miércoles, abril 15, 2009

La vida contrapuesta de las tareas ecolares

Casi iba a decidirme a empezar a masacrar los capítulos de L, cuando se cruzó en mi camino un sucedío que he de proceder a comentar.
Este medio día volvía de mi habitual paseo, y de paso de hacer la compra en un súper cercano, con este par de almas peludas que tengo por compañeras de vida, cuando mis ojos repararon en un objeto abandonado en el suelo: un cuadernito, doblado, pisoteado y sucio. A pesar de ir bien cargadita con un par de bolsas, no pude por menos que agacharme a recogerlo y examinarlo detenidamente allí mismo.
Se mezclaron, en mí, dos emociones: la ternura y la tristeza. Ternura, porque me devolvió a los tiempos de mi, ya, lejana, aunque muy presente, infancia, en los que me había esforzado por completar, casi siempre con escaso éxito, la tarea de cada una de esas páginas, casi las mismas. Tristeza (y desánimo, y desasosiego...), porque di en pensar que, para ciertas cosas, los tiempos no han cambiado.
Y ¡una mala leche! ¡Joder, qué mala leche, hostia! Vamos, que vine todo el camino jurando en arameo y cagándome en las muelas de la persona que obliga a este chavalín a pasar por semejante trance. Y en las de las que me obligaron a mí a pasar por él, las RR MM Ursulinas de Jesús (que el mismo Jesús las confunda para siempre jamás y las haga arder en el fuego eterno) de los cojones.
Y no digo más, porque me enciendo, egén, y no ye plan a les hores que son, que luego me desvelo y la lío (parda).
Ahora bien, aquí dejo las muestras contrapuestas a las que hace referencia el título de esta entrada para que cada cual opine lo que mejor le parezca.

A ver, qué yo me entere: ¿quién cojones tiene un pan y a qué leches viene lo de oe, oe, oe? Obsérvese, a mayores, la efectividad del ejercicio en la segunda línea de la jodía frase.
El autor de esta instantánea tiene cinco años. Salió al patio de su colegio con una cámara fotográfica, que tenía que compartir con los otros tres miembros de su equipo. Decidió, por consenso, el orden de utilización del artilugio. Escogió lo que más le gustaba. Lo fotografió. Comentó, con su maestra y con el resto del grupo, el porqué de su elección y le puso un título a su obra: "Suelo en otoño".
Fotógrafa (obsérvese el estilazo) inmortalizada por una de sus maestras en el acto de fotografiar su rincón favorito. Título: "Soleado"
Autor: Hugo. Edad: 5 años. Título: "Troncos del castaño"

jueves, abril 09, 2009

La vida gloriosa de los periodos vacacionales

Es llegar las vacaciones, oyes, y parece que lo que se impone es agarrar la maleta, subirte al coche, al barco, o al avión y huir.

Yo, en sin embargo, cuando me llegan estas fechas, se me apodera (o me abduce, para ser más propia) ET y en lo únido que pienso es en "Mi caaaaaaassssssssssssssssssssa".
Mi casa, mi casina, yo solina (Tiza y Bilbo no cuentan), a lo que me pida el cuerpo en cada momento, sin tener que rendir cuentas al reloj, acostándome y levantándome a la hora que me apetezca, viendo las pelis que me perdí durante el curso, tirándome en el sofá a dormir la siesta, mientras devoro por enésima vez un capítulo de la mi Bones (que pongo a grabar para cuando me despierte), yendo a Xagó a cualquier hora y sin tiempo, pegándome al ordenador como una posesa... Es decir, yo misma, conmigo misma (y con este par de almas peludas), a mi puta bola. ¿Se puede pedir más?
Bueno, sí, se podría, a qué negarlo.
Un suponer, si tuviera, o tuviese, una amanta, pues la invitaría un par de días, o tres, a pasear por Xagó, a cenar marisquito por ahí, regado con la buena sidra del país, que me sube la libido, que más no me la puede subir (es por ello, oyes, que he dejado de consumirla), a ir al cine y meternos mano, aprovechando la escasez de público, a desayunar en la cama, a echarnos la siesta, no en el sofá, precisamente... En fin, a esas cosas que se hacen cuando se invita a las amantas a la casa de una.

