martes, octubre 06, 2009

La vida variopinta de los fotogramas

Resulta que mi madre vino a pasar conmigo los quince primeros días de septiembre, porque como mi padre tenía la buena costumbre de hacernos veranear tres meses, desde finales de junio hasta principios de octubre, convencido de que estábamos mucho mejor en el campo, o la playa, que en la ciudad, a ella le ha quedado esa cosa y no le gusta volver a Oviedo tan pronto.
(La que suscribe, el primogénito -yo soy la mayor, él el primogénito- y lamirmana en la playa de La Arena. 1958)
Después de la muerte de mi padre (hace, ya, veintidós años), yo, como buena mujer y hermana mayor que soy, soltera y lesbiana, para más INRI (que es lo que tenemos las lesbianas, que nuestras parejas no cuentan a la hora de contabilizar en los planes del resto de la prole con obligaciones matrimoniales lícitas), di en hacerme cargo de mi madre durante los veranos. Al principio no me importó. Tenía, yo, mucha vida, y mucha pandilla, en el pueblo costero en el que veraneamos, y mi madre era mucho más independiente que ahora.
Aunque mis días de crápula pandillera se acabaron hace unas cuantas temporada veraniegas y mi madre se hizo más totalmente dependiente, mis cuatro hermanos y hermana dan por hecho, sin que yo me moleste en contradecir sus ideas, que la madre sigue siendo cosa mía durante los meses estivales. Total, que como ya no me quedo con ella en la playa, porque mi madre es mucha madre, y cuando se siente fuerte le sale un complejo de Capitana Generala de Armada que pa qué las prisas, pues me la traigo a casa. Algo que ella agradece en el alma, consciente de que el resto de su prole pasa de ella en quinta, y como, a mayores, la trato como a una reina, pasamos los mejores días del año juntas, entre otras cosas porque se olvida de su complejo de almiranta y se convierte en una grumete bien dispuesta.
Todos estos prolegómenos para contaros que como le coincidieron aquí dos viernes, se fue al cine con nosotras.
Dada su afición a la comedia romántica, el primero elegimos, en su honor, ¿Qué les pasa a los hombres? No gasto ni media línea en comentarla.
(Con el concepto que tiene el género masculino de la idiosincrasia femenina no hemos de extrañarnos de nada de lo que ocurre en el mundo. Lo que más me extraña a mí es que semejante plantel de actrices y actores se prestaran a participar en semejante mierda)
El segundo, como todo el mundo decía que en el Mapa de los sonidos de Tokio había escenas de sexo muy fuertes, nos decantamos por Gordos, por aquello no herir la sensibilidad de mi anciana progenitora.

¡Cagüenmimáquina, con la peliculita, oyes! Aparte de la verborrea narrativa del director, que convierte la película, con pretensiones de coral, en un coro desafinado, no recuerdo otra peli con más que escenas de sexo a lo tonto lo bailo, y palabras soeces (polla, joder, follar, dar pol culo, comer el coño, y un largo etcétera) por fotograma cuadrado. Menos mal que mi madre, que encontró el film muy original, decidió taparse los ojos en las escenitas y luego ir a confesar que, a pesar de los pesares, le había gustado. A mí no.
Así que llegamos a Tokio dos semanas después de su estreno, con todas las crónicas y críticas leídas (desde Cannes). Simplifico el comentario: me aburrí casi toda la peli. A mayores: esta chica directora siempre me ha parecido pelín histriónica, a la par que superficial. Bueno, pues, para mí, lo que le suena en Tokio a Isabel Coixet es un reflejo de la imagen que tengo de ella: superficial y banal. Y un desperdicio de historia.
Ahora bien, como parece ser que la fidelidad cinematográfica tiene su recompensa, este viernes vimos El secreto de tus ojos. Eso sí que es una historia. Ése sí que es un guión. Esas sí que son interpretaciones-interpretaciones. Eso sí que es una película. Eso sí que es Cine, con mayúsculas.
(Atención, pregunta: ¿Hay alguna película en la que haya trabajado Ricardo Darín que no me haya gustado? Respuesta: No)

sábado, octubre 03, 2009

Tía E

La última vez que estuve con ella, a finales de agosto, me confesó que le había pedido a Dios, “esta vez muy en serio” que la llevara, pero “no me escucha, no me hace caso”. “Si quieres irte ya, vete, tía, y no tengas miedo —le dije—. Van a venir a buscarte, los abuelos, papá, tía L, tío C..., para acompañarte”. Hacía meses que me había dicho que ya no quería estar aquí, que ya no soportaba su vida, pero que tenía miedo a dar el paso. En aquella ocasión no supe qué decirle, por eso esta vez le di el argumento que pensé que necesitaba para dejar de aferrarse a este mundo.
Se quedó pensando y luego me repitió algo que había dicho muchas veces durante el último año: “Fueron santos”. Como si esa santidad le garantizara que, efectivamente, tenían poder suficiente

para venir desde el cielo para llevarla a su lado.

