sábado, marzo 20, 2010

jueves, marzo 04, 2010

La vida gloriosa de las decisiones

Tengo que lo decir aquí, a la bendita pública, estoy que no quepo en mí del gozo.
Resulta que, como ya explicó la mi
Marcelilla en el su blog, he retomado mi deporte favorito de los últimos tiempos.
Harta ya de estar harta de pasarme los domingos en el sofá de casa de mi santa madre, ora sentada, portátil sobre las piernas, ora tumbada cuan larga soy, mantita a cuadros mediante, roncando como Pepe Pótamo, decidí volver al golf, deporte que fui abandonando progresivamente desde hace casi tres años, a causa de la pérdida irremediable de mi magnífico, a la par que efectivo, swing, en un momento en el que, por fin, comenzaba a bajar hándicap. Semejante y desastrosa vicisitud me abocó a una profunda crisis golfística y, cansada de dar rabazos por los campos, me instalé en el sofá de mi madre los sábados y domingos invernales. A pudrirme.
Pero como llega un momento, en la vida de toda persona humana, en el que, o bien rompes con la inercia del tedio, o bien te destroza ella a ti, decidí poner coto a mis propios desmanes y hacer caso a lamirmana, que llevaba dándome la brasa año y medio para que diera unas clases, a fin de recuperar el swing perdido. Iba a lanzarme sola al estrellato cuando se me iluminó el bombillo y le sugerí a la mi Marcelilla que acompañara a probar suerte a ver si, de paso, dejaba de destrozarme las camisas con el rimel, cuando se apoyaba en mi hombro a llorar sus males de amores.
Aceptó.
El martes dimos la primera clase. Ella de iniciación, yo a lo de la recherche du swing perdu. Y, muy bien, oyes, muy bien. Ella, muy bien, yo, no pienso hacer declaraciones. Pero terminamos muy contentinas, ambas, cada cual por sus propias razones.
Ayer, miércoles, a eso de las dos y pico, que estaba, yo, disponiéndome a cerrar el chiringo para venir a comer, cuando me suena el móvil.
—¿A qué no sabes de dónde vengo?
No me lo podía creer. No daba crédito.
—¡Ah zorra! (desde el cariño)
—Dos cubos de bolas (cincuenta) me acabo de ventilar. Y no veas lo bien que me salieron. Marmarita, creo (vivan los eufemismos) que me estoy enganchando
Así que, esta tarde, nada más salir de trabajar, allá nos fuimos, las dos, a poner en práctica las enseñanzas de nuestro profe.
(La que suscribe, cuando le sacaba virutas a la madera 5 de calle)
Desde aquí los digo, soy consciente de que recuperar mi magnífico, a la par que efectivo, swing no va a ser tarea fácil y de que, como me descuide, la mi Marcelilla me va a dar sopas con honda.
Pero estoy encantada de la vida. Uno, porque he conseguido romper mi propia inercia y, dos, porque como enganchar se enganche vamos a ganar todos los trofeos por parejas que se jueguen en cualesquiera de los campos de Asturias, y parte del extranjero. Y sino, al tiempo.

sábado, febrero 27, 2010

La vida equívoca de las críticas cinematográficas

Hacía muchos viernes que no compraba El País. En realidad, llevaba sin comprarlo desde que sus responsables tuvieron a bien regalarnos aquella primera estúpida portada, del primer EPS del año, en la que se veía a Natalia Verbeke semidesnuda en una cama, en ese tipo de actitud que tanto gusta al género masculino. Portada que, a mayores, compensaron (para que no nos quejemos) con una contraportada del diario en la que aparecía el torso desnudo de un muchacho anunciando no sé qué colonia.
Que ya está una harta, oiga.
Pero ayer, lo compré (el libro que estoy leyendo es demasiado gordo para manejarlo en la calle, mientras paseo con mi par de almas peludas) y, cómo no, me dirigí a la sección de las críticas de cine.
Ataco, con fruición, la que nos ofrece Javier Ocaña de An education, que titula La universidad de la vida. El primer párrafo me atrapa. Es más, me emociona. Don Ocaña me ha dado en todo el ojo; veo reflejadas en sus palabras mis propias ideas sobre el tema: [...] "Se nos va el tiempo en palabrería disfrazada de terminología técnica, en subterfugios conceptuales..., en inamovibles programaciones. Y se olvida la base: la motivación".

Cuando llego al momento en el que califica a Lone Scherfig como “una narradora poderosa” y, a mayores, no sólo no desguaza a la novelista Lynn Barber, en cuya biografía se basa la historia, si no que la pone por las nubes, ya, NODO y crédito, y hasta decido que voy a convencer a la mi M para que vayamos a verla, la echen donde la echen (Oviedo o Gijón, porque en Avilés ya sé yo que no va a ser).
Pero, ¡oh, pero! Llego al último párrafo y el castillo de naipes que había ido construyendo se me cae sin necesidad de ciclogénesis alguna.
¿Cómo he podido ser TAN ingenua? ¿Cómo he podido creerme que ESE hombre podía apreciar el trabajo de, no una, sino DOS mujeres, así, por las buenas?
Adiós a su certera visión de la educación; adiós a sus loas sobre la novelista y la directora; adiós a su apoyo sobre la forma en la que la pelçicula trata el papel de la mujer en el hogar,y fuera de él. Adiós, arrivederci, adieu, good bye Lenin, sayonara beibi:
[…] "An education puede desconcertar a una parte del público por las veladas intenciones de esa especie de pigmalión que dobla la edad a la joven, y que acaba ejerciendo de mentor, compañero, amante, hermano mayor y profesor de la existencia".
¿Así que era eso, eh? ¡Cagun mi máquina!
Hace poco, un querido amigo me dijo que encontraba mis reflexiones sobre este tema del machismo pelín neuróticas, que mi razón producía monstruos machistas, que mejor me lo hacía mirar.
Será eso, oyes, será eso.
Fuimos a ver Precious. Y me enamoré de Miss Rain (que no de Paula Patton). Y deseé, por un momento, que al llegar a casa alguien me recibiera de la misma manera que la reciben a ella; que alguien me apoyara, como la apoyan a ella; que alguien me mirara como la miran a ella; que...
Sobre el resto de las sensaciones y emociones que me produjo la película no voy a hacer declaraciones.

