sábado, junio 07, 2008

La vida perniciosa de los fotogramas

Esta noche me he perdío. Vamos, que de aquí a que las mis amigas me dejen elegir una película va a pasar tiempo. Pero tiempo, ¿eh?, tiempo. Y lo peor es que no voy a poder ni rechistar.
Lo que hemos visto hoy no llega ni a la categoría de los telefilmes que suele emitir Antena 3 los domingos por la tarde. ¡Más quisiera!
Y todo por mi causa. Y todo porque como hacía un cameo el malogrado Sidney Pollack y leí una crírica favorable, no digo dónde, me empeciné. Y todo, porque, he de confesarlo, aun a riesgo de dejar mi imagen a la altura del betún, aun a riesgo de desplomarme en cierto casting (secreto), de vez en cuando, el cuerpo me pide una comedia romántica americana (Nadie es perfecto, que ya lo dijo Willie Wilder en aquella archifamosa película, no vayamos, ahora, a rasgarnos las vestiduras). Y todo porque hoy, se conoce, me la pedía bastantito, el cuerpo, la susodicha comedia, maldita sea. Que ya me la había pedido, el cuerpo, allá por octubre, o así, y arrastre a M. a ver esto, so pretexto de que una actriz de la talla de Scarlett no iba a embarcarse en una sinsustanciada. Erré.
Hoy me lo ha recordado, sin acritud y sin apenas retintín (M. es que es muy buena y, aunque tenga motivos tan poderosos como estos, jamás me restriega las cosas, ni nada).
Ahora bien, lo de esta noche ni es comedia, ni es romántica, ni es nada de nada. Es una memez de tomo y lomo, dirigida por un sinsorgo paradigmático, previsible desde la primera escena, cargada de tópicos y estereotipos que más no puede, sin guión, sin banda sonora, sin fundamento y, lo que es más dramático, sin perejil. Eso sí, la fotografía, muy bonita. Los paisajes de Escocia, muy bonitos, también. Los animales (varios perros, unas cuantas vacas, varias ovejas y un caballo) no han sufrido daño, y el elenco, incluido el malogrado, no ha desgastado ni un ápice su talento interpretativo, caso que lo tuviera, que va a ser que ni eso.

Desde aquí lo digo: no ir a verla. Si en algo apreciais mi opinión, no ir.
Yo, por mis partes, pagaré mi penitencia y no elegiré película hasta que S. Juan baje el dedo, como mínimo.

miércoles, junio 04, 2008

La metafísica de los tubos

De un tiempo a esta parte, unos meses, ya no sé cuántos, no hacen más que aparecer tubos en Avilés.
Al principo pensamos, M. y yo, que los utilizarían para las canalizaciones que van a dejar la ría como cuando yo era pequeña, que te podías bañar en ella, y todo, y se pescaban unos peces que sólo sabían a eso, a peces, y no a mierda, que es a lo que saben ahora.
Pero luego empezaron a reproducirse, y a reproducirse. Esta circunstancia, o evidencia palpable, nos hizo sospechar. No queda tanto por canalizar, después de los tropecientos años que llevan canalizando los ríos que hay debajo de las calles de Avilés. ¿Pensarán utilizarlos para los parques eólicos?
Sea como sea, el caso es que, con el tiempo, se han convertido en una auténtica colonia de tubos.
Como ya no caben más (tubos), en los terrenos que ocupará el futuro Centro Cultural Niemeyer, la colonia se ha ido extendiendo por la margen derecha de la ría, la que lleva a Xagó, al faro de San Juan de Nieva y a La Peñona, que es un sitio en el que se contempla, en los días despejados, una puesta de sol espectacular (el sol se queda colgado entre el acantilado y La Peñona).