(24 de enero de 2009. Quiso celebrar este cumple, quizás porque sabía que no llegaría a celebrar los 100)
El día que se murió, lo primero que le dijo a mi hermana, que llegó muy temprano a su casa, alertada por la mujer que la cuidaba fue: “A la que encontré más desfigurada fue a mamá. Fíjate que casi no la reconocí”. Y luego, a otro de mis hermanos, mientras tomaba un café con leche, y UNA galleta: “¿Qué hace toda esa gente de pie? Que se sienten…”.
Pero no, a tía E no se le había ido la pinza, no se le fue en todo el día, no tuvo alucinaciones, como hace un año y pico, cuando creímos que le había llegado la hora, mantuvo la misma lucidez hasta que se durmió y dejó de respirar.
(Escena familiar en la playa de Gijón. 1968. Tía E, de pie, abrazando a mi hermana y a mi padre. Tía L, sentada, de negro, delante de mí)
Así que lo que quiero pensar es que vinieron a buscarla, para que no tuviera miedo durante el viaje (porque era muy miedosa, mucho), para reunirse con de nuevo con ella para siempre.
Tía E era, y lo seguirá siendo, una de mis titas del alma. Una de las pocas personas que me ha querido incondicionalmente. Una de las pocas personas que comprendió y disculpó los excesos de mi carácter y me los perdonó, sin pedirme, nunca, cuentas por ellos; que se alegró con mis éxitos, reconoció mis habilidades y siempre, siempre, tuvo una palabra amable y cariñosa para mí; que me atendió, cuidó y mimó desde que nací. Como quiso, atendió, cuidó y mimó a mi padre, su hermano pequeño, y a toda su familia.
(Rodiezmo 1964)
Soy consciente de que noventa y nueve son muchos años, demasiados, sobre todo para ella, que vivió los últimos dos confinada en una silla de ruedas, dependiendo, para TODO, de las mujeres que contratábamos para que la atendieran.
(Tía E en primer plano)
Soy consciente de que le sobraron esos dos últimos años, en los que se fue consumiendo, poco a poco, sin nadie a quien cuidar, sin poder tejer ni coser ni leer, ni levantarse de madrugada a tomar su cafetín con leche, viviendo para ese momento del día, que a veces ni se producía, en el que alguien de la familia llegaba a visitarla y la sacaba, aunque fuera por un instante, de la tristeza que suponía para ella tener que vivir con una extraña, sin nadie "de casa" que durmiera a su lado, que le preparara la comida como a ella le gustaba, que la quisiera, la atendiera y la mimara como ella había hecho mientras pudo.
Soy consciente de todo. Por eso no puedo evitar sentir una tristeza profunda, a pesar de que casi todas las veces que pienso en ella, que son muchas al cabo del día, me vengan a la cabeza recuerdos de los momentos más felices de mi niñez. De mi vida.
Me consuela que se haya ido en su casa, en su cama, como siempre deseó, rodeada de casi todas las personas a las que más quiso, y que estuvimos más cerca de ella durante los últimos años.
Me consuela saber que, tal y como le dije, vinieron a buscarla y que no tuvo que hacer ese último viaje sola.

sábado, agosto 29, 2009

La vida sociable de las palabras

Resulta que, por fin, al segundo intento, frustrado hace dos veranos por razones ajenas a nuestra voluntad, Blau y yo, conseguimos poner cara a nuestras palabras, con el valor añadido de que, tal y como me anunciaba en el comentario a uno de mis post, venía a Asturias muy, pero que muy, requetebién acompañada por su Drac, como se puede apreciar en este gráfico.
Yes, beibis, el tercer zapatudo que aparece en la instantánea, ye el de la Drac de Blau (se admiten apuestas sobre las identidades). Ya lo sé, ya. Sé que las que aún no las conocéis en vivo y en directo os andaréis preguntando quién es la misteriosa dama que ha conquistado el corazón de Blau, pero mis labios están sellados (o, como diría Ave-San: Marmarita calladita, Marmarita bonita).
Ahora bien, desde aquí lo digo, pasámoslo bomba, las tres. Bueno, cómo sería que yo, que soy de carácter más bien abstemio, en esta época de mi vida, llegué a mi casa con una cogorza del quince y medio, más contenta que unas castañuelas.
Porque, claro, que si una botellita de sidra para iniciar la velada, que si una botella de Albariño para acompañar a la ensalada de pulpo y los arroces marineros, que si las copichuelas en la terraza de la Plaza de Riego, entre risas, complicidades, traducciones simultáneas castellano-catalán-bablé-inglés, confidencias, tal y pascual, garré una de órdago a grande. Es decir, una del mismo calibre que la que garré en la Santa Sebe aquel, ya, lejano 18 de julio, cuando inauguramos, la mi Marcelilla, Kali, Farala y yo, la temporada de visitas blogueras.
Así que, sí, la visita de Blau y su Drac (y viceversa) ha puesto el broche de oro a este verano en el que, efectivamente, Asturias, en general, y Avilés en particular, se convirtieron en el epicentro blogobolleril del Reino de España, también conocido como el Estado de las Autonomías, y parte del extranjero.
Y si no, a las pruebas me remito, por riguroso orden de aparición:
Por la CA de Madrid, Farala y Kali, acompañadas por la única e inigualable
Elenita Faraláez, from Chaina.
Por la CA de Canarias, Glora y Morgana. Representando al Planeta Murciano, Calvin, alias My Dear Canyon of Colorado, en la mutua compañía de Prófuga, representando a las Tierras Gallegas.
Y, por fin, procedente de Venezuela, aunque residente en el País Catalá, Miss Blau y su Drac, nativa y vecina de la ciudad de Barcelona.
¿Ye, o no ye?

sábado, agosto 15, 2009

A dos metros bajo tierra

Llevaba años mi amigo S, residente en le Rüayán Uní, de puán, Yunaited Quindon, chu poins, insistiéndome hasta la aburrición para que me enganchara a esta serie televisiva. Y yo, que ando más bien justa de tiempo y que tenía cubierto el cupo de enganches que mi frenética actividad profesional me permite mantener con una cierta prestancia, no seguí su recomendación.
Pero, ¡oh, pero!, resulta que, a instancias de
Calvin, Profu y ella me regalaron las dos primeras temporadas cuando vinieron a verme. Como ya es pública y notoria la debilidad que siento por la mi Canyon of Colorado, no os extrañará que os diga que, basta que fuera idea suya —Profu sólo había visto algún que otro capítulo suelto, como yo—, para que me entregara a su visionado con dedicación y entusiasmo.
Carátula de la primera temporada en DVD
Y, héteme aquí, que no sólo es que me esté fascinando, si no que, a mayores, me he enganchado (sí, S, sí, has de perdonarme, pero la vida es así, que no la he inventado yo).
Pero no me he enganchado como a L, que me la metí a la vena y devoré ansiosa capítulo tras capítulo. No, mi enganche es tranquilo y sereno. Degusto cada entrega como quien saborea, qué sé yo, una andariquina del Cantábrico, y me la reservo para momentos en los que sé que voy a poder disfrutarla.

Rachel Griffiths en Brothers and Sisters
No me he enamorado, aún, de Brenda (imperativo de Calvin cuando vimos juntas el capítulo piloto), aunque no puedo negar que su personaje me atrae mucho más del que interpreta en Brothers & Sisters, pero sí me he enamorado un poco de cada miembro de esa familia en la que, como me ocurre en Brothers & Sisters, veo reflejados los intríngulis de la mía.