Pero, que como se me da la circunstancia, oyes, tampoco voy a amargarme la existencia pensando en lo que podría ser y no es, así que, yo, a lo mío.
Hoy, por ejemplo, me he tirado dos horas y media en Xagó, después de hacerme unas risas por el Messenger con dos de mis blogueras favoritas, Prófuga y la mi Grand Canion (of Colorado).
Al contrario de lo que pronosticaba alguna agorera (de la parte ésa del este peninsular), tuvimos un mediodía espléndido. No sólo no ha llovido, si no que, por momentos, hasta salió un poco el sol, y todo. La única pena que pasé es no haberme llevado el bañador. Me hubiera dado un buen chapuzón, como Bilbo.

Y luego, que la naturaleza asturiana está que se sale, oiga. Y como muestra, valgan estos tres ejemplos que he captado, hoy mismo, para mi colección.

Lotus corniculatus (Zapatitos de la Virgen)

Echium vulgare (Viborera)

Taraxacum officinale, fruto (Diente de León)

miércoles, abril 01, 2009

La vida coincidente de los aniversarios


Ayer me enteré de que esta dama y yo coincidimos en la celebración de nuestro aniversario.
A ella la inauguraron un 31 de marzo de hace 120 años.
Yo llegué al mundo hace unos cuantos menos, pero unos cuantos, ya, e inauguré lo que, con el tiempo, llegó a convertirse en una numerosa y variopinta familia.

(La familia al completo. Villamanín 1963)
Fue día de celebración, ayer, para la Torre Eiffel y para mí. A ella le han regalado una capa de pintura de color cobre. Yo me regalé a mí misma un atardecer en Xagó, entre otras fruslerías de ese tipo.




El Universo, siempre tan generoso conmigo, me obsequió con una puesta de sol memorable, que tuve a bien acompañar con una banda sonora elegida para la ocasión:
Adagio para cuerdas de Samuel Barber; Dueto de las flores, de la ópera Lakme, de Leo Delibes, interpretado por María Callas y Teresa Berganza, y como colofón una piececita coral, A peine défigurée de Francis Poulenc, que ensayé, pero nunca llegué a interpretar, cuando pertenecía al Coro Universitario de Oviedo, y de la que guardo un especial recuerdo.

Quizás debería haber incluido en esta banda sonora conmemorativa el Gracias a la vida,de Mercedes Sosa, pero ya di yo las gracias, varias veces, mientras paseaba por mi playa, con Bilbo y Tiza, por todo lo que me ha dado la vida durante estos cincuenta y cuatro años, y por lo que me seguirá dando.

sábado, marzo 28, 2009

La vida irremedible de los finales



Avilés, 2009. Una talludita lesbiana, adicta a la única, inimitable e inigualable serie sobre el mundo lésbico jamás filmada, se dispone a presenciar el último y definitivo capitulo. No las tiene todas consigo. Le han llegado rumores sobre ese momento, sobre ese capítulo (final), sobre las circunstancias que han rodeado el Día D, incluso sobre el modelo que luce lasuBette en una cierta circunstancia aún ignota. Hay quien le ha anticipado que el final no es bueno. No le sorprende, los siete capítulos precedentes la han decepcionado, la han dejado en un sinvivir (que vive sin vivir en ella, y muere, porque no muere).
Se prepara anímicamente. Ha esperado mucho tiempo este (¿mágico?) momento. Se tumba en su sofá, cajetilla de cigarrillos cerca, la manta eléctrica, con la que alivia los dolores de su maltrecha espalda, situada estrátégicamente entre las cervicales y las lumbares, los mandos del cutre DVD y la tele a mano. La manta eléctrica no funciona, se ha jodido definitivamente. Mal presagio.
En el exterior, las otrora temperaturas primaverales se han trocado, again, en frío invernal (ye lo que tien la metereología asturiana, variable y voluble ande las haya, que amenaza, a estas alturas de la primavera, con teñir las cumbres de blanco, again).

Some times llueve a cántaros. Some times graniza. Some times los negros nubarrones que proceden del nordés, vuelan hacia el sudés y se abren claros en los que luce, some times too, el tímido sol norteño. Temperatura, 9 grados centígrados; humedad relativa del aire, 90 por ciento; vientos suaves del nordés; nubes y claros; estado de la mar, marejada.
Contenida la emoción, la vista fija en la pantalla, sin concederse apenas un parpadeo, la lesbiana talludita observa las escenas que se suceden sin transición hacia la irremediable caída del telón. Fuma. Se hace un ovillo bajo la manta (a cuadros), presa de un nerviosismo in crescendo. Lee los subtítulos a toda velocidad, mientras procura no perder ni ripio de las imágenes. Antes de que pueda darse cuenta, los cincuenta y pico minutos han llegado a su fin.
Desconcertada, a la par que perpleja, se pregunta: ¿Pero, esto qué é lo que é?
(To be continued...)