Para que estén cómodos, los tubos, les están haciendo unas explanadas muy apañadas, que rodean de vallas, para su seguridad (para la de los tubos, por supuesto).
Total, que como sigamos así, nos vamos a convertir en la Capital del Tubo, si es que no lo somos ya.
Y, a mayores, en mi vida cada día aparecen más tubos.

martes, junio 03, 2008

La vida errática de las emociones


(Perchas. Ana Laura Aláez. Pabellón de Escultura. MUSAC. León)
A veces se me olvida el miedo. A veces, incluso puedo llegar convencerme de que he conseguido mantenerlo a raya y hasta me permito vivir como si no existiera.
Pero, es muy jodido, el miedo. Y yo, muy ingenua.

miércoles, mayo 28, 2008

La vida mágica de los atardeceres


(Xagó, fondo norte)

Mira que suelo llevar la camaruca encima por si las moscas. Mira que ayer, cuando salía de casa, dudé si cogerla o no. Bueno, pues lo que sí cogí fue el paraguas. Paraguas que, gracias a la tregua que nos proporcionaron los cielos, dejamos en el coche. Al llegar a Xagó, M., que es oriunda de la Meseta, pero lleva viviendo la mitad de su vida en Asturias, contempló el panorama y dijo: No parece (que vaya a llover). Efectivamente, ayer nos ahorramos la mojadura. No así el jueves pasado, que hicimos la playa enterita del bracete, debajo del paraguas y cuando llegamos a casa tuvimos que cambiarnos hasta la ropa interior (por no decir las bragas, que no sé por qué suena tan ordinario).
A lo que iba. Que me dejé la cámara y tuve que usar la del móvil para capturar la imagen que nos regaló el atardecer, a eso de las diez menos cuarto, (pi em).

miércoles, mayo 21, 2008

La vida clarificadora de las imágenes


(Jenni Ferbeals en su época de Flash Dance)
El otro día va Ohne y manda un correo al grupillo Mitadelcamino en el que, junto con esta foto de Jenni Ferbeals, apunta: ¿No se os parece aquí a la foto de Mármara en su época progre?
Yo, que andaba pelín distraída de este mundo, y del mundo, en general, por aquello de la maratón de curro que me estoy metiendo entre pecho y espalda por causa de mi mala cabeza (que si tuviera, un suponer, la de la propia Ohne, otro gallo me estaría cantando), miro la foto, la comparo mentalmente con la que dice Ohne y pienso que qué más quisiera, yo, que parecerme a Jenne Ferbeals.
Errante dice que le parece que yo soy/era más guapa que la susodicha, para luego descolgarse con un Pero qué cabroncilla la Onhe..., Ohne insiste con que, efectivamente, me doy un aire a Jenni, o ella a mí, que para eso es más joven, y aporta sus pruebas, a lo que Ms Baggesen responde Qué cabeza tiene la cabroncilla, sí..., y se retrotrae a la época en cuestión, que en mi caso eran veintiocho y en el suyo, digamos, por decir algo, unos cuantos menos.
Ayer, en plena vorágine, y sobrecarga cognitiva, después de haber subido los setenta escalones que separan la calle de mi hogar, releyendo un artículo sobre El discurso indagador: cómo co-construir el conocimiento, después de haber asistido, en Oviedo, a la ponencia sobre las Comunidades de Aprendizaje, de uno de mis popes favoritos, haber despachado el correo electrónico y haber planificado, minuto a minuto, con mi compañera Happy, la reunión del seminario que nos tocaba coordinar por la tarde (que para eso releía el artículo sobre la co-construcción), mientras abría la puerta (motivo por el cual tuve que dejar de leer)se me vienen a la cabeza las fotos y pienso, ¡Leches!, pues no sólo es que nos demos un aire, Jenni y yo, es que, como bien dice Errante, yo era bastante más mona, de aquella. ¿O no?
Lo que, parece ser, le intriga a Ms Baggesen, que se perdió la foto actual-actual que puse en el Messeger un día que ella no estaba, es si seguiré pareciéndome a Jenni o, en su defecto, no.
Para darle una pista, aquí dejo este testimonio gráfico al objeto de que puedan realizarse las comparaciones pertinentes.
NOTA: Las imágenes que contenía esta entrada se han autodestruido.

jueves, mayo 15, 2008

Un soneto me manda hacer Violante

Bueno, Violante no, Frabisa, y no un soneto, vaya, un meme, pero me pone en el mismo aprieto.
En fin, como todo el mundo ya sabe lo que es un meme, sólo diré que este trata de, dos puntos,
-6 cosas que no te importe hacer
-6 cosas que te guste mucho hacer
Yo lo paso a otras seis personas, sin compromiso alguno, y así sucesivamente.