sábado, febrero 06, 2010

La vida misteriosa de las conexiones neuronales

Desde aquí lo digo, y lo confieso: no veo los documentales de La2*, y no tien mal que parecer. Soy consumidora de series (Bones, Perdidos, House, Vaya semanita y, este año, de nuevo GH) y de Informativos.
Pero, ¡oh, pero!, esta mañana, mientras desayunaba, vi el programa nº 32 de Redes, que trata de la misteriosa vida de las conexiones neuronales, o sinapsis, y de la energía que gasta el cerebro en su funcionamiento.
(Neuronas cerebrales en plena y enloquecida sinapsis mientras te dedicas a pensar en las musarañas)
El hombre al que entrevistaba Punset, ha comprobado que el cerebro gasta el 20% de la energía (glucosa) que consume nuestro cuerpo al completo.
¿Cómo? ¿Haciendo sudokus, crucigramas, o resolviendo intrincados problemas matemáticos? No. Resulta que, cuando más consume es cuando dejamos la mente en blanco, cuando nos entregamos a ensoñaciones varias, cuando se nos va la santa al cielo, momentos, estos, que el cerebro aprovecha para crear nuevas sinapsis.
Parece ser que estos estados propician que el hipocampo, que es el que maneja nuestros recuerdos (memoria), se ponga en contacto con la corteza pre-frontal, encargada de nuestros planes de futuro, y, entre las dos, producen unas asociaciones que nos permiten anticipar futuras acciones, sobre la base de informaciones que hemos almacenado, pero de las que no somos conscientes. Semejante trabajazo tira de la glucosa a todo tirar y, a mayores, aprovecha los datos almacenados para crear nuevas realidades, asaz beneficiosas para nuestros intereses.
(Unos de mis rinconcillos favoritos para lo del dolce far niente)
De todo ello he deducido que, ahora que me he puesto en plan de liberarme de esos kilos de más, que desvirtúan mi silueta, y que he acumulado haciendo trabajar mi cerebro como una mula de carga, cuanto más tiempo dedique al dolce far niente, cuantos más mandalas pinte, cuantas más horas emplee en pensar en las musarañas, más glucosa consumiré, o, lo que es lo mismo, más adelgazaré.
¿No es ideal, el descubrimiento?

*Dato que aporto para las posibles candidatas que den en presentarse al casting que abriré en breve.

miércoles, enero 13, 2010

La vida gratificante de las actividades profesionales

Tengo que lo decir, aquí, a la bendita pública: esta tarde, la mi Marcela y yo, sobre todo la mi Marcela, hemos triunfado. Si llamamos triunfar a dar toda la trascendencia que estaba en nuestras manos a un tema de capital importancia para nosotras.
Sí, amables lectoras, queridas amigas blogueras, hemos triunfado y, a mayores, la hemos montado. Y bien montada. Porque nos apeteció, porque nos dio la gana, porque nosotras (y vosotras, mujeres del mundo mundial) lo valemos, y, sobre todo, porque podemos.
El caso fue que esta tarde inauguramos, a bombo y platillo, dos actividades de Educación para la Igualdad (un curso, que imparte la mi Marcela, y un Seminario que coordino yo), con una conferencia de la mi Marcela: Análisis del sexismo en los materiales de aula y los medios de comunicación.
Y como el tema lo vale (como nosotras), que ya está bien, ¡leches!, de tanta invisibilidad, de tanto menosprecio, de tanta ignorancia, de tantas aviesas intenciones, de tanta minusvalorización y tanta mala educación en todo lo que atañe al mundo femenino, y de tanta violencia contra las mujeres, quisimos darle la relevancia que se merece e invitamos a las autoridades, para dar más realce, aún, al evento. Y llamamos a la prensa, para que se hiciera eco de ello.
Oyes, y vinieron, las autoridades y la prensa. No todas las autoridades, porque la Directora del Instituto Asturiano de la Mujer agarró uno de esos virus malignos que andan circulando por ahí y está postrada, la pobre, pero sí que estuvo la Alcaldesa de Avilés, a la que acompañó la Concejala de la Mujer.
(La que suscribe, junto a la Alcaldesa y la Concejala de la Mujer)
Fantástica, la Concejala. Regia, como siempre, nuestra Alcaldesa que, desde aquí lo digo, es un pedazo de persona, de mujer y de regidora. Regia, cercana, afable y, lo que también es importante, transmitiendo la importancia que tiene la educación para acabar con la lacra del sexismo brutal que azota ésta, nuestra sociedad, trasnochadamente machista y patriarcal, aún.
Y la mi Marcela dio una ponencia brillante, a la par que certera, con su gracejo, desparpajo y buen hacer habitual, que no solo arrancó carcajadas al nutrido auditorio, sino que, como es habitual en ella, abrió ojos, y mentes, y sembró la semilla de la conciencia crítica que tanta falta hace en este mundo, en general, y en nuestra profesión, en particular.
(La mi Marcela en un momento de su intervención estelar. ¿Qué digo estelar? INTERESTELAR)
Desde aquí te lo digo, Marcela mía, yes oro molido, fía. Y no tien mal que parecer.
PD: Aprovecho esta oportunidad para deciros que ésta, y otras actividades no tan gratificantes, aunque necesarias para mi trabajo, son las que me apartan de mi ventana, y de las vuestras, y que es por ello, oyes, que no me prodigo más, ni en vuetros blogs ni en el mío. Pero... la vida es así, que no la he inventado yo. Ahora bien, en cuanto tenga un ratín libre, allá voy.

miércoles, enero 06, 2010

La vida decepcionante de los contubernios familiares

Siendo, como soy, más infantil que una peseta de cromos, una de mis fiestas favoritas siempre ha sido ésta, la de Reyes.
(La que suscribe y su hermano nº2 el 6 de enero de 1962)
Hubo un tiempo en el que mi familia, ésa que me ha tocado en suerte en la lotería de la vida, ésa a la que hemos venido a aprender las lecciones que dejamos pasar en nuestras vidas anteriores (hartita estoy de tanta lección, ¡hostia!), la celebraba por todo lo alto, y como manda la tradición: escribíamos nuestra carta y la dejábamos encima de la tele de la casa familiar. Mientras vivió mi padre, era él quien compraba los regalos para toda la familia, a pesar de lo mayorcísimos que éramos (yo tenía treinta y un años cuando se murió).
Un par de años después de que él se fuera, decidimos reconvertir la historia y lo organizamos en plan Amigo Invisible.
Seguimos dejando la carta sobre la tele de la casa de la madre y cada cual cogía la de quien le había tocado en suerte. El día 6 nos reuníamos para desayunar, titas del alma incluidas, chocolate con churros y roscón, ora en casa de la madre, ora en la de lamirmana, ora en la de mis hermanos 4 y 6, abríamos los regalos con gran ceremonial, comíamos cocido y pasábamos la tarde viendo unas pelis y jugando a la canasta* con las titas.
Pero, ¡oh pero!, hace cuatro años, mi hermano nº 4 decidió que le suponía mucho esfuerzo emplear su tiempo en buscar y comprar regalos, mi hermano nº 2 secundó la moción, al resto le pareció que si no jugábamos todos se rompía la baraja, y cagüentooloquesemenea mi fiesta favorita se fue al garete.
Seguimos reuniéndonos para comer, en un restaurante, eso sí, y regalarle a la madre, pero el resto pasó a la historia y yo, que ni tengo familia propia, porque para estos temas Tiza y Bilbo no cuentan, ni siquiera una novia, o amanta, con quien poder intercambiar unos regalinos, no he vuelto a escribir mi carta, ni a tirarme a las calles, en medio de la vorágine propia de estas fechas, carta ajena en ristre, a buscar lo que más ilusión pudiera hacerle a quien me hubiera tocado en suerte, ni a abrir regalos, ni a ná.
(Queridas Reinas Magas: este año me pido...)
Ahora bien, desde aquí lo digo, este año he vuelto a escribir mi carta, esta vez a las Reinas Magas y, aunque sé que no recibiré mi regalo mañana mismo, porque por muy Reinas y Magas que sean, no les va a dar tiempo, sé que recibiré mi regalo a lo largo de este año. Lo sé.
(... mi Bette Porter particular, que ya va siendo hora, ¡leches!)

