viernes, abril 04, 2008

¿Será por lomos? (II)





Una preguntina: ¿tendré que fotografíar, uno por uno, los anaqueles de mis librerías, o se dan por satisfechas, las señoras? Por saber a qué atenerme, más que nada.

jueves, abril 03, 2008

¿Será por lomos?



Por lomos que no quede, queridas amigas, ¡faltaría más!
Eso sí, de merluza y a la sidra.
Ésta, y otras recetucas, podéis encontrarlas en la página de Karlos Arguiñano.
¿Satisfechas?

martes, abril 01, 2008

¿Toca exhibirse?

(No acabé de corregir el capítulo por motivos obvios, pero las fotos se han autosuprimido. Es lo que hay)

Exhibámos, pues.
La foto de arriba tiene, aproximadamente, diez años. La de abajo, aquí, en mi estudio, con la webcam que me regaló una de mis últimas novias, seis.
Por supuesto, esta exhibición durará lo que tarde en corregir y colgar el capítulo de Güendy, sobre todo, para que Ohne deje de llamarla a voz en grito.

lunes, marzo 31, 2008

La suma de los días


Entre esta imagen y hoy, medio siglo nos contempla.
Pues sí, hoy también he soplado las velas (una con un cinco y otra con un tres, que lo de apagar cincuenta y tres velas está reñido con lo de ser fumadora compulsiva), también he comido en familia, también me han fotografiado en pleno trance, también he recibido algún que otro regalín y también he disfrutado de lo lindo con ello, con los regalinos.
Lamirmana, sólo tengo una del género femenino, lamisobri y elmicuñao me han traído una bola, inenarrable, de Petra para mi colección, un quilo de dátiles del Mar Rojo y una crema a base de barro del mar Muerto que me va a dejar el cutis más terso y suave, aún, de lo que lo tengo (de que me acuerde de ponérmela a diario).
La mi amiga T2 me ha regalado una orquídea maravillosa, que es la primera que me regalan en mi vida. M. me ha regalado un café a media tarde que me ha sabido a gloria bendita y la lectura exhaustiva y crítica, ¡en portugués!, de un proyecto en el que me he embarcado que no sabría exprimir sin ella.
La metereología me ha obsequiado con un mediodía brillante y cálido.
Había pensado regalarme un paseín por Xagó al atardecer, pero las obligaciones laborales me retuvieron en el despacho hasta casi las nueve, así que ya me lo regalaré otro día.
He tenido un día fantástico, cargadito de curro, pero fantástico. Como debe ser.
Sólo me queda que el Universo me regale una novia (lo más parecida posible a Bette Porter). Y no sé por qué me late que este año sí que me la va a regalar.

sábado, marzo 29, 2008

La vida equilibrada de los acontecimientos
















Ayer, quizás en compensación por la última partida del trimestre anterior en la que no me comí una rosca, gané la partidita de Continental y dos de las tres de Scrabble (abocetad, por ejemplo, me dio 98 puntos del ala). A cambio, por aquello de mantener el equilibrio entre el yin y el yan, me cayeron dos rapapolvos, como dos castillos de Castilla-La Mancha.
Uno, por defender a la mi Bette (que qué le voy a hacer, ¡leches!, si me pierde y doy en justificar todas y cada una de sus acciones), y otro porque se me ocurrió decir que mi vida sentimental había sido divertida.
Según M., Bette es una cabrona de tomo y lomo, rastrera, retorcida, mema, cuadriculada, mentirosa y desleal, que se merece con creces la venganza de Jodie, a la que trató de asco. También dice que vaya como nos pusimos (hace extensiva la opinión al conjunto del bollerio planetario) cuando lo de la carpintera, y que ahora nos parece de perlas que se la haya pegado a Jodie con Tina. Y más cosas que me callo, porque sólo de rememorarlas se me abren las carnes. Yo me defendí como gata panza arriba, pero me cayeron de todos los colores.

Luego, de la que nos íbamos al cine a ver Juntos nada más, que no voy a comentar ahora, pero que recomiendo encarecidamente, se me ocurre decir aquello de que, pensándolo bien, mi trayectoria sentimental ha sido divertida, y ya, el chaparrón adquirió categoría de aguacero. Hay que oírla, le dice a T2, ¡cómo si no hubiéramos sido testigas! Pues, ¡anda que no has sufrido tú ni nada, guapina!, a mí, indignada en tonos superlativos. ¿Qué me dices, que con Clara lo pasaste de puta madre? (T2, asentía y aportaba datos contundentes de sus recuerdos particulares para sustentar las palabras de M.), todo el día pendiente del teléfono, que si iba, que si venía, que si te dejaba, que si te cogía... Y lo de Bárbara, ¡anda que no lloraste por Bárbara ni nada! ¿Y aquella gallega?, apunta T2, ¡menudo drama, el de la hija de puta de la gallega! Porque con de Belén, no llegó la sangre al río, pero anda que con X, y con B, y con Z... Lo tuyo, para lo chungo, memoria de pez, Marmarita, remachó M. Menos mal, pensé yo, porque con semejante panorama, como para instalarme en el celibato de por vida.