6 de las cosas que no me importa hacer, tengo alguna más, son:
1. Tomarme los yogures caducados.
2. Que mi masajista me vea las piernas sin depilar.
3. Vivir en un 4º piso sin ascensor.

4. Que Bilbo me haya cambiado la vida.
5. Perder.
6. Pedir perdón.

6 de las cosas que más me gustan, tengo muchísimas más, son:
1. Las camisetas muy, muy, viejas de algodón para dormir.
2. Desayunar café con leche, pan y mantequilla.
3. Sentir a Tiza a los pies de mi cama cuando me despierto por la noche.
4. Levantarme sin prisa y hacer un cachito de mandala mientras escucho música (clásica).
5. Jugar.
6. Vivir sola. Sin compañía humana, aclaro, que compartir mi hogar con mis dos peludos, me encanta.
Y ahora yo se lo paso a:
Si seguís este meme, recordad que hay que citar la fuente en el post correspondiente.
Aprovecho esta oportunidad para deciros que me he despistado en el curro, que me sale el trabajo por las orejas y que, hasta que no me ponga al día, me veo en la necesidad de restringir mi vida bloguera.
Dado que soy bastante eficiente, cuando me lo propongo, confío en que esta parada programada no me dure mucho, cuatro o cinco días, a lo sumo, espero.
Hasta muy pronto, pues.

lunes, mayo 12, 2008

¡Eleeeeeeeee!

Acabo de recibir, procedente de los Yunaited Quindon, chu poins; Guayán Uní, de puán, la revista G3 (Free Lesbian Guide), que se distribuye de forma gratuita en cualquier local de ambiente que se precie.
Es una publicación con muchas páginas, ciento catorce, más de la mitad dedicadas a publicidad, y con las secciones típicas de una revista cualesquiera, sólo que, dedicada, esclusivamente a lesbianas.

Que te quieres comprar una casa, te ofrecen las mejores para lesbianas. Que piensas casarte, te ofrecen unos modelos, que ni la mi Bette, como se puede observar en este gráfico, aunque también puedes elegir este otro look, como más bollo, pero sin el como, que diría la mi Marcela, y así todo.


Incluso te trae un cuadernillo central que dedica a lo del sexo. Vibradores (no los pongo, que me da no sé qué), lencería, modeleos sexys (para quien se lo parezca, a mí me han dejado tibia, los modeleos, y la lencería), y hasta estas muñecas hinchables espantosas, para mi escaso gusto (digo para mi escaso, ¿eh?, que a lo mejor hay alguna a la que le gustan y no quisiera ofender), que te las puedes comprar a través de internet, por si te da corte ir al sexshop.




Como no sé inglés, no me enteré prácticamente de nada, ni de la entrevista en profundidad que le hacen a Scarlett Johansson, ni del horóscopo, que si, por favor, hay un alma caritativa angloparlante y me lo quiera traducir, se lo agradeceré eternamente, que ando yo preocupada con un asunto, y por ver si me dice algo.


Pero, vamos, que me trajo al pairo, porque por lo que mi amigo S. me mandó el ejemplar de mayo fue por esto. Ya estoy pensando en reservar un par de moscosos y comprar los billetes de avión, no sea que me quede sin ellos.

sábado, mayo 10, 2008

La vida subjetiva de los fotogramas


Al principio de la película, David Kepesh, profesor de crítica literaria, le dice a su alumnado algo así:
-Cuando vuelvan a leer Guerra y Paz dentro de diez años, leerán otro libro, porque ustedes habrán cambiado.
Podía haber añadido, para completar la teoría, que cada libro tiene tantas lecturas como personas que lo lean.
Ocurre lo mismo con la pintura, la escultura, la arquitectura, la música..., el cine.
Así que hoy no voy a decir demasiado sobre esta película. Lo más seguro es que mi interpretación no coincida con la vuestra, como no coincidió con la de M. y T.
Salí del cine rebotada, pero no supe el porqué hasta que M. me dio la clave.
-¿Qué es lo que no te ha llegado? -me espetó- ¿La soledad?
Podía haber sido, pero no, no fue la soledad lo que impactó directamente en mi línea de flotación y me hizo revolverme en el asiento durante toda la película, sino algo que me ha lastrado desde que me alcanza la memoria.
___________
George. Las mujeres bellas son invisibles.
David. ¿Cómo van a ser invisibles, si todo el mundo las mira?
George. Las miran, pero no las ven. Sólo se fijan en el envoltorio.
[...]
George. ¿Conseguiste verla?
David. Sí, pero no supe interpretar lo que veía.

