jueves, mayo 08, 2008

La vida mágica de los momentos













Amasar el barro, colocarlo sobre el torno, mojar las manos, centrar la pella, abrirla, sonreír, no pensar, sentir, dejarse llevar, sentir el barro entre los dedos, empezar a subir, fluir, dejar que el corazón elija la forma, adelgazar las paredes, visualizar, pasar la riñorera, alisar el borde, pulir la pieza con la esponja, sonreír.
Hace ocho años que no me sentaba al torno. No he sabido realmente cuánto lo echaba de menos hasta esta tarde.

23 comentarios:

PULGACROFT dijo...

Ayyy yo siempre he querido probar esto del barro, debe prestar mucho no? tiene pinta de suave ahí deslizándose...sí, sí me prestaría probar..aunque menudo peazo churro que me saldrá :(

Ohnenick dijo...

Oh.

errante dijo...

qué habilidad!

Mármara dijo...

Sí, Pulga, es muy prestoso, la verdad. Más que eso, diría yo.
Siempre he sido muy hábil con las manos, Errante :p
Dejete sin palabras, Ohne?

marta dijo...

Me pierden las manos bonitas y habilidosas.

MORGANA dijo...

jajajaja no pude evitar recordar la famosa escena de Ghost!!

Marcela dijo...

Creo que a mí lo que se me daría mal sería lo de centrar la pella, porque se me va la pella un montón últimamente, jajaaja; pero qué guapo que hayas tenido esas sensaciones.

Mármara dijo...

A mí también me pierden, Marta.
Morganita, no quiero ni imaginarme el escándalo, ahora que, yo también, me he puesto a imaginar las escena en plena Escuela.
Marcelilla, corazón, adónde se te irá la pella, guapina. Pasar, paselo podre, tengo que te lo decir.

dintel dijo...

Es maravilloso amasar barro. Hace uno años estuve en un taller aprendiendo a seducirlo.

Ohnenick dijo...

No, que me encanta la alfarería pero que hace muuuuucho que no practico.

Conso dijo...

Es una sensación maravillosa... siempre que no le tengas alergia y se te agrieten... gran putada, en serio. Disfruto viendo crecer la forma en otras manos. ¡Qué remedio!

Glora dijo...

Qué erótico... porque pones fotos y nombras el barro... que si no...
:-)
Besos!

Blasfuemia dijo...

¡¡pero si yo había contestado este post!! ¿dónde está mi respuesta? :o

Frabisa dijo...

Pero qué bueno!!! No conocía esta faceta tuya. Creo que me encantaría, uyyyy me parece que si lo pienso un poco me apunto rapidamente para algún cursillo de barro.

besossssssssss

Mármara dijo...

Ohne. ¡Ah!
Conso. Sí que lo es. ¿Has probado a hacerlo con guantes de látex? Cuando yo iba a la Escuela había una chica que le ocurría lo mismo que a ti, y los usaba.
¡Coño, Glora, ahora que lo dices!
Blasf, los caminos de la red son inexcrutables. No sabes la de veces que m eha pasado lo mismo, estos días.
Frab. Eso es porque cuando tú y yo nos conocimos ya lo había dejado, pero, ¿seguro que no te enseñé ninguna de mis piezas? Bien me extraña.

JD dijo...

Ala que chulooo eres una maquina, siempre he querido aprender a usar un torno y tambien tener un momento Ghost jajaja Tu habrás tenido alguno seguro
Besos

Mármara dijo...

Más quisiera que ser una máquina, jd, si te enumerara los defectos que tiene... Momentos Gost se tienen cada vez que te sientas en el torno, cada vez. Gracias por la visita.

chusbg dijo...

A mi lo que más me gusta es una persona habilidosa con las manos. No sabía que también le dabas al barro, me encanta la alfarería, no practico pero me paso las horas muertas en los escaparates viendo los trabajos hechos con barro.

Saludos

Mármara dijo...

Le doy a muchas cosas, Chus, y le di a más en mi juventud. Hice talla en madera, en la época de mi noviago hetero, de la que conservo varias piezas. Le di al cuero, por la misma época y gané muchas pelas vendiendo bolsos a mis amistades. Luego, cuando me divorcié de mi mujer, en el 95, me entregué a la alfarería, que me vino de perlas para recolocar mi vida. Ya sabes cómo somos las maestras, tocamos todos los palos que podemos, incluidos los de la baraja :)

Irreverens dijo...

Me has transportado a mi infancia de golpe y porrazo.

El día que me quede quieta por unos instantes, quizás me ponga a probar suerte con el barro.

Mármara dijo...

Te aseguro que no te arrepentirás, Irreverens, como generadora de paz y equilibrio no tiene precio, la alfarería.

Eduardo Arias Rábanos dijo...

Una actividad tan ancestral, tan antigua, tan útil, tan manual (nunca mejor dicho), tan voluptuosa, si me apuras, debe ser algo hermoso, sin duda. Si además da paz, ¿qué más quiés, fía?
Ánimo con ello, corazón.

karen dijo...

Y por qué lo habías dejado??

Hola Mármara, espero que estés bien, quería pasar saludando y agradeciendo tus visitas y comentarios...

Yo casi, casi, de regreso a las andanzas, y es que es cierto que tienen vida propia, secreta y pública, las palabras, esas letras enlazadas hasta crear imágenes y significado, que salen torpes o maquiavélicamente intencionadas...

En fin gracias, saludos, y no está de más decir que tenés manos habilidosas... :-P

Regresaré cuando tenga más "tiempecín"...

 
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