
El próximo miércoles vuelve a nuestras pequeñas pantallas, de pago, MUJERES DESESPERADAS, serie denostada, donde las haya, en los círculos feministas de muchitísimo pro.
Aquí, la que suscribe, feminista desde la cuna (obligada te veas, si has nacido en una familia en la que la proporción entre varones y mujeres es de cuatro a dos, y la madre que parió semejante prole es de las que, impulsada por una educación basada en la filosofía judeo-cristiana, de transición al franquismo -Sección Femenina e Hijas de María incluidas-, se empeña en perpetuar los roles de género), se confiesa fan total de esta serie y dispuesta a seguir todos los capítulos sin perder uno.
Resulta que MUJERES DESESPERADAS, se da bastante aire a, la tan celebrada, American Beautty (como se puede apreciar en este -documento- gráfico), pero, para variar, los presupuestos válidos para el protagonista masculino de la peli, no lo son para las mujeres de la serie. Y lo gracioso es que sean las feministas más recalcitrantes quienes más la critiquen. ¿Cómo se come eso? Que alguien me lo explique, porfa.
(Me acompaña, esta mañana, TOSCA, de Puccini -una de las favoritas de mi padre-, interpretada por la National National Philharmonic Orchestra de Londres, bajo la dirección de Georg Solti, con las voces de Kiri te Kanawa y Jaume Aragall, interpretada en la Opera de Gales y editada por DECCA en 1985 )