sábado, enero 31, 2009

La vida partidista de los fotogramas


(Amanece, que no es poco. Y si amanece así...)
Este medio día, mientras daba mi preceptivo paseo con Tiza y Bilbo, me encontré a un par de ex alumnos que, aparte del nombre, Adrián, comparten condición: fracaso escolar. Uno de ellos dejó el instituto a los dieciséis, al finalizar 2º de ESO. El otro lo abandonará este año, cumple los dieciséis en septiembre, sin obtener la titulación correspondiente, para ponerse a trabajar en cuanto pueda.
De ambos he oído la misma frase: Tengo unas ganas de perderlo de vista...
El más joven me confesó que lo habían expulsado un mes, por acumulación de sanciones, y porque la última fue muy gorda.
-El de apoyo me llamó subnormal, profe, y claro, me levanté y le dije que le iba a quemar el coche. Porque él puede insultarme y hacer lo que le dé la gana, pero luego cuando lo dices en Jefatura (de Estudios) nadie te hace caso.
Esta noche fui a ver "La Clase". Mucho más apropiado me parece el título francés "Entre les murs" (qué jodía costumbre tenemos en este país de retitular las películas).



No, hoy no voy a reventar el argumento. Sólo pondré la frase que le oí a un espectador:
-Dicen que tenemos que verla todo el mundo para que sepamos con qué se encuentran cada día los profesores.

12 comentarios:

Glora dijo...

Aún no la he visto, pero está entre las que no quiero perderme. Espero tener la suerte de compartirla con otras personas-compañeras del instituto ya que vamos juntas al cine una vez al mes y pronto toca.
Tengo que verla... para saber con qué se encuentran cada día otros profesores/as que viven una realidad distinta a la mía.
Un beso madrugador.

Frabisa dijo...

El problema de la cesta de manzanas es que una sola podrida es suficiente para que nos fastidie las demás si no le damos un tratamiento especial.

No soy docente pero conozco a muchos y afortunadamente "hay casos" pero no mayorías como se muestra en La Clase. Me parece que es una película con componente cinematográfico que "exagera" las situaciones para vender.

Todos sabemos los hijos que tenemos y son los mismos que van a los centros educativos, así que a poco que lo pensemos, claro que sabemos lo que hay. La perdida de valores y respeto a las jerarquías (incluso a los propios padres) se extrapola a otros ámbitos de la vida, entre ellos el educativo. ¿Alguien se plantea cambiar algo?

Claro que el respeto ha de ser recíproco. No creo que llamarle "subnormal" a un alumno sea un buen camino para pedir respeto.

En fin, que lo dejo porque es un tema muy interesante y del que nunca me canso de hablar.

un besazo

Mármara dijo...

Ojalá sirviera para que el profesorado reflexionara sobre su papel, Glora, pero me temo que lo único que hace esta película es dar argumentos a quienes viven con la vista puesta en el pasado (a la altura de Fray Luis, por ejemplo).
Efectivamente, querida Frab, insultar al alumnado (siempre al más desfavorecido) y tratarlo como si fuera la hez, no es el mejor camino para exigir su respeto. Nos olvidamos, con demasiada frecuencia, de que somos referentes, de que la autoridad nos la da el grupo. Porque el poder, vaya si podemos ejercer el poder (de forma despótica, casi siempre), pero el respeto y la autoridad tenemos que ganarlos día a día con nuestra actitud. O, lo que es lo mismo: "El ejemplo no es la mejor forma de influir en los demás. Es la única", que diría Einstein.
Y hasta aquí puedo leer, por no destripar, que luego me riñe Dintel.

Anónimo dijo...

No he visto aún "La clase", pero me juego el cuello a que la situación que refleja es muy diferente de la que se puede vivir en un instituto medio de provincias de España porque aquello es otra cosa... pero no tan lejana. Estoy de acuerdo en que no es el alumno quien se merece ese "maltrato": son sus padres, principales responsables de la tragedia educativa que vivmos en este país. Yo lo que veo son profesores cansados y agotados ante la anémica voluntad de los padres de educar a sus hijos, y es que oiga, una no nace con voluntad de mártir. Un profesor no es ni puede exigírsele que sea un héroe, y en 4 hora de clase semanales uno no puede luchar contra la mortífera combinación de pésima educación en el hogar, playstations, consumismo a mansalva, desatención de los niños desde edades tempranas y otros factores que escapan al docente. Nunca como ahora ha sido tan difícil educar, sobre todo cuando tu profesión tiene un reconocimiento social nulo.

Mármara dijo...