martes, marzo 17, 2009

La vida enrevesada de la existencia (humana)

Se me ha complicado, un poquito la existencia. Oyes, son cosas que pasan cuando se da en existir. Que, de no existir, ni te complicas ni nada. Ye lo que tien, lo de existir.
Bueno, cómo será lo que se me ha complicado la existencia que no he encontrado momento ni para ver los cuatro últimos capítulos de L. ¿Se puede decir más? No, no se puede.
Vamos, que desde que volví de Madrid de la mINIQUEDADA bloguera, allá por el 22 de febrero, ha sido un no parar. Y lo que te rondaré, morena, porque tengo tanto atraso en el curro que como no me ponga las pilas me dan las uvas y sigo sin resolver.
Y por si fuera poco, a la suma de las complicaciones vitales con las que no pienso daros la tabarra, pues que he estado de obras en casa. Nada, oyes, una fruslería. Pintar el pasillo, el baño, la salita, las ventanas (que las tengo de castaño) y el techo de la cocina, y poner una tarima de esas de imitación a la madera en el pasillo y la salita que suman, en total, 16 m2.
El (jodío) operario inoperante entró en mi casa el viernes, día 20 de febrero, y salió el domingo, día 15 de marzo. Eso sí, sin rematar faena, porque aún ha de volver este fin de semana, que pensaba quedarme, yo, tan pichi, en mi casa a organizarla (y, de paso, a devorar los cuatro capitulillos de L a mis anchas el sábado por la tarde), a terminar lo que dejó a medias, después de considerar (el muy capullo), que iba a irse de rositas y cobrar el portante total de la obra.
(Si, en vez del jodío y casposo operario inoperante hubiera contratado a una operasia similar a la de la foto, ni me hubiera quejado, oyes)
Total, que así estoy, cargadita de trabajo y con la casa manga por hombro.
Menos mal que, gracias a que la primavera ya ha llegado a "El Corte Inglés", el panorama se me va despejando (ya puedo comer en la mesa de comer, ver la tele desde el sillón y, ¡loado sea el Señor, loado sea su Santo Nombre!, acceder a la cama sin tener que sortear obstáculos varios, aunque sigo teniendo que coger los platos y cubiertos en el dormitorio) y, en breve, volveré a estar con todas ustedes vosotras, al menos, al 50%.
Eso sí, de que termine, el (jodío) operario inoperante y pueda poner cada cosa en su sitio, la casa me va a quedar como pa un casting. Algo es algo

jueves, febrero 12, 2009

La vida nostálgica de las emociones

Mi güelito José empezó a trabajar a los 12 años en la "Tornillera del Nalón". Todos los días cogía el Vasco (ferrocarril Vasco-Asturiano) a las seis de la mañana y se iba a La Felguera a ganarse el jornal como un paisano.
Sin embargo, cuando se trataba de asistir a las representaciones de Ópera que daban en el Corral de Comedias de El Fontán, no lo dejaban ir solo, porque le quedaba lejos de casa, y su madre, mi bisabuela, obligaba a mi tía F., la mayor de sus hermanas, a acompañarlo para vigilar que no le pasara nada al chiquillo.
Cuando era pequeña y comía fatal, mi güelito me cantaba mientras mi madre intentaba embutirme el biberón. A los cinco años me llevó a mi primer concierto, en la sesión matinal del Campoamor. A los doce mi madre me hizo socia de la Sociedad Filarmónica Ovetense, y allá nos íbamos, los tres, a escuchar lo que nos echaran.
(Aquí ya comía un poco mejor, como se puede apreciar en los papinos)
Cuando mi padre se repuso de las heridas de guerra, abandonada, ya, su ilusión por ser arquitecto, empezó a trabajar como locutor de Radio Asturias. Retransmitía las óperas desde el Campoamor y tenía un programa semanal, cuyos guiones conservamos, en el que comentaba piezas y conciertos de música clásica.
(Mi padre, en una caricatura que le hizo uno de sus amigos, cuando fue a matricularse a Madrid, en 1935)
Mi madre lo conoció en esa época y junto con otras cosas, compartieron su mutuo amor por la música. Una vez casados, mi madre acompañaba a mi padre a las emisiones de su programa, hasta que se quedó embarazada de mí, que soy la primogénita. Entonces, mi padre le regaló una radio de galena, para que lo escuchara mientras esperaba que volviera a casa.
(Mi padre, recien casado, en el Teatro Campoamor)
Con semejante historial, no es extraño que la música haya llenado muchos, muchísimos espacios de mi vida. Y los sigue, y los seguirá llenando.
Los ha llenado estos días, que he estado de baja por agotamiento puro y duro, y, como consecuencia, porque la espalda se me ha puesto como una tabla de planchar, tanto, que ni siquiera mi masajista alternativa ha conseguido ponerle cara. Pero he de volver al tajo, y tengo mucho, muchísimo, tajo, en perspectiva.
Una de las óperas favoritas de mi padre era Tosca, incluso le puso ese nombre a una de nuestras perras.
Con E lucevan le stelle, más conocida como Adios a la vida, una de las arias predilectas de mi madre, me despido de vosotras, temporalmente, hasta que consiga encauzar la montaña de trabajo que tengo pendiente.