jueves, mayo 08, 2008

La vida mágica de los momentos













Amasar el barro, colocarlo sobre el torno, mojar las manos, centrar la pella, abrirla, sonreír, no pensar, sentir, dejarse llevar, sentir el barro entre los dedos, empezar a subir, fluir, dejar que el corazón elija la forma, adelgazar las paredes, visualizar, pasar la riñorera, alisar el borde, pulir la pieza con la esponja, sonreír.
Hace ocho años que no me sentaba al torno. No he sabido realmente cuánto lo echaba de menos hasta esta tarde.

martes, mayo 06, 2008

La vida clarificadora de las palabras

(Post dedicado, y por este orden, a: Ms Cañondelcolorado Baggesen, Errante, Ohnenick y Blasfuemia) Aclaremos unas cosillas.
De acuerdo, tengo que lo reconocer: muero por la mi Bette, me pirrio por sus huesos, sueño con esa sonrisa, esas manos, ese cuerpazo, y, declaro, no me importaría nada de nada ocupar el lugar de Tina, sobre todo en ciertos momentos, por ejemplo, éste:





Vale, sí, tengo que lo reconocer, soy pija, lo he sido siempre y no voy a cambiar ahora. Me gusta vivir bien, dentro de mis posibilidades y de que, aparte de pija soy bastante austera. Prefiero un cuatro estrellas (o un cinco, si se tercia) a uno inferior; un buen vino, aunque sea para mezclarlo con gaseosa; el taxi al autobús; Armani a Hermés, Adolfo Domínguez a Carolina Herrera; un original (aunque sea de artista sin nombre reconocido) a una lámina, etcétera.
Como soy pija, qué le vamos a hacer, cuando me atrae una mujer, me fijo en ciertos detallucos significativos para mí, por ejemplo, los zapatos. Me fijo mucho en los zapatos (sí, yo también, Ms Baggesen, hija mía), sobre los que tengo una teoría que, hasta el momento, no me ha fallado.
Ahora bien, que me chale la mi Bette (que no Jenni Ferbeals, que diría Ratapelá), no significa que no matara a su estilista si me la, o lo, echara a la cara. Desde aquí lo digo, ME ESPANTA el estilín de la mi Bette, si exceptuamos los momentos en los que está en su casa, con la cara lavada y recienpeiná, bien con el hato negro, bien con el hato blanco, bien con la camisetuca de tirantín y el pareo, que me pone a mil.
Entonces, que no me gustan, nada de nada, las mujeres emperifolladas ni pintadas, ni llenas de abalorios. Que los collares de perlas y los pendientes de brillantes, para mi señora madre. Que una pulsera de cuero, mil veces antes que un brazalete de oro. Que el reloj TagHeuer que le regala Jodie a la mi Bette, no me lo pongo ni hat¡rta de grifa. Que donde estén los vaqueros las camisas blancas, o las camisetas, que se quiten las mangas de farolillo. Que los tacones, me dan repelús. Que las boquitas pintadas, ni en pintura. Que las uñas largas y, a mayores, lacadas en rojo pasión, me dan un estrizo, o perceguera, que más no me pueden dar.
Pues eso.