*Juego de naipes.

domingo, enero 03, 2010

La vida espectacular de los fotogramas


(Pedazo de selva, pedazo de imaginación forestal, la de James Cameron)
Esta noche he ido a ver Avatar con mi hermano nº 5, con el que comparto afición por la Ciencia-ficción.
En cuando leí la crítica en El País, perpetrada por no sé cuál de mis críticos favoritos, que tituló "Involución cinematográfica", o algo así, presentí que me gustaría, pero la verdad es que me ha fascinado.
Vamos a ver, la historia es floja, ¿eh?, muy floja. Y, desde luego, apenas resiste una mirada a través de los cristales violeta: marine meid in Iuesei (hay que se joder, oiga, con lo del marine), se convierte en caudillo y salvador de una civilización de gente pura y auténtica donde la haya, conectada con la Madre Naturaleza, que ya quisieran Ecologistas en acción, amenazada por el imperialismo y la codicia yanqui, por mor del amor que siente por la rapaza, que viene a ser como Pocajontas, en versión confines siderales, y del Bosque en el que viven, allá, en el planeta Pandora.

(Los bichucos no me dieron más, pero el despliegue de especies vegetales es espectacular, y los paisajes, pa qué-pa qué)
Ahora bien, desde aquí lo digo, análisis de género aparte, aunque lo cierto es que el papel de las mujeres, alienígenas y aborígenes, está tratado con bastante corrección, la peli es una orgía visual y un portento de la tecnología que, al mirmanu y a mí, nos atrapó desde el primer fotograma y nos mantuvo embelesados durante las dos horas y media de metraje. Vale, el argumento es flojuco, a la par que previsible, que tiene su ración de violencia excesiva, también meid in Iuesei , amén de la consabida historia de amor facilona. Pero, otros bodrios argumentales nos hemos tragado porque venían con el marchamo de intelectualoides. Y, a mayores, no sólo de argumentos impecables se nutre el cine actual, oyes.
(Zöe Saldaña, en el papel de Neytiri, al Pojacontas de los confines siderales)
Y luego, que tiene otra cosa: la filosofía, de la que sólo voy a comentar un aspecto, de los muchos que me llegaron al alma. Estas gentes buenas y sencillas, que viven en comunión con la Naturaleza, utilizan una expresión para saludarse:TE VEO.
No, holaquétalestás,yomuybien,gracias,ytú. No.TE VEO.
Te veo A TI, y te acepto, tal y como eres. No me monto películas sobre ti; no intento que seas como yo quiero; no me creo expectativas delirantes, fruto de mi imaginación; no pretendo que compenses mis carencias; no te exijo que des respuestas a mis preguntas. TE VEO y te acepto. TE VEO y te respeto. Y porque TE VEO, te quiero.
Por esto, y por lo demás, ¡ole por ti, James Cameron! Por esto, y por todo lo demás, que les den mucho a todos los Ocaña y Boyero del mundo mundial, y de los confines siderales.

jueves, diciembre 31, 2009

Adiós 2009, tanta gloria lleves como descanso me dejas, jodío*.

El 2009, por qué no decirlo, no ha sido el mejor año de mi vida. No es que los que lo precedieron fueran para tirar voladores, no, pero éste, además de todas esas cosas con la que la vida suele sorprendernos, desagradablemente, de vez en cuando, ha sido un año de grandísimas pérdidas, para mí. De pérdidas que me han dejado tocada. Muy tocada. Tan tocada, que no sólo he perdido el humor, si no que me han dejado un poso de tristeza del que me está costando deshacerme.
Soy consciente, por mucho que me duela, por mucho que la eche de menos, que mi tita del alma, mi tía E., tenía noventa y nueve años y estaba tan harta de vivir que, verdaderamente, descansó.
Pero J. tenía cincuenta y cinco, y era de esas personas que disfrutan tanto con todo que hacía disfrutar a quien tenía cerca. Era cariñoso, divertido, gracioso, entrañable, amigo de sus amigos y muy, muy generoso. Con él compartí algunos de los mejores momentos de mi vida; me reí hasta la extenuación, me emborraché hasta la inconsciencia, me puse hasta las trancas, amanecí, desayuné, comí, merendé, cené y disfruté; hablamos de lo divino y lo humano en interminables veladas, en su casa, en la mía, en la de amigos comunes, aquí, en Madrid, donde vivía; disfruté de su hospitalidad y con su compañía; me cuidó, cuando lo necesité, y estaba cerca, porque pasó la mayor parte de su vida viajando por todo el mundo; me apoyó, animó, valoró. Fue cómplice y compañero. Y me quiso, como yo lo quiero a él, como lo querré siempre, sin fisuras.
(J. en la Santa Sebe, el 23 de diciembre de 2008, la última noche que compartimos)
El 2009 no ha sido un buen año para mí. Casi diría que ha sido el año de los desencuentros, aunque también el de los maravillosos encuentros. He tenido muchos desencuentros, algunos dolorosos, con personas en las que confiaba; y broncas; problemas en el trabajo y por el trabajo. También ha habido buenos momentos y algún que otro logro profesional muy gratificante.
Pero lo que me ha salvado el año, gracias a los momentos inolvidables, llenos de risas, confidencias y, sobre todo, complicidades comico-cósmicas, han sido los encuentros con algunas de vosotras, a las que ya considero parte de mi vida.
Quizás por eso, este jodido 2009 quiso poner la guinda, o colofón, a estos encuentros y regalarme un día mágico, del que la mi Marcela ha hecho cumplida crónica, en el que ella misma, Calvin, alias la mi Canyon of Colorado, Prófuga y yo, nos encontramos a Mitadelcamino entre Galicia y Asturias, un Mitadelcamino muy entrañable para mí, para darnos un
homenaje gastronómico, en forma de arroz con bogavante, el homenaje de nuestra conexión cósmica, a la par que cómica y, lo que es más importante, el de nuestra amistad.
(Rememorando a Blau, y su Drac)
(Langostino sadomaso momentos antes de ser devorado por la mi Marcelilla)
*Que si no fuera por lo de las conexiones comico-cósmicas, y algún detalluco más, que me has regalado era para tacharte del mapa.
Que el 2010 sea benévolo y generoso con nosotras y nos regale muchos momentos tan mágicos, o más, como los que hemos vivido, juntas, este año.
¡BAI, BAI, 2009, GÜELCOM 2010!

