domingo, mayo 08, 2011

La vida pletórica del golferío

Pues sí, queridas lectoras, amigas, amigos, público en general, como muy bien relata la mi Marcelilla en el su blog,



¡HEMOS GANADO NUESTRO PRIMER TORNEO DE GOLF!



Y para muestra, la foto de la copa que nos entregaron ayer como PRIMERA PAREJA de nuestra categoría.


(¡¡¡¡¡Oe, oe, oe, oe, o-eeeeeeeeeeeeeeeee, o-eeeeeeee!!!!!)


Y, tengo que lo decir aquí, a la bendita pública, ganamos el torneo porque jugamos como campeonas, y no tien mal que parecer.

Y jugamos como campeonas porque...


Juntes*, un hoyo entre dos parece mucho más que un hoyo.

Juntes, el golf entre dos, es golf en buena compañía

Si juegues así, que suerte que ahora estés junto a mí.

Juntes, torneo entre dos, haciendo los hoyos a medias.

Juntes, cualquier situación de broma entre los golpes serios

El golf entre dos, diciendo a los rabazos adiós.



*Porfa entona con nosotres el exitazo de Paloma San Basilio.

martes, abril 19, 2011

La vida placentera de los momentos

Resulta que mi cuerpo y mi mente se han puesto de acuerdo, por una vez, y han decidido que, al menos durante estos primeros días de vacaciones, lo que más les conviene es lo del relax total-confort-visa, tal que ofertaban algunas en la sección de Contactos de los periódicos de este país, sólo que sin dejar temblando la Visa, porque no la tengo. Que nada de ir adelantando trabajo para el tercer trimestre; que nada de lanzarme a los campos del golf, cual posesa; que nada de limpiezas de primavera; que nada que me suponga el mínimo esfuerzo físico o mental. Que me deje de planificar los días, de la mañana a la noche, y que esté muy atenta a lo que me piden en cada momento, que los tengo hasta las cejas de tanta actividad febril.
Total, que me han puesto a levantarme a horas prudenciales —nunca antes de las nueve—, a tumbarme en el sofá, a dormir siestas inmensas, a leer, a pasear por Xagó, a hacer todos los crucigramas de El País, que coleccioné durante el invierno, a visitar blogs y a ver películas y series, a troche y moche.

El mi sofá nuevo, en el que soy capaz de pasar horas y horas tumbada sin que se me resienta el esqueleto

Inauguré la temporada con los regalos de cumple del mi amigo Edu: La maleta de mi padre, discurso de aceptación del Nobel turco Orhan Pamuk, y, Estupor y temblores, de Amélie Nothomb, que ya me había recomendado, al principio de nuestra relación bloguera, My dear Canyon of Colorado. Ambos cayeron en Xagó. El primero durante un paseo, el segundo, al día siguiente, sentada bajo la sombrilla, ora atrapada en la lectura, ora contemplando el oleaje, ora dormitando. Me han fascinado ambos, cada cual en su estilo. Tanto, que esta mañana he ido a comprar Cosmética del enemigo, que pienso cepillarme esta tarde, después de la ración correspondiente de Navy investigación criminal, que me tiene sorbido el seso esta temporada, y a encargar Me llamo Rojo.

Atardecer del domingo en Xagó

Leo, a ratucos, Parando en Villalpando, de Maxi Rodríguez, escritor local y de localidades, regalo de la mi Marcela. Ratucos de risas, como este fragmento de La peña Mozart que transcribo:

—¿Cuál es su relación con otras peñas?, ¿es cierto que han denunciado a varios hooligans del Barroco por hacer pintadas contra "Don Giovanni"?
—¡Home, ye que jodiéronme la pizarra del menú del día! El tema ya ta en manos de abogaos, eso llévalo Viliulfo. Pero con las demás no tenemos ningún problema. Hicimos un amagüestu con "Los Amigos de Rosinni" y "El frente Shubert", de Tineo. Sólo hay mal rollo con la "Peña Stravinsky", de Noreña, porque anden poniendo a parir al allegro del concierto nº 20 en re menor, y no tienen cojones de decínoslo a la cara.
Ayer vi Salt y Phillis Morris, te quiero, recomendación del mi amiguin S, que me dejó un regustillo agridulce. La de Anjelina, sin comentarios. Muy mona, ella, muy Burn, hecho mujer. Punto.

¿Hasta dónde podemos llegar cuando queremos a alguien más de lo que nos queremos?

En fin, que estoy disfrutando a todo disfrutar en la tranquilidad de mi hogar haciendo lo que me piden i cuerpo y mi mente en cada momento.
Y hora me voy a comer, que parez que me lo va pidiendo el cuerpo, y a echar una siestita, que me la piden al unísono.

