martes, abril 15, 2008

La vida mágica de las aulas


M. hace hace el inventario con la ayuda de D.
A M. y a D. les ha tocado hacer el inventario de la Frutería. Entre los dos han identificado las frutas y las verduras (M. no las conocía todas), las han clasificado, han contado las piezas y las han colocado en cestas diferentes. Luego, M. ha ido escribiendo los nombres y anotando las cantidades, con la colaboración de D., que le dictaba los nombres que no recordaba. Como no era la versión definitiva, la que compartirían con el resto del grupo, M. escribió las palabras como sabía, algunas ajustándose a la norma, otras según sus posibilidades. D. sólo lo ayudó cuando M. se lo pidió.
Al día siguiente, en el ordenador, pasaron la lista a limpio. Gracias al corrector ortográfico y al botón derecho del ratón, entre M. y D., dejaron el inventario de la Frutería niquelado.
Dos semanas después, M. fue capaz de recordar, sin tenerlas delante, los nombres de las frutas y verduras.
M. es gitano. Acaba de cumplir siete años. Es el mayor de seis hermanos. Su padre es alcohólico y violento. Asiste a un centro en el que el 98% del alumnado es gitano. El tiempo que pasa en el colegio es el único en el que alguien se ocupa de él, lo atiende y le da cariño. Es un niño nervioso y asustadizo, pero cuando trabaja con D., que también está con él cuando se ducha, los viernes, suele estar tranquilo y alegre. También se enfada por nada, se pelea con los compañeros, los insulta. Otras veces juega como cualquier niño de su edad.
Me gustaría que vierais la complicidad que hay entre M. y D., la cara de arrobo con la que M. mira a D.
Me gustaría que pudierais ver la sonrisa de M.

16 comentarios:

karen dijo...

También nos gustaría poder verla, esa vida mágica... :-)

aminuscula dijo...

Esto que cuentas es mi vida. Tengo la suerte de ver las sonrisas de M. y de A. y de muchos otros.
Gracias por recordármelo.

Frabisa dijo...

Qué historia más bonita!

Me parece importantísima la labor de integración, pero si se hace con cariño y vocación, triple mérito.

No, no les veo, pero te aseguro que lo imagino perfectamente.

Un besazo

marigel dijo...

Es estupendo que eso pueda ser.
Muchas veces tengo en mis aulas un M. que no encuentra ningún D.
El tiempo en Primaria es muy limitado si eres la profe de inglés y tienes 26 niñ@s por aula y más de 50 años a las espaldas. Aunque quieras hacer malabarismos.
Pero cuando sucede... es muy hermoso, sí señora.

Glora dijo...

Qué suerte más grande tienen los dos de tenerse... una historia preciosa Mármara, preciosísima... qué bien me viene leer un poco de esperanza, en estos tiempos tan endemoniadamente revueltos...
Un abrazo y feliz día!

errante dijo...

¿M es un hombre?

Blau dijo...

Me ha encantado!
Besos, fia.

Mármara dijo...

M. es el que escribe. D. es el maestro que le sujeta la hoja.
La vida en ese centro, con un 98% de alumando gitano marginal, no es nada fácil. Hay momentos muy duros, pero hay otros como éste, y otros que estoy teniendo el privilegio de compartir, que me permiten seguir alimentando la esperanza de que otra educación es posible, incluso en condiciones tan adversas.
Marigel, la vida de las maestras de inglés es endemoniadamente complicada, demasiados niveles, clases sobrecargadas..., pero te aseguro que es cuestión de enfoque y, sobre todo, de tener muy claro cuál es nuestro objetivo. Y, por supuesto, la edad no es un handicap, sino todo lo coontrario.
De nada, Aminúscula, siempre nos viene bien recordar la suerte que tenemos. La vorágine diaria nos despista demasiado a menudo.

Marcela dijo...

La enseñanza es una profesión muy difícil pero muy viva, de eso no hay duda, llega adentro.

Albahaca dijo...

Nos ha encantado, y es que D. es un hombre con mucho amor, además creo, que ha encontrado el gusto por el cuidado de las personas tanto de la infancia, como de sus mayores y no tanto..., tarea que sabemos la sociedad nos adjudica totalmente a las mujeres pero que los hombres, algún día, corresponsabilizarán.

MORGANA dijo...

Me lo imagino perfectamente. Que sí, que sí, que otra Educación es posible, esto es seguro. Dime, hay plaza por ahí para mí??

Besos!

errante dijo...

¿qué es un concepto del amor ciento por ciento femenino? (lo leí en el blog de dintel)

Mármara dijo...

Albahaca, me alegro mucho de que os haya gustado. Ya sabes que me encanta ver a D. en acción y más ahora, que tengo la oportunidad de compartir con él esta experiencia.
Morganita, no sabes lo contenta que se pondría M. si alguien como tú viniera a su colegio. Inténtalo, tía.
Errante. Lo que Dintel transmite en esa entrada es el concepto femenino de amor romántico puro y duro: sacrificio por amor; olvidarse de una misma por el bien de la persona amada; renunciar a la propia vida para vivir en y por la de otra persona y, sobre todo, el empeño por salvar a la persona amdada de sí misma.

Conso dijo...

Educar (que no aleccionar) es la vocación más grata.

Eduardo Arias Rábanos dijo...

Decirte, corazón, que esa M, que no eres tú, podrías serlo en tu relato sin problemas, maestrina mía, que sos una maestrina delasdetodalavida, como debe ser (constructivismo mediante, claro).
Y, sí, delicioso contemplar e imaginar la escena.
Besines.

Mármara dijo...

Edu, M. es un rapacín. D. es un maestro, a quien tu conoces, por cierto.

 
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