
viernes, abril 18, 2008
La vida mágica de las palabras

martes, abril 15, 2008
La vida mágica de las aulas

M. hace hace el inventario con la ayuda de D.
viernes, abril 11, 2008
Deslome: las respuestas.

lunes, abril 07, 2008
Deslome

a.- Padezco, desde mi más tierna infancia, un trastorno obsesivo-compulsivo que me impulsa a acumular libros, tal que el tío Gilito acumula monedas.
b.- Algunos de esos libros ni siquiera los he leído, aún. Es más, a veces, se los lleva M., según los compro.
c.- Leo por puritito y exclusivo placer, lo que se traduce en que me traen al pairo las vacas sagradas de la Literatura, sea cual sea su nombre y su peso específico.
d.- No leo poesía.
e.- Leo, exclusivamente, lo que me engancha. Y lo que me engancha no siempre es lo que suele considerarse Literatura.
f.- Jamás leo un libro porque haya que leerlo; hay que o tengo que son expresiones que jamás utilizo en este ámbito.
g.- No he leído a los clásicos, ni los pienso de leer, de momento.
h.- Soy capaz de releer cinco o seis veces el mismo libro. Entre mis top: El Hobbit (6), Mi familia y otros animales (6), Sin noticias de Gurb (5), El Señor de los Anillos (4), El Alquimista (4), 2001, una odisea en el espacio (4).
i.- Si un libro no me engancha, me da igual cuál sea su autoría, lo abandono sin el mínimo cargo de conciencia.
j.- Tengo una sección de ciencia-ficción que devoré y releí.
k.- La sección de autores extranjeros la encabeza Paul Auster (6) y la remata Oscar Wilde (5). Entremedias, Dan Brown, Paulo Coelho, Noah Gordon…
h.- Entre los autores de habla hispana, Jorge Bucay, o Javier Sierra, por ejemplo. También el sinsorgo, también.
viernes, abril 04, 2008
¿Será por lomos? (II)



jueves, abril 03, 2008
¿Será por lomos?

martes, abril 01, 2008
¿Toca exhibirse?
lunes, marzo 31, 2008
La suma de los días

sábado, marzo 29, 2008
La vida equilibrada de los acontecimientos


Luego, de la que nos íbamos al cine a ver Juntos nada más, que no voy a comentar ahora, pero que recomiendo encarecidamente, se me ocurre decir aquello de que, pensándolo bien, mi trayectoria sentimental ha sido divertida, y ya, el chaparrón adquirió categoría de aguacero. Hay que oírla, le dice a T2, ¡cómo si no hubiéramos sido testigas! Pues, ¡anda que no has sufrido tú ni nada, guapina!, a mí, indignada en tonos superlativos. ¿Qué me dices, que con Clara lo pasaste de puta madre? (T2, asentía y aportaba datos contundentes de sus recuerdos particulares para sustentar las palabras de M.), todo el día pendiente del teléfono, que si iba, que si venía, que si te dejaba, que si te cogía... Y lo de Bárbara, ¡anda que no lloraste por Bárbara ni nada! ¿Y aquella gallega?, apunta T2, ¡menudo drama, el de la hija de puta de la gallega! Porque con de Belén, no llegó la sangre al río, pero anda que con X, y con B, y con Z... Lo tuyo, para lo chungo, memoria de pez, Marmarita, remachó M. Menos mal, pensé yo, porque con semejante panorama, como para instalarme en el celibato de por vida.
Total, que me vi en la obligación de admitir que mi vida sentimental se parecía más a un via crucis que a otra cosa y que el adjetivo que mejor la definía era ajetreada, y que juraba y perjuraba que si el amor volvía a llamar a mi puerta procuraría no reeditar ninguno de mis desastres precedentes. Por tu bien y por el nuestro, concluyó M.
Y nos metimos en el cine y salimos con el alma ligera y la sonrisa en los labios.
Y ahora me voy a Xagó con M., que ha llegado la primavera y no sólo al Corte Inglés.
miércoles, marzo 26, 2008
A grandes males, grandes remedios