A ver si luego quieren llevarme a Xagó. A ver.

viernes, abril 15, 2011

La vida acertada de las decisiones

Tengo que lo decir aquí, a la bendita pública: volver al aula ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Sí, también estuvo bien dejarla, después de veintisiete años, veintisiete, de batirme el cobre ante las pizarras, para sumergirme en los procelosos caminos de la administración autonómica. Lo pasé muy requetebién, aprendí lo que está en los escritos, y lo que no, me asomé, sin adentrarme en ellas más que lo justo y necesario, a las cavernas de mi Consejería, sobrevolé las selvas de los centros educativos, sin conseguir penetrar —tengo que reconocerlo— en sus frondosidades, me codeé con la flor y nata de la Educación, con mayúsculas —un suponer Myriam Nemirovsky o Francesco Tonucci, alias Frato— y disfruté todo lo disfrutable.


Francesco Tonucci diserta sobre las ventajas de las copias en la caligrafía

También lo pasé mal, muy mal, pero ya se me ha olvidado.

Lo único que no aprendí fue a deslizarme por las moquetas y parqués de los despachos, ni a ejecutar graciosos y graciles besamanos, reverencia incluida, pero, si os digo la verdad, ni falta que me hacía.

Pero volver al aula, ha sido un acierto pleno. No sólo porque las sonrisas con las que me recibe mi alumnado cada mañana me nutran para todo el día; porque la confianza y la autoridad que me otorgan me haga sentirme orgullosa de haber elegido esta profesión; porque cada día sea un nuevo reto para mis oídos, mis nervios y mi imaginación; porque las veces que se me han escapado los pájaros —que se me han escapado, y mucho—, me han proporcionado la oportunidad de bucear en mis emociones, conocerme mejor e intentar ser mejor persona, mejor maestra; porque codearme con adolescentes me impide dormirme en los laureles, después de treinta y tres años de profesión; porque sus biografías que, desgraciadamente, nada tienen que envidiar a las que retrató Dickens, me permiten reconciliarme con mi adolescencia y agradecer al Universo la suerte que tengo de haber nacido donde nací, y tener una familia como la que tuve, y tengo.


H muestra su contribución al móvil colectivo


L y M marcan la base de su montaña


A obtiene el perfil de su volcán

Por todo eso, y mucho más.

Y también, a qué negarlo, porque ayer celebré el comienzo de mis VACACIONES con la mi Marcelilla, haciendo dieciocho hoyos, dieciocho.


Y hoy voy a ir a comer, y a dormir la siesta, a Xagó. Y mañana volveré a meterme, entre pecho y espalda, otros dieciocho hoyos. Y pasado haré lo que me dé la gana. Y al otro, que ya será lunes, no pondré el despertador y decidiré, sobre la marcha, qué quiero hacer. Y así (D. m.), durante ONCE días.


¿No ye la hostia? ¡Lo ye!

domingo, abril 10, 2011

La vida liberadora de las palabras

Leo, en el final de un reportaje del canal 24 Horas, que vi mientras desayunaba, una frase de Freud, Sigmund:

Uno es dueño de lo que calla, y esclavo de lo que habla.

Son, y serán (a qué negarlo), muchos años de esclavitud, pero hoy me apetece sentirme libre de mí misma.

Feliz y silencioso domingo.

sábado, abril 02, 2011

La vida poco cocida, casi cruda, de la realidad

Escucho en la radio, RNE, por más señas, que se ha creado la Real Academia Española de Gastronomía , la RAEG —bonito, a la par que sonoro acrónimo, que, no sé por qué, me recuerda a la onomatopeya de vómito. La locutora, que se decía en tiempos de mi padre, que también lo fue, en Radio Asturias, entrevista al Presidente de la susodicha institución, don Rafael Ansón. Presidente, no podía ser de otra manera. Por supuesto, la gastronomía es cosa de hombres, como la restauración gastronómica, la Lengua, la Ciencia, la Historia y, por no extenderme, el mundo mundial.

Cocinar, cocinamos, mayoritariamente las mujeres, restaurar, restauran los hombres. Así ye, no tien mal que paecer.


Aquí, el plantelazo de afamados restauradores a los que se han concedido 3 estrellas REPSOL


Venía, yo, hacia mi casa pensando que igual, ya que se trata de una Real Academia de novísima creación, no como la RAE, que necesitó doscientos sesenta y cinco años para que sus estatutos permitieran que una mujer, Carmen Conde, se sentara en sus sillones, más concretamente en el sillón K, letra que, no sé si será coincidencia, ocupa dos páginas y cuarto en el DRAE y que, a su muerte, ocupó Ana Mª Matute.




Se conoce que hacer un diccionario no contribuyó lo suficiente a limpiar, fijar y dar esplendor a la lengua española.



La misma Real Academia que impidió la entrada a María Moliner, no el siglo XIX, no, a finales del siglo pasado, en 1972. En el siglo XIX se la negaron a Gertrudis Gómez de Avellaneda, Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán.



Qué cosa, oyes, ¿no le ponen un sello a Carmen Conde cuando ya nadie escribe cartas?


