viernes, abril 15, 2011

La vida acertada de las decisiones

Tengo que lo decir aquí, a la bendita pública: volver al aula ha sido una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Sí, también estuvo bien dejarla, después de veintisiete años, veintisiete, de batirme el cobre ante las pizarras, para sumergirme en los procelosos caminos de la administración autonómica. Lo pasé muy requetebién, aprendí lo que está en los escritos, y lo que no, me asomé, sin adentrarme en ellas más que lo justo y necesario, a las cavernas de mi Consejería, sobrevolé las selvas de los centros educativos, sin conseguir penetrar —tengo que reconocerlo— en sus frondosidades, me codeé con la flor y nata de la Educación, con mayúsculas —un suponer Myriam Nemirovsky o Francesco Tonucci, alias Frato— y disfruté todo lo disfrutable.


Francesco Tonucci diserta sobre las ventajas de las copias en la caligrafía

También lo pasé mal, muy mal, pero ya se me ha olvidado.

Lo único que no aprendí fue a deslizarme por las moquetas y parqués de los despachos, ni a ejecutar graciosos y graciles besamanos, reverencia incluida, pero, si os digo la verdad, ni falta que me hacía.

Pero volver al aula, ha sido un acierto pleno. No sólo porque las sonrisas con las que me recibe mi alumnado cada mañana me nutran para todo el día; porque la confianza y la autoridad que me otorgan me haga sentirme orgullosa de haber elegido esta profesión; porque cada día sea un nuevo reto para mis oídos, mis nervios y mi imaginación; porque las veces que se me han escapado los pájaros —que se me han escapado, y mucho—, me han proporcionado la oportunidad de bucear en mis emociones, conocerme mejor e intentar ser mejor persona, mejor maestra; porque codearme con adolescentes me impide dormirme en los laureles, después de treinta y tres años de profesión; porque sus biografías que, desgraciadamente, nada tienen que envidiar a las que retrató Dickens, me permiten reconciliarme con mi adolescencia y agradecer al Universo la suerte que tengo de haber nacido donde nací, y tener una familia como la que tuve, y tengo.


H muestra su contribución al móvil colectivo


L y M marcan la base de su montaña


A obtiene el perfil de su volcán

Por todo eso, y mucho más.

Y también, a qué negarlo, porque ayer celebré el comienzo de mis VACACIONES con la mi Marcelilla, haciendo dieciocho hoyos, dieciocho.


Y hoy voy a ir a comer, y a dormir la siesta, a Xagó. Y mañana volveré a meterme, entre pecho y espalda, otros dieciocho hoyos. Y pasado haré lo que me dé la gana. Y al otro, que ya será lunes, no pondré el despertador y decidiré, sobre la marcha, qué quiero hacer. Y así (D. m.), durante ONCE días.


¿No ye la hostia? ¡Lo ye!

20 comentarios:

Alsine dijo...

Lo es! (FELICIDADES) POR ESO Y POR ALGO MÁS QUE NO MENCIONAS :O)

PULGACROFT dijo...

La HOSTIA con todas las letras y en mayúsculas Mármara...felicidades por esa buena decisión!

Blau dijo...

Fía, lo ye! tengo muchas ganas de ir a la tierruca. Esperanos en verano, tenemos que cuadrar. Cuando mis tíos me digan fechas yo te las diré.

Que nos tienes que contar??? no me dejes así jajaja

Besucos

BO dijo...

lo ye¡

yosu dijo...

alaaaaaa a disfrutar que os lo merecéis todas las profas¡¡¡

ya me hubiera gustado haber tenido el gusto y el placer de que me hubiérais dado clase....

Besinos¡¡¡

Jirafas en Gerundio dijo...

Enhorabuena por tu momento pletórico, optimista, alegre feliz y por la radiantez que trasmites. Que dure mucho! Y sí, LO YE!

Morgana dijo...

lo ye, lo ye!!!

Feliz descanso Marmarilla.

ISA dijo...