domingo, diciembre 13, 2009

La vida significativa de la numerología

Hace unos años, cuando Marcela y yo trabajábamos juntas, nuestra amiga, y compañera, Japi se plantó ante la mesa de Marcela, pegada a la mía, y, sin mediar explicación previa le espetó:
—Este fin de semana me han hablado fatal del 9.
A lo que Marcela respondió:
—Desde luego, la gente ya no sabe de qué hablar. Cualquier día ponen verde al rojo.
Las carcajadas fueron de tal calibre que hasta tuvo que subir el jefe a ver qué nos pasaba porque se nos oía reírnos desde la calle.
Después de pasarme cinco días, cinco, concentrada, junto con otras sesenta y cuatro personas, más cinco profesionales, en un albergue, a la sombra del Montseny, iniciándome en el conocimiento de esta poderosa herramienta de autoconocimiento y buceando en mis interioridades más profundas, puedo afirmar con rotundidad que NO SOY UN NUEVE.
En realidad, a qué negarlo, ya sabía que no era un nueve. Coqueteé con el Eneagrama hace diez años en un intento por comprender las motivaciones que me abocaban a relaciones sentimentales desastrosas, por no decir catastróficas (como las desdichas de Lemony Snicket), y he de reconocer que si bien no me ayudó lo más mínimo a evitarlas, sí que me proporcionó unas cuantas pistas sobre mí misma, y mi forma de relacionarme. Pistas que, llegado el momento, me decidieron a evitar la tentación, y con ella el peligro, de seguir embarcándome en relaciones desdichadas (como las catástrofes de Lemony) y me retiré del mundanal, harta de tropezarme con mujeres más adictas que yo.
Números aparte, éste ha sido el mejor Puente de la Constitución de mi vida, desde que existe la Constitución. Y no sé por qué me late que, aparte de todo lo que me he traído, que ha sido mucho; de todas las personas que conocí, cuyo recuerdo me conmueve y me hace sonreír, de la paz interior que siento. Aparte de todo lo que no tengo palabras para expresar, me late que esta vez las pistas me van a conducir al lugar adecuado.

martes, diciembre 01, 2009

Bilbo y Tiza en el blog de Farala

Pues no, no llegué a tiempo para participar en el concurso de Farala porque como vivo sin vivir en mí, etcétera, sólo encontré momento para redactar el texto que debía acompañar las fotos cuando supe que la entrada que estaba leyendo era la penúltima y que como no me diera prisa me quedaba fuera de concurso.
Luego la MQLP, a Farla, sufrió un ictus, que menos mal que se quedó en susto, y buena estaba ella para preocuparse de concuros y zarandajas, que bastante tenía con sobreponerse y atenderla, como para ponerse a pensar en tonterías tales como que yo le había mandado mi aportación al límite del tiempo.
Así soy yo, que lo dejo todo para el último instante, y luego me pasa lo que me pasa. Desde aquí te lo digo, Faralita, la culpa fue mia, y solo mía, no te has de preocupar.
Pero lo que no quiero dejar pasar es esta oportunidad para contar, o relatar, una pequeña y entrañable anésdota que protagonizaron la inigualable Elenita Faraláez y Bilbo este verano, después de que Elenita se convirtiera, por méritos propios, en dueña de mis peludos.
(Faraláez en Mármara's house mostrando sus dotes de artista)
(Obsérvese el detalle de la dedicatoria)
Un día, a finales de agosto, me llama Farala y me dice que estaban jugando a “Los Personajes”, ella, Kali y Elenita, y que la rapacina les había propuesto un miembro de su familia, varón. Dado que los miembros masculinos de la familia de Faraláez son más bien escasos, a Farala y a Kali no les quedó más remedio querendirse y preguntar en quén habia pensado Elenita:
—¡Es Bilbo! —afirmó la niña, como si no pudiera caber ninguna duda— Porque Bilbo es de nuestra familia, mamá —aclaró—, que Mármara me ha dicho que Bilbo y Tiza también son míos.
Total, que se pone Elena al teléfono y, después darle cumplida cuenta de las actvidades de mis peludos (que si Bilbo se había estado bañando, pero Tiza no, que si Bilbo ya había apredido a subirse al coche, que si nos habíamos comido un helado entre los tres, que si tal y pascual) le digo que voy a poner el teléfono en la oreja a Bilbo para que lo llame a ver qué hace.
Y, héteme aquí que, en cuanto Bilbo, que ya sabéis que tiene un oído prodigioso, oyó la voz de la niña, se puso a ladrar como un loco, y a correr de un lado a otro, calle arriba, calle abajo, buscándola, y mirándome como preguntando: "Pero, ¿dónde está Elenita, que la oigo y no la veo?".

Así que sí, Faraláez, puedes decirle a todo el mundo que Bilbo y Tiza también son tuyos, porque lo son.
PD: Me voy de puente a Barcelona, al objeto de realizar un bonito curso, que tiene como tema "El eneagrama para docentes", del que espero volver mucho más sabia y, sobre todo, completamente desestresada. Nos vemos a la vuelta. Feliz puente.

viernes, noviembre 27, 2009

La vida apasionante de los momentos televisivos

Esta mañana, poco antes de la hora del Angelus recibí en mi móvil el siguiente mensaje de mi asistenta:


Han expulsado a Indhira por pegarse con Carol

Corrí hacia Secretaría en busca de A, la limpiadora, que en aquellos momentos se disponía a dar buena cuenta de su ración de fruta de media mañana, con la que ya había comentado las nominaciones nada más llegar, porque ella se había dormido, como yo, sólo que yo, como lo grabo todo las había visto mientras desayunaba (que, mil veces las nominaciones antes de volver a tragarme el asunto del editorial de todos los periódicos catalanes, o las muertes de criaturas a manos de sus progenitores, o a Soraya Saenz de Santamaría despotricar contra ZP y culparlo hasta de la extinción de los dinosaurios), y no se había enterado, aunque pensaba enterarse de todo de que llegara a su casa y se conectara a La7, amén de tragarse al completo el resumen en Sálvame.
—¡Han expulsado a Indhira por pegarse con Carol!
—¿A Indhira? Si ya decía yo que lo de Carol iba a traer cola...
Inmediatamente nos dirigimos, cual posesas, al ordenador de R, la administrativa de la tarde que estaba vacío, en busca de la Web de Tele5, bajo la mirada estupefacta del personal administrativo (Como se conoce que no está el jefe —comentó L, la administrativa, con una sonrisita cómplice).
Efectivamente, allí, ante nuestros ojos apareció el titular, pero, ¡oh, pero!, se conoce que todo el país, sediento de carnaza fervientemente interesado en tan apasionante temazo, como nosotras, andaba en las mismas, porque el video no se descargaba ni a la de tres. Menos mal que M, la ordenanza, tuvo la brillante idea de conectar con el blog de una amante de los gatos, seguidora del programa que, tal y como sospechaba M, ya tenía colgada la versión de YouTube.
Efectivamente, queridas apigas blogueras, este año me he enganchado a GH. Y no me duelen prendas al reconocerlo aquí, públicamente. Me he enganchado. Y me he enganchado.
Yo, es lo que tengo, que soy de naturaleza más bien tirando a adicta y cuando me engancho a algo, me engancho. Y no tien mal que parecer.
En otro orden de cosas, el ratito que pasé con el personal administrativo, la ordenanza y la limpiadora, con la que, inmediatamente después de haber visto el susodicho video, salí a la calle a fumar un pitillo y comentar la jugada, fue el mejor de la mañana.
De la bronca monumental que provocó la expulsión de Indhira no voy a hacer comentarios, por ahora. Y no porque no se me ocurra nada, no, que vaya si se me ocurre, si no porque casi prefiero que lo veáis y luego, ya, si procede, establezcamos un bonito debate, o chirla*-coloquio***.