viernes, mayo 02, 2008

La vida engañosa de las palabras



Hay que se joder, oyes, me ha fallado hasta el refranero. Yo, que siempre había creído a pies juntillas en la sabiduría que encierra, hoy reniego de él y de todas sus patrañas. Desde A quien madruga, Dios le ayuda, hasta Quien hace incesto, hace un ciento, pasando por Afortunada en el amor, desafortunada en el juego, y viceversa. De este último, en concreto, reniego mil veces. Forradita, tendría que estar si estas palabras no fueran una burda patraña, fo-rra-di-ta.
Y no hablo de que me toque la Primitiva, o el Cuponazo, ya que no me como una rosca, o de que me salgan tropecientas pretendientas en el casting, ya que no gano ni cinco céntimos. Me conformaría con no pringar siempre en los juegos del azahar en los que me juego la pasta, además de la honra. Ayer, por ejemplo, que tuvimos nuestra partida bimensual de póquer en casa de mi ex (ex mujer, puntualizo, no ex novia, ni ex amante, ni ex circunstancia) y su señora, volví a perder, por enésima vez. Desde que organizamos estas partidas, al poco tiempo de que ellas llamaran al camión de mudanzas, hace más de dos años, sólo gané una vez, la primera, a partir de ese día, entre las otras tres, Váyolet completa el cuarteto, se reparten mis fichas.
Y no es que me importe demasiado perder, es más, estaría encantadita de seguir perdiendo si, aunque fuera por una vez, se me cumpliera lo que dice el refrán. Bueno, pues no. Ni lo uno ni lo otro.
Y eso que ayer daba por bien empleados los once eurazos que me habían pulido porque tenía ciertas perspectivas. ¡Qué inocencia, la mía! Esta mañana, cuando me conecté, después de desayunar, pude constatar, una vez más, la falsedad del jodío refranero.
Resulta que, en un alarde de osadía sin precedentes, siguiendo las indicaciones de mi Celestina particular, traiciono a la mi Bette de mis entretelas y le tiro un picao, a la bloguera con la boca más sugerente del hiperespacio, dejándole ver que ocupa un lugar destacado en el mi casting, por si andaba despistada, la zagala. A mayor abundamiento, y por facilitar las cosas, hasta le sugiero que un luk a lo Bette, le daría los puntos necesarios para deshacerse de todas sus rivales. Bueno, pues va ella y me responde que no quiere saber nada de collares ni pendientes de perlas, ni de mangas de farolillo, ni de tacones de ocho centímetros ni de nada de nada, que ella no es mi tipo y que me vaya buscando otra que sí lo sea.
Total, todas mis ilusiones por el sumidero, junto con los once eurazos.
Así que, como ni en el amor ni en el juego, a la mierda con el refranero.

sábado, abril 26, 2008

La vida controvertida de los fotogramas


Se conoce que Javier Ocaña y yo no hemos visto la misma película. No me ha de extrañar, siendo él un Crítico y yo una simple aficionaduca, de tres al cuarto, que ni siquiera llega a la categoría de cinéfila.
Es lo que tiene ser Crítico, que sueltas perlas como esta y te quedas tan pancho: "Cobardes, con el acoso escolar como núcleo central, es un discurso en toda regla; pero un discurso ramplón e intrascendente".
Entiendo que al conjunto de Críticos de El País les parezcan más trascendentes realizaciones como Spirit, con un plantel de Beldades, que diría el nuestro Firmin, de quitar el hipo: Scarlett Johanson, Eva Mendes y Paz Vega, mostrando generosamente sus anatomías, o Lars y una chica de verdad, a las que dedican cuatro artículos, dos a cada, en la edición de ayer, viernes.
Que yo no digo que Lars y una chica de verdad no sea una obra maestra, comparable a Tamaño natural, de Berlanga y Azcona, según Rocío Ayuso, que nos ofrece su crónica desde la mismísima LA; que yo no digo que Lars, según comenta la propia Ayuso, no sea "una especie de Quijote para el que no hay más verdad que la que él ve. ¡Y quién le va a negar que esas prostitutas no son princesas!", y mucho menos me atrevo a contradecir a Jordi Acosta cuando afirma que Lars, un "perfecto arquetipo de nuestro tiempo, adquiere una hiperrealista muñeca hinchable y la reformula: el fetiche sexual se convierte en sus manos en prótesis afectiva…" .
Lo que digo es que en la mierda de película que vio Javier Ocaña, yo vi una obra redonda.
Es cierto, Corbacho y Cruz no muestran Beldades lujuriosas, ni arquetipos de nuestro tiempo, ni fetiches sexuales, ni héroes dispuestos a combatir el crimen sin superpoderes ni pistola, ni siquiera las de culpa, y redención, y amor, que protagonizan Halle Berry y Benicio del Toro, en Cosas que perdimos en el fuego.
Corbacho y Cruz muestran otras historias. Historias en las que he podido reconocerme y reconocer los hilos que manejan las relaciones familiares, laborales, amistosas, de pareja...; historias presididas por el miedo, por las luchas de poder entre adultos, entre adultos y adolescentes, entre la propia adolescencia que, sí, Javier Ocaña, sí, reproduce nuestros modelos; historias de dolor y de impotencia, personalizadas en padres y madres que no tienen ni la menor idea de lo que les pasa a sus hijos por la cabeza, y mucho menos por la vida; historias de un profesorado incapaz de conectar con sus estudiantes, enrocado en una concepción trasnochada de la educación y, lo que es peor, de la Vida.
Historias de los cobardes que llevamos dentro.
Y hasta aquí puedo contar. Si os atrevéis, verla.