Venía, yo, hacia mi casa pensando (¡estúpida inocencia!) que ya que hay una Ley Orgánica que promueve la igualdad efectiva de hombres y mujeres (la LO 3/2007, de 22 de marzo, para ser exacta), la RAEG sería un modelo de paridad, un espejo en el que se mirarían las demás Reales Academias, ejemplos vivientes de ese patriarcado trasnochado que nos domina.

Corro a Internet a buscar la página de la RAEG y, ¡oh sorpresa!, los académicos son, en su mayoría varones, como se puede apreciar en este gráfico.



Los señores reales académicos de la RAEG, y la cuota.


Llueve, en esta, mi pequeña villa provinciana. El cielo, tan azul y brillante, ayer, se ha vuelto a teñir de gris. La niebla envuelve las montañas que se ven desde mi ventana. El termómetro ha bajado quince grados, en menos de veinticuatro horas recordándome que aquí, en mi Asturias del alma, la Primavera sólo está en el calendario. Como las leyes de Igualdad. Como las aspiraciones de igualdad efectiva. Papel mojado, tan mojado como las calles de mi barrio.

miércoles, marzo 30, 2011

La vida dicharachera de los recuerdos

En mi primer viaje a Roma, hace treinta años (¡treinta!), me acompañó la mi Váyolet, una de mis más queridas y antiguas amigas. Váyolet, que reinó muchos años en la noche ovetense, y tuvo como súbditos a lo más florido del ambiente masculino local, no sabía ni lo que era un capitel. Yo, que ejercía con fruición de rata de biblioteca, apenas había dado mis primeros pasos en su mundo. Hicimos el tándem perfecto. De día, visitábamos los monumentos, de noche, melena al viento, minifalda, escote de escándalo, abanico en ristre, cenábamos en el Trastevere, nos dejábamos ver por las terrazas de moda —Piazza Navona, Piazza del Panteón—y acabábamos la noche en alguna de las muchas discotecas de la Ciudad Eterna.

Ligamos lo que no está en los escritos, en Roma y en todas las ciudades que recorrimos en aquel periplo de veintitantos días que hicimos por media Italia en mi Dyane-6. Sólo par de veces se me quejó, la mi Váyolet, a la que arrastré por las calles y los Foros, de iglesia en iglesia, una semana completa, casi siempre en coche, tengo que lo decir. Una, cuando, camino de Santa Maria Maggiore, me empeñé en visitar San Carlino alle Quattro Fontane. San Carlino se hallaba, a la sazón, ciuso per ferie, o per restauro, non posso ricordare, pero les cuatro fontanes y la maravillosa fachada de Borromini, ofrecían el mismo y deplorable estado en el que me las encontré ahora.

Al contemplar la suciedad de una y otras, la mi Váyolet, me sacó del trance de la contemplación para preguntarme, discreta en el tono, y la actitud, para no perturbarme en exceso:

—¿Era esto lo que veníamos a ver?

Esta vez me ha acompañado Obis*.

No he ligado nada, lo que se dice nada de nada, no me han llenado la mesa de rosas, como antaño, mientras tomaba café en el mismo establecimiento en el que lo hicieron Audrey Hepburn y Gregory Peck durante sus Vacaciones en Roma, he pagado religiosamente cenas, helados y cafés (no como entonces), y me he acostado antes de las once cada noche. Pero lo hemos pasado estupendamente, Obis y yo.

Fue un compañero perfecto, callado, discreto e infatigable. No protestó ni una sola vez por las larguísimas caminatas, durante las que permanecía a buen recaudo entre las hojas de mi Moleskine, y se prestó, sin rechistar, a cuantas fotos tuve a bien hacerle, para dejar constancia de su presencia en este viaje.

Escuchó atento todas mis explicaciones, y las de mis compañeras de viaje, se emocionó al contemplar las columnas del templo de Adriano, el Aracoeli, la Piazza del Campidoglio, el Panteón, la Capilla Sextina, la Escuela de Atenas, la fuente de Bernini en Piazza Navona y, por supuesto, San Carlino, sin comentar ni una palabra sobre el deplorable estado de les fontanes, negres como el carbón de la mina de La Camocha.

Hasta me ayudó a recordar ciertos detalles, cuando apuntaba en mi libretita las visitas del día, y me ha prometido que volverá conmigo a Roma, o a Venecia, o a Sebastopol, cuando yo quiera. A Venecia, de nuevo, pronto, Obis, muy pronto, le he asegurado.
*Biografía a posteriori.

jueves, marzo 03, 2011

La vida viajera de las palabras



Ni soy Audrey Hepburn ni me acompaña Gregory Peck, pero me voy a pasar estos días de Carnaval a Roma.
Que sepáis que cuando estuve allí por primera vez, hace la friolera de treinta años, con la mi Váyolet, tiré unas monedillas a la Fontana de Trevi y, oyes, ¡qué han surtido efecto!
La crónica, a la vuelta (D. m.).
Ci vediamo, caras.
Arrivederci.