Mármara's family. Rodiezmo (León) 1963.
También me está viniendo muy bien para ayudarme redefinir mi relación con la muerte, tan presente en mi vida este año. Pero ésa es otra historia que ya os contaré cuando pueda.

domingo, agosto 09, 2009

La vida acogedora de la idiosincrasia asturiana


(El archifamoso "Pasaje del Bollu", cita obligada en el Epicentro Bolleril)
Es costumbre en ésta, nuestra Comunidad Autónoma, también conocida como Paraíso Natural, agasajar a quienes nos visitan con lo mejor que tenemos, ya sea una tortilla de merluza*, ya unos huevos con patatas, ya unos culinos de sidra, ya unos parajes de escándalo, ya unos monumentos histórico-artísticos de singular belleza, ya lo que sea preciso, y menester, aderezado, todo ello, oyes, con esta simpatía natural que nos caracteriza y este espíritu acogedor que nos sale de los mismísimos fondos sin reservas de nuestras almas.

(Vista cenital de la Mar Serena Cantábrica desde el Cabo Peñas)

(Huevín con nombre, que diría Kali
, y con patatinas made in Mármara's House)
Es por ello, oyes, que en cuanto My Dear Canyon of Colorado (alias Calvin, antes Ms Baggesen) y la adorable Prófuga concretaron los días de su visita, me apresuré a encargar, al Servicio Meteorológico Regional, un día típicamente asturiano. Todo ha que decirlo, más por Calvin que por Prófuga, que, en siendo ella de A Coruña, bien sabe cómo nos las gastamos, climatológicamente hablando, en estas latitudes, y a cómo pagamos el m2 del esplendoroso verdor que regala las retinas de propias y extrañas.

(Fondo Sur de Xagó amenazando, y luego regalando, lluvia, a jarraos)

Y como aquí somos como somos, y todo lo hacemos a lo grande, el SMR tuvo a bien regalarnos tres días, tres, a todo lujo y alcanfor. O lo que es lo mismo: llovió sin tregua, con ese orbayu fino y cabrón que te cala hasta los huesos y te mete la humedad ambiental por el alma, nos puso la temperatura ambiente en registros más propios de un otoño amable (que hasta tuve que poner la calefacción, y todo, para que se nos secaran los tendones) que de un verano normal y nos obligó a abrigarnos y a cargar con los paraguas do quiera que fuimos. Eso sí, también nos regaló alguna que otra tregua que aprovechamos a todo aprovechar.

(Profu, haciendo temblar la batería de LA cámara en el Molín del Puertu, después de su lección magistral "Así se come una andarica, murcianica")

Ahora bien, desde aquí lo digo, eso no nos impidió disfrutar de nuestra mutua compañía, reírnos hasta de nuestra sombra, realizar las visitas de rigor, dejar temblando las baterías de nuestras cámaras, comprobar la intensidad de nuestra conexión comico-cósmica** y entonar, bajo la experta batuta de Calvin, el Amigas para Siempre, en versión coral, con la extraordinaria colaboración de Bilbo al bajo continuo.

(Murcianica, henchida de satisfacción, ofreciendo a la que suscribe su primer culín, de sidra)


(Calvin y Bilbo jugando al corre, corre, que te pillo, en Xagó)

*El reportaje fotográfico de la Tortilla de Merluza y Gula del Norte, obra en poder de Prófuga.
**Como constancia de la conexión comíco-cósmica (término acuñado por Alson y Mármara a la limón) existe un video filmado por Calvin y protagonizado por Prófuga y Mármara, que NO vamos a colgar en Yutú.

viernes, julio 24, 2009

La vida ajetreada de los momentos (veraniegos)

Ya, ya lo sé, llevo sin actualizar desde el día catorce de los corrientes (tres-cuatro-ocho, cuarto piso sin ascensor), pero es que no me da tiempo. Y cuando lo tengo, estoy tan destruida, que sólo me quedan fuerzas para tirarme en el sofá, o en el mi Bigaral, dependiendo del tiempo atmosférico, a roncar dormitar, bien bajo la manta a cuadros, bien bajo la sombrilla.
Porque yo, ya lo tengo dicho hasta la saciedad, soy una señora mayor, y pago cada uno de mis excesos a precio de oro. ¡Ojitísimo!, que diría la mi M (que la tengo cociéndose en su propio jugo allá por tierras manchegas), no me quejo ni tanto así, ¿eh? No. Que lo estoy pasando como hacía tiempo, muuuuucho tiempo, que hacía no sé cuantísimo que no me llevaba tales panzadas seguidas de risa, que estoy más contenta que unas castañuelas y, a mayores, encantada de la vida, como Concha QuéAsco, pero sin pérdidas, de que este verano hayáis decidido venir a visitarnos y regalarnos momenentos tan fantásticos como los que nos estáis regalando, cada una en vuestro estilo (no me queda por menos que aclarar, en este preciso instante, que Glora es un amor de persona hupana, graciosa, cercana, entrañable, que te aboca a compartir con ella tus intimidades como si la conocieras de la vida entera, y que Farala y Kali son LA CAÑA, y que ese "como de toda la vida" genera una complicidad cósmica, porque es que hay ciertos códigos lésbicos que son difíciles de seguir para el mundo hetero, ya lo comprendo, y, claro, lo que ye, ye, y no tien mal que parecer). Pasa de que como no estoy acostumbrada a los trasnoches (que es que ayer hoy, me dormí después de las seis a. m., y me he levantado a las diez), las copas (sí, señoras, sí, aquí la que suscribe, que se había tomado el último gin-tonic durante las fiestas navideñas, está trincando comilfó) y los excesos, así, en general, pues, oyes, que se me nota la falta de entrenamiento.
(Perlitas* en la Santa Sebe -donde los TRES saltos de Farala)
Ahora bien, desde aquí lo digo, me traen al mismísimo pairo las consecuencias devastadoras (para mi físico, que no para mi químico) de los trasnoches y el trinque. Que lo que me quitan unos, me lo devuelven, con creces, Las Otras.
Cuando empecé a escribir este post, hacia las once, hacía un sol radiante. Tres horas después (tal parece que ando traduciendo, directamente, del bable, pero no, es que he tenido que salir a los recaos, porque como estoy estupenda no tengo que hacerlos de noche**), el cielo se ha cubierto de nubes y amenaza lluvia (como se puede apreiar en este gráfico, queridas amigas bolleras blogueras, las gaviotas no engañan).
(Gráfico a apreciar)
Estupendo, ya tengo disculpa para tirarme en el mi sofá a dormir una siesta reparadora al objeto de estar en plena forma esta noche, que nos vamos a cenar a Gijón. Ea.
*En referencia al famoso dicho asturiano, la que sea fea que haga los recaos de noche.
**Perlitas. Culín de bebida diferente a lo que estás tomando que se ingiere con el único y exclusivo objeto de subir el nivel etílico y liarla parda.

martes, julio 14, 2009

La vida viajera de las blogueras

No tien mal que parecer, pero este verano mi Asturias, Patria querida, Asturias de mis amores, y, concretamente, mi Avilés de mis entretelas va a ser el epicentro de la bollosfera. Así, como os lo cuento.