Un aplauso para las que se dedican a la enseñanza de niños y jóvenes. Es una de las cosa que más admiro y que yo no podría hacer jamás.
Creo que ya lo conté pero da igual: terminé la carrera, estaba haciendo el CAP y me tocó un instituto de los buenos, experimental y con prestigio. El día que llegué habian suspendido a tres chavales, de "mi clase" y de unos 14/15 años con 3 dias de clase por acoso a una niña que estaba un poco sobrada de peso. Y el resto se solidarizaban con ellos, así que el follón era enorme.
Algunos alumnos (varones) aprovechaban el barullo de las clases y por los pasillos me pellizcaban el culo y se partían de la risa. Me acuerdo que me tocó explicarles "La Celestina" y no entendían ni una papa y comentarios que qué tontería, que vaya una porqueria... Bueno, y de las clases de lengua, mejor no hablar.
Dije nunca más, aunque conseguí el CAP, así que si me quedara en el paro...

iTxaro dijo...

me encanta la pasión que poneis tanto Marcela como tu cuando hablais de la enseñanza y de los chvales

felices vacaciones, ah y a hacer muchos hoyos

achuchones

Mármara dijo...

Gracias, muchas gracias, chicas. La verdad es que no quepo en mí, del gozo. Después de cinco años sin vacaciones escolares, tener once días por delante, para hacer lo que me pida el cuerpo, me parece un lujo de los gordos.
Y trabajar en algo que me gusta, aunque haya muchos momentos duros, que los hay, a diario, un lujo aún mayor.
Y si, a mayores, se me da bien el campo (del golf), ¡uf, la requetehostia!
Feliz sábado.

aminuscula dijo...

Qué envidia de vacaciones, Mármara. Por las aulas, por suerte, no te tengo que envidiar. Ni por trabajar en lo que a una le gusta. Ahora, las vacaciones... uys...

Begoña dijo...

Cuando alguien pone el entusiasmo que tu pones es dificil no recibir algo bueno a cambio. Te mereces las vacaciones y ¡bienvenida a la vida pública de la escuela!

El Calvo de Lespanto dijo...

Maestra de maestr@s, esa debería ser tu profesión. Igual menos agradecida, pero más necesaria.
Lo de las vacaciones dímelo a mí, que no se que haría con los chiquillos sin la nuestra Comomelovés tambien de vacaciones...y bien merecidas que os las teneis.
Disfrútalas y cuidado con tanto hoyo...jeje.

Mármara dijo...

No me extraña que me las envidies, aMI, son un lujo. Merecido, pero lujo, al fin y al cabo. Lujo que si el empresariado de este país concediera a todo el mundo, porque todo el mundo se lo merece bajaría considerablemente las cifras de paro y aumentaría el consumo (tan necesario para la buena marcha de esta economía maltrecha y absurda).
Gracias, Begoña. Disfruta mucho de tus vacaciones, que del aula ya sé que disfrutas a tope.
Tú, Calvín mío, es que me ves con muy buenos ojos. Porque, intentar, lo intento, a diario, pero no creas que siempre me sale como quisiera. Igual que en el golf, que un día lo bordo y al día siguiente, como fue el caso de ayer, la cago. Y no tien mal que parecer. Eso sí, empeño le pongo, a las dos cosas. Por cierto, ¿para cuando ese 2º capítulo?

El Calvo de Lespanto dijo...

No se trata de lo que consigas sino de la buena intención que le pongas y de la forma de hacer y eso es lo que, desgraciadamente, escasea. Insisto, muchos deberían aprender de tu "filosofía del magisterio".
El creador es lento y como abre 12 frentes tiene los 12 a medias...enfin...genético.

Mármara dijo...

Pues sí, la verdad es que intentar, lo intento, y empeño le pongo. Pero no creas que mi filosofía es demasiado popular entre mis compañeras y compañeros.
En lo que al creador se refiere, "quien a su padre se parece, honra merece", así que tendremos paciencia y esperaremos a que se decida por ese frente en concreto.

Ico dijo...

Me gusta lo positiva qué eres y lo bien qeu te tomas tu vuelta, creo que todos deberíamos salir para luego volver con las mismas ganas.. un beso

farala dijo...

ye la hostia lo ye, jajajjaaaaa

qué guapas estais en las fotos, oyes, y lo lo unico que siento de tu regreso al aula es que tienes el blog abandonao!!

dintel dijo...

Ayyyyyy, da gusto leerte así!!

Mármara dijo...

Totalmente de acuerdo contigo, Ico. Todo el mundo debería salir, de vez en cuando, del aula, como se hace en otros países, aunque sólo sea para ver la educación desde otra perspectiva.
Es que no me da el tiempo para todo, Faralilla. Bueno, en realidad, lo que no me da el el cuerpo: acabo agotada. Contenta, pero agotada.
Gracias, Dintel :))))))

 
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