sábado, febrero 26, 2011

La vida incomprensible de la existencia

Escucho por la radio, de camino mi cadena favorita de supermercados, dispuesta a llenar mi despensa, que España entera vive una jornada primaveral. Como en tantas ocasiones pienso que Avilés no está en los mapas (del tiempo). La niebla desdibuja los contornos del Niemeyer, mientras esa lluvia impenitente, que aquí llamamos orbayu, empapa sin prisa, pero sin pausa, sus muros de hormigón blanco.
Hace un ratín he hablado con la mi Marcelilla. La he pillado pidiendo una cervecita con limón, en una terraza de Sevilla, a 25º, disfrutando de la compañía de su girlfriend. Es primavera en Sevilla.
Me pregunto cómo será la primavera de Trípoli, o de Bengasi, o de cualquiera de esas ciudades cuyos nombre aprendo estos días, unidos a los cientos, miles, de muertos que está provocando ese claptócrata enloquecido, embriagado de poder, uno de tantos, que ha gobernado a su pueblo a base de terror y represión con la connivencia, incluso complacencia, de los países que nos llamamos, a nosotros mismos, civilizados. También con la mía, que no me he lanzado a la calle a protestar por semejante dislate; que analizo con mi alumnado la situación de los países que se están levantando contra sus dictadores, pero no pongo el suficiente ímpetu en criticar la complicidad de mi propio gobierno, más preocupado por el precio del crudo que por las vidas que se siegan todos los días. Vidas de personas como yo. Vidas de adolescentes de la edad de mi alumnado, contratados como mercenarios en países que viven en la más absoluta de las miserias, mientras sus gobernantes engordan cuentas bancarias en paraisos fiscales, Madrid, Londres, Paris, Roma o Nueva York, compran villas en la Toscana, edifican mansiones en EEUU, o se bañan en exclusivas playas mediterráneas.
(Imagen capturada de El País digital)
Me pregunto muchas cosas, en esta tarde lluviosa de sábado, desde la seguridad y comodidad de mi casa. No encuentro respuesta para ninguna.
Es primavera, en España. El cielo de Avilés llora por tantas primaveras con todas sus esquinas rotas.

miércoles, febrero 02, 2011

Lip Service,

o las resultas de mi estancia en Glasgou, este finde, de la mano de la mi Marcela.
Tengo que lo confesar a la bendita pública: me he vuelto a enamorar perdidamente. No, que no cunda el pánico, el objeto sexual de mis desvelos no ye de carne y hueso. Bueno, sí, de poca carne y mucho hueso, es, la muchacha, en la vida real, pero el enamoramiento, no podía ser de otra manera, maldita sea, ye virtual. Vamos, que me he enamorado del personaje. Personaje al que acompaña, a qué negarlo, un físico.
Este físico:
Sí, lo sé, demasiado delgada, demasiado joven para mí, que podría ser su madre, demasiado enloquecida, demasiado atormentada, demasiado de todo, pero ye lo que tien en asunto de los enamoramientos virtuales, oyes, que te puedes enamorar de quien te dé la gana, que no corres peligro alguno. Además, después de ver este bonito video, subido a YouTube por bopradar, a quien he de quedar agradecida para los restos, comprenderéis que no he podido resistirme.
Ahora bien, desde aquí os lo digo, además de enamorada hasta los tuétanos, estoy deprimida, pero deprimida, lo que se dice deprimida. Vamos, hundida en la miseria.
Y, es que, aquí lamiFrankie, protagonista de la serie lésbica Lip Service*, es un retrato fidedigno de las que han sido los grandes, y pequeños, amores de mi vida, que, a qué negarlo, tan bien he retratado en
la mi novela por entregas, que terminaré de corregir un año de estos, al objeto de que podáis leerla en papel, que lo de leer en pantalla es un rollazo de tomo y lomo.
Y es que, claro, cuando una llega a una edad, provecta, y a unas circunstancias vitales acordes con la edad y la condición, y comprueba que aún podría perder la cabeza por alguien como ella, aunque sea virtualmente, y no tan virtualmente, se le caen, a una, todos, absolutamente todos, los palos del sombrajo.
PD: Las que no la hayáis visto, ya os estáis poniendo a descargarla de Series Yonkis, antes de que la Ley Sinde nos haga la pascua, que voy a empezar a darle caña, a la seire y a los personajes, y no quiero que me echéis en cara que os la reviento.
*Producida y emitida por la cadena pública británica BBC. Eso sí que es una cadena pública.

domingo, enero 30, 2011

No me esperar...


toy pa Glasgou (con Marcela).

martes, enero 18, 2011

La vida mágica de las palabras

Por mucho que diga el mi Edu que leer, lo que se dice leer, hay que leer en el sillón lector, u orejero, yo soy de las que he leído, y lee, en cualquier sitio, como se puede apreciar en este gráfico y en este otro.

A los 5 años, devorando uno de los tebeos que mi padre nos compraba cada domingo.