(El epicentro bollosferil de este verano)
Bueno, va a ser tal la afluencia de blogueras famosas, que me llevaría un rato largo plasmar la relación completa, con los consiguientes enlaces a sus blogs, y tal, y pascual. Así que, ahí lo dejo y, de que se vayan produciendo las (esperadísimas) visitas, ya lo iremos plasmando, o no, que yo creo que va a ser que sí, pero que no aseguro nada, ni por sus partes ni por las mías.
Ahora bien, el motivo de este post no es otro que el de prevenir a nuestras visitantes sobre la peculiar climatología de esta bonita región, que una cosa es verlo por la tele y otra, muy diferente, vivirlo y, a la par, hacerles algunas sugerencias sobre el asunto del vestuario, o modeleo.
Hoy, por ejemplo, hemos tenido un día espléndido. Ligero nordés (que se lleva las nubes), 25ºC al medio día, nubes y claros, como se puede apreciar en este gráfico:

(Abajo a la izquierda, las peñas desde las que nos tiramos a nadar Bilbo y yo, Tiza se queda en la orilla, ladrando hasta el desgañite, esta misma tarde)
Pero, ¡oh, pero!, el domingo, sin ir más lejos, después de un día de calor achicharrante y bochorno aplatanador, dio en refrescar y orbayar. Y el lunes, por la mañana, ya, llovió sin tino, momento que aproveché para comprobar la eficiencia del sensor de lluvia del mis Cascai. Y funcionó, oyes.
Es decir, que aquí, lo mismo te estás achicharrando por el bochorno que, en menos que canta un gallo, se te pone la nube en la ceja, se deja llover y tienes que sacar el chubasquero y el paraguas.
Entonces, en previsi´n de tales contingencias climatológicas, se lleva mucho el "Modeleo Cebolla", muy útil para ir quitando, o poniendo capas, según lo requiera el tiempo (atmosférico).
Así que, queridas mías, cuando hagáis la maleta no os olvidéis de:
-Calzado cerrado.
-Pantalones largos.
-Camisetucas con manguina, media o larga, según el gusto de cada cual.
-Suéter o pulover.
-Pañuelillo para el cuello.
-Chubasquerín ligero.
De los paraguas no os habéis de preocupar que aquí, en cada casa, hay una media de cuatro, por persona.
Oyes, que luego no os hace falta, pues mejor que mejor, pero no vaya a ser que vangáis con el vestuario típico de esas tierras vuestras (camisetinas sin manga, minichorts, sandalinas escotadas...) y os tengáis que tirar a "El Corte Inglés", por ejemplo a haceros con unos hatos ad hoc.
Y para que os vayáis haciendo una idea de la idiosincrasia de las gentes de esta región y os vayáis familiarizando con nuestra forma de expresarnos idiomáticamente, vivo reflejo de nuestra forma de entender la vida, aquí os dejo la "Versión Asturiana" de esta famisíma película de un celebérrimo director.
¡Hala, que vos preste!
Especialmente dedicada a Blasf.

miércoles, julio 01, 2009

La vida satisfactoria de los acontecimientos

Queridas amigas, dos puntos, espero que al recibo del presente (post) os encontréis bien de salud, vosotras y vuestras familias respectivas. Yo bastante recuperada de los últimos achaques (g. a D.), aunque no del todo, como me gustaría, pero, vamos, mucho mejor que en jornadas pretéritas. El tiempo, por aquí, en sus marcas, dos puntos, ora sale el sol, ora se cubre el cielo, ora caen chuzos de punta, con el consiguiente acompañamiento de aparato eléctrico, o sin él, ora despeja, ora cae la niebla, ora te asfixias, ora te pelas de frío, ora mecaguentoloquesemenea.com, y así sucesivamente.
Por mis partes, deciros que me encuentro (casi) altamente satisfecha con el desarrollo de los últimos acontecimientos acaecidos en mi acontecer.
Un solo hecho, o acontecimiento, empaña la satisfacción que me embarga estos días: la mi M nos ha vuelto a palizar en el "Trofeo Interbalnearios 2009". No es que pretendiera llevármelo por tercera ocasión consecutiva, a pesar de que este año las toledanas tuvieron a bien adquirir para la ocasión un trofeo de los de verdad, guapo, guapo que te cagas, es que he tenido una suerte negra. Y contra eso no hay quién luche. ¡Qué caprichoso es el azahar, leches! Porque, si dijéramos que pierdo a las cartas, pero luego ligo como una posesa (por aquello de que desafortunada en el juego...), bueno, oyes, pues que se lleve, la mi M, o la mi R, o la mi AC, o la mi T, todos los trofeos, de aquí a la jubilación, pero no. Es que, encima de perder, NO LIGO. Bueno, no pierdo siempre, que según llegué del Balneario jugué la partidita dominguera de canasta con mi madre (83) y mi tita del alma (99) y las masacré. Pero me late que esas victorias no cuentan.
Eso sí, pasar, lo pasamos de miedo (de bien, quiero decir, no de susto). Nos dieron unos masajes del coponazo (bendito), comimos que pa qué, PA QUÉ, dormí una siesta memorable bajo este sauce, paseamos por el campo, nos reímos... Y, sobre todo, nos dio una alegría muy, muy, grande (inmensa) volver a estar juntas, dos años después de la última vez. Desde aquí lo digo, dos puntos ¡qué no nos vuelva a faltar!

(Vistas desde la habitación. Silencio total.TOTAL)

(El Balneario desde la lontananza. Como se puede comprobar en este gráfico, en medio de la nada)


(Paseo al atardecer)

(Bucólicas compañeras de paseo)

(El sauce de mis entretelas siesteras)
Y ya, por fin, para completar este halagüeño panorama: he cambiado de móvil, he encargado la ventana del baño, que la tenía hecha una llaceria* y, lo más importante, después de pensármelo unos cuantos años, me he decidido y voy a cambiar de coche. Me lo entregan (D. m.) la semana que viene. No quepo en mí del gozo. NO QUEPO. ¡NO QUE-PO! Vamos, que no quepo en mí, del gozo.