miércoles, abril 23, 2008

La vida festiva de los acontecimientos





















No recuerdo cuándo aprendí a leer, pero sí que lo cogí con ganas, como se puede apreciar en estos documentos gráficos que aporto como prueba.
Leía todo lo que caía en mis manos: cuentos, tebeos (de aquella todavía no se llamaban cómics), revistas, el Reader’s Digest, que coleccionaba mi padre, las Vidas Ejemplares, de la mi prima, sus novelas, las novelas de mi madre, los libros que comprábamos el mi hermano L. y yo, a medias, los que nos compraba mi padre, los que intercambiábamos con las amistades…
Devoraba, uno tras otro, sin transición, sin orden ni concierto, sin método, sin medida. Sin un atisbo de visión crítica.
Pasaba de Enid Blyton, a Verne,y de ahí a Twain, Stevenson, Dickens, Conrad…, para volver a Blyton, Saville (el de El club del Pino Solitario), Martín Vigil, Christie, Salgari, y de ahí a Sagan, Somerset Smaughan, Hemingway, Buck… Vamos, lo que me echaran.
Y, claro, ese vicio impenitente, me llevó a la ruina. Primero a la académica, luego, ya, con el tiempo, a otro tipo de ruina.
Por culpa de mi adicción (¡qué malas son todas, las adicciones!) fui fracaso escolar. Suspendía a diestro y siniestro, entre otras cosas, porque, aparte de devorar libro tras libro, conjuraba el aburrimiento que me producían las clases escribiendo, desde la última fila, a la que me relegaba la inicial de mi apellido, novelitas que eran un trasunto fiel de lo que estuviera leyendo en aquel momento. Si hasta tuve que repetir un curso, 4º de bachillerato (hoy, 2º de ESO) y todo.
Como ya de pequeña era bovarista, vivía dentro, para, por, según, sobre, tras, lo que estuviera leyendo. Y me lo creía todo, todo. Es decir, que fui construyendo mi identidad sobre la visión del mundo que me ofrecía mi caótico abordaje de la lectura. Y, lo que es peor, ese mundo ficticio alimentó mi imaginación, de por sí desbordante, y me hizo albergar ciertas expectativas sobre el mundo, las personas, el amor, las relaciones..., incluso las cosas. Expectativas ficticias, por supuesto.
Si hubiera contado con una visión más crítica no me hubiera creído a pies juntillas todo lo que me contaban los libros (aderezado convenientemente por lo que veía en el cine, y más tarde también en la tele) y ahora no tendría que pasarme el día deconstruyendo mi identidad para librarla de tanto estereotipo y tanta mandanga como me tragué.
Por eso, por lo de la visión crítica, por lo de ofrecer otra interpretación del mundo, de los sentimientos, de las personas, quiero dedicar esta entrada, del Día del Libro, a Adela Turín que, con sus cuentos, ofrece a nuestra infancia la posibilidad de poner en solfa lo que yo no tuve la oportunidad ni de vislumbrar.
¡Va por ti, Adela!

(Portada de Una feliz catástrofe, de Adela Turín)