Total, que me vi en la obligación de admitir que mi vida sentimental se parecía más a un via crucis que a otra cosa y que el adjetivo que mejor la definía era ajetreada, y que juraba y perjuraba que si el amor volvía a llamar a mi puerta procuraría no reeditar ninguno de mis desastres precedentes. Por tu bien y por el nuestro, concluyó M.

Y nos metimos en el cine y salimos con el alma ligera y la sonrisa en los labios.

Y ahora me voy a Xagó con M., que ha llegado la primavera y no sólo al Corte Inglés.

miércoles, marzo 26, 2008

A grandes males, grandes remedios



Aun a riesgo de ser pesada, tengo que lo decir: Je suis désolé y, a mayores, I'm really broken to pieces. Se me ha acabado L y con ella, la ilusión de vivir y melrouspleis.
Es un hecho que la mi Bette no me va a llamar (con esa carina que me deja completamente kaos) para decirme aquello de I'm really to want to see you, Marmarita.
Y es otro hecho que no puedo permitirme ni darme a las voces ni seguir debatiéndome entre lo de meter muchacha o ponerme a servir eternamente. Entre otras cosas porque, siguiendo todas las recomendaciones que habéis tenido a bien hacerme, ya me he decidido a meter muchacha y, en breve, muy en breve, pienso de iniciar (con el permiso de Morgana y su pie) el anunciado casting. O lo que es lo mismo, que voy a deshacerme, con la ayuda inestimable de mi terapeuta (alternativa), del pánico que me atenaza y voy a ligar. Ea.
Mientras ligo, o no, y me mentalizo de que, como me recomienda Onhe, he de acostumbrarme a vivir con ello (sin ella), lo dicho: a grandes males, grandes remedios. ¿No tengo, yo, una novela monísima, autobiográfica y catártica, durmiendo el sueño de las justas? ¿No mostrarais, o mostraseis, algunas, un cierto interés cuando os adelanté una mínima parte de su contenido?
Pues, ¡hala!, aquí la tenéis. ¿Entera? ¡No, por Dios! De momento, una pequeña píldora, un fragmento del segundo capítulo, que he titulado Rápida y Mortal. Ya me diréis si os apetece seguir leyendo, o, en su defecto, no.

lunes, marzo 24, 2008

La vida cruel de los seriales televisivos


Estoy desolada, a la par que confusa y contrita. Aún no me han emitido el último capítulo de la quinta temporada de L y ya se me está sobreviniendo una especie de depresión que amenaza con dejarme la moral, de por sí frágil y quebradiza, a la altura de la sexta galería de la mina de La Camocha.
¿Qué qué va a ser de mi vida? ¿A qué dedicaré mi (escaso) tiempo libre? ¿Con quién voy a cenar los miércoles? ¿Cómo me las voy a apañar sin sufrir, semana tras semana, con las vicisitudes de la mi Bette? ¿Qué, o quién, me tendrá, ahora, con el alma en vigo? ¿Con qué me devanaré los sesos?
Estoy tan desesperada, que no sé si meter muchacha o ponerme a servir.

miércoles, marzo 19, 2008

La vida reconfortate de las palabras: vacaciones



Hace unos meses, en uno de sus múltiples concursos, Blau nos pidió las fotos de nuestros pies. Por supuesto (la vida de la absurda-sinsorgo*-ejecutiva-agresiva de los c... es muy, pero que muy, sacrificada), no tuve tiempo ni ocasión para hacerme una foto decente de los susodichos.
Pero como todo llega, en esta vida, esta mañana he tenido el tiempo y la ocasión para fotografiarme los pies en una de mis posturas favoritas, haciendo lo que no he podido hacer en este jodío trimestre.
Es más, esta monería (de foto) tiene el mérito añadido de haber sido hecha durante este día que me estoy regalando con todas las de la ley, a costa de haberle mentido a mi madre (¡Santo Cristo, a lo que ha de llegar una!).
Sí, amigas mías, sí, una es hija mayor y soltera de madre viuda y semi-anciana, experta en las artes del chantaje emocional. Dramática circunstancia, ésta, que implica, no sólo la obligación de hacerse cargo de la matriarca del clan, mientras el resto de sus vástagos emparejados viajan despreocupados por los bonitos pueblos de la geografía de España y del mundo, sino, a mayores, tener un chip defectuoso en el jodío cerebro que te aboca a una corrosiva y nefasta culpabilidad.
Menos mal que, de vez en cuando, esta hija mayor, soltera, masoca, roja, impar y pasa, tiene un rapto de lucidez y se pone el mundo por montera en su propio beneficio.
Total, que le dije a la madre que me parió que hoy me tocaba trabajar, le pedí a mi hermano número dos (soltero, él, también) que se hiciera cargo de la madre y de Tiza y Bilbo, so pretexto de que mañana tengo la visita de dos blogueras y quería atenderlas como se merecen, y que los mis perrinos me iban a dificultar mucho la jornada, y me vine a mi caaaaaasa (toy como ET), dispuesta a disfrutar de una bien merecida y ansiada soledad en la paz de mi hogar avilesino.
Llegué tempranito de Oviedo, directa a mi masaje semanal, me compré unas exquisiteces para comer, alquilé Juegos secretos, de la mi Jennifer Connelly, llegué a casa, puse a bajar el capítulo 11 de L (lo primerito), me puse el pijama y me tumbé en el sofá ¡a leer!, con la Misa en Si Menor, de Bach, de fondo.
Y ahora, voy a comer y a pasar la tarde haciendo lo que me salga del mismísimo arco del triunfo: que si viendo la peli, que si echando una siesta, que si leyendo, que si visitando a mis amistades blogueras, que si viendo el capítulo 11 de L, que está bajando como una posta, que si...
¡Feliz día!
*Sinsorgo. Dicho de una persona: insustancial y de poca formalidad. Término con el que Amelia Valcarcel se refirió a Arturo Pérez-Reverte en su conferencia del día 7 sobre Simone de Beauvoir. ¿No ye total?
¡ATENCIÓN, TEMA!: El cadáver exquisito continúa en el blog de Errante.
¡ATENCIÓN, TEMA! (II): Parez que después de la incursión de la anónima de Errante, del corre corre que te pillo de Morgana y la desaparición misteriosa de Dintel, andamos por Irreverens. Yo, como he dicho en el blog de Morgana, me lavo los pies.