Ci vediamo dopo, caras.

lunes, febrero 09, 2009

La vida referencial de las series televisivas

Leo en el artículo La generación sin armario, que publicó EPS de este domingo, que Macarena, Maca, Fernández, pediatra de Hospital Central, la teleserie decana de la casa, es un icono para ciertas (¡ciertas!) chicas españolas.

(Los referentes de las nativas digitales santificando su unión)
Es más, dice Rocío, 21 años, estudiante de Ingeniería de Obras Públicas que:"Gracias a la historia de amor entre Maca y Esther vi que es posible amar a otras mujeres, casarse, ser madre con otra, tener éxito y respeto social. Que esto es natural y bonito, que no eres un bicho raro ni tienes que sufrir por ello".
Rocío21, incluso lleva a sus parejas a las reuniones familiares. "Soy de relaciones largas", dice.

(Marta 22, autora de Vidas de Cristal Helado: "Tenemos libertad por la lucha de los mayores. Pero yo soy diferente. No he sufrido esa amargura. Vivo con naturalidad y alegría".)
O sea, estas muchacha, Marta y Silvia, y ciertas chicas españolas, que también pertenecen a la generación de nativos/as digitales, han tenido en Maca y Esther sus referentes. En Maca y Esther, en Diana (7 Vidas), en Lynsay Lohan, en Jodie Foster y, por supuesto, en Bette y Tina, que sé de muy buena tinta que las nativas digitales manejan como nadie el YouTube y la Mulita y devoran la mi serie favorita de todos los tiempos con las mismas ansias que yo.
(Silvia y Neus, 23 años, pasean sin complejos su amor por las calles de Ontinyent)
Y yo, ya, no sé si meter muchacha o ponerme a servir. En no estando dispuesta a normalizarme como Dios y Rouco mandan; en no buscando el éxito y el respeto social por el mero hecho de ser lesbiana, en no pretendiendo copiar y repetir esquemas obsoletos, ¿qué me queda, a mi (provecta) edad? Volver, directamente, a mi closet, y encerrarme en él a cal y canto, en plan reivindicativo, a seguir sufriendo mis amarguras, con la antinaturalidad y tristeza que me corresponden por ser mayor.
Porque si de lo que se trata es de salir del armario para repetir los esquemas de generaciones precedentes y formar esa familia ideal (familia feliz, familia PRYCA) a la que también aspiran Silvia y Neus, casi que mejor lo dejamos como estábamos. Si de lo que se trata es de aportar referentes en los que se preconiza que las lesbianas hemos de repetir modelos trasnochados para que se nos acepte socialmente, apaga y vámonos.
Sería mejor, mucho mejor, que nuestras jóvenes lesbianas tuvieran como referentes a mujeres de una pieza, lesbianas o no, como por ejemplo: María Moliner, Maruja Mallo, Clara Campoamor, Rita Levi, Selma Lagerlof, Hester Stanhope, Fátima Mernissi, Johanna Sigurdardottir, y tantas y tantas otras.
O, ya, si queremos fijarnos en algún referente de serial, mucho mejor Bette y Jodie, antes del juramento de fidelidad a los valores propios del sacrosanto matrimonio heterosexual.

Desde aquí te lo digo, Marcelilla, ¡cuánto trabajo nos queda, hijamiademivida, cuánto trabajo nos queda!

jueves, febrero 05, 2009

¡Eleeeeee, eleeeeeee y eleeeeeee!

Por un momento, durante el visionado de la primera escena del primer capítulo de la sexta temporada de L, tuve la sensación de vivir un déjà vu, de haber vuelto a un pasado en el que, durante semanas y semanas, capítulos y capítulos, una pregunta martilleaba machacona las mentes de quienes vivíamos pendientes de la resolución del enigma más enigma de todos los tiempos (televisivos): ¿Quién mató a Laura Palmer?