viernes, abril 18, 2008

La vida mágica de las palabras


Dibujo obtenido de la Web de El País.
Resulta que la Universidad de Oviedo ha recibido las cinco toneladas del legado de Augusto Monterroso (congratuleisions an selebrisions). Al leer la noticia lo primero que se me vino a la cabeza fue una anécdota que protagonizó J., un alumno que tuve hace años en uno de los IES en los que he trabajado.
J. tenía, a la sazón, trece años y hacía 2º de ESO. Su madre, separada del padre del muchacho, trabajaba en la rula (DRAE.3. f. Ast. y Mál. Lonja de contratación del pescado) y J. se levantaba con ella, a las cinco de la mañana, para ayudarla y, de paso, ganarse unas pesetillas extra. Después de acabar en la rula, J. se daba una ducha y se iba al instituto. No era un buen alumno (aunque, como diría uno de mis más querido amigos, cualquier juez lo absolvería), pero era, y supongo que seguirá siendo, un paisano. Suspendía casi todo. De hecho, dudo que haya acabado los estudios obligatorios. Sin embargo, aquel año, J. aprobó Lengua Castellana y Literatura, mi asignatura, gracias, entre otras cosas, a su contribución en un proyecto común a todos los segundos.
Como actividad final del curso trabajamos en un proyecto sobre Ana Mª Matute, que titulamos "Reescribimos El Jorobado". Con nuestros cuentos editamos un libro que le enviamos, como regalo de cumpleaños a la escritora. Leímos muchos cuentos, aparte del volumen, Los niños tontos, en el que se incluía el que íbamos a reescribir: Cortazar, Monzó, Monterroso...
Excuso decir lo muchísimo que les sorprendió El dinosaurio, y el juego que nos dio en clase.
Cuando J. me enseñó su cuento, uno de los más cortos del volumen, me dijo: "Profe, no llego a lo de Monterroso, pero casi".
"Era un niño que estaba siempre muy apagado. Su aspecto dejaba mucho que desear porque no salía de la caravana. Su padre no lo dejaba salir porque al tener joroba se avergonzaba de él. Siempre hacía lo mismo para tenerlo contento, le llevaba comida cara y juguetes. Pero el niño sólo quería salir al teatro y hacer de guiñol para que los niños se rieran con él". J. G.
Sí, esta temporada echo mucho de menos el aula.

martes, abril 15, 2008

La vida mágica de las aulas


M. hace hace el inventario con la ayuda de D.
A M. y a D. les ha tocado hacer el inventario de la Frutería. Entre los dos han identificado las frutas y las verduras (M. no las conocía todas), las han clasificado, han contado las piezas y las han colocado en cestas diferentes. Luego, M. ha ido escribiendo los nombres y anotando las cantidades, con la colaboración de D., que le dictaba los nombres que no recordaba. Como no era la versión definitiva, la que compartirían con el resto del grupo, M. escribió las palabras como sabía, algunas ajustándose a la norma, otras según sus posibilidades. D. sólo lo ayudó cuando M. se lo pidió.
Al día siguiente, en el ordenador, pasaron la lista a limpio. Gracias al corrector ortográfico y al botón derecho del ratón, entre M. y D., dejaron el inventario de la Frutería niquelado.
Dos semanas después, M. fue capaz de recordar, sin tenerlas delante, los nombres de las frutas y verduras.
M. es gitano. Acaba de cumplir siete años. Es el mayor de seis hermanos. Su padre es alcohólico y violento. Asiste a un centro en el que el 98% del alumnado es gitano. El tiempo que pasa en el colegio es el único en el que alguien se ocupa de él, lo atiende y le da cariño. Es un niño nervioso y asustadizo, pero cuando trabaja con D., que también está con él cuando se ducha, los viernes, suele estar tranquilo y alegre. También se enfada por nada, se pelea con los compañeros, los insulta. Otras veces juega como cualquier niño de su edad.
Me gustaría que vierais la complicidad que hay entre M. y D., la cara de arrobo con la que M. mira a D.
Me gustaría que pudierais ver la sonrisa de M.

viernes, abril 11, 2008

Deslome: las respuestas.