lunes, marzo 24, 2008
La vida cruel de los seriales televisivos

miércoles, marzo 19, 2008
La vida reconfortate de las palabras: vacaciones

domingo, marzo 16, 2008
Cadáveres no tan exquisitos


viernes, marzo 14, 2008
La vida exquisita de las palabras

"Vive en aguas dulces y cálidas, se introduce en el cuerpo humano a través de la nariz y comienza a devorar el cerebro de su víctima hasta provocarle la muerte. El aumento de las muertes por culpa del Naegleria fowleri,un parásito microscópico y, hasta el momento, raro, está alarmando a las autoridades sanitarias estadounidenses. En el último año, el parásito ha matado a seis niños y jóvenes en Estados Unidos".
Pero lo de la ameba me tenía inesperadamente atemorizada, hasta el punto de que me pasaba el tiempo tumbada, por temor a que con el movimiento la ameba taladrara aún más mi cerebro. Pero lo cierto es que había algo de esta situación que me encantaba: Lola estaba realmente preocupada por mí. Normalmente no soportaría este estado vegetativo, dejando que sean los demás quienes resuelven. Pero si los demás son Lola, entonces es otra cosa, entonces prefiero alimentar esa sensación de debilidad, de dejarme proteger..- He estado investigando sobre la ameba esa, Najwa Nimri.. dijo Lola con una sonrisa.- Naegleria Fowleri, Lola, Naegleria Fowleri Y no me hagas reír que me cuesta mucho hacerlo sin moverme.. –le contesté. (Blasfuemia)
Ayyy!! esta ameba además de parásita estaba hecha toda una castradora, pues a medida que Lola se acercaba a mí aquélla protestaba aguijoneándome en mi querida y en otro tiempo libre cabecita. Se vé que aquel protozoo okupa no iba a dejarme ni un resquicio para poder deleitarme con la caricia que el movimiento de Lola prometía. Sin embargo, Lola no me acarició entonces, se limitó a mirar dentro de los agujeros de mi nariz, que ante mi sorpresa dilatados estaban.- ¿Y si atacaramos por aquí?, preguntó Lola.Los ojos verdes más bonitos de toda la oficina me miraban interrogantes y directos.No respondí. Parecía que nadie me hubiera hablado. Es más, hubiera jurado que la ameba era verde, como sus ojos, como mi coche, como...- Digo, que si llamáramos a un otorrino, con unas pinzas o un fórceps, -todo el mundo sabe que hay amebas más grandes que otras-, quizás te librarías de ese bicho que te está sorbiendo el seso.- Claro, claro, dije yo, buena idea.También sería buena idea olvidarme de esos ojos verdes que se sientan a mi lado de lunes a viernes, pensé. Porque, qué pensaba que era para mí Lola, es más, qué pensaba que era yo para ella. Compañeras. Llevábamos años trabajando juntas, nos llevábamos bien porque nuestros caracteres eran totalmente opuestos y nos compensábamos. No era lógico ir enamorándome de toda aquella que por circunstancias, -en este caso, laborales- cayera cerca de mí en este tiempo. Querer estar enamorada no es motivo para enamorarse. Y fundamentalmente no me gustaba Lola. Sólo sus ojos. Espectaculares. Pero no conozco a nadie que se haya casado por unos ojos.Todo ésto son bobadas, pensé en voz alta. Ya me enamoraría, o no. Lo realmente importante era librarse del parásito. Amores y parásitos, dije mirando al techo, bonito título para una tesis, y aparecían ante mí dos tochos encuadernados en verde, y en relieve, Amores y parásitos en los albores del s XXI. Bobadas, bobadas, se ve que la ameba se alimentaba bien porque mis pensamientos cada vez eran más incoherentes.Mientras yo cavilaba, Lola fue hacia su bolso para buscar el móvil. Tenía una amiga que conocía a un otorrino muy bueno -eso se dice siempre que se conoce a algún médico, para presumir, presumo- y se disponía a llamarla...
Errante
Amores y parásitos, amores parásitos, amores, parásitos, ojos verdes, garfio, cerebro, ameba…
Mi mente parecía haber entrado en una especie de bucle vertiginoso que me arrastraba hacia un abismo cada vez más profundo. Mientras repetía, una y otra vez, las mismas palabras, con la vista fija en la espalda de Lola, las imágenes se hacían más y más nítidas. Era su silueta, no tenía la menor duda, la que me protegía del sol abrasador, la que se recortaba contra los juncos de la orilla. Eran sus hombros, la forma en la ladeaba la cabeza…¡Dios Santo, su cabeza!
—Deja, deja, no llames.
Debió sorprenderle el tono imperativo de mi voz porque cerró el móvil con un golpe seco, se volvió, con la misma cadencia que lo había hecho entonces, y clavó sus ojos en los míos. Sus ojos. Eran sus ojos lo único que deseaba ver al despertar, los que me acompañaban en la soledad de las noches en las que no me reclamaba a su lado. Sus ojos, en los que me reflejaba cuando reíamos, los que me buscaban en medio de la multitud, los que me desnudaban, exigían, suplicaban. Sus ojos.
Me interrogó con la mirada. La misma mirada con la que me había interrogado aquella mañana, a principios de verano, hacía una eternidad, pocas horas antes de iniciar el ritual que la separaría de mí, ¿para siempre?
Tu turno, Morgana.
sábado, marzo 08, 2008
¿Cuándo podremos dejar de "celebrarlo"?


