sábado, octubre 07, 2006
La vida secreta de los fotogramas (II)
La vida secreta de los fotogramas
martes, octubre 03, 2006
La vida perpleja de las palabras

Esta tarde he ido a El Corte Inglés al objeto de comprar unas fruslerías con las que rellenar la nevera que, como dice una amiga mía, estaba tan vacía que hacía eco. Y no he podido resistirlo. He tenido que comprar la docena de huevos que va dentro de la caja que muestro en esta imagen, al módico precio de 2.63 € (438 pesetas). La caja es una auténtica monada, con su precinto de Galicia Calidade y todo. Y los huevos, bueno, qué decir de los huevos: que si pintos, que si lisos, que si completamente ovalados, que si cada uno de un tamaño diferente... La repanocha, en huevos.
¿Qué tienen estos huevos (que no he probado, pero que estoy por apostar que saben como los de antes) para merecer semejante envase (que lo miro, el envase, y me quedo embobada)? Pues, que las gallinas que han puesto estos huevos viven en libertad en el Pazo Vilane y se alimentan de lo que pillan. Lo pone la caja, ahí, en medio. Dentro, una nota de una tal Nuria, que debe ser la que cuida a las gallinas, o la que vive con ellas en el pazo, o qué se yo, en el que te explica, con cita de Arzak incluida, la fantástica vida que llevan las gallinas en el pazo y , lo cuidadísimo que tienen su entorno y las excelencias de la producción. Y que no protestes si los ves pequeños, en relación con lo que has pagado, o la yema te parece pálida porque lo importante es la relación entre el tamaño y el peso, el sabor, el aroma y la consistencia. Porque en el Pazo Vilane no fabrican huevos, cuidan gallinas.
Mañana, de que los pruebe, ya os contaré.