(Además de ser ideal, para mi gusto, tiene un nombre muy asturiano: Cascai**)
Sepáis que lo del coche lo he hecho un poquito (sólo un poquito) también por vosotras, por las que váis a venir a vernos, a la mi Marcelilla y a mí, este verano. Para poder ir todas juntinas y llevaros como a reinas a conocer los maravillosos parajes de la geografía asturiana, para que nos puedan acompañar Bilbo y Tiza, si es menester, y, a mayores, no tengáis que llenaros los modelazos de pelos.

Y ya con esto, me despido.
Vuestra, que lo es,
Mármara

*Llaceria (del bable). Destrozo total.
**Cascai (del bable cascar).tr. Romper (con la pana)

viernes, junio 26, 2009

La vida nostálgica de los recuerdos


Corría el año 1978 cuando empezó a emitirse en España Los Ángeles de Charlie. Por aquella época, y teniendo en cuenta que siempre he sido un poco lenta, a la par que inconsciente, pa mis cosas, no tenía ni remota idea de que mi tendencia sexual era la que era. Vamos, que ni lo sospechaba. Es más, tenía un novio formal, y fornido, con el que hacía esquí de travesía, por las bonitas y agrestes montañas de la cordillera asturiana, tallaba madera, corría en madreñes po les caleyes* y me aprendía el nombre de las flores y los pájaros en latín, por ejemplo.
Sin embargo, ¡oh, sin embargo!, aunque no fuera consciente, a mí me gustaban las mujeres. Vamos, que, ya de aquella, y muchísimo antes, me enamoraba perdidamente (igualico, igualico, que ahora) de las heroinas televisivas, y literarias. Quizás el despiste se debiera a que también me enamoraba perdidamente de los héroes televisivos, un suponer el capitán Lee, de Viaje al fondo del mar (¡si es que soy muy vieja, leches!), que no de los literarios.
(El morenazo de la derecha ye el Capitan Lee de mis entretelas juveniles)
¿Debí sospechar de mi auténtica identidad sexual cuando, en vez de enamorarme del Sandokán de la serie televisiva, me sentía fuertemente atraída por su rubia partenaire, que cuando aparecía en pantalla me hacían los ojos chirivitas? ¿Debí plantearme que lo mío no eran los paisanos cuando me llevé el disgusto de mi vida el día que dejaron de emitir Los vengadores y me arrebataron, para siempre, a Emma Peel? ¿Debí ser consciente de lo que se fraguaba en mi interior cuando mi personaje favorito de El club del Pino Solitario, de Malcolm Saville, era Peter (Petronella Sterling), en vez del apuesto David?
(Diana Riggs caracterizada de Emma Peel, maminina, maminina)
Debí, sí, debí. Pero como ya tengo dicho que siempre he sido muy lentuca, a la par de inconsciente pa mis cosas, pues tuvieron que pasar tres años, desde el estreno de Los Ángeles de Charlie en TVE para que me diera por enterada de que lo mío eran, habían sido, y serán, foreveranever, las mujeres y me enamorara, también perdidamente, de MJ, la primera mujer con la que me acosté, un par de meses antes de cumplir los 27.
Porque, por supuesto, yo fui una de las que se enamoró perdidamente del personaje de Farra Fawcett (aunque ni me acuerde de su nombre en la serie).
Se ha muerto, Farra Fawcett. Con ella se muere un símbolo y una época, aunque lo que tiene ser una estrella del celuloide televisivo es que ella, su cuerpazo de escándalo y su cabellera rubia permaneceran, para siempre, en mi retinas y en mi biografía.
PD: También se ha muerto Michael Jackson, pero, a pesar de los pesares, para mí no fue lo mismo.
*Caleyes. Del bable. Caminos de tierra estrechos e intrincados, por lo general, habida cuenta de la climatología asturiana, llenos de barro. Y piedras.

viernes, junio 19, 2009

La vida exasperante de la comunicación

—Si desea modificar su borrador, marque 2.
Marco el dos.
—Buenos días, aquí la Agencia Triutaria. La atiende Nieves Equis, ¿qué deseaba?
¡Coño, y yo que pensé que estaba llamando a mi madre!
—Buenos días, Nieves, (una cuatro quesos, unas alitas de pollo y una ensalada Waldorf), modificar mi borrador, gracias.
—¿Qué modificaciones desea incluir?
—La cuota sindical y una ONG que no me han puesto.
—¿Qué tanto por ciento desea que le apliquemos a esa ONG?
—Lo que corresponda, Nieves. Tengo otras ONGs, por favor inclúyala en el mismo apartado.
—Es que no todas las ONGs tienen la misma deducción…
—Llevo incluyéndola cuatro años en ese apartado, Nieves, póngala ahí, por favor.
—Le repito que no todas…
—Y yo le digo que tengo estas otras (se las leo) y que siempre la pongo ahí. En el borrador que me han enviado constan en el apartado “Donaciones y aportaciones a patrimonios protegidos de personas desfavorecidas”.
—¡Ah!, es que, entonces estamos hablando de aportaciones a patrimonios, que no es lo mismo que donaciones.
—Mis ONGs están en ese apartado, Nieves, ni me he inventado yo el apartado ni las he puesto en él, el borrador me lo han enviado ustedes.
—Si se la pongo y no es ahí donde tiene que estar, nos arriesgamos a una inspección fiscal.
—Arriésguese, Nieves.
—No, no soy yo la que me arriesgo, la que se arriesga es usted.
—Me arriesgo Nieves, me arriesgo. Llevo incluyéndola cuatro años y nunca me han inspeccionado.
—Dígame su DNI
…
—Sí, veo aquí sus ONGs. Entonces, ¿desea que le incluya aquí la ONG que le falta?
—Sí, Nieves, inclúyala (por sus güevos, inclúyala ya,¡hostia!).
—Dígame el nombre y el nº de expediente de la ONG que le falta.
—El número no lo tengo aquí, pero imagino que como está registrada, en cuanto usted ponga el nombre le aparecerá el número. También consta en mis datos bancarios, que tienen ustedes en su poder (y la talla de mi ajustador, si me descuido).
—Entonces, ¿desea que le ponga aquí el importe de la ONG?
—¡JODER, PÓNGALA AHÍ, CON LAS OTRAS, NIEVES! ¿DÓNDE COÑO LA QUIERE PONER, ENTONCES? Vamos, que me tienen que tocar a mí todas las…