Sobre por qué pasé el mejor momento de la mañana con este sucedío no voy a hacer declaraciones. De momentín.
*Chirla: almeja pequeña.
**Almeja: molusco bivalbo de exquisito sabor.
***Chirla-coloquio: debate protagonizado exclusivamente por mujeres.

martes, noviembre 24, 2009

La vida mentideira de las ideas, o "concetos"

Una de las cosas que me revienta, que más no me puede reventar, es comprobar que ciertas ideas, o concetos, o como quiera que se les llame, del agorerismo van, y se cumplen, cuando menos falta hace que se cumplan, que es nunca.
Por ejemplo: “No se puede tener todo en esta vida”. Pero, vamos a ver, ¡hostia!, ¿quién ha dicho que no se puede tener todo? Y, a mayores, ¿por qué no? ¿Por qué no podemos ser felices, aunque sea a ráfagas, o en pequeñas diócesis, que es como, de forma habitual, viene manifestándose esta magnitud abstracta?
O sea, que parece ser que hay una ley, escrita no sé dónde, que dice que si te va bien en lo profesional, olvídate de la estabilidad emocional. O que si tienes éxito en el amor, ya puedes dejar de jugar a cualquier juego del azahar, porque no te va a tocar ni el reintegro de la Primitiva, que para qué te empeñas en jugar, si ya se sabe que no vas a oler ni un euro extra.
Bueno, pues, yo me niego. ME NIEGO. Uno, porque me pasa como a Camilo Sesto, es decir, que no tengo ni pizquita de suerte en el amor y, en sin embargo, no estoy forrada, que debería de estarlo, si tenemos en cuenta aquello de “desafortunada en amor…”; dos, porque, quejar, no me he de quejar, porque, de momentín, gozo de una salud aceptable, tengo un trabajo estable, bastante bien remunerado (a pasar de los 17.1 puntos de poder adquisitivo que hemos perdido, el gremio del funcionariado, desde 1993, que se dice pronto), mi familia y mis animales están bien, gracias, pero tampoco es que vaya por ahí de sobrada, y, tres, porque conozco gente a la que le va todo, toditito, de p. m., y no son ni más ni menos que yo.
Así que, amiga mía, hazme el favor de alejar de ti ciertos fantasmas, producto, más que nada, de los malditos agorerismos de los cojones, y créete que TIENES DERECHO a tenerlo TODO: TODO lo que imagines, TODO lo que quieras, TODO lo que se te antoje.
Que, a lo peor, es que el problema es que no nos lo creemos del todo, eso de que TENEMOS DERECHO, y por eso nos sale el sol por Antequera.
Desde aquí te lo digo: tú vales mucho, nena, MUCHO, así que vete empezando a creértelo que, a lo mejor, van los agorerismos a tomar por donde yo te diga.
Y, la que sea fea que haga los recaos de noche. ¡Joder!

domingo, noviembre 08, 2009

La vida conmemorativa de las palabras

Resulta que ayer estuve de cumpleblog y ni me enteré. Y eso que, aprovechando la circunstancia de que un frente borrascoso está atravesando la península con el consabido derroche de lluvia, granizo y vientos huracanados, me pasé la tarde en casita, que si dormitando, que si viendo la tele, que si merendando con la madre y el hermano, que si de paseo por los blogs amigos…
Cuatro años, cuatro, en los que este blog no me ha dado más que satisfacciones. Ahora bien, desde aquí lo digo, la mayor, de las satisfacciones, ha sido tener la oportunidad de conectar con quienes, si no llega a ser por este medio, jamás hubiera llegado a conocer.
Porque eso de escribir lo que le salga a una de las entretelas y saber que va a tener eco —el que sea, pero ECO, al fin y al cabo—, está muy requetebién; las risas, las complicidades, incluso las diferencias de opinión, son fantásticas, pero eso de asomarse a las casas ajenas, sabiendo que se es bienvenida, y tener la certeza de que, incluso a miles de kilómetros de distancia, alguien se va a asomar a la mía, para compartir mis alegrías y solidarizarse con mis penas, eso, queridas amigas blogueras, no tiene precio.
Así que ahora, cuando salga, me voy a comprar unos pastelinos para el postre, les voy a poner encima cuatro velas y voy a soplarlas por vosotras, por mí y por el maravilloso mundo de los blogs.

martes, octubre 06, 2009

La vida variopinta de los fotogramas

Resulta que mi madre vino a pasar conmigo los quince primeros días de septiembre, porque como mi padre tenía la buena costumbre de hacernos veranear tres meses, desde finales de junio hasta principios de octubre, convencido de que estábamos mucho mejor en el campo, o la playa, que en la ciudad, a ella le ha quedado esa cosa y no le gusta volver a Oviedo tan pronto.
(La que suscribe, el primogénito -yo soy la mayor, él el primogénito- y lamirmana en la playa de La Arena. 1958)
Después de la muerte de mi padre (hace, ya, veintidós años), yo, como buena mujer y hermana mayor que soy, soltera y lesbiana, para más INRI (que es lo que tenemos las lesbianas, que nuestras parejas no cuentan a la hora de contabilizar en los planes del resto de la prole con obligaciones matrimoniales lícitas), di en hacerme cargo de mi madre durante los veranos. Al principio no me importó. Tenía, yo, mucha vida, y mucha pandilla, en el pueblo costero en el que veraneamos, y mi madre era mucho más independiente que ahora.
Aunque mis días de crápula pandillera se acabaron hace unas cuantas temporada veraniegas y mi madre se hizo más totalmente dependiente, mis cuatro hermanos y hermana dan por hecho, sin que yo me moleste en contradecir sus ideas, que la madre sigue siendo cosa mía durante los meses estivales. Total, que como ya no me quedo con ella en la playa, porque mi madre es mucha madre, y cuando se siente fuerte le sale un complejo de Capitana Generala de Armada que pa qué las prisas, pues me la traigo a casa. Algo que ella agradece en el alma, consciente de que el resto de su prole pasa de ella en quinta, y como, a mayores, la trato como a una reina, pasamos los mejores días del año juntas, entre otras cosas porque se olvida de su complejo de almiranta y se convierte en una grumete bien dispuesta.
Todos estos prolegómenos para contaros que como le coincidieron aquí dos viernes, se fue al cine con nosotras.
Dada su afición a la comedia romántica, el primero elegimos, en su honor, ¿Qué les pasa a los hombres? No gasto ni media línea en comentarla.
(Con el concepto que tiene el género masculino de la idiosincrasia femenina no hemos de extrañarnos de nada de lo que ocurre en el mundo. Lo que más me extraña a mí es que semejante plantel de actrices y actores se prestaran a participar en semejante mierda)
El segundo, como todo el mundo decía que en el Mapa de los sonidos de Tokio había escenas de sexo muy fuertes, nos decantamos por Gordos, por aquello no herir la sensibilidad de mi anciana progenitora.