Profe de Secundaria, ¿eh, comunicante anónima/o?
Hace tiempo que decidí no contestar a este tipo de comunicaciones (anónimas), pero ya que eres "colega", decirte que estoy firmemente convencida de que nadie nos pide que hagamos todo el trabajo, sólo el nuestro, el que nos toca. Y que si, pongamos por ejemplo, en el Equipo Educativo de 4º de un instituto cualesquiera de provincias, por ejemplo el mío, hay un grupo de docentes que tienen problemas (de disciplina, rendimiento...)y otro grupillo (chiquitillo) que no, quizás habría que preguntarse el porqué.
¿Has leído "Mal de Escuela", de Pennac? Te lo recomiendo. Uno de los institutos que describe, en el que se inspiró para escribir "Como una novela", que también te recomiendo, si no lo has leído, es muy similar al de "La Clase", pero su perspectiva es diferente.

dintel dijo...

Todo un detalle, sí, ya temía que hablaras sobre la peli. No la he visto aun y tengo ganas de hacerlo. Opinar, no opino sobre el tema. Está todo tan mal que para que pisar lo que ya no funciona.

Marcela dijo...

Mierda, ´perdí el mensaje que había escrito con lo largo que era. En resumen, la peli me encantó, pero a día de hoy no me atrevo yo a criticar al profesorado, así en general. Sólo criticaría casos concretosy conocidos por todos y todas. Pero también decir que son la minoría en los centros educativos (y hablo de secundaria, que no creo que seamos peores que nadie).

Marcela dijo...

Y es que últimamente, desde que volví al aula, sólo oigo comentarios negativos sobre nuestra labor docente y cansa un poco. De ahí mi respuesta, porque creo que lo más importante es rescatar lo bueno que hacemos para mantenerlo y hacer una crítica constructiva, que no deje en mal lugar a un colectivo que, en general, intenta hacer un trabajo digno. No te parez ¿marmarita?

marigel dijo...

Ja, ja, ja...Acabo de hacer mi entrada en mi blog y vengo a ver el tuyo ¡y es sobre el mismo tema!
Yo no he querido juzgar colectivos. Más bien me detengo en el hecho, patente en la película y en la realidad, de que cada uno de esos colectivos está encerrado en sí mismo y no es capaz de comunicarse eficazmente con los otros: solo mantenemos nuestro discurso, repitiéndolo más alto, si fuera necesario. No escuchamos con ánimo de modificar nada. Escuchamos por cortesía y luego largamos nuestra idea, sin que lo que dice un alumno, o un padre, o un inspector, o un colega, nos "toque".
Bueno, que estoy naturalista, a la manera de Victor Hugo, hoy.

prófuga dijo...

A mi es que ser profesor me parece un deporte de riesgo -y más de adolescentes hormonados/as-. Mejor hago puenting sin cuerda, saldría mejor parada.

Mármara dijo...

No, Marcelilla de mis entretelas, no. No es que el profesorado de los centros de Secundaria sea peor que otros. También estoy de acuerdo contigo en que las generalizaciones son malas, siempre. Lo que ocurre es que, como en Infantil y Primaria las criaturas son más dóciles, o menos guerreras, la falta de oficio es menos evidente.
Y luego, que el prota de "La clase" es profe de Secundaria. De ahí el debate.
También estoy completamente de acuerdo con Marigel en que cada colectivo implicado en la educación de la adolescencia, se encierra en sí mismo y se dedica a culpar a los otros de sus propios fracasos.
Y yo, insisto en lo que vengo diciendo: cada cual tiene su parte en el asunto, y yo, como decente, soy responsable de mi trabajo dentro de mi alua. Y no me vale eso de parapetarme en lo mal que está todo para no hacer mi trabajo. Trabajo que pasa, y eso bien lo sabes tú, Marcelilla, por el cumplimiento de la ley. Sólo eso, cumplimiento de la ley. Una ley que te da todas las herramientas necesarias para afrontar el área, o materia, que te corresponda impartir, desde una perspectivaactual, acorde con las necesidades de los centros. Que quedarse ancladas, y anclados, en la metodología decimonónica, y pretender seguir impartiendo materia como cuando existía el BUP, no sólo genera frustración al personal (docente), si no que contribuye al fracaso del discente.
Que no se puede criticar una ley si no te la has leído.
No, querida Prófuga, no, ser docente no es una profesión de riesgo, es un lujo.

farala 68 dijo...

tu post me ha provocado tanto, Mármara, que acabo de colgar una nueva entrada con mi aportacion al tema...

 
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