Pero no, no se trataba de un remake de Twin Peaks, la malograda (por el absurdo final) serie de mi admiradísimo David Lynch. Lo que, efectivamente, estaba viendo era L, MI L (word). Y la muerta no era Laura Palmer, si no la inefable Jenny Schecter.

Una cosa es segura, a Jenny no la ha asesinado El Enano, aunque tampoco quedó claro que asesinara a Laura Palmer.
Qué, ¿quién mató a Jennifer Schecter? Sinceramente, queridas, me importa un bledo.
Lo que a mí me trae hablando sola es, a saber, dos puntos,
a) El modeleo y estilismo, en general, de lamiBette. Que cuando la vi de semejante guisa, farolillos aderezados con volantes (¡tan españoles!) me dije: ¡la han vestido para mí! O sssea, la estilista se ha enterado de nuestra quedada del verano pasado en Mitadelcamino, Sin farolillos, que la titulamos, y nos está dedicando el vestuario.

Di tú que este otro modelín aleopardado también tiene lo suyo, ¿eh?

¿Y el peinado? Ya lo he leído en no sé qué blog: Volumen, ¡no!, pero me insisten y me insisten en la melena aleonada (las leopardas no tienen melena) ¿Y esa boquita pintada? ¿Y esas uñas, rojo pasión, a juego con las de las uñas de los pies? Que no se las he visto, pero me juego lo que sea a que me las lleva pintadas del mismo color. Con un par.
(LamiBette luciendo gesto feroz, acorde con el modeleo)
b) Andaba, yo, intrigada con el asuntillo de cómo me iban a tratar a lamiBette esta temporada, si la iban a dejar disfrutar en paz de su sacrosanto matrimonio, si le iban a ir bien las cosas en el curro, si se iba a embarazar... Y, sobre todo, ¿cómo se las iban a arreglar las guionistas para mostrarnos una relación exenta de drama. Bueno, pues, a la vista de los acntecimientos, me temo lo peor. Es decir, me late que le va a tocar de sufrir y de sufrir, capítulo tras capítulo. Y sino, a las pruebas me remito.

Estuve en un tris de darme al llanto (y de meterme en la pantalla a consolarla) al verla así, hecha polvo, los ojos anegados, el gesto contrito, después de volver con la niñina de Urgencias (y encima ni eran las de la Maca de Ohne, las Urgencias), que ella, lamiBette, es de culta que más no puede, pero no me sabe manejar un termómetro digital y, donde ponía 37.5º, leyó 40º y creyó que Angie se les moría, y por poco le da un pasmo de la angustia. Y, ya, de la que llegan a casa, tranquilinas porque la niñina sólo tiene un catarro, va y se le cae encima la losa de la culpabilidad (que qué culpa tendrá, ella, de estar como un queso y de que todas -yo la primera- quieran coger con ella) y no sabe ni qué hacer para que lasuTina no le tenga en cuenta ese pasado (que para mí quisera yo) de crápula y piense que se la va a volver a pegar con la primera que llegue.
Y, a mayores, parece ser que Jodie ha vuelto en plan vengativo. No sé si soportaré tanto sufrimiento. Egein.

sábado, enero 31, 2009

La vida partidista de los fotogramas


(Amanece, que no es poco. Y si amanece así...)
Este medio día, mientras daba mi preceptivo paseo con Tiza y Bilbo, me encontré a un par de ex alumnos que, aparte del nombre, Adrián, comparten condición: fracaso escolar. Uno de ellos dejó el instituto a los dieciséis, al finalizar 2º de ESO. El otro lo abandonará este año, cumple los dieciséis en septiembre, sin obtener la titulación correspondiente, para ponerse a trabajar en cuanto pueda.
De ambos he oído la misma frase: Tengo unas ganas de perderlo de vista...
El más joven me confesó que lo habían expulsado un mes, por acumulación de sanciones, y porque la última fue muy gorda.
-El de apoyo me llamó subnormal, profe, y claro, me levanté y le dije que le iba a quemar el coche. Porque él puede insultarme y hacer lo que le dé la gana, pero luego cuando lo dices en Jefatura (de Estudios) nadie te hace caso.
Esta noche fui a ver "La Clase". Mucho más apropiado me parece el título francés "Entre les murs" (qué jodía costumbre tenemos en este país de retitular las películas).