¡Cagüenmimáquina, con la peliculita, oyes! Aparte de la verborrea narrativa del director, que convierte la película, con pretensiones de coral, en un coro desafinado, no recuerdo otra peli con más que escenas de sexo a lo tonto lo bailo, y palabras soeces (polla, joder, follar, dar pol culo, comer el coño, y un largo etcétera) por fotograma cuadrado. Menos mal que mi madre, que encontró el film muy original, decidió taparse los ojos en las escenitas y luego ir a confesar que, a pesar de los pesares, le había gustado. A mí no.
Así que llegamos a Tokio dos semanas después de su estreno, con todas las crónicas y críticas leídas (desde Cannes). Simplifico el comentario: me aburrí casi toda la peli. A mayores: esta chica directora siempre me ha parecido pelín histriónica, a la par que superficial. Bueno, pues, para mí, lo que le suena en Tokio a Isabel Coixet es un reflejo de la imagen que tengo de ella: superficial y banal. Y un desperdicio de historia.
Ahora bien, como parece ser que la fidelidad cinematográfica tiene su recompensa, este viernes vimos El secreto de tus ojos. Eso sí que es una historia. Ése sí que es un guión. Esas sí que son interpretaciones-interpretaciones. Eso sí que es una película. Eso sí que es Cine, con mayúsculas.
(Atención, pregunta: ¿Hay alguna película en la que haya trabajado Ricardo Darín que no me haya gustado? Respuesta: No)

sábado, octubre 03, 2009

Tía E

La última vez que estuve con ella, a finales de agosto, me confesó que le había pedido a Dios, “esta vez muy en serio” que la llevara, pero “no me escucha, no me hace caso”. “Si quieres irte ya, vete, tía, y no tengas miedo —le dije—. Van a venir a buscarte, los abuelos, papá, tía L, tío C..., para acompañarte”. Hacía meses que me había dicho que ya no quería estar aquí, que ya no soportaba su vida, pero que tenía miedo a dar el paso. En aquella ocasión no supe qué decirle, por eso esta vez le di el argumento que pensé que necesitaba para dejar de aferrarse a este mundo.
Se quedó pensando y luego me repitió algo que había dicho muchas veces durante el último año: “Fueron santos”. Como si esa santidad le garantizara que, efectivamente, tenían poder suficiente

para venir desde el cielo para llevarla a su lado.

(24 de enero de 2009. Quiso celebrar este cumple, quizás porque sabía que no llegaría a celebrar los 100)
El día que se murió, lo primero que le dijo a mi hermana, que llegó muy temprano a su casa, alertada por la mujer que la cuidaba fue: “A la que encontré más desfigurada fue a mamá. Fíjate que casi no la reconocí”. Y luego, a otro de mis hermanos, mientras tomaba un café con leche, y UNA galleta: “¿Qué hace toda esa gente de pie? Que se sienten…”.
Pero no, a tía E no se le había ido la pinza, no se le fue en todo el día, no tuvo alucinaciones, como hace un año y pico, cuando creímos que le había llegado la hora, mantuvo la misma lucidez hasta que se durmió y dejó de respirar.
(Escena familiar en la playa de Gijón. 1968. Tía E, de pie, abrazando a mi hermana y a mi padre. Tía L, sentada, de negro, delante de mí)
Así que lo que quiero pensar es que vinieron a buscarla, para que no tuviera miedo durante el viaje (porque era muy miedosa, mucho), para reunirse con de nuevo con ella para siempre.
Tía E era, y lo seguirá siendo, una de mis titas del alma. Una de las pocas personas que me ha querido incondicionalmente. Una de las pocas personas que comprendió y disculpó los excesos de mi carácter y me los perdonó, sin pedirme, nunca, cuentas por ellos; que se alegró con mis éxitos, reconoció mis habilidades y siempre, siempre, tuvo una palabra amable y cariñosa para mí; que me atendió, cuidó y mimó desde que nací. Como quiso, atendió, cuidó y mimó a mi padre, su hermano pequeño, y a toda su familia.
(Rodiezmo 1964)
Soy consciente de que noventa y nueve son muchos años, demasiados, sobre todo para ella, que vivió los últimos dos confinada en una silla de ruedas, dependiendo, para TODO, de las mujeres que contratábamos para que la atendieran.
(Tía E en primer plano)
Soy consciente de que le sobraron esos dos últimos años, en los que se fue consumiendo, poco a poco, sin nadie a quien cuidar, sin poder tejer ni coser ni leer, ni levantarse de madrugada a tomar su cafetín con leche, viviendo para ese momento del día, que a veces ni se producía, en el que alguien de la familia llegaba a visitarla y la sacaba, aunque fuera por un instante, de la tristeza que suponía para ella tener que vivir con una extraña, sin nadie "de casa" que durmiera a su lado, que le preparara la comida como a ella le gustaba, que la quisiera, la atendiera y la mimara como ella había hecho mientras pudo.
Soy consciente de todo. Por eso no puedo evitar sentir una tristeza profunda, a pesar de que casi todas las veces que pienso en ella, que son muchas al cabo del día, me vengan a la cabeza recuerdos de los momentos más felices de mi niñez. De mi vida.
Me consuela que se haya ido en su casa, en su cama, como siempre deseó, rodeada de casi todas las personas a las que más quiso, y que estuvimos más cerca de ella durante los últimos años.
Me consuela saber que, tal y como le dije, vinieron a buscarla y que no tuvo que hacer ese último viaje sola.