—Como no todas las ONGs tienen la misma deducción fiscal...
—EN ESE APARTADO, NIEVES, PÓNGALA EN ESE APARTADO.
—Observo que tiene usted un valor catastral de su vivienda habitual… del que resulta una deducción fiscal de…
—No es mi vivienda habitual… (le explico).
—Entonces he de quitarle el rendimento…
—¿Estamos hablando de un rendimiento de 0.10 euros, Nieves?
—Efectivamente.
—Quítelo, Nieves, quítelo.
Diecisiete minutos después, los nervios destrozados, la mala hostia reconcentrada, la cabeza como un bombo, las cervicales al jerez de la fronteira, sudando como un pollo y cagándome en todo lo que se menea:
—Le sale a devolver equis euros. Dígame el número de cuenta en el que quiere que se le ingrese la devolución. Tiene usted que ser la titular.
—(¡Ah!, ¿que no me vale la cuenta de la mi vecina?) Un momento, no se retire (me faltó ponerle, a todo volumen, un temita de ACDC, para amenizarle la espera. ¿Seré torpe?)
Luego, va y me dice la mi M que si no aproveché para desahogarme, que las operarias telefónicas están ahí para eso y que bien tonta que fui; que como sólo las contratan para eso, si echa media hora conmigo, es media hora que se ahorra de atender otras llamadas y otras complicaciones.
También me dice la mi M que me nota muy nerviosa, esta temporada.
Menos mal que hace un rato ha venido el hijoputacabróndeloscojones que me hizo la obra de casa y ya me desquité con él, a voz en grito. Pero ésa es otra historia.
Estoy más relajadita, sí. Voy a ver si como y me echo una siesta para celebrarlo.

martes, junio 16, 2009

La vida oportunista de las enfermedades



No, no os habéis equivocado de blog, es que he tenido que mangarle a la mi Marcela el su dibujín porque refleja, con bastante exactitud, mi estado físico, y mental.
Resumiendo, que es gerundio, he cascado. Por sinsustancia. Por mema. Por pasarme de la ralla conmigo misma, meterme en más de lo que puedo gestionar con un mínimo de garantías y, sobre todo, por dejar que un vulgar resfriado se me convirtiera en una sinusitis, por no curarlo en su momento.
Pero, ¡basta de quejas! Que llevo un curso que más que otra cosa parezco una plañidera. Me doy una cascancia que más no me puedo dar, oyes.
En fin, que como estoy mala, pues me he dado permiso para DESCANSAR. Descansar significa leer sin medida, tirarme en el sofá, mando en ristre, y consumir televisión, en directo y enlatada.
Y como el Universo, a pesar de mis tonterías, suele ser generoso conmigo, me ha regalado esto:



¡Sí, queridas, sí! El domingo, que sólo me levanté del sofá para cumplir con mis obligaciones familiares, me tragué Flashdance, que no la había vuelto a ver desde que la estrenaron allá por 1983.
¡Ay, ay, y ay, qué monada, esta versión juvenil de lamiBette! Pero ¡si me resopla igual, y todo, que cuando se encontró a lasuTina boracha perdía en el sofá de su casa (TLW 5x05)! Los mismos ojos como platos en la misma carina de corderina degollada. La misma bondad infinita (que se va a confesar porque se acostó con ÉL, y llora a moco tendido, y todo, del pesar que le produce haber pecado contra el sexto, pero que es que está TAN enamorada que no ha podido de vencer a la tentación). La misma inocencia (¿qué me decís de cuando se lleva al muchacho a casa y se pone la supermegaultrafamosísima camiseta desbocada y se me quita el ajustador delante de él, como si nada, y por poco se le salen los ojos de las órbitas, al muchacho, y a mí?). Y, ¡qué sexy, vestida de soldadora! Icono de feminismo de los 80, la veo, yo, a la soldadora.
¡Ay! Es retrotraerme a la peli y dar en suspirar como una fata.
Eso sí, los andares de pato me los ha adquirido con los años, que en Flashdance no me los tenía.

jueves, junio 04, 2009

La vida abducidora, o abducidiente, de las palabras

Bueno, vale, pues sí, lo confieso: por fin he caído. Y no tien mal que parecer, oyes.
Tenía los dos libros en casa, que me los había prestado una compañera de curro, en uno de los montoncitos que orlan la mesa de mi estudio, pensando que ya llegaría el verano, con sus jornadas playeras, sus tardes al sol (bajo la sombrilla), su dolce far niente, su despreocupado discurrir del tiempo, sus noches eternas, en fin, lo que se dice uno de esos momentos del año de un hacer lo que le salga a una de sus fondos reservados sin la preocupación inherente a la actividad laboral, sin reloj ni despertador, propicios para entregarse a la lectura compulsiva sin remordimientos. O sea, que ya me los leería, los tres, uno detrás de otro, cuando no tuviera la cabeza como una hormigonera.

Pero, héteme aquí, que el viernes, va la mi M y me dice que si no hay nada interesante en la cartelera de esta ciudad diminuta de provincias, y que si me importaría mucho adelantar acontecimientos y ver "Los hombres que no amaban a las mujeres".
Conste que como me había leído el reportaje sobre la prota en "El País" había empezado con la primera entrega, pero se me atravesaron "El viaje del elefante" y "La vida secreta de las abejas", y, oyes, que no me pude de resistir y abandoné el best-seller, aún a sabiendas de que nos estrenaban la peli. Peor pa mí.
Total, que fue llegar a casa, el viernes, después del cine, y lanzarme como una posesa sobre "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina". Y como coincidió que, ya el jueves, me había pillado un trancazo del quince y no me quedaron más güevos que pasar el fin de semana, y el lunes, en el sofá con la manta, pues que me lo liquidé.
Vale, ya sé que las más puristas diréis que si es una novela policiaca como tantas, que si no es literatura, y que si tal y que si pascual, pero yo digo que a mí me ha fascinado, que me ha tenido atrapada, o abducida, los cinco días que me ha durado (y eso, porque el finde y el lunes tuve unos eventos familiares que me hicieron levantarme del sofá, gramos de paracetamol mediante, y porque no tuve más remedio que trabajar el martes, a pesar de que el trancazo aún estaba en su nivel trece, que sino me lo hubiera cepillado en dos), y que ayer llamé a mi librero para que me reserve el tercero y hacerme con él el mismísimo día 18, que cae en jueves.