domingo, marzo 16, 2008

Cadáveres no tan exquisitos

















O tengo la jodía ameba del cadáver exquisito de Onhe intalada en el cerebro, o se me ha reblandecido (el cerebro) de tanto darle caña, o este maldito bimestre me está pasando factura, o las tres cosas a la vez. El caso es que tenía dos cosas en la cabeza, antes de salir de casa: llevarme el papel y los plásticos para proceder a su reciclado y coger la cámara para registrar los efectos del temporal en mi playa favorita. La cámara se quedó en casa. Menos mal que llevaba el móvil, pero no es lo mismo, ni es igual.
Debió ser de órdago a la grande, el temporal, porque la línea de la marea subió sesenta metros más arriba de la habitual. Los restos, a pedir de boca: envases plásticos como para hacer un catálogo, peluches, macetas, redes, neumáticos, juguetes, puntos de amarre (dos), cuerdas, marañas de cuerdas de plástico, tampones, compresas, salvaslips, zapatillas de deporte, cascos de obra, aletas de surfistas... y montañas de palos y troncos.
Eso sí, se ha llevado, la mar, parte de los miles de piedras que jalonaban la orilla y la convertían en un natural, eficaz e incómodo pediluvio. También, toneladas de arena.
La mar nunca se queda con nada que no sea suyo y, a veces, se lleva lo que le pertenece.

viernes, marzo 14, 2008

La vida exquisita de las palabras


Antes que yo, se han cebado en este cadáver exquisito, Onhenick, Blasfuemia, Marcela y Errante.
"Vive en aguas dulces y cálidas, se introduce en el cuerpo humano a través de la nariz y comienza a devorar el cerebro de su víctima hasta provocarle la muerte. El aumento de las muertes por culpa del Naegleria fowleri,un parásito microscópico y, hasta el momento, raro, está alarmando a las autoridades sanitarias estadounidenses. En el último año, el parásito ha matado a seis niños y jóvenes en Estados Unidos".
"Desde luego, era bastante improbable que hubiera estado expuesta, si podíamos exceptuar los chapuzones veraniegos en la piscina comunitaria. El agua de la piscina estaba cristalina y el socorrista, un muchacho musculoso y siempre dispuesto, solía repasar minuciosamente cada milímetro de los azulejos con un pequeño cepillo por las tardes. En el pantano o el río jamás. Sólo probó una vez a bañarse en el río, si es un río esa balsa alargada que bordea los pueblos cercanos, porque los ríos son corrientes de agua, y ese agua no corre, como nada de por aquí. Tuvo que ser en la piscina, sí, no hay otra manera. Seguro que esa infantil manía suya de dar volteretas dentro del agua le facilitó el camino, le dió el impulso necesario para subir sin esfuerzo por sus fosas nasales y alojarse en el cerebro. Porque desde que leyó la noticia a una columna en la sección de curiosidades científicas del periódico, tuvo claro que era eso lo que le pasaba: tenía una ameba viviendo en su cerebro.(Ohnenick)Yo me tenía por una persona con arrojo, no es que no me asustara, aún me recuerdan los gritos que di en la última reunión de vecinos, en el garaje, cuando unas cucarachas hicieron su aparición (a saber si tenían alguna propuesta que aportar a la comunidad..). Pero eso eran cosas sin importancia, en las grandes cosas jamás tenía miedo. Esa ausencia de temor era lo que me daba la libertad de hacer lo que me viniera en gana, de hecho.
Pero lo de la ameba me tenía inesperadamente atemorizada, hasta el punto de que me pasaba el tiempo tumbada, por temor a que con el movimiento la ameba taladrara aún más mi cerebro. Pero lo cierto es que había algo de esta situación que me encantaba: Lola estaba realmente preocupada por mí. Normalmente no soportaría este estado vegetativo, dejando que sean los demás quienes resuelven. Pero si los demás son Lola, entonces es otra cosa, entonces prefiero alimentar esa sensación de debilidad, de dejarme proteger..- He estado investigando sobre la ameba esa, Najwa Nimri.. dijo Lola con una sonrisa.- Naegleria Fowleri, Lola, Naegleria Fowleri Y no me hagas reír que me cuesta mucho hacerlo sin moverme.. –le contesté. (Blasfuemia)
No moverme, no moverme, no moverme ¿pero cómo no me voy a mover cuando veo cómo Lola se me acerca para preguntarme cómo me va la ameba? ¿cómo aguantar las manos para no tocar ese pecho que se me echa encima con tanta frescura?No moverme, no moverme, no dar a la ameba comida, no moverme, no dejarla penetrar más en mi cerebro, no mirar a Lola, no buscarle los pechos, no tentar a la suerte ni a mí misma.No moverme, no moverme, no moverme, que la ameba se vaya de puro aburrimiento, pero que se quede Lola, cuidándome, protegiéndome de la ameba del agua, inclinándose sobre mí para acariciarme. No moverme, ay...(Marcela)