sábado, agosto 29, 2009

La vida sociable de las palabras

Resulta que, por fin, al segundo intento, frustrado hace dos veranos por razones ajenas a nuestra voluntad, Blau y yo, conseguimos poner cara a nuestras palabras, con el valor añadido de que, tal y como me anunciaba en el comentario a uno de mis post, venía a Asturias muy, pero que muy, requetebién acompañada por su Drac, como se puede apreciar en este gráfico.
Yes, beibis, el tercer zapatudo que aparece en la instantánea, ye el de la Drac de Blau (se admiten apuestas sobre las identidades). Ya lo sé, ya. Sé que las que aún no las conocéis en vivo y en directo os andaréis preguntando quién es la misteriosa dama que ha conquistado el corazón de Blau, pero mis labios están sellados (o, como diría Ave-San: Marmarita calladita, Marmarita bonita).
Ahora bien, desde aquí lo digo, pasámoslo bomba, las tres. Bueno, cómo sería que yo, que soy de carácter más bien abstemio, en esta época de mi vida, llegué a mi casa con una cogorza del quince y medio, más contenta que unas castañuelas.
Porque, claro, que si una botellita de sidra para iniciar la velada, que si una botella de Albariño para acompañar a la ensalada de pulpo y los arroces marineros, que si las copichuelas en la terraza de la Plaza de Riego, entre risas, complicidades, traducciones simultáneas castellano-catalán-bablé-inglés, confidencias, tal y pascual, garré una de órdago a grande. Es decir, una del mismo calibre que la que garré en la Santa Sebe aquel, ya, lejano 18 de julio, cuando inauguramos, la mi Marcelilla, Kali, Farala y yo, la temporada de visitas blogueras.
Así que, sí, la visita de Blau y su Drac (y viceversa) ha puesto el broche de oro a este verano en el que, efectivamente, Asturias, en general, y Avilés en particular, se convirtieron en el epicentro blogobolleril del Reino de España, también conocido como el Estado de las Autonomías, y parte del extranjero.
Y si no, a las pruebas me remito, por riguroso orden de aparición:
Por la CA de Madrid, Farala y Kali, acompañadas por la única e inigualable
Elenita Faraláez, from Chaina.
Por la CA de Canarias, Glora y Morgana. Representando al Planeta Murciano, Calvin, alias My Dear Canyon of Colorado, en la mutua compañía de Prófuga, representando a las Tierras Gallegas.
Y, por fin, procedente de Venezuela, aunque residente en el País Catalá, Miss Blau y su Drac, nativa y vecina de la ciudad de Barcelona.
¿Ye, o no ye?

sábado, agosto 15, 2009

A dos metros bajo tierra

Llevaba años mi amigo S, residente en le Rüayán Uní, de puán, Yunaited Quindon, chu poins, insistiéndome hasta la aburrición para que me enganchara a esta serie televisiva. Y yo, que ando más bien justa de tiempo y que tenía cubierto el cupo de enganches que mi frenética actividad profesional me permite mantener con una cierta prestancia, no seguí su recomendación.
Pero, ¡oh, pero!, resulta que, a instancias de
Calvin, Profu y ella me regalaron las dos primeras temporadas cuando vinieron a verme. Como ya es pública y notoria la debilidad que siento por la mi Canyon of Colorado, no os extrañará que os diga que, basta que fuera idea suya —Profu sólo había visto algún que otro capítulo suelto, como yo—, para que me entregara a su visionado con dedicación y entusiasmo.
Carátula de la primera temporada en DVD
Y, héteme aquí, que no sólo es que me esté fascinando, si no que, a mayores, me he enganchado (sí, S, sí, has de perdonarme, pero la vida es así, que no la he inventado yo).
Pero no me he enganchado como a L, que me la metí a la vena y devoré ansiosa capítulo tras capítulo. No, mi enganche es tranquilo y sereno. Degusto cada entrega como quien saborea, qué sé yo, una andariquina del Cantábrico, y me la reservo para momentos en los que sé que voy a poder disfrutarla.

Rachel Griffiths en Brothers and Sisters
No me he enamorado, aún, de Brenda (imperativo de Calvin cuando vimos juntas el capítulo piloto), aunque no puedo negar que su personaje me atrae mucho más del que interpreta en Brothers & Sisters, pero sí me he enamorado un poco de cada miembro de esa familia en la que, como me ocurre en Brothers & Sisters, veo reflejados los intríngulis de la mía.

Mármara's family. Rodiezmo (León) 1963.
También me está viniendo muy bien para ayudarme redefinir mi relación con la muerte, tan presente en mi vida este año. Pero ésa es otra historia que ya os contaré cuando pueda.

domingo, agosto 09, 2009

La vida acogedora de la idiosincrasia asturiana


(El archifamoso "Pasaje del Bollu", cita obligada en el Epicentro Bolleril)
Es costumbre en ésta, nuestra Comunidad Autónoma, también conocida como Paraíso Natural, agasajar a quienes nos visitan con lo mejor que tenemos, ya sea una tortilla de merluza*, ya unos huevos con patatas, ya unos culinos de sidra, ya unos parajes de escándalo, ya unos monumentos histórico-artísticos de singular belleza, ya lo que sea preciso, y menester, aderezado, todo ello, oyes, con esta simpatía natural que nos caracteriza y este espíritu acogedor que nos sale de los mismísimos fondos sin reservas de nuestras almas.

(Vista cenital de la Mar Serena Cantábrica desde el Cabo Peñas)

(Huevín con nombre, que diría Kali
, y con patatinas made in Mármara's House)
Es por ello, oyes, que en cuanto My Dear Canyon of Colorado (alias Calvin, antes Ms Baggesen) y la adorable Prófuga concretaron los días de su visita, me apresuré a encargar, al Servicio Meteorológico Regional, un día típicamente asturiano. Todo ha que decirlo, más por Calvin que por Prófuga, que, en siendo ella de A Coruña, bien sabe cómo nos las gastamos, climatológicamente hablando, en estas latitudes, y a cómo pagamos el m2 del esplendoroso verdor que regala las retinas de propias y extrañas.

(Fondo Sur de Xagó amenazando, y luego regalando, lluvia, a jarraos)

Y como aquí somos como somos, y todo lo hacemos a lo grande, el SMR tuvo a bien regalarnos tres días, tres, a todo lujo y alcanfor. O lo que es lo mismo: llovió sin tregua, con ese orbayu fino y cabrón que te cala hasta los huesos y te mete la humedad ambiental por el alma, nos puso la temperatura ambiente en registros más propios de un otoño amable (que hasta tuve que poner la calefacción, y todo, para que se nos secaran los tendones) que de un verano normal y nos obligó a abrigarnos y a cargar con los paraguas do quiera que fuimos. Eso sí, también nos regaló alguna que otra tregua que aprovechamos a todo aprovechar.

(Profu, haciendo temblar la batería de LA cámara en el Molín del Puertu, después de su lección magistral "Así se come una andarica, murcianica")

Ahora bien, desde aquí lo digo, eso no nos impidió disfrutar de nuestra mutua compañía, reírnos hasta de nuestra sombra, realizar las visitas de rigor, dejar temblando las baterías de nuestras cámaras, comprobar la intensidad de nuestra conexión comico-cósmica** y entonar, bajo la experta batuta de Calvin, el Amigas para Siempre, en versión coral, con la extraordinaria colaboración de Bilbo al bajo continuo.