Este año, la Consejería de Presidencia del Principado de Asturias, de la que depende el Instituto Asturiano de la Mujer, ha decidido dedicar todos los actos del 8 de Marzo al centenario del nacimiento de Simone de Beauvoir.
jueves, marzo 06, 2008
La vida vengativa de los fotogramas (I)
Pero, vamos a ver, si esta pobre rapaza no tiene un momento de sosiego, ¡leches!; si no ha hecho más que de sufrir y de sufrir, y de llorar y de llorar desde que le fue infiel a la su Tina con la carpintera, allá por la primera temporada; si ha pagado esa infidelidad a precio de oro; si hace capítulos y capítulos que no se ríe con ganas, esconcretamente hablando, desde el 8º episode de la 4ª season, como se puede ver en este gráfico, excepto cuando se fumó los porros en la fiesta aquella; si, cuando no está pidiendo perdón, está disculpándose, y si no arrastrándose perdida, sin rumbo y en el lodo (como se puede ver en estos otros, gráficos).lunes, marzo 03, 2008
Amores que matan

(En el atril, junto al ordenador, el catálogo de ya sabéis qué exposición)
En un principio íbamos a ir las tres, lamirmana, la mi prima y yo, a celebrar el cumple de una de las dos primas que tenemos en Madrid. Perfecto. Nos llevamos fenomenal, las tres, y lo pasamos bomba juntas. Bueno, pues, la altura del jueves se me presenta, sin avisar, y se autoinvita.
¡No me jodas!, le dije bastante mosqueada, para una vez que me remango... ¡Que llevo sin salir de casa desde el verano. leches!
Le dio igual. Ni me contestó. Se fue haciendo un huequito, como quien no quiere la cosa y el viernes, por la mañana, ya la tenía instalada a mi vera dispuesta a no despegarse de mí en todo el finde.
Se portó bastante bien durante el vuelo, y durante el ratito de compras al que me arrastraron lamirmana y la mi prima (que son de natural gastizo, ambas). Durante la cena, en "El Paraguas", que fue el sitio que escogió mi prima, la del cumple, para agasajarnos, estuvo discreta. Menos mal. Ideal, el restaurante. Un poquitín escasos, los platos, aunque, eso sí, la presentación, fantástica. Las croquetas de fabada y los chipirones "a la sartén", exquisitos. La lasaña de centollo con caviar de oricios... inenarrable. Escasita, como todo, pero i-ne-na-rra-ble.
La copita me la fastidió, eso sí, porque es lo que tiene, que, o le das lo que quiere, o te amarga. Nos fuimos a la cama pelín enfurruñadas. Lo agradecí. No tenía el cuerpo de jota.En la visita a la ampliación de "El Prado" la noté inquieta, pero no le hice ni caso. Subimos al Claustro, bajamos a comprobar los efectos del lucernario en los pisos inferiores, volvimos a subir, salimos a ver el seto de boj y las puertas, a criticar a Moneo (yo no, conste, que me gustó todo mucho, incluidas las susodichas puertas). Ni palabrita. Se conoce que le hicieron efecto las palabras que tuvimos por la mañana, porque no rechistó durante todo el viaje, y eso que estuvimos casi una hora dentro del avión antes del despegue, que bien podía haberse cabreado, ¿eh? Pues no.
Ahora bien, en cuanto puse los pies en casa de mi madre, a media tarde del sábado, se vengó de mí que más no se ha podido vengar. He tosido tanto, tanto, que hasta tengo agujetas; he llorado tanto que se me quedaron los ojos como los de un besugo; me he sonado tantísimo, que se me ha despellejado la nariz y, no sé si de las toses o de qué coño, se me ha quedado una voz de cazalla que da gusto oírme. Y luego, que como no termina de bajarme la fiebre, no hay parte de mi anatomía que no me duela.miércoles, febrero 27, 2008
Pero, ¿dónde estás, Bette?*
