

Siete, eran siete, las hijas de Eva. Eva: pecadora, arrogante, soberbia, lianta, mentirosa, seductora, lasciva... culpable.
Siete eran siete, los hijos de Adán. Adán: obediente, humilde, sumiso, paciente, inocente, ¿sincero?, seducido, ¿casto?... víctima.
Siete retratos, siete. Siete directores y sus siete fetiches. Fetiche: Persona o cosa admiradas en exceso y de forma irracional.
Ellos: sobrios, elegantes, discretos...
Siete eran siete, los hijos de Adán. Adán: obediente, humilde, sumiso, paciente, inocente, ¿sincero?, seducido, ¿casto?... víctima.
Siete retratos, siete. Siete directores y sus siete fetiches. Fetiche: Persona o cosa admiradas en exceso y de forma irracional.
Ellos: sobrios, elegantes, discretos...
Ellas: seductoras, provocadoras, obscenas...
Ellos: Chaqueta negra, camisa blanca, jersey de cuello alto, camiseta a rayas, vaqueros.
Ellas: escotes, vestidos exiguos, actitudes provocadoras...
Digo yo (yo, ¿eh?, que igual soy pelín exagerada en este tema) que en vez de elegir esta portada, bien podían haber elegido el retrato que les hace Javier Salas a Victoria Abril y Antonio Banderas, que es bien guapo, bien tierno y bien gracioso. Pero no, por supuesto que no. Y tratándose de Bigas Luna, menos. Tienen que sacar a esta pobre muchacha, vestida de esa guisa y en semejante actitud que, os digo la verdad, se me ponen los vellos como escarchas, que la pija de Yo soy Bea (que sí, que ya tengo la mano levantada, leches), viéndola. Que, es que, no le falta detalle, oyes, a la muchacha: mira p'ahí esa melena aleonada, esa mirada aviesa, esos labios entreabiertos, ese vestido (rojo pasión, ¡no faltaba más!), ese escotazo hasta el ombligo, esas piernas que tal parece que se le vayan a descoyuntar a la infeliz, esas maninas situadas estratégicamente, para evitar que se le vea hasta la glotis... Si es que no tiene desperdicio, la imagen, ¡coño! (perdón).
O sea que, mientras el sistema educativo y las familias tienen la obligación de erradicar los hábitos culturales y las pautas sociales que siguen alimentando el machismo (El País, 3 de enero de 2007), los medios de comunicación siguen esforzándose para que la labor del sistema educativo y las familias se vaya al carajo.
Y luego nos escandalizamos con las cifras de la violencia de género. Y de los abusos sexuales. Y del maltrato.
Digo yo (yo, ¿eh?, que igual soy pelín exagerada en este tema) que en vez de elegir esta portada, bien podían haber elegido el retrato que les hace Javier Salas a Victoria Abril y Antonio Banderas, que es bien guapo, bien tierno y bien gracioso. Pero no, por supuesto que no. Y tratándose de Bigas Luna, menos. Tienen que sacar a esta pobre muchacha, vestida de esa guisa y en semejante actitud que, os digo la verdad, se me ponen los vellos como escarchas, que la pija de Yo soy Bea (que sí, que ya tengo la mano levantada, leches), viéndola. Que, es que, no le falta detalle, oyes, a la muchacha: mira p'ahí esa melena aleonada, esa mirada aviesa, esos labios entreabiertos, ese vestido (rojo pasión, ¡no faltaba más!), ese escotazo hasta el ombligo, esas piernas que tal parece que se le vayan a descoyuntar a la infeliz, esas maninas situadas estratégicamente, para evitar que se le vea hasta la glotis... Si es que no tiene desperdicio, la imagen, ¡coño! (perdón).
O sea que, mientras el sistema educativo y las familias tienen la obligación de erradicar los hábitos culturales y las pautas sociales que siguen alimentando el machismo (El País, 3 de enero de 2007), los medios de comunicación siguen esforzándose para que la labor del sistema educativo y las familias se vaya al carajo.
Y luego nos escandalizamos con las cifras de la violencia de género. Y de los abusos sexuales. Y del maltrato.
¡Aj, qué asco!