No, hoy no voy a reventar el argumento. Sólo pondré la frase que le oí a un espectador:
-Dicen que tenemos que verla todo el mundo para que sepamos con qué se encuentran cada día los profesores.

jueves, enero 29, 2009

La vida emponzoñada de las palabras y las imágenes

Resulta que hoy el es cumple de Aurora, alias La Bella Durmiente. No la de Perrault, o la de los Hermanos Grimm, ni siquiera la de los cuentos de hadas que se transmitieron durante siglos gracias a la tradición oral. No. La que hoy cumple cincuenta tacos es la de Disney, la única que cuenta, por aquello de que las imágenes cinematográficas, esas que van directamente al núcleo duro de nuestras emociones sin pasar por el filtro de la razón, valen más que cienes y cienes de palabras.
Es decir, que gracias a don Disney, varias generaciones de mujeres, hemos crecido construyendo nuestro imaginario sentimental, incluso nuestra imagen como mujeres y (futuras) esposas, sobre las premisas que marcaron un par de misóginos (Parrault y el susodicho). Varias generaciones de mujeres hemos soñado, alguna vez (y la que lo niegue ya se lo está haciendo mirar), con que un príncipe encantador nos rescatara de nosotras mismas y diera sentido a nuestras inútiles vidas. Porque ésa, y no otra, es la moraleja del cuento.
(Barbie y Kent en el papel de Aurorina y el su Príncipe Azul)
Veamos. Resulta que el papá y la mamá de Aurorina, de profesión monarcas, no pueden tener descendencia. Gracias a las artes máginas, se embarazan, pero en vez de dar a luz a un varón, legítimo heredero del reino, van y tienen una rapaza. Primer contratiempo: las mujeres no estamos preparadas para reinar y no les va a quedar más remedio que entrar en negociaciones con algún reino vecino, que terminará por anexionarse al de Aurorina.
Y luego va, y resulta que la chavala les sale atolondrada (segúndo, y peor, contratiempo), díscola (que no autónoma), bordeline (entre las gracias que le concedieron las hadas no estaba la de la inteligencia), curiosona (chungo, si eres mujer la curiosidad te está vedada) y, lo que es peor, desobediente. Porque, vamos a ver, ¿quién le mandó subir hasta la torreta aquella y ponerse a hilar? Que, mira que se lo habían advertido, ¿eh?, pues, oyes, que no hubo forma. Y, claro, se pinchó y la pició. Menos mal que tuvo la suerte de que un príncipe se fijó en ella y la salvó, a ella y a todo su reino, de la desgracia.
O lo que es lo mismo: si eres mujer, lo tuyo es estarte quietecita, que estás más mona, hacer lo que te manden sin rechistar y dejarte de andar curioseando por ahí, que te pierdes, como el gato.
(La atolondrada, rubia, alta, mona de la muerte, cinturina de avispa, 100B, haciendo de las suyas por el palacio)
Y todavía hay algunas (infelices) que piensan que son ellas mismas, consigo mismas, las que deciden dejar los cargos directivos de los centros educativos en manos de tres de los cinco varones que componen su claustro (25/5), o que no entran en la Real Academia de la Lengua, por ejemplo, porque es mucho más importante dedicarse a al sostenimiento de la intendencia del hogar y la crianza de sus vástagos (que se conoce que no han oido hablar nunca de María Moliner). O que las que traspasan el techo de cristal, o son unas solteronas amargadas, o unas insatisfechas con su vida familiar.
En fin.
Dicho todo ello, y como no nos queda otra que darle una vueltecita de tuerca a nuestro (ideal) acervo cultural, aquí os dejo una versión moderna de La Cenicienta mucho más constructiva y edificante que la de Disney y compañía, escrita e ilustrada por Nunilo López Salamero (palabra) y Myriam López Salamero (imagen), para que, si alguna vez tenéis que contar alguno de estos cuentos, os sirva de inspiración, les deis una patada en el trasero a Perrault y a Disney y, de paso, contribuyáis a desmontar los estereotipos que tanto daño han hecho, y siguen haciendo, al género femenino. Y al masculino.
(Pincha sobre la imagen para seguir el enlace)
PD: Y ahora sí, me voy a ver los DOS capítulos de la sexta temporada de L que he grabado y atesorado para regalármelos hoy mismo, que llevo unas semanitas trabajando cual Cenicienta y, encima, sin una princesita lila que echarme al coleto.

