

Y es que, esto es lo que he hecho más número de veces a lo largo de mi vida, esta mañana de Año Nuevo.
He disfrutado lo mío, compartiendo con mi madre y mi hermano este momento, viendo dirigir a muchos de directores favoritos, a quienes no hubiera visto dirigir nunca, si no llega a ser por este evento:
Lorin Maazel, Zubin Mehta, Nikolaus Harnoncourt —tengo sus Pasiones, de Bach, por recomendación mi hermano L—, Seiji Ozawa —de quien sigo escuchando su versión, en vinilo, de la Rapsody in Blue, de Gershwin, una de las obras favoritas de mi padre —Ricardo Muti, Daniel Barenboim —a este sí que lo he visto, en Oviedo, y que me cae fatal, el hombre (no sólo por lo de Jaqueline), aunque ni medio reproche, como director—, Georges Prêtre —o la increíble energía de un octogenario—, Franz Welser-Möst —director del año pasado — y a Mariss Jansons, que es quien dirige este año (no lo recordaba tan teatrero).
Cada 1 de enero, mientras suenan los valses y las polkas, y las cámaras nos muestran imágenes de Viena, pienso lo mucho que me gustaría empezar un año allí, en la Sala Dorada, escuchando en directo este concierto, paseando por las calles que he visto tantas veces por la televisión, y sé que no lo haré nunca.
Lo que sí haré este año (D. m.) es ir a conocerla a ella, en persona
Vive en Viena, bastante cerca del Palacio Belvedere —escenario de los ballets que acompañan algunas piezas de este concierto—, en el que habita Klimt, a quien también visitaré.
Y, quizás tenga suerte y pueda asistir a algún concierto de la Filarmónica, aunque no sea en la Sala Dorada. Quizás.
Aquí os dejo mi felicitación de Año Nuevo como símbolo de los sueños que aún nos quedan por cumplir. Ojalá algunos se nos cumplan este año.
Sí, lo sé, ya me lo ha recriminado la mi Marcelilla por activa y por pasiva, tengo mi blog, y los vuestros en el más absoluto de los abandonos. Y no puede ser (aunque lo sea, obligada te veas por las circunstancias).
A mayores (en el pecado se lleva la penitencia), me he perdido toda la movida tan guapa que ha habido últimamente, incluidos los espectaculares debut de Lenteja y Gutapercha de Jabariego y Gerúndiez, y el retonno de la mi Faralilla.
No os he felicitado las Fiestas, que ya sé que revientan a muchas, pero que yo soy mucho de felicitar, oyes y me gusta de felicitarlas, que para chungueces, ya tenemos el diario hablado de RNE.
¡Cómo estaré, que ni siquiera he tenido la delicadeza de dedicarle un post a mi fan de Huelva, después de las cosas tan guapas que le dijo a Marcelilla sobre mí!
Sé que no tengo disculpa, pero quiero que sepáis que si he estado alejada de esta, mi querida ventana virtual, y de las vuestras, ha sido porque como soy lenta, pero lo que se dice lenta, además de mayor, se me ha acumulado el trabajo de tal modo y manera, que no he tenido fuerzas más que para lo estrictamente imprescindible, a la par que obligatorio: cumplir los compromisos con mi alumnado, que si no los cumplo yo, luego no puedo pedir que los cumplan.
Total, que he acabado el trimestre de esta guisa. De haber estado operativa lo hubiera utilizado esta imagen en el estupendo post colectivo "This moment".
El cuadro se titula Vorágine/Vórtex y es de la artista argentina Laura Rodríguez-Vida
Ahora, me recupero, poco a poco (las señoras mayores, es lo que tenemos, que nos cuesta más de recuperarnos que a las jóvenes) y confío en tener las energías suficientes para ponerme al día con vuestros blogs, aprovechando que, para que no me falte de nada, he pillado un catarrazo del quince y me voy a ver en la obligación de curarlo en casita, al objeto de que no me vaya a más.

















¿No ye la hostia? ¡Lo ye!