Ayyy!! esta ameba además de parásita estaba hecha toda una castradora, pues a medida que Lola se acercaba a mí aquélla protestaba aguijoneándome en mi querida y en otro tiempo libre cabecita. Se vé que aquel protozoo okupa no iba a dejarme ni un resquicio para poder deleitarme con la caricia que el movimiento de Lola prometía. Sin embargo, Lola no me acarició entonces, se limitó a mirar dentro de los agujeros de mi nariz, que ante mi sorpresa dilatados estaban.- ¿Y si atacaramos por aquí?, preguntó Lola.Los ojos verdes más bonitos de toda la oficina me miraban interrogantes y directos.No respondí. Parecía que nadie me hubiera hablado. Es más, hubiera jurado que la ameba era verde, como sus ojos, como mi coche, como...- Digo, que si llamáramos a un otorrino, con unas pinzas o un fórceps, -todo el mundo sabe que hay amebas más grandes que otras-, quizás te librarías de ese bicho que te está sorbiendo el seso.- Claro, claro, dije yo, buena idea.También sería buena idea olvidarme de esos ojos verdes que se sientan a mi lado de lunes a viernes, pensé. Porque, qué pensaba que era para mí Lola, es más, qué pensaba que era yo para ella. Compañeras. Llevábamos años trabajando juntas, nos llevábamos bien porque nuestros caracteres eran totalmente opuestos y nos compensábamos. No era lógico ir enamorándome de toda aquella que por circunstancias, -en este caso, laborales- cayera cerca de mí en este tiempo. Querer estar enamorada no es motivo para enamorarse. Y fundamentalmente no me gustaba Lola. Sólo sus ojos. Espectaculares. Pero no conozco a nadie que se haya casado por unos ojos.Todo ésto son bobadas, pensé en voz alta. Ya me enamoraría, o no. Lo realmente importante era librarse del parásito. Amores y parásitos, dije mirando al techo, bonito título para una tesis, y aparecían ante mí dos tochos encuadernados en verde, y en relieve, Amores y parásitos en los albores del s XXI. Bobadas, bobadas, se ve que la ameba se alimentaba bien porque mis pensamientos cada vez eran más incoherentes.Mientras yo cavilaba, Lola fue hacia su bolso para buscar el móvil. Tenía una amiga que conocía a un otorrino muy bueno -eso se dice siempre que se conoce a algún médico, para presumir, presumo- y se disponía a llamarla...

Errante

Amores y parásitos, amores parásitos, amores, parásitos, ojos verdes, garfio, cerebro, ameba…
Mi mente parecía haber entrado en una especie de bucle vertiginoso que me arrastraba hacia un abismo cada vez más profundo. Mientras repetía, una y otra vez, las mismas palabras, con la vista fija en la espalda de Lola, las imágenes se hacían más y más nítidas. Era su silueta, no tenía la menor duda, la que me protegía del sol abrasador, la que se recortaba contra los juncos de la orilla. Eran sus hombros, la forma en la ladeaba la cabeza…¡Dios Santo, su cabeza!
—Deja, deja, no llames.
Debió sorprenderle el tono imperativo de mi voz porque cerró el móvil con un golpe seco, se volvió, con la misma cadencia que lo había hecho entonces, y clavó sus ojos en los míos. Sus ojos. Eran sus ojos lo único que deseaba ver al despertar, los que me acompañaban en la soledad de las noches en las que no me reclamaba a su lado. Sus ojos, en los que me reflejaba cuando reíamos, los que me buscaban en medio de la multitud, los que me desnudaban, exigían, suplicaban. Sus ojos.
Me interrogó con la mirada. La misma mirada con la que me había interrogado aquella mañana, a principios de verano, hacía una eternidad, pocas horas antes de iniciar el ritual que la separaría de mí, ¿para siempre?

Tu turno,
Morgana.

sábado, marzo 08, 2008

¿Cuándo podremos dejar de "celebrarlo"?