lunes, enero 26, 2009

La vida estupefacta de las palabras y las imágenes

Se está produciendo en Italia, desde hace una temporada, una oleada de crímenes sexuales, contra mujeres. Qué tontería, ¿verdad?, eso de especificar que los crímenes sexuales son contra las mujeres, y las niñas, y también los niños que van al catecismo, por ejemplo. Bueno, pues lo especifico, por si acaso a alguien le cabía la menor duda.
Y va, y dice, el simpático de Silvio Berlusconi, que sería dificilísimo evitar estos actos porque: [...] "Deberíamos desplegar tantos soldados como bellas mujeres italianas. No lo lograríamos nunca".
Parece ser que este simpático caballerete sólo pretendía hacer una de sus bromitas de costumbre. Que, oyes, total, eso de que te violen es cosa de chiste. O que, a lo mejor, es que como las mujeres italianas son tan guapas, pues ellos, los que las violan, no se pueden de resistir (hay que los comprender). O, también, que es que lo van buscando, ellas, que, además de guapas, me llevan unas trazas que incitan (al pecado).
Y digo yo, si los soldados italianos tienen en la cabeza lo mismo que los ingleses, no les arriendo la ganacia a las mujeres italianas.
Imágenes publicadas por EPS en su edición del 21 de diciembre de 2008
Otrosí digo: Después de ver estas bonitas instantáneas casi que no me extraña que en Egipto hayan muerto DOSCIENTAS mujeres a manos de sus familiares (varones) durante el primer semestre de 2008. O que en España, sin ir más lejos, hayan sido asesinadas más de SETENTA, durante el pasado año. Fuente: El País, domingo 25 de enero de 2009.
Y más: ¿Todavía hay quien se crea que es lo mismo ser hombre que ser mujer?

sábado, enero 24, 2009

La vida catastrófica de los errores, o

en el pecado te llevas la penitencia, lo sepas.

Teníamos pensado, M, T y yo, ir a ver La clase, que nos la ponían en un cine de un centro comercial de Oviedo, pero como los vientos racheados fueron aumentando su velocidad e intensidad a lo largo de la tarde, nos decidimos por Revolutionary road, por aquello de ahorrarnos un mal trago en el viaje por la Y (griega). Que, ahí, acertamos, porque la tormenta fue de tal calibre -vendaval, granizo, relámpagos y truenos incluidos- que se nos fue la luz en el cine dos veces, dos, justo al final de la peli, momento en el que, de haber ido a Oviedo, nos hubiera tocado volver.
Atrapadas en el pecado (vicio), apuramos hasta el último segundo, al objeto de terminar la partida de Scrabble, de tal modo, y manera, que cuando salimos de casa eran las 22:25. M voló por el trozo de autopista que nos separa de nuestro centro comercial local y a las 22:30 en punto, hora del comienzo de la peli, estábamos aparcando. Corrimos hacia las taquillas y mientras yo sacaba las entradas, M y T, se fueron a comprar las palomitas.
El caso es que, en vez de decirle a la muchacha taquillera el título de la peli, le dije que me diera las entradas para la de Leonardo (Di Carpio). A las 22:45, me indicó ella. Menos mal, pensé yo, así no la pillamos empezada.

(Como no me remate, cuando la vea, me voy a cagar en todas las muelas de Sam)
Cogí las entradas y me reuní con mis amigas en el mostrador de las palomitas y ya, con toda la tranquilidad del mundo, nos dirigimos a la sala. Consultamos las entradas, para ver la fila y los asientos y esperamos, relajadinas, a que nos permitieran entrar, sorprendidas por la afluencia de público que se amontonaba a la entrada, y el jaez del mismo, casi todo compuesto por parejinas (hetero). Una vez dentro, ya sentadas, y a punto de apagarse las luces, no sé por qué me dio por preguntarme por el título de la peli. Saco las entradas del bolso y, ¡horror de los horrores! compruebo, espeluznada, que la muchacha de la taquilla me ha vendido entradas para ver, no la de Leonardo, no, si no LA DE WILL (Smith). Tal fue nuestro estupor, que por poco nos da un pasmo. Pero como ya eran las 22:45 y nuestra peli, la que queríamos ver, había empezado hacía un cuarto de hora, no nos quedó más remedio que pagar la penitencia por nuestro pecado y tragarnos el palodrama (de palo, o atraco, y drama, o ídem).
Sinopsis. El muchacho, Will, guapo, rico, triunfador (ingeniero por el MSI de Massachuset, por más señas, que, hasta que Obama llegó a la presidencia, era a lo más que podía aspirar un negro afroamericano), a punto de casarse con un bellezón de Ohio (léase Ojayo, ojalá yo fuera así, de mona), tiene un accidente con el coche por culpa de que va hablando por el móvil mientras conduce (pecado).
Bien, pues no sólo se carga a su futura (un alma), si no que se carga a una familia completa (las otras seis almas que completan el título). Para pagar la penitencia decide donar sus órganos (pulmones, corazón, córneas, hígado, médula y riñones) y pertenencias (incluido un casoplón del copón a orillas del Pacífico) a otras tantas personas, al objeto de compensar su crimen. Para conseguir los datos que necesita, suplanta a su hermano, recaudador, y obliga a su mejor amigo (blanco) a secundarle en el planazo.