Otrosí digo: ¡Me he enamorado de Lisbeth Salander!

miércoles, mayo 27, 2009

La vida contraproducente de la práctica docente

Llevo un mes de periplo, por los bonitos pueblos de la geografía asturiana, visitando centros educativos. Ora en la montaña, ora en la costa, ora en los barrios, ora en el centro de las ciudades. Es una de las partes que más me gusta de mi trabajo actual. Oyes, que lo disfruto que más no lo puedo de disfrutar. Uno, por lo que aprendo, otro por lo que charlo (que es que a mí me gusta mucho eso de dar la parpayuela*), y otro más por lo que veo, u observo.
Ayer, por ejemplo, vi, por primera vez en mi vida esta flor.

Es la flor de la planta del cabalacín, que da dos flores: la masculina, que se muere rápido, y la femenina, que tiene como tallo al calabacín. La vi en un huerto escolar. Diz la mi M que los huertos escolares no tienen sentido (pedagógico). Yo, ignorante, pensaba que sí, pero ella, que sabe mucho, mucho, de pedagogía dice que no, y me ha dado tales argumentos que he tenido que terminar por darle la razón.
He visto muchas cosas estupendas en los centros que he visitado. Y otras que me han puesto os vellos como escarpias, que me han devuelto a los momentos más oscuros de mi infancia, los que pasé en el colegio de las RR MM Ursulinas de Jesús. Y otras, las peores, que, como me díjeron ayer, en un Seminario de los que he cordinado este curso, me ponen en al borde del ictus.
Las cosas estupendas las difundo de un cole a otro y las pongo en mis blogs profesionales (cinco, gestiono, aparte de este) para que sirvan de ejemplo e inspiración a quienes creen y trabajan en pro de la verdadera Educación.
Las otras me hacen sentir vergüenza de mi profesión.
Esta mañana, por ejemplo, estuve en el cole de un barrio de la periferia. Un barrio desfavorecido, con familias desfavorecidas (paro, desestructuración familair...). Entré, con el profe de EF, en un aula de 3º de Primaria. Veintiún criaturas de ocho y nueve años, sentaditas en fila, separadas unas de otras (para que no hablen, para que no den la lata), haciendo fichas aburridas (fotocopias en blanco y negro), reiterativas, sin sentido (pedagógico). Junto a la mesa de la maestra, una niña se afanaba en copiar doscientas veces (¡doscientas!) "No volveré a mentir". En la última fila, un niño repetía jugada con "No debo jugar al balón dentro del colegio".
(Aula de 2º de EP en el mismo centro)
Es en esos momentos, y otros similares, cuando me gustaría hacer como la directora del cole de Matilda, agarrar a la maestra, o al maestro, por los pelos y lanzarlo por la ventana. O sugerirle, como diz la mi Marcela, que ponga una mercería y deje de joder a criaturas indefensas.
Como no puedo hacer ni una cosa ni la otra he firmado este manifiesto, al que me adhiero al cien por cien: el manifiesto "No es verdad". Porque, verdaderamente, otra escuela es necesaria y posible.
Si os fiáis de mi criterio (pedagógico), si me queréis un poquito, por favor, firmarlo.
*Parpayuela (del bable). 1.Charlar, dar la lengua (hasta por los codos).

domingo, mayo 24, 2009

La vida. Y la muerte.

El viernes participé en mi primer funeral laíco que hubo de celebrarse, por esas paradojas de la vida, en la capilla del tanatorio, único lugar en el que pudimos reunirnos a despedir a CM.
Y cuando digo que participé, es porque YL, ex, socia y amiga del alma de CM, organizadora del homenaje, me pidió que leyera algo para ella en recuerdo del nexo que nos ha unido a las tres, desde entonces: una casa, que yo dejaba por motivos familiares, y en la que ellas comenzaron su vida en común. Fue la casa en la que viví el luto a causa del amor perdido de la Güendi de mi "Esperaré por ti...", cuando se fue, no a por tabaco, como hace la gente normal, sino a por unas papelas de jaco (de esto me enteré mucho después) y no volvió. Era una casa estupenda, en la que yo fui un poquitín desgraciada y ellas muy felices.
Leí un cuentecito de Ana Mª Matute, "El niño al que se le murió el amigo", y un fragmento de "Primavera con una esquina rota", de Benedetti. También compartí el recuerdo que tenía de ella.
Hacía muchos años que no veía a CM, con quien mantuve un corto affaire a mediados de los '80, justo después de sufrir el abandono de Güendi. Es más, me enteré de su enfermedad, hace un año y pico, en el fotolog de una bloguera, que colgó una instantánea suya en el hospital, junto a YL, poco depués de que le hicieran la intervención quirúrgica en la que le extirparon el (maldito) tumor. Supe de su recuperación a través de amistades comunes. Y así me enteré, también, hace un par de semanas, de que el tumor había metastizado y que le daban un mes, o dos de vida.


El jueves pasado, volvía de una visita a un colegio cuando, de repente, mientras contemplaba la imagen de la cúpula de Niemeyer, a la que no puedo dejar de mirar en cuanto se me pone a tiro, y cantando, yo misma, a voz en grito, el Et misericordiam, del Magníficat de Willcocks (que ya asociaré, para siempre, a ella) se me vino a la cabeza la imagen de CM, la última que tenía, la que colgó en su fotolog la joven bloguera. En ella aparecía CM en la cama del hospital con su sonrisa de siempre. Se reía mucho, CM. Tenía una sonrisa preciosa. Y cantaba, constantemente. Mal, porque no había quien reconociera la canción si no te sabías la letra, pero cantaba, contantemente, ya digo. Era una mujer alegre, CM. Alegría que mantuvo hasta el final, según me han contado amigas comunes.
Bueno, pues, volvía de visitar ese centro con el enfurruñamiento que me ha acompañado esta última temporada (enfurruñamiento, mala leche reconcentrada, aderezada con unas cuantas dosis de victimismo..., en fin, con esa tontería propia de quienes, en ciertos momentos de la vida, damos en hacer everestses de granillos de arena), cuando se me vino a la cabeza la imagen de una CM con su sonrisa de siempre en la cama del hospital. Y sentí, literal, cómo se me caía el velo de la soberbia y la tontería. Y recuperé una parte de mi humor.
Más tarde, mientras comía, me llamó MF, mi ex por excelencia, para decirme que CM se había muerto aquella misma mañana.

sábado, mayo 09, 2009

La vida poética de las palabras y los atardeceres

De vez en cuando, mi vecina de abajo, que hace tiempo, ya, cumplió los setenta, me deja un sobre en el buzón con alguna de sus poesías.

