Despues de varios "Si desea tal pulse uno", "si desea cual pulse dos", y un largo "Permanezca a la espera", me atiende Daniel. "Que es que no puedo conectarme a Internet con mi ordenador nuevo, Daniel". Servicio que tengo contratado, nombre, apellidos, dirección, teléfono, DNI, talla de sujetador, nº de pie, dioptrías, nº de usuario... "No tengo nº de usuaria, tengo un nombre..." "Eso es lo que le estoy pidiendo" -impertienente, ya, el muchacho. Doy el nombre y la contraseña. "Pues esto está perfectamente, es que usted ha puesto mal la contraseña". "Lo he intentado treinta y siete veces, Daniel, no es posible que me confunda las treinta y siete"-perdiendo la paciencia, yo. "Pues, es usted la que se está confundiendo, porque esto está perfectamente", insite. Y yo, insisto en el "No es posible que me haya confundido, que llevo haciéndolo siete años, Daniel".
Él en sus trece, yo en las mías. Total: "Como veo que no me lo va a solucionar -le digo con mi tono de voz más áspero-, haga el favor de darme de baja de este servicio", "Es que, si usted se confunde con la contraseña..." "O me da de baja inmediatamente, o de aquí me voy al juzgado", yo, ya, subiéndome por las paredes, en plan Mujer Araña.
"Le paso con cancelación de cuentas, permanezca a la espera". Tic-tac, tic-tac. "Disculpe el retraso, permanezca a la espera". Tic-tac,tic-tac. "Buenos días doña Mármara, la atiende Iris, me dice mi compañero que como usted se confunde con la contraseña...". Sapos y culebras, salen por esta boca, nueva amenaza de denuncia en el juzgado, más sapos, más culebras. "Permanezca a la espera". Tic-tac, tic-tac "Le ruego disculpe la tardanza... ¡Ajjjjjjjjj!
Quince minutos, cuarenta segundos después me graban la conversación y me comunican que mi cuenta será dada de baja, el dos de julio y que, eso sí, aparte de la factura de junio deberé abonar otra por los dos días de julio.
A esas alturas del partido, más que La Mujer Araña me he convertido en el Increíble Hulk. Taquicardia, palpitaciones... Dos valerianas, medio frasco del remedio rescate de las Flores de Bach, respiraciones, menta poleo y tila...
La mañanita de trabajo, paso de relatarla. Graciosa, eso sí.
Pero, lo que son las cosas de la vida. A las tres de la tarde, Marcelilla, Japi, otra amiga y yo, nos dirigimos al

Balneario Real de las Caldas (fundado en 1770, remodelado el 2008) a regalarnos una sesión de pijoterapia por todo lo alto. Termas húmedas, piscina tibia, terma seca, ducha escocesa, piscinas calientes, templadas, frías, chorros (cervicales, lumbares, podales, muslares, pantorrillares, glutares), "cuello de cisne", cascadas (varias), yacusi, ("Esto, más que salud es vicio"), ducha escocesa, vaporizaciones, más chorros, más piscinas, relax en tumbona, sauna finlandesa, cromoterapia, ducha relajante, despedida y cierre.
Adiós Mujer Araña; ciao, Increíble Hulk; hasta la vista ejecutiva agresiva de tres al cuarto (que es a lo que he jugado toda la mañana).
Vamos, que me he quedado como una malva.
Y, mientras, imagino, Daniel, Iris y el personal de Orange, sacando de quicio a cualquier alma cándida. Que les den.
De que vuelva con estos de dar el paseo, un potito y a la camita, a soñar con las angelitas.