer, ni coja ni perezosa, subí a "El Corte Inglés" y me compré éste.

(Los había más baratos, sí, pero las pijas es lo que tenemos, que nos pirriamos por el diseño)
Al bajar el viejo de la nevera, que es donde lo tengo instalado, para poner el nuevo, no pude evitar echarle un vistazo para ver si averiguaba cuál era la avería. Y lo averigué. Y lo arreglé, yo solita, porque lo único que le pasaba es que se había salido una pieza de una ranura, pieza que volví a encajar en un santiamén. Estuve en un tris de volver a instalarlo, meter el nuevo en su caja y devolverlo. Pero, ¡quia!, me contuve a mí misma y me dije: Marmarita, ya está bien de cutrerías, tía, te quedas con el tostador, que es monísimo, a la par de práctico. Lo único que vas a devolver es el destornillador a la caja de herramientas, que es donde tiene que estar.
Y, ya que había hecho el esfuerzo de subir hasta allí, no pude por menos que comprarme esto:
Oyes, que la tengo enterita bajada, capítulo a capítulo, con la mulita, pero me dio igual. Y, es más, me dio lo mismo.
Llegué del paseo nocturno y me metí dos capítulos en canal, como si los estuviera viendo por primera vez. ¡Qué definicíón! ¡Qué calidad de imagen, y de subtítulos! Porque yo, nada de versiones dobladas, ¿eh?, la voz de mis chicas, sobre todo la de la mi Bette, que me pone que más no me puede poner, la voz y la mi Bette al completo, tengo que oírla.
(Lo malo es que ahora, con la revisualización, me va a apetecer echarme una amante. Una amante, mitad lamiBette, pero más estilosuca en el vestir (que en esta temporada me la pusieron como de los Cristos) y menos mística, mitad Jodie, pero que hable, porque con el porrón de curro que tengo, como para buscar tiempo para hacer un cursillín sobre lenguaje de signos)
Sólo falta que me saquen la 5ª temporada en Navidad para que mi gozo sea completo y pueda dedicarme a repasar, again, la serie completa antes de que empiece la 6ª.













