A veces me las escribe en esos papelitos que regalan algunas marcas comerciales para coger los recados telefónicos. Otras emplea un folio, que aprovecha al máximo, colocando sus poesías en vertical y en horizontal, con letra grande, o menuda, para no desperdiciar ni un cachito del papel.

Hacía tiempo que no me regalaba ninguna. El martes, que me la encontré en el portal, lo comentamos. Ella, que si se había acordado de mí y del tiempo que hacía que no me escribía nada. Yo, que si, fíjate qué casualidad, había pensado en ello, un día de estos, de atrás, y en lo que las echaba en falta. Ella, que si fíjate qué conexión tenemos.

Y debemos tenerla, porque, si algo tienen las poesías de mi vecina, es que suelen darme en el clavo anímico, y circunstancial. Como si se introdujera en mis sueños y los leyera, aprovechando que nuestos dormitorios están uno sobre el otro.

Ayer, por fin, volvió a dejarme el sobre en el buzón.
Como tiene la costumbre de fechar sus poesías supe que, aunque hiciera casi un año que no me las regalaba, no había dejado de colarse en mis sueños.


Pasó como un huracán
iluminando mi vida
con reflejos de cristal.
Pasó como un huracán.
Y una mañana soleada,
se alejó de mí.
Como si nada.
16.08.08


Si consigo hallarte
antes de marchar,
viviré contigo
el tiempo que quede,
felices y en paz.
15.01.09

Esta mañana
mis miedos están guardados
en el fondo de un baúl,
cerrados con siete llaves,
de esperaza y de salud.
Mis miedos están ocultos,
nunca saldrán a la luz.



08.05.09

viernes, mayo 01, 2009

La vida obsesiva de las ocupaciones laborales

Ante las insistentes llamadas de atención de algunas de mis amables lectoras (cuya preocupación y desvelos agradezco en lo infinito), y en comprendiendo que este no actualizar, este no cumplir con la palabra dada de hacer un comentario exhaustivo de la mi serie favorita de todos los tiempos (excepto la de la mi Bones), pueda resultar desconcertante, o quizás extraño, me veo en la obligación de hacer la siguiente declaración, dos puntos (Yunaited Quindon, chu poins; le Guayán Uní, de puan),
Como he dado en suplir la ausencia de amanta con una dedicación exhaustiva* (a la par que obsesiva) a desarrollar con ahínco** lo que es la faceta profesional de mi existencia y no me queda tiempo ni ánimo ni humor ni fuerzas ni energías para otra cosa que no sea convertirme en la ATD (Acompañante Tésnica Decente) más famosa y dicharachera de todos los tiempos (aprovechando que la mi Marcelilla se me está dedicando a otros menesteres), pues que, de momentín, lo único que puedo contaros sobre "L" es ello, oyes:
L. 1. f. Decimotercera letra del abecedario español, y duodécima del orden latino internacional, que representa un fonema consonántico lateral y alveolar. Su nombre es ele.
Ele. interj. U. para manifestar asentimiento a algo o alguien. U. t. en sent. irón.
Hay que se joder, oyes, hay que se joder, pero ye así. Hostia.
*Exhaustivo,va.1. adj. Que agota o apura por completo.
**Ahínco.1. m. Eficacia, empeño o diligencia grande con que se hace o solicita algo.

miércoles, abril 15, 2009

La vida contrapuesta de las tareas ecolares

Casi iba a decidirme a empezar a masacrar los capítulos de L, cuando se cruzó en mi camino un sucedío que he de proceder a comentar.
Este medio día volvía de mi habitual paseo, y de paso de hacer la compra en un súper cercano, con este par de almas peludas que tengo por compañeras de vida, cuando mis ojos repararon en un objeto abandonado en el suelo: un cuadernito, doblado, pisoteado y sucio. A pesar de ir bien cargadita con un par de bolsas, no pude por menos que agacharme a recogerlo y examinarlo detenidamente allí mismo.
Se mezclaron, en mí, dos emociones: la ternura y la tristeza. Ternura, porque me devolvió a los tiempos de mi, ya, lejana, aunque muy presente, infancia, en los que me había esforzado por completar, casi siempre con escaso éxito, la tarea de cada una de esas páginas, casi las mismas. Tristeza (y desánimo, y desasosiego...), porque di en pensar que, para ciertas cosas, los tiempos no han cambiado.
Y ¡una mala leche! ¡Joder, qué mala leche, hostia! Vamos, que vine todo el camino jurando en arameo y cagándome en las muelas de la persona que obliga a este chavalín a pasar por semejante trance. Y en las de las que me obligaron a mí a pasar por él, las RR MM Ursulinas de Jesús (que el mismo Jesús las confunda para siempre jamás y las haga arder en el fuego eterno) de los cojones.
Y no digo más, porque me enciendo, egén, y no ye plan a les hores que son, que luego me desvelo y la lío (parda).
Ahora bien, aquí dejo las muestras contrapuestas a las que hace referencia el título de esta entrada para que cada cual opine lo que mejor le parezca.

A ver, qué yo me entere: ¿quién cojones tiene un pan y a qué leches viene lo de oe, oe, oe? Obsérvese, a mayores, la efectividad del ejercicio en la segunda línea de la jodía frase.
El autor de esta instantánea tiene cinco años. Salió al patio de su colegio con una cámara fotográfica, que tenía que compartir con los otros tres miembros de su equipo. Decidió, por consenso, el orden de utilización del artilugio. Escogió lo que más le gustaba. Lo fotografió. Comentó, con su maestra y con el resto del grupo, el porqué de su elección y le puso un título a su obra: "Suelo en otoño".
Fotógrafa (obsérvese el estilazo) inmortalizada por una de sus maestras en el acto de fotografiar su rincón favorito. Título: "Soleado"
Autor: Hugo. Edad: 5 años. Título: "Troncos del castaño"

 
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