Hace un par de años, uno de mis más queridos amigos me preguntó si pensaba ver tal película, de cuyo nombre no puedo acordarme. Le dije que no, que yo ese tipo de películas no las veía. ¡Pero si es una obra maestra!, me dijo en tono de ofendido reproche. Ya, pero ya sabes que hay cierto tipo de películas que no veo, le respondí. Él, que se había levantado a cambiar la música (estábamos en su casa), me lanzó una mirada de profunda desaprobación, me señaló con el índice acusador y, desde su altura (yo estaba repantingada en uno de sus sillones), me espetó: ¡Tú no eres cinéfila!
No me acuerdo lo que le respondí, pero sí recuerdo que pensé, para mis adentros profundos: Pues será que no lo soy.
Hace unos meses, una de mis más queridas amigas, comentando la sequía lectora (del género ficción) a la que me ha abocado mi actual puesto de trabajo, me dijo que yo no era lectora porque, en realidad, no leía literatura.
No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo que pensé, para mis adentros profundos: Pues será que no lo soy, pues será que no la leo.
Hace unos años, cuando escribí esta novela autobiográfica y catártica, que comparto con quienes visitáis mi blog, alguien me comentó que yo, en realidad, no era escritora, porque no había publicado nada.
No recuerdo lo que le contesté, pero sí recuerdo que pensé, para mis adentros profundos: Pues será que no lo soy.
Hace unos meses, comentando con una amiga de lamirmana, recién divorciada, mi falta de interés por las mujeres, producida por mis continuos descalabros sentimentales, y el hecho de que llevaba unos cuantos años sin tropezarme con alguna que me alegrara la pestaña, recuerdo que pensé, para mis adentros profundos: Será que igual no soy lesbiana.
Cuando accedí al puesto de trabajo que desempeño desde hace dos años y medio, después de haber pasado veintisiete en las aulas, hubo quien me dijo que yo, en realidad, no era una auténtica maestra, Las verdaderas maestras no desertan de la tiza.
No recuerdo lo que respondí, pero sí recuerdo que pensé, para mis adentros profundos: Pues será que no lo soy.
To be, or no to be: that is the question.

lunes, abril 07, 2008

Deslome



A la vista de la amable acogida que han tenido mis lomos, y ya que he decidido meter muchacha en vez de ponerme a servir, me ha parecido conveniente aclarar algunas cuestiones que puedan interesar a las posibles postulantas:
a.- Padezco, desde mi más tierna infancia, un trastorno obsesivo-compulsivo que me impulsa a acumular libros, tal que el tío Gilito acumula monedas.
b.- Algunos de esos libros ni siquiera los he leído, aún. Es más, a veces, se los lleva M., según los compro.
c.- Leo por puritito y exclusivo placer, lo que se traduce en que me traen al pairo las vacas sagradas de la Literatura, sea cual sea su nombre y su peso específico.
d.- No leo poesía.
e.- Leo, exclusivamente, lo que me engancha. Y lo que me engancha no siempre es lo que suele considerarse Literatura.
f.- Jamás leo un libro porque haya que leerlo; hay que o tengo que son expresiones que jamás utilizo en este ámbito.
g.- No he leído a los clásicos, ni los pienso de leer, de momento.
h.- Soy capaz de releer cinco o seis veces el mismo libro. Entre mis top: El Hobbit (6), Mi familia y otros animales (6), Sin noticias de Gurb (5), El Señor de los Anillos (4), El Alquimista (4), 2001, una odisea en el espacio (4).
i.- Si un libro no me engancha, me da igual cuál sea su autoría, lo abandono sin el mínimo cargo de conciencia.
j.- Tengo una sección de ciencia-ficción que devoré y releí.
k.- La sección de autores extranjeros la encabeza Paul Auster (6) y la remata Oscar Wilde (5). Entremedias, Dan Brown, Paulo Coelho, Noah Gordon…
h.- Entre los autores de habla hispana, Jorge Bucay, o Javier Sierra, por ejemplo. También el sinsorgo, también.
Y hasta aquí puedo aclarar, por el momento.

viernes, abril 04, 2008

¿Será por lomos? (II)





Una preguntina: ¿tendré que fotografíar, uno por uno, los anaqueles de mis librerías, o se dan por satisfechas, las señoras? Por saber a qué atenerme, más que nada.

jueves, abril 03, 2008

¿Será por lomos?



Por lomos que no quede, queridas amigas, ¡faltaría más!
Eso sí, de merluza y a la sidra.
Ésta, y otras recetucas, podéis encontrarlas en la página de Karlos Arguiñano.
¿Satisfechas?

martes, abril 01, 2008

¿Toca exhibirse?

(No acabé de corregir el capítulo por motivos obvios, pero las fotos se han autosuprimido. Es lo que hay)

Exhibámos, pues.
La foto de arriba tiene, aproximadamente, diez años. La de abajo, aquí, en mi estudio, con la webcam que me regaló una de mis últimas novias, seis.
Por supuesto, esta exhibición durará lo que tarde en corregir y colgar el capítulo de Güendy, sobre todo, para que Ohne deje de llamarla a voz en grito.
 
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