A los seis años, detrás del orejero, o sillón lector.
Ahora bien, mi lugar favorito, sin lugar a dudas, ha sido, y es, la cama. Desde que me alcanza la memoria, me recuerdo leyendo en ella. Quizás porque, durante los primeros años de la infancia, antes de empezar al colegio, y luego los sábados y los domingos, mi añorada tía E. me llevaba el desayuno (café con leche y rebanadas de pan con mantequilla), en una bandeja de patas, y me dejaba leer hasta que me cansaba; quizás porque como la televisión llegó a mi vida cuando ya me había hecho adicta, de aquella, no encontraba mayor placer que ponerme la cena en una bandeja y meterme en la cama a devorar las Torres de Malory, los cursos en Santa Clara, las aventuras del Club del Pino Solitario, Celia, Huckleberry Finn, Monsieur Poirot, los viajes a la luna, al centro de la tierra o el fondo del mar, las biografías de Josltomer, Cordera, Miguel Strogoff, Oliver Twist, Cyrano, y todo ese largo, larguísimo etcétera de personajes que me han acompañado desde que me enganché.
Pero hacía mucho, muchísimo tiempo, que no volvía a la cama, después de desayunar, o me preparaba la bandeja con la cena, y me instalaba en la cama a babear. Ni siquiera con “El viaje del elefante”, o “Caín”, que leí por la calle, durante mis paseos perrunos.

Lo que más me alegra es que haya sido ella, precisamente ella, la que me haya ayudado a recuperar una de mis costumbres favoritas de todos los tiempos.

domingo, enero 09, 2011

La vida reveladora de las señales (del Universo)

Viernes, 7 de enero de 2011. En mi barrio, que no en el de la mi M —según me cuenta cuando hablamos un poco más tarde—, ha amanecido un día esplendoroso, después de ni sé cuántas jornadas grises, lluviosas y desapacibles.
Una buena ocasión para trasplantar mi maranta, que me la he encontrado agonizante, a la vuelta de mis vacaciones en casa de la madre que me parió.
Cuando salgo a la terraza en busca del saquito de tierra, mis ojos reparan en una escena aterradora: un abejorro, intenta zafarse de la tela que Ella, Laraña, ha tejido entre una de las macetas y el alfeizar. A, escasos, cinco centímetros, la astuta y hábil tejedora, avanza directa hacia su presa, dispuesta a rematar la faena. En una décima de segundo, la que separa a la víctima de su fin inminente, cojo las tijeras, abandonadas, allá por el mes de octubre, al otro lado de la maceta, después de la última poda de la tomatera que albergaba, y me apresuro a cortar los hilos de la mortal trampa.
Mientras, Ella, Laraña, paralizada un instante por la sorpresa, se apresura a refugiarse en su guarida, él alza el vuelo a velocidades de vértigo. En su desesperada huida, no repara en la ventana lateral de la terraza (a pesar de que no es que esté guarro el cristal, no, es que parece haber inventado, él solito, el conceto), contra la que se estrella. Sin embargo, haciendo caso omiso del dolor que, con seguridad, le ha infringido la colisión, en una maniobra digna del más experto de los pilotos, rectifica la trayectoria, realiza un vuelo paralelo al obstáculo y se pierde en el azul infinito.
Moraleja: Por desesperada que sea la situación, siempre habrá una mano amiga dispuesta a ayudarte a levantar, otra vez, el vuelo.

jueves, enero 06, 2011

La vida imaginativa de las mañanas ociosas

Si creíais que iba a ser la única fumadora que no se manifestara, o manifestase al respecto, es que no me conocéis lo más mínimo.
Vamos a ver, para empezar, que quede claro que estoy completamente de acuerdo con la susodicha ley. Gracias a ella, las cafeterías y restaurantes volverán a llenarse de criaturas correteando entre las mesas, sin exponer sus tiernos pulmones al humo asesino, bien sea acompañadas por mamá y papá, papá y papá, mamá y mamá, güelito, o güelita; las mamás de la asociación Pro-amamantar, podrán dar el pecho a sus criaturas en cualquier garito, a cualquier hora, sin poner en peligro la salud de su lactante, para regocijo de toda la concurrencia.

Ahora bien, desde aquí os lo digo, a esta, como a todas las leyes progresistas e innovadoras, le falta la consiguiente partida presupuestaria para desarrollarse en toda su magnitud.
Por ejemplo, para volver a levantar, en cada Plaza Mayor de todos los pueblos y ciudades de este Reino, un rollo (ignífugo, of course) en el que amarrar a quienes se empecinen en continuar atentando contra la salud pública con los malos humos de sus cigarrillos, a fin de que se sometan al merecido escarnio público.

De contar con fondos suficientes podría, a mayores, complementarse con una pira (ignífuga e incruenta, of course) en la efectuar unos buenos tratamientos de choque, a base del humo procedente de la quema de residuos sólidos urbanos (RSU), de procedencia orgánica, con lo también se contribuiría a la eliminación de estos residuos.
Lo de la pira tendría una ventaja añadida. Se podría contratar a todos los tenores sobrantes de los espectáculos musicales que no van a poder representarse a causa de la crisis, para que amenizaran el evento con la interpretación de la celebradísima aria de Il Trovatore, de Verdi, Di quella pira (Di quella pira l'orrendo foco…), con lo que, a mayores, se fomentaría, entre la juventud, el amor por la ópera.