Esta mañana, entre masaje y masaje, entre cuita y cuita (todas mías, las cuitas), comentábamos, la mi masajista, y terapeuta, alternativa, y yo, la evolución de la mi Bette. Y las dos coincidíamos en que me la tienen hecha una llaceria**.
¿Dónde está aquella Bette, me y le preguntaba, que conocimos en anteriores temporadas? ¿Dónde ha quedado la ejecutiva agresiva, todo el santo día colgada del móvil, a la que no se le ponía nada ni nadie por delante, que lo mismo le daba enfrentarse al Consejo de Dirección del CAC, que a una petarda, que a un senador de los mismísimos Yunitesteis of America en una Comisión del sacrosanto Senado de los ídem? ¿Dónde el carácter? ¿Dónde la resolutiva? ¿Qué ha sido de la mujer segura de sí misma, decidida, independiente, autónoma, capaz de seducir a propias (Alice, la fontanera, la senadora de Ohio, la muchacha de la boite-que me la mira un par de veces y se la lleva a la cama sin mediar palabra, cargadita de Absolut Martini, eso sí-, las tropecientas que hacían cola en la barra de The Planet para pedirle una cita…) y extrañas (Peggy-Guggenheim-Peabody)? ¿De la líder a la que todas pedían consejo, y opinión? ¿La triunfadora? ¿La borrachurcia y fumadora? ¿La del personal trainer? ¿Qué fue de sus convicciones inamovibles? ¿De su moral inquebrantable? ¿Dónde ha quedado, en fin, la personalidad arrolladora de Bette Porter?
Yo, conste, tengo mi teoría.
*Post que dedico a la mi amiga de la adolescencia M. D., que no me leerá nunca, que en la escena del linchamiento de Johnny Guitar, cuando están a punto de colgar a Joan Crawford, en medio del silencio sepulcral del, entonces cine, teatro Campoamor de Oviedo, se arrancó, a voz en grito, con aquel, ya mítico entre mis amistades, Pero, ¿dónde estás, Johnny?, haciendo estallar en una monumental carcajada a todo el patio de butacas.
**Llaceria (del bable). Desastre, despropósito máximo, destrozo, desgracia, calamidad, conjunto de males (sin mezcla de bien alguno, como el pecado, según el padre Astete) que se padecen salió de la peluquería fecha una llaceria (que, ya, peor no me lo puedes poner, oyes).
sábado, febrero 23, 2008
La vida empática de los fotogramas
sábado, febrero 16, 2008
La vida cansina de las palabras, y los actos
Estoy hasta las cejas de los ombligos del mundo (del mío, el primero); de quienes se creen en la posesión de la verdad absoluta (yo, la primera) y se sienten con el derecho de juzgarme, condenarme y, a mayores, reconvenirme y decirme lo que tengo que hacer. Y estoy hasta las cejas de permitírselo.
Estoy hasta la punta de la caipirinha de tener que pedir perdón (a mí misma, la primera) por ser como soy, por sentir lo que siento (y, a veces, hasta tener la osadía de manifestarlo), por pensar lo que pienso, por decir lo que digo, por hacer lo que hago.
Estoy hasta la coronilla de pasarme el día templando gaitas (las mías, las primeras) para que todo el mundo a mi alrededor (menos yo), se sienta a gusto.
Estoy hasta el c...o de atender a las necesidades de las (y los) demás antes que las mías.
Estoy harta, harta, ¡harta!, de pasarme el día demostrando lo responsable, lo eficaz, lo trabajadora, lo estupenda que soy. Que lo soy, lo cortés no quita lo caliente, pero que, a estas alturas de partido, me subleva sentirme en la necesidad de demostrarlo.
Estoy más que harta, de mí misma, la primera.
PD: Y estoy hasta los c…s, que no tengo, de dejarme el pellejo en el curro, pero que como no me queda otra, porque para eso, ya me ocupé yo solita de cargarme como una mula, os veré, más o menos, al final de la semana que viene. Que las diosas os sean propicias.