Este año, la Consejería de Presidencia del Principado de Asturias, de la que depende el Instituto Asturiano de la Mujer, ha decidido dedicar todos los actos del 8 de Marzo al centenario del nacimiento de Simone de Beauvoir.
La conferencia inaugural la dio Amelia Valcarcel, a quien acompañaron en la mesa la Alcaldesa de Avilés, Pilar Varela, a la izquierda en la imagen, la Consejera de Presidencia y Vicepresidenta de éste, nuestro Principado, Mª José Ramos, y lo más granado del feminismo regional, en la sala. Luego, se inauguró la exposición dedicada a la figura del año, con un concierto de Maite Hierro, artista local, y una sidra impresión, que es una nueva modalidad de sidra que no tienes que escanciar y que se ha puesto de supermoda en los saraos cool de la región, que se acompaña por bombones (en vez de los tradicionales quesu Cabrales, chorizos a la sidra, lacón con patatines...) .
Crónica social aparte, unas frases para la reflexión:
Ser mujer no tiene definición autónoma, sino que viene definida por otra conciencia. Ser mujer es ser lo otro.
Lo que está admitido para la generalidad de la raza humana no está admitido para la mujer.
Ser mujer es una situación. Situación que proviene del concepto que otros han definido. Esta definición es tan fuerte, tan poderosa, que cuando se es mujer el significado se te viene encima.
Cuando las mujeres salimos de nuestra situación nos encontramos, directamente, con la violencia.
No se nace mujer, una llega a serlo.

jueves, marzo 06, 2008

La vida vengativa de los fotogramas (I)

Si se hubiera publicado mi "novela" (autobiográfica y catártica) en los términos en los que la escribí, lo más seguro es que no hubiera podido salir por Oviedo en una buena temporada y, muy probablemente, hubiera tenido que vigilar mis espaldas. ¿Por qué? Porque lo conté todo con pelos y señales, sin omitir detalle. Y eso, cuando se es una cerda (nada contra la raza porcina, conste), no gusta, oyes, no gusta. Incluso me atreví a cargar las tintas, de manera muy inocente, con alguna que otra personajilla que, con el tiempo, demostró ser de bastante peor calaña de como yo la había retratado, aunque como, por aquel entonces, la mala era yo, hubiera quedado expuesta a todo tipo de críticas y escarnios varios.
Es decir, que me vengué, un poquitín, de alguna que otra impresentable. Poco, ¿eh?, poco. No como Ilene Chaiken, que se está vengando con saña de una ex amante que la abandonó y se las hizo pasar de tonelada y media, a través del personaje de Bette Porter. ¿Que no?
Pero, vamos a ver, si esta pobre rapaza no tiene un momento de sosiego, ¡leches!; si no ha hecho más que de sufrir y de sufrir, y de llorar y de llorar desde que le fue infiel a la su Tina con la carpintera, allá por la primera temporada; si ha pagado esa infidelidad a precio de oro; si hace capítulos y capítulos que no se ríe con ganas, esconcretamente hablando, desde el 8º episode de la 4ª season, como se puede ver en este gráfico, excepto cuando se fumó los porros en la fiesta aquella; si, cuando no está pidiendo perdón, está disculpándose, y si no arrastrándose perdida, sin rumbo y en el lodo (como se puede ver en estos otros, gráficos).













Me acuerdo, yo, de cuando estaba, ella, tan feliz y tan mona (porque mira que estaba mona en aquellos capítulos), al principio de lo suyo con Jodie (que ligó con ella a lágrima viva, ¿eh?), que echan unos polvos de escándalo, que le prepara el desayuno, y todo, Jodie, y le ponía la mesa ideal de la muerte, y, para Jodie, era todo deseo. ¿Cuánto le duró la tranquilidad? Hasta que fueron a consolar a Phyllis, que terminó invitándola a un bombón, Phyllis, en previsión de la que se le venía encima con Amy, la amante deaf de Jodie.
Y cuando el primer dinner-party con las amigas de Bette, que Jodie termina poniéndola de hoja de perejil. Y cuando llega Jodie de Niuyor, que le pone la mesa tan ideal, Bette, y a la otra le parece de asco, pero terminan dándonos un espectáculo medio de dominación (pero sin el medio). Y cuando me la tiran al lago aquel, vestida y todo. Y cuando Jodie prefiere ir a echar un baile y me la deja descamisada y caliente como una perra sobre la cama (que hay que estar de los nervios, para preferir un baile a un polvo con Bette Porter). Y cuando Tina le dice que se arrepiente del beso en el baño del She Bar... Y podría seguir hasta el infinito, pero que como no hay más que verle las caritas de cervatillo asustado, que no hay capítulo en el que no nos regale media docena, no quiero ser pesada.
No voy a contar más, que sé de algunas que no me llevan los capítulos al día y no quiero spoileárselos. Pero, vamos, que Ilene está ensañando, es un hecho. Que Bette no es ella ni su sombra, otro. Y que le está haciendo pasar a Bette lo que le hubiera gustado hacerle pasar a esa que la abandonó, otro, a mayores.
Es más, tengo mis razones para pensar que Ilene es el espíritu redivivo de Alfred Hitchcock, concretamente, del Hitchcock de Los Pájaros. Pero eso, lo dejo para otra entrega.