Bueno vale, podrían alternar los tenores con las sopranos, que interpretarían, por ejemplo, el O mio babbino caro, de Puccini (que no tiene nada que ver, pero que me gusta a mí).


Desde aquí, en esta mañana de Reyes, gris, lluviosa y desapacible, os animo a que aportéis vuestras propias ideas, que me comprometo a enviar a Leire Pajín.

miércoles, enero 05, 2011

La vida compensatoria de las carencias

Como ya comenté el año pasado por estas mismas fechas, hace varios (años) que mi familia dejó de celebrar la que ha sido mi festividad favorita de todos los tiempos: la de los Reyes Magos,
“Yo prefiero regalarme a mí mismo lo que me apetezca”, argumentó mi hermano nº 4, causante principal de la ruptura de tan señalada tradición familiar.
Ya, pero es que mí, concretamente, me hace mucha más ilusión regalar y que me regalen. Pues te jodes, como Herodes, debieron pensar él, y el otro, el nº 2, que se apresuró a secundar la moción, contribuyendo, así, a que la baraja se rompiera, definitivamente. Porque, vamos a ver, yo puedo regalarme lo que me salga del mismísimo arco del triunfo en cualquier momento del año, pero, las cosas como sean, no tiene ni punto de comparación, el tema.
Pues, no disfrutaba, yo, ni nada, ejerciendo de Reina Maga, saliendo a comprar los regalos de mi invisible, incluido el obligado regalo chorras, eligiendo, entre los de su lista los que pensaba que le harían más ilusión; no disfrutaba, yo, ni nada, cuando abría sus paquetes y comprobaba que había dado en el clavo; no disfrutaba, yo, ni nada, cuando desenvolvía los míos y me encontraba, además de lo que había pedido, una o dos pijaducas, de esas que te hacen sentir que quien te regala te conoce tan bien que acierta hasta en eso, en una pijada insustancial. No disfrutaba, yo, ni nada, con el momento en el que, después de desayunar el chocolate, que hacía mi madre, acompañado por el consabido roscón, abríamos, por riguroso orden de edad, nuestros regalos; con las explicaciones detalladas de mi hermano nº 2 a cada uno de los regalos elegidos para su invisible, con los comentarios de unos y otras.
Desde aquel año aciago, hace cinco, ya, no he tenido ni un solo regalo de Reyes. Pero éste, mira tú lo que son las cosas, he decidido regalarme un par de cosillas, coincidiendo con esta fecha. Hasta ahora me había negado a autoregalarme, pero, como dice un amigo mío, "Obligada te veas".
Y como yo soy de las que, como dice una que yo conozco (que ni es amiga y, ya, gracias a los cielos, no es ná), "Cuando frego, frego", no he reparado y me he regalado, a saber, dos puntos, este sofá (pendiente de que la mi M me ayude a escoger el color de la tela), diseñado por Bruno Branssi para Sancal, en el que voy a dormir unas siestas de campeonato, sin que mis cervicales sufran ni un pirrisquitín, que el que tengo ahora me las tiene masacradas.

(Aquí, otras perspectivas del mi sofá nuevo)
Y un par de sillas como estas, del reputado diseñador inglés Jasper Morison, que harán muchísimo más cómodas, a la par que confortables, las horas que nos tiramos, la mi M y yo, dándole al naipe y a la letra, y que vamos a inaugurar el mismísimo día de Reyes con una timba comilfó.

(Aquí, mis sillucas nuevas ambientadas)
También me he comprado unos zapatinos de golf, que más que capricho eran una necesidad, pero que los añado al lote porque me da la gana.
¡Ah! Y el que sea feo que haga los recaos de noche de Reyes.

viernes, diciembre 31, 2010

Al 2010, GRACIAS, sobre todo, sobre todo, porque el susto que nos dio elmicuñao, que más que cuñado es un hermano más, no sólo porque mi hermana y él lleven juntos más de media vida (empezaron siendo adolescentes) y porque sea amigo de mi hermano nº 2 desde que tenían 12 años, si no porque es una de las mejores personas que conozco, sólo se quedó en eso, en un susto. Gordo, pero susto.
Gracias por las personas a las que quiero y me quieren.
Gracias por los paseos por Xagó, por los baños y las siestas bajo la sombrilla en el mi pedreo, por los mandalas después de desayunar, por las siestas bajo la manta, por la calefacción en los días gélidos del invierno, por las tardes de los viernes, por las noches de cine, por las partidas de golf, por mi vuelta a las aulas, por las sonrisas, y las lágrimas (que este año que se acaba sólo han sido de emoción, y no de tristeza); por Tiza y Bilbo; por lo que he aprendido, y seguiré aprendiendo; por las celebraciones familiares...
Gracias por el regalo de cada uno de sus 365 días.
Al 2011, que nos sea propicio, que nos ahorre los sustos y que, cuando toque hacer balance, también pueda darle las gracias. Por mí y por toda mi familia, por mis amistades y, cómo no por mis blogueras favoritas.