(El Principe, de Bel-Air, con la golondrina y un perro)
Y como, además, tiene que de sufrir, y de sufrir, para expiar como Dios manda su terrible crimen, hasta obliga al médico que le saca un cacho de médula, para donarla a un niñín negro, a hacérselo sin anestesia. Y cuando se suicida, por la picadura del ser más mortífero de la tierra, (que lo había conocido una vez que visitó, con su padre y su hermano, un acuario en Meriland), una Avispa de Mar
que compra al efecto y que guarda en su habitación del motel de quinta en el que se obliga a vivir para estar cerca de la destinataria del corazón, de la que se enamora, y hasta se permite pensar en un futuro feliz con ella, lo pasa de asco, porque la picadura de ese animal es de las que duelen, que más no pueden doler.
(el mortífero, a la par que bellísimo ejemplar)
Resumiendo: una pseudoversión vomitiva, aderezada con lo mejorcito de la moral judeo-cristiana, de El Principe Feliz, del mi Oscar (Wilde).
PD: Última vez que no compruebo las entradas en la mismísima taquilla, ¡maldita sea!
PD2: Y, si después de haberos destripado el palodrama de Timmy (Will) váis, y la véis, en el pecado llevaréis la penitencia. Y no será porque no os lo haya advertido, guapinas.

miércoles, enero 21, 2009

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domingo, enero 18, 2009

La vida oportuna de los fotogramas

Cada día que pasa entiendo menos al género humano.
Mientras el mundo se derrumba a nuestro alrededor, millones de seres humanos mueren de inanición, o a causa de conflictos absurdos, nos dedicamos a gastar nuestras energías y nuestro tiempo en debates absurdos, inútiles y, lo que es peor, estériles.
Mientras millones de personas, aquí, en nuestra propia casa, se quedan sin trabajo y los bancos hacen alarde obsceno de sus beneficios (sólo por poner un ejemplín ad hoc), nos dedicamos a indignarnos, enfrentarnos y enemistarnos por cuestiones (que a mí me resultan) banales.
¿Será que hemos perdido la perspectiva, y el juicio? ¿Será que nuestra soberbia es tan monumental que quienes miramos la crisis desde la distancia de nuestros puestos de trabajo, y nuestros sueldos, asegurados, que no nos queda más remedio que entretenernos con estupideces?
Estos días, todo el país anda revuelto por las declaraciones de una sinsorga sobre el acento andaluz. Nos hemos rasgado las vestiduras, nos hemos tirado al monte, hemos dado pábulo a sus (vacuas) palabras (Yo también, Bruto, hijo mío, como se puede observar en esta entrada), que vuelven a retratarla, para darle importancia, para que se sienta más orgullosa de sí misma y del efecto (¿devastador?) de sus palabras y las hemos reproducido hasta la saciedad. Y, lo que es peor, hemos dedicado nuestros esfuerzos a enemistarnos por su causa. Corren, ya, ríos de tinta sobre el asunto. Y ella, la sinsorga, encantada de la vida, con tanta atención, con tanta publicidad gratuita.
Bien, pues, desde aquí, y desde el respeto a quienes piensen de otra manera y decidan dedicar tiempo y energías a lo que mejor les parezca, lo digo: me traen al pairo las declaraciones de la sinsorga y sus implicaciones. En careciendo de sentimiento nacionalista, lo mismo que carezco de sentimiento corporativista, me parece (¡Ojitísimo, a MÍ, ¿eh?, A MÍ!) mucho más productivo, a la par que estimulante, la visión del tema que nos da Dany Boon en su, para mí, magnífica, sana, entrañable e hilarante Bienvenidos al Norte.
Vamos, que, con la que está cayendo, prefiero reírme de mí misma, y de los prejuicios que se puedan tener sobre mi idiosincrasia, que malgastar mis energías, mi tiempo y mi humor en disquisiciones absurdas.

Y luego, ya, con el corazón contento y ánimo en alza, dedicarme a otros menesteres que me resultan mucho más gratificantes, a la par que estimulantes.
Bilbo, M y Tiza, por este orden, ayer, en Xagó
Y, otrosí digo:
 
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