lunes, marzo 03, 2008

Amores que matan


(En el atril, junto al ordenador, el catálogo de ya sabéis qué exposición)
En un principio íbamos a ir las tres, lamirmana, la mi prima y yo, a celebrar el cumple de una de las dos primas que tenemos en Madrid. Perfecto. Nos llevamos fenomenal, las tres, y lo pasamos bomba juntas. Bueno, pues, la altura del jueves se me presenta, sin avisar, y se autoinvita.
¡No me jodas!, le dije bastante mosqueada, para una vez que me remango... ¡Que llevo sin salir de casa desde el verano. leches!
Le dio igual. Ni me contestó. Se fue haciendo un huequito, como quien no quiere la cosa y el viernes, por la mañana, ya la tenía instalada a mi vera dispuesta a no despegarse de mí en todo el finde.
Se portó bastante bien durante el vuelo, y durante el ratito de compras al que me arrastraron lamirmana y la mi prima (que son de natural gastizo, ambas). Durante la cena, en "El Paraguas", que fue el sitio que escogió mi prima, la del cumple, para agasajarnos, estuvo discreta. Menos mal. Ideal, el restaurante. Un poquitín escasos, los platos, aunque, eso sí, la presentación, fantástica. Las croquetas de fabada y los chipirones "a la sartén", exquisitos. La lasaña de centollo con caviar de oricios... inenarrable. Escasita, como todo, pero i-ne-na-rra-ble.
La copita me la fastidió, eso sí, porque es lo que tiene, que, o le das lo que quiere, o te amarga. Nos fuimos a la cama pelín enfurruñadas. Lo agradecí. No tenía el cuerpo de jota.


Por la mañana tuvimos unas palabras. No estaba dispuesta a que me jodiera la exposición de Modigliani. ¡Eso sí que no!
En la visita a la ampliación de "El Prado" la noté inquieta, pero no le hice ni caso. Subimos al Claustro, bajamos a comprobar los efectos del lucernario en los pisos inferiores, volvimos a subir, salimos a ver el seto de boj y las puertas, a criticar a Moneo (yo no, conste, que me gustó todo mucho, incluidas las susodichas puertas). Ni palabrita. Se conoce que le hicieron efecto las palabras que tuvimos por la mañana, porque no rechistó durante todo el viaje, y eso que estuvimos casi una hora dentro del avión antes del despegue, que bien podía haberse cabreado, ¿eh? Pues no.



Ahora bien, en cuanto puse los pies en casa de mi madre, a media tarde del sábado, se vengó de mí que más no se ha podido vengar. He tosido tanto, tanto, que hasta tengo agujetas; he llorado tanto que se me quedaron los ojos como los de un besugo; me he sonado tantísimo, que se me ha despellejado la nariz y, no sé si de las toses o de qué coño, se me ha quedado una voz de cazalla que da gusto oírme. Y luego, que como no termina de bajarme la fiebre, no hay parte de mi anatomía que no me duela.
Así que, a estas bonitas horas, me voy a la cama con el mi Harry Potter, mañana será otro día (digo yo).


miércoles, febrero 27, 2008

Pero, ¿dónde estás, Bette?*


Esta mañana, entre masaje y masaje, entre cuita y cuita (todas mías, las cuitas), comentábamos, la mi masajista, y terapeuta, alternativa, y yo, la evolución de la mi Bette. Y las dos coincidíamos en que me la tienen hecha una llaceria**.
¿Dónde está aquella Bette, me y le preguntaba, que conocimos en anteriores temporadas? ¿Dónde ha quedado la ejecutiva agresiva, todo el santo día colgada del móvil, a la que no se le ponía nada ni nadie por delante, que lo mismo le daba enfrentarse al Consejo de Dirección del CAC, que a una petarda, que a un senador de los mismísimos Yunitesteis of America en una Comisión del sacrosanto Senado de los ídem? ¿Dónde el carácter? ¿Dónde la resolutiva?
¿Qué ha sido de la mujer segura de sí misma, decidida, independiente, autónoma, capaz de seducir a propias (Alice, la fontanera, la senadora de Ohio, la muchacha de la boite-que me la mira un par de veces y se la lleva a la cama sin mediar palabra, cargadita de Absolut Martini, eso sí-, las tropecientas que hacían cola en la barra de The Planet para pedirle una cita…) y extrañas (Peggy-Guggenheim-Peabody)? ¿De la líder a la que todas pedían consejo, y opinión? ¿La triunfadora? ¿La borrachurcia y fumadora? ¿La del personal trainer? ¿Qué fue de sus convicciones inamovibles? ¿De su moral inquebrantable? ¿Dónde ha quedado, en fin, la personalidad arrolladora de Bette Porter?
Yo, conste, tengo mi teoría.