miércoles, diciembre 29, 2010

La vida efectiva de las prohibiciones

Durante las últimas tres semanas del primer trimestre de este curso, mi instituto vivió una orgía de expulsiones, en rigurosa aplicación del Plan de Convivencia (PdC):
-1falta leve=pedazo bronca amonestación verbal.
-2 faltas leves=2 recreos en el Aula de Castigo Convivencia (+ la bronca consiguiente).
-3 faltas leves=3 recreos en el Aula de Castigo Convivencia (+ la bronca consiguiente).
-8 faltas leves=1 falta grave=8 recreos=3 días de expulsión (+ la bronca consiguiente).
Ejemplo de falta grave: mirar por la ventana durante la clase de Actividades de Estudio (AES), mientras el profe estaba a su bola con el portátil. Bronca+3 días de expulsión.


Si os digo la verdad, me parece correcta, la aplicación del PdC de mi instituto. Uno de los objetivos de los centros educativos es preparar a su alumnado para integrarse en la sociedad. Sociedad, la nuestra, que funciona a golpe de prohibiciones y sanciones (punitivas).
Luego resulta la DGT descubre que de las 285 personas que participaron en un curso de sensibilización, obligatorio para quienes han perdido todos sus puntos, un 90%, aparte de reconocer sus errores y arrepentirse, no han vuelto a cometer infracciones.
¡Hostia, acabo de caer! Los cienes y cienes de euros de las multas sirven para pagar los cursillos de sensibilización. Pero es que llevamos decenas de muertes por tráfico, este año, y otras tantas el pasado, y el otro, y el que viene... Ya, pero si no ponemos multas no tenemos pelas para los cursillos de sensibilización. Es lo que hay.

Resulta, también, que más del 50% de quienes perdieron sus puntos y causaron accidentes con resultado de muerte iban pasados de copas.
Ya, pero fumar es mucho más peligroso para la salud pública, por eso hay que prohibirlo y, a mayores, convertir a quienes fuman en apestados sociales y hacerles pagar su vicio con impuestos suplementarios para cubrir los estragos que hacen en su propia salud y en la ajena .


¡Coño!, ahora que caigo. La orgía de expulsiones se concretó en 11, 9 varones y 2 chicas. De los 9 chicos, 3 tienen padres alcohólicos, 2 drogadictos, otro no tiene padre y otro padre lleva 10, de los 13 años de vida de su hijo, en la cárcel.


Sí, pero fumar perjudica gravemente la salud. Además, el alcohol, como los toros, forma parte de nuestro acervo cultural.

jueves, diciembre 23, 2010

La vida afortunada de la existencia

Después de cinco años, cinco, de hacer encaje de bolillos con moscosos y canosos para montarme unas vacaciones docentes (según los parámetros vigentes en mi profesión); después de cinco años, cinco, de coordinarme con el resto del equipo para evitar que la sede se quedara vacía en unos días en los que no nos visitaban ni las arañas; después de cinco años, cinco, de contemplar los caretos del jefe por hacer uso, que no abuso, de mis derechos y no regalarle a la administración ni uno solo de los días de descanso que me correspondían por mi edad provecta y condición de funcionaria pública; después de cinco años, cinco, de tonterías y estupideces varias, hoy veintitrés de diciembre de 2010, doy por inauguradas mis vacaciones docentes.
Circunstancia que voy a celebrar como se merece, es decir, regalándome un día ET+sofá+mi caaaaasssa, aprovechando que la lluvia pertinaz y el frío invernal me van a impedir salir a otra cosa que no sean los paseos preceptivos con mis amores peludos.

Y como soy de las que disfrutan con la Navidad, a pesar de todos los pesares, aquí os dejo una bolina que no es una de las ciento seis de mi colección, pero como si lo fuera, a modo de felicitación,



y os conmino y animo a que entonéis conmigo, aunque solo (cómo me cuesta no ponerle el acento) sea el estribillo de mi villancico favorito.
¡Hala, todas conmigo!





Güi güich yu a Meri Crismas, güi güich yu a Meri Crismas, güi güisch yu a Meri Crismas an a Japi Niú Yir
PD: He puesto tanta foto y tanto perifollo para quitar de la pantalla la cara de Bardem, que es que no la puedo ni ver, oyes.

miércoles, diciembre 08, 2010


domingo, diciembre 05, 2010

La vida relativa de los concetos

Entro el el blog Controladores aéreos y otras hierbas, a sugerencia de Mam, en su respuesta al post de Morgana.
Cinco mil dos (5002) comentarios a la entrada "A ver si nos entendemos", tiene la rapaza controladora y mártir. Por supuesto, le dejo mi comentario, que no logro publicar, no sé por qué, aunque imagino que será porque no da abasto. Por cierto, no consigo entender como puede mantener un blog con tal calibre de comentarios, a los que responde puntualmente, con semejante ritmo de trabajo (tropecientas horas al mes, a turnos MTN, sin vacaciones, ni fines de semana, ni permisos para ver a su madre enferma, ni para ir al médico, ni nada).
Aspecto de una Torre de Control, pillada en Google
Como no he logrado publicar mi comentario, aquí lo dejo:

Yo también soy una privilegiada. Funcionaria. Maestra en Secundaria. 120 horas de media de curro al mes, en mi centro y alguna más en mi casa. Formación obligatoria gratuita, reuniones de equipos educativos, claustros, reuniones de evaluación, por las tardes, después de las clases.
Formación voluntaria, pagada de mi bolsillo fines de semana y vacaciones. Último encuentro de formación en Reggio Emilia, Semana Santa 2010, 1300 euros (58,8% de mi salario), viaje incluido.
No llego, ni de lejos, a los 30000 euros anuales, después de 33 (treinta y tres) años de servicio.
Para mí no vale aquello de "a igual trabajo, igual salario". El profesorado de Secundaria (con licenciatura+CAP), que no se ha formado específicamente para el trabajo que desempeña, y así nos va (en PISA, por ejemplo, y en los IES a diario, por más ejemplo), cobra un 20% más que yo, simple maestra.
Me han bajado el sueldo un 5%, como contribución a la crisis.
Solo cobre la paga extra completa (paga=sueldo) en TRES ocasiones durante estos 33 años, esta Navidad la veré reducida en un 60% porque lo del 5% tenía carácter retroactivo desde enero y de algún sitio me lo tenían que quitar. No me he quejado, hay gente mucho peor que yo (y mejor, pero...).
Secundé la Huelga General y me descontaron 116 euros. No me quejé, si no trabajo, no cobro.
Me han aumentado las horas de docencia directa y la ratio por aula.
Mis herramientas de trabajo siguen siendo la pizarra, la tiza, los atlas y los mapas murales. Ordenadores, cañones, pizaras digitales, una vez a la semana, si tengo suerte de pillar horario en las Aulas TIC.
Edificante aspecto de un aula de Secundaria, pillada en Google
Soy una privilegiada. Tengo un sueldo digno, un puesto de trabajo fijo y unas vacaciones estupendas, que me dan porque no pueden pagarme a tenor de mi categoría profesional y mi antigüedad.
Soy una privilegiada, me encanta mi trabajo.
Y chantajear a todo un país, mantener 600000 rehenes, provocar pérdidas multimillonarias, tirar la imagen de España por los suelos, con lo que supone el turismo para nuestro PIB, por mucho que os empeñéis, no tiene nombre, ni quien se lo ponga.

lunes, noviembre 29, 2010

La vida contraindicada de las palabras

Tengo que lo decir a la bendita pública: estoy hasta el moñete, o cola de caballo, de los paisanos, en general, y de algunos en particular.
En este caso, de los vecinitos con los que comparto el aparcamiento de mi edificio, que son cuatro hombres, muy hombres, todos ellos.
Resulta que el susodicho aparcamiento tiene cabida para cinco vehículos justo delante del portal, y para otros cinco en el lateral. Todo el mundo prefiere dejarlo delante del portal, entre otras cosas porque, ahora que llegan las heladas, están más protegidos. Pero hay que molestarse en ajustarlos, al objeto de optimizar (que se dice ahora) el espacio, pelín escaso.
Gráfico 1
Pues bien, como se puede apreciar en este gráfico, tres de mis cuatro vecinitos, tienen la jodía costumbre de dejarlo como les sale de la entrepierna, cumpliendo la máxima no escrita para los varones, en general, que dice aquello de: “Quien que llegue detrás, que arree”.
Harta ya de estar harta de tener que colocar el coche como puedo, se me ocurrió sacar unas afotitas para mostrarles el uso que hacen del espacio común. Y esta mañana, que me encontré con dos de ellos, me decidí a comentarles el tema.
¡Ay, amigüitas! ¿Quién me mandó? ¿Cómo me atrevo, yo, mujer, a decirles a ellos, hom-bres, que no aparcan bien? ¿Cómo me atrevo ni a insinuar que hacen un uso poco solidario del espacio común? Si hasta hacen maniobras, y todo, para dejarlo niquelao (como se puede apreciar en este otro gráfico).
Vamos, que fue decir, "Oye, L, qué bien que te veo. Quería comentarte que…" y el chorreo que me cayó fue monumental (de las Ventas), descalificaciones personales incluidas, con el apoyo de C, que llegó en aquel momento y se indignó como si le hubiera mentado a la madre.
C es el de la furgo. L el del coche negro. R, con el que no hablé, ni pienso hablar, porque pa qué, el tercero en discordia, que, en esta ocasión, lo dejó a dos metros de la valla lateral.
Conclusión: Ya lo decía San Pablo (“No consiento que la mujer enseñe ni domine al marido, si no que se mantenga en silencio”), lo que nos toca a las mujeres es callar, que lo que hace el varón está bien hecho, y si no te parece bien, te jodes, como Herodes.
 
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