(Murcianica, henchida de satisfacción, ofreciendo a la que suscribe su primer culín, de sidra)


(Calvin y Bilbo jugando al corre, corre, que te pillo, en Xagó)

*El reportaje fotográfico de la Tortilla de Merluza y Gula del Norte, obra en poder de Prófuga.
**Como constancia de la conexión comíco-cósmica (término acuñado por Alson y Mármara a la limón) existe un video filmado por Calvin y protagonizado por Prófuga y Mármara, que NO vamos a colgar en Yutú.

viernes, julio 24, 2009

La vida ajetreada de los momentos (veraniegos)

Ya, ya lo sé, llevo sin actualizar desde el día catorce de los corrientes (tres-cuatro-ocho, cuarto piso sin ascensor), pero es que no me da tiempo. Y cuando lo tengo, estoy tan destruida, que sólo me quedan fuerzas para tirarme en el sofá, o en el mi Bigaral, dependiendo del tiempo atmosférico, a roncar dormitar, bien bajo la manta a cuadros, bien bajo la sombrilla.
Porque yo, ya lo tengo dicho hasta la saciedad, soy una señora mayor, y pago cada uno de mis excesos a precio de oro. ¡Ojitísimo!, que diría la mi M (que la tengo cociéndose en su propio jugo allá por tierras manchegas), no me quejo ni tanto así, ¿eh? No. Que lo estoy pasando como hacía tiempo, muuuuucho tiempo, que hacía no sé cuantísimo que no me llevaba tales panzadas seguidas de risa, que estoy más contenta que unas castañuelas y, a mayores, encantada de la vida, como Concha QuéAsco, pero sin pérdidas, de que este verano hayáis decidido venir a visitarnos y regalarnos momenentos tan fantásticos como los que nos estáis regalando, cada una en vuestro estilo (no me queda por menos que aclarar, en este preciso instante, que Glora es un amor de persona hupana, graciosa, cercana, entrañable, que te aboca a compartir con ella tus intimidades como si la conocieras de la vida entera, y que Farala y Kali son LA CAÑA, y que ese "como de toda la vida" genera una complicidad cósmica, porque es que hay ciertos códigos lésbicos que son difíciles de seguir para el mundo hetero, ya lo comprendo, y, claro, lo que ye, ye, y no tien mal que parecer). Pasa de que como no estoy acostumbrada a los trasnoches (que es que ayer hoy, me dormí después de las seis a. m., y me he levantado a las diez), las copas (sí, señoras, sí, aquí la que suscribe, que se había tomado el último gin-tonic durante las fiestas navideñas, está trincando comilfó) y los excesos, así, en general, pues, oyes, que se me nota la falta de entrenamiento.
(Perlitas* en la Santa Sebe -donde los TRES saltos de Farala)
Ahora bien, desde aquí lo digo, me traen al mismísimo pairo las consecuencias devastadoras (para mi físico, que no para mi químico) de los trasnoches y el trinque. Que lo que me quitan unos, me lo devuelven, con creces, Las Otras.
Cuando empecé a escribir este post, hacia las once, hacía un sol radiante. Tres horas después (tal parece que ando traduciendo, directamente, del bable, pero no, es que he tenido que salir a los recaos, porque como estoy estupenda no tengo que hacerlos de noche**), el cielo se ha cubierto de nubes y amenaza lluvia (como se puede apreiar en este gráfico, queridas amigas bolleras blogueras, las gaviotas no engañan).
(Gráfico a apreciar)
Estupendo, ya tengo disculpa para tirarme en el mi sofá a dormir una siesta reparadora al objeto de estar en plena forma esta noche, que nos vamos a cenar a Gijón. Ea.
*En referencia al famoso dicho asturiano, la que sea fea que haga los recaos de noche.
**Perlitas. Culín de bebida diferente a lo que estás tomando que se ingiere con el único y exclusivo objeto de subir el nivel etílico y liarla parda.

martes, julio 14, 2009

La vida viajera de las blogueras

No tien mal que parecer, pero este verano mi Asturias, Patria querida, Asturias de mis amores, y, concretamente, mi Avilés de mis entretelas va a ser el epicentro de la bollosfera. Así, como os lo cuento.

(El epicentro bollosferil de este verano)
Bueno, va a ser tal la afluencia de blogueras famosas, que me llevaría un rato largo plasmar la relación completa, con los consiguientes enlaces a sus blogs, y tal, y pascual. Así que, ahí lo dejo y, de que se vayan produciendo las (esperadísimas) visitas, ya lo iremos plasmando, o no, que yo creo que va a ser que sí, pero que no aseguro nada, ni por sus partes ni por las mías.
Ahora bien, el motivo de este post no es otro que el de prevenir a nuestras visitantes sobre la peculiar climatología de esta bonita región, que una cosa es verlo por la tele y otra, muy diferente, vivirlo y, a la par, hacerles algunas sugerencias sobre el asunto del vestuario, o modeleo.
Hoy, por ejemplo, hemos tenido un día espléndido. Ligero nordés (que se lleva las nubes), 25ºC al medio día, nubes y claros, como se puede apreciar en este gráfico:

(Abajo a la izquierda, las peñas desde las que nos tiramos a nadar Bilbo y yo, Tiza se queda en la orilla, ladrando hasta el desgañite, esta misma tarde)
Pero, ¡oh, pero!, el domingo, sin ir más lejos, después de un día de calor achicharrante y bochorno aplatanador, dio en refrescar y orbayar. Y el lunes, por la mañana, ya, llovió sin tino, momento que aproveché para comprobar la eficiencia del sensor de lluvia del mis Cascai. Y funcionó, oyes.
Es decir, que aquí, lo mismo te estás achicharrando por el bochorno que, en menos que canta un gallo, se te pone la nube en la ceja, se deja llover y tienes que sacar el chubasquero y el paraguas.
Entonces, en previsi´n de tales contingencias climatológicas, se lleva mucho el "Modeleo Cebolla", muy útil para ir quitando, o poniendo capas, según lo requiera el tiempo (atmosférico).
Así que, queridas mías, cuando hagáis la maleta no os olvidéis de:
-Calzado cerrado.
-Pantalones largos.
-Camisetucas con manguina, media o larga, según el gusto de cada cual.
-Suéter o pulover.
-Pañuelillo para el cuello.
-Chubasquerín ligero.
De los paraguas no os habéis de preocupar que aquí, en cada casa, hay una media de cuatro, por persona.
Oyes, que luego no os hace falta, pues mejor que mejor, pero no vaya a ser que vangáis con el vestuario típico de esas tierras vuestras (camisetinas sin manga, minichorts, sandalinas escotadas...) y os tengáis que tirar a "El Corte Inglés", por ejemplo a haceros con unos hatos ad hoc.
Y para que os vayáis haciendo una idea de la idiosincrasia de las gentes de esta región y os vayáis familiarizando con nuestra forma de expresarnos idiomáticamente, vivo reflejo de nuestra forma de entender la vida, aquí os dejo la "Versión Asturiana" de esta famisíma película de un celebérrimo director.
¡Hala, que vos preste!
Especialmente dedicada a Blasf.
 
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