*Post que dedico a la mi amiga de la adolescencia M. D., que no me leerá nunca, que en la escena del linchamiento de Johnny Guitar, cuando están a punto de colgar a Joan Crawford, en medio del silencio sepulcral del, entonces cine, teatro Campoamor de Oviedo, se arrancó, a voz en grito, con aquel, ya mítico entre mis amistades, Pero, ¿dónde estás, Johnny?, haciendo estallar en una monumental carcajada a todo el patio de butacas.

**Llaceria (del bable). Desastre, despropósito máximo, destrozo, desgracia, calamidad, conjunto de males (sin mezcla de bien alguno, como el pecado, según el padre Astete) que se padecen salió de la peluquería fecha una llaceria (que, ya, peor no me lo puedes poner, oyes).

sábado, febrero 23, 2008

La vida empática de los fotogramas

No sólo he sobrevivido a la semanita, si no que hasta me ha dado tiempo (la falta de tiempo es una leyenda urbana) a ver estas tres pelis, por este orden, de viernes a viernes:
La Soledad
¿Por qué las mujeres siempre queremos más?, en cuatro cómodos plazos a lo largo de la semana, intercalándola con los correspondientes capítulos de L, y
En un mundo libre.
Y ahora me voy a Xagó.

sábado, febrero 16, 2008

La vida cansina de las palabras, y los actos

Estoy hasta el mismísimo arco del triunfo de los victimismos (de los míos, los primeros); de quienes no encuentran otra manera de obtener lo que quieren de mí si no es victimizándose y chantajeándome. Y, estoy hasta el mismísimo arco del triunfo de caer, como una imbécil, en sus trampas.
Estoy hasta las cejas de los ombligos del mundo (del mío, el primero); de quienes se creen en la posesión de la verdad absoluta (yo, la primera) y se sienten con el derecho de juzgarme, condenarme y, a mayores, reconvenirme y decirme lo que tengo que hacer. Y estoy hasta las cejas de permitírselo.
Estoy hasta la punta de la caipirinha de tener que pedir perdón (a mí misma, la primera) por ser como soy, por sentir lo que siento (y, a veces, hasta tener la osadía de manifestarlo), por pensar lo que pienso, por decir lo que digo, por hacer lo que hago.
Estoy hasta la coronilla de pasarme el día templando gaitas (las mías, las primeras) para que todo el mundo a mi alrededor (menos yo), se sienta a gusto.
Estoy hasta el c...o de atender a las necesidades de las (y los) demás antes que las mías.
Estoy harta, harta, ¡harta!, de pasarme el día demostrando lo responsable, lo eficaz, lo trabajadora, lo estupenda que soy. Que lo soy, lo cortés no quita lo caliente, pero que, a estas alturas de partido, me subleva sentirme en la necesidad de demostrarlo.
Estoy hasta la coronilla de pasarme el día justificándome.
Estoy más que harta, de mí misma, la primera.
PD: Y estoy hasta los c…s, que no tengo, de dejarme el pellejo en el curro, pero que como no me queda otra, porque para eso, ya me ocupé yo solita de cargarme como una mula, os veré, más o menos, al final de la semana que viene. Que las diosas os sean propicias.

miércoles, febrero 13, 2008

Ridi, Pagliaccio

Para Eduardo. Y para Blasfuemia. Y para Dintel. Y para Errante.


Recitar! Mentre preso dal delirio,
non so più quel che dico,
e quel che faccio!
Eppur è d'uopo, sforzati!
Bah! sei tu forse un uom?
Tu se' Pagliaccio!
Vesti la giubba,
e la faccia in farina.
La gente paga, e rider vuole qua.
E se Arlecchin t'invola Colombina,
ridi, Pagliaccio, e ognun applaudirà!
Tramuta in lazzi lo spasmo ed il pianto;
in una smorfia il singhiozzo e 'l dolor, Ah!
Ridi, Pagliaccio,
sul tuo amore infranto!
Ridi del duol, che t'avvelena il cor!

lunes, febrero 11, 2008

La vida demoledora de las meditaciones


(Capítulo 3x10. Bette abandona el retiro voluntario sin conseguir, la inocente, arreglar toda su vida)
En un tris estuve de salir huyendo de mi retiro, como alma que lleva el diablo, al menos cien veces, durante la jornada del sábado. En un tris.
Llegué a mi casa hecha fosfatina. Revuelta como una mona. Removida como qué se yo. Dormí fatal. Entre sueño y sueño, hasta soñé que Ojos Verdes se me avalanzaba y me pegaba un morreo de escándalo, no digo más.
El domingo me levanté tempranísimo y di vueltas por mi casa como una leona enjaulada, hasta que decidí que no quería volver allí. Que no, que no, y que no.
Cuando M. me recogió, antes de las 9 a.m., se lo solté a bocajarro: ¡No quiero ir! Esto no va conmigo. Hay técnicas y técnicas, y ésta no es la mía. No quiero ir.
Ni siquiera me dio opción (conducía ella). Eso sí, me ofreció un par de argumentos de solidez indiscutible y me arrastró hasta allí, a que terminara de removerme, revolverme y convulsionar, so pretexto de que sería mucho peor para mí si no cerraba el círculo.
¡Y yo que pensaba que iba a recolocar los palos del sombrajo! ¡Ah, mísera de mí! ¡Ah, infelice! Si, ya, ni siquiera sé lo que es ¡un palo!
Porque, cerrar, cerré el círculo. ¡Hostia, que si lo cerré! Y, desde aquí te lo digo, M., sabes que te agradezco en el alma que me arrastraras a aquel infierno, pero es que no siento las piernas, ni los brazos, ni el torax, ni el abdomen, ni la cabeza...
Lo que sí sentí, durante este fin de semana, fue todo el catálogo de emociones disponibles. A ver lo que hago ahora con ellas. A ver lo que hago ahora con los jodíos palos del sombrajo (si doy con ellos). A ver lo que hago ahora.

viernes, febrero 08, 2008

Meditando, que es gerundio



A falta de monasterio budista en el que encerrarme diez días a sufrir en silencio, dar vueltas alrededor de un templete, pelarme de frío, ducharme a la intemperie y llorar a moco tendido, en un vano intento por recuperar mi vida (ver capítulo 3x08 de L), no me ha quedado más remedio que proceder a retirarme (y destilar mi glamour), durante todo el fin de semana, a un centro de yoga de la capital del Principado, a fin de intentar reencontrarme con mi niña interior y liberarme, a mí misma, de los lastres que, con seguridad, arrastro desde la infancia. Confío en que este periodo de meditación me ayude a recolocar los palos del sombrajo, que los tengo manga por hombro, la verdad, sobre todo en lo que se refiere al espinoso mundo de mis emociones.
Sé que me espera un arduo trabajo, pero me consuela pensar que la distancia, desde la adolescencia recalcitrante en la que me encuentro en estos momentos, hasta esa infancia perdida en el canto de la memoria, no es mucha.
Ya os contaré.
Happy weekend (lez) girls. See you monday.

martes, febrero 05, 2008

La vida traicionera de los fotogramas

Ésta es la escenita por la que llevábamos suspirando (sí, lo confieso, la mitad de mí también suspiraba) cienes y cienes de seguidoras de L desde el final de la 2ª temporada, gracias a la pericia de las guionistas, que fueron alimentando el morbo a base de píldoras convenientemente dosificadas, durante más de una docena de capítulos. Y lo que te rondaré, morena clara, porque esto no acaba aquí, ¿eh?, lo sepáis.
(Quienes no hayáis llegado a la 5ª temporada, abstenerse de da-y al play)
Escenita que, convenientemente aliñada con la iluminación y música adecuadas, va directamente al núcleo duro de nuestras emociones. Emociones que hemos ido construyendo desde la más tierna infancia conducidas, de forma sibilina, por la literatura, el cine, la publicidad, las revistas para adolescentes, las canciones..., y que, en la mayoría de las ocasiones, ni siquiera hemos revisado.
Cienes y cienes de lesbianas de la aldea global, y alguna hetero que otra, nos hemos derretido, emocionado, convulsionado y aplaudido hasta con las orejas al comprobar que sí, ¡leches!, que se quieren, que todavía tienen una oportunidad de volver a reconstruir la ¿ferpecta? pareja que fueron, que el amor verdadero siempre triunfa antes de leer el the end, que por mucho que se empeñen algunas descreídas (fracasadas emocionalmente, sin duda, y solas), la media naranja no es un mito, que, incluso entre las lesbianas, puede darse una relación como ésta: estable, monógama y con proyección de futuro.
¿He dicho pareja ferpecta? Sí, lo he dicho. Rebobinemos. Examinemos el modelín a la luz de la consciencia.
Una, Bette Mariaperfecciones Porter, lleva las riendas de la relación, sostiene la familia con su trabajo, proteje a su señora hasta de sí misma (aunque mirar, lo que se dice mirar, mira muy poquito para ella), la cuida, la mima, le concede todos los caprichos, y hasta la mantiene para que ella, su señora, pueda preparar su cuerpo y su mente para tener descendencia y, así, crear una familia como mandan los cánones. Claro que, llegado el momento y aplastada por el peso de su propia desolación (pierden la criatura que esperaban) y la de la suya, y abrumada por tanta responsabilidad, no le queda por más que echar unos polvos de escándalo con una carpintera cañón que se le pone a tiro.
Otra, Tina Marujaconvencional Kennard, abandona una prometedora carrera como ejecutiva agresiva para dedicar su tiempo y su vida a la concepción de esa criatura que colmará los sueños de ambas. Mientras, que si al gimnasio, que si salir con las amigüitas, que si risas y empujones, que si jugar a las cocinitas (limpiar, limpia la asistenta), que si anteponer sus propias necesidades a las de su señora, pero pasar de ellas en quinta... En fin, lo que se dice el paradigma de la esposa ferpecta.
Pero, claro, de que se da cuenta de que la suya se la está pegando con la carpintera cañón, rompemos la baraja y, a otra cosa, mariposa.
¿Es éste el modelín que queremos? ¿Es esto a lo que, verdaderamente, aspiramos? Y, a mayores, ¿nos creemos que hemos llegado hasta aquí solinas, sin ningún tipo de influencia exterior?
 
Free counter and web stats