jueves, febrero 05, 2009

¡Eleeeeee, eleeeeeee y eleeeeeee!

Por un momento, durante el visionado de la primera escena del primer capítulo de la sexta temporada de L, tuve la sensación de vivir un déjà vu, de haber vuelto a un pasado en el que, durante semanas y semanas, capítulos y capítulos, una pregunta martilleaba machacona las mentes de quienes vivíamos pendientes de la resolución del enigma más enigma de todos los tiempos (televisivos): ¿Quién mató a Laura Palmer?

Pero no, no se trataba de un remake de Twin Peaks, la malograda (por el absurdo final) serie de mi admiradísimo David Lynch. Lo que, efectivamente, estaba viendo era L, MI L (word). Y la muerta no era Laura Palmer, si no la inefable Jenny Schecter.

Una cosa es segura, a Jenny no la ha asesinado El Enano, aunque tampoco quedó claro que asesinara a Laura Palmer.
Qué, ¿quién mató a Jennifer Schecter? Sinceramente, queridas, me importa un bledo.
Lo que a mí me trae hablando sola es, a saber, dos puntos,
a) El modeleo y estilismo, en general, de lamiBette. Que cuando la vi de semejante guisa, farolillos aderezados con volantes (¡tan españoles!) me dije: ¡la han vestido para mí! O sssea, la estilista se ha enterado de nuestra quedada del verano pasado en Mitadelcamino, Sin farolillos, que la titulamos, y nos está dedicando el vestuario.

Di tú que este otro modelín aleopardado también tiene lo suyo, ¿eh?

¿Y el peinado? Ya lo he leído en no sé qué blog: Volumen, ¡no!, pero me insisten y me insisten en la melena aleonada (las leopardas no tienen melena) ¿Y esa boquita pintada? ¿Y esas uñas, rojo pasión, a juego con las de las uñas de los pies? Que no se las he visto, pero me juego lo que sea a que me las lleva pintadas del mismo color. Con un par.
(LamiBette luciendo gesto feroz, acorde con el modeleo)
b) Andaba, yo, intrigada con el asuntillo de cómo me iban a tratar a lamiBette esta temporada, si la iban a dejar disfrutar en paz de su sacrosanto matrimonio, si le iban a ir bien las cosas en el curro, si se iba a embarazar... Y, sobre todo, ¿cómo se las iban a arreglar las guionistas para mostrarnos una relación exenta de drama. Bueno, pues, a la vista de los acntecimientos, me temo lo peor. Es decir, me late que le va a tocar de sufrir y de sufrir, capítulo tras capítulo. Y sino, a las pruebas me remito.

Estuve en un tris de darme al llanto (y de meterme en la pantalla a consolarla) al verla así, hecha polvo, los ojos anegados, el gesto contrito, después de volver con la niñina de Urgencias (y encima ni eran las de la Maca de Ohne, las Urgencias), que ella, lamiBette, es de culta que más no puede, pero no me sabe manejar un termómetro digital y, donde ponía 37.5º, leyó 40º y creyó que Angie se les moría, y por poco le da un pasmo de la angustia. Y, ya, de la que llegan a casa, tranquilinas porque la niñina sólo tiene un catarro, va y se le cae encima la losa de la culpabilidad (que qué culpa tendrá, ella, de estar como un queso y de que todas -yo la primera- quieran coger con ella) y no sabe ni qué hacer para que lasuTina no le tenga en cuenta ese pasado (que para mí quisera yo) de crápula y piense que se la va a volver a pegar con la primera que llegue.
Y, a mayores, parece ser que Jodie ha vuelto en plan vengativo. No sé si soportaré tanto sufrimiento. Egein.

sábado, enero 31, 2009

La vida partidista de los fotogramas


(Amanece, que no es poco. Y si amanece así...)
Este medio día, mientras daba mi preceptivo paseo con Tiza y Bilbo, me encontré a un par de ex alumnos que, aparte del nombre, Adrián, comparten condición: fracaso escolar. Uno de ellos dejó el instituto a los dieciséis, al finalizar 2º de ESO. El otro lo abandonará este año, cumple los dieciséis en septiembre, sin obtener la titulación correspondiente, para ponerse a trabajar en cuanto pueda.
De ambos he oído la misma frase: Tengo unas ganas de perderlo de vista...
El más joven me confesó que lo habían expulsado un mes, por acumulación de sanciones, y porque la última fue muy gorda.
-El de apoyo me llamó subnormal, profe, y claro, me levanté y le dije que le iba a quemar el coche. Porque él puede insultarme y hacer lo que le dé la gana, pero luego cuando lo dices en Jefatura (de Estudios) nadie te hace caso.
Esta noche fui a ver "La Clase". Mucho más apropiado me parece el título francés "Entre les murs" (qué jodía costumbre tenemos en este país de retitular las películas).



No, hoy no voy a reventar el argumento. Sólo pondré la frase que le oí a un espectador:
-Dicen que tenemos que verla todo el mundo para que sepamos con qué se encuentran cada día los profesores.

jueves, enero 29, 2009

La vida emponzoñada de las palabras y las imágenes

Resulta que hoy el es cumple de Aurora, alias La Bella Durmiente. No la de Perrault, o la de los Hermanos Grimm, ni siquiera la de los cuentos de hadas que se transmitieron durante siglos gracias a la tradición oral. No. La que hoy cumple cincuenta tacos es la de Disney, la única que cuenta, por aquello de que las imágenes cinematográficas, esas que van directamente al núcleo duro de nuestras emociones sin pasar por el filtro de la razón, valen más que cienes y cienes de palabras.
Es decir, que gracias a don Disney, varias generaciones de mujeres, hemos crecido construyendo nuestro imaginario sentimental, incluso nuestra imagen como mujeres y (futuras) esposas, sobre las premisas que marcaron un par de misóginos (Parrault y el susodicho). Varias generaciones de mujeres hemos soñado, alguna vez (y la que lo niegue ya se lo está haciendo mirar), con que un príncipe encantador nos rescatara de nosotras mismas y diera sentido a nuestras inútiles vidas. Porque ésa, y no otra, es la moraleja del cuento.
(Barbie y Kent en el papel de Aurorina y el su Príncipe Azul)
Veamos. Resulta que el papá y la mamá de Aurorina, de profesión monarcas, no pueden tener descendencia. Gracias a las artes máginas, se embarazan, pero en vez de dar a luz a un varón, legítimo heredero del reino, van y tienen una rapaza. Primer contratiempo: las mujeres no estamos preparadas para reinar y no les va a quedar más remedio que entrar en negociaciones con algún reino vecino, que terminará por anexionarse al de Aurorina.
Y luego va, y resulta que la chavala les sale atolondrada (segúndo, y peor, contratiempo), díscola (que no autónoma), bordeline (entre las gracias que le concedieron las hadas no estaba la de la inteligencia), curiosona (chungo, si eres mujer la curiosidad te está vedada) y, lo que es peor, desobediente. Porque, vamos a ver, ¿quién le mandó subir hasta la torreta aquella y ponerse a hilar? Que, mira que se lo habían advertido, ¿eh?, pues, oyes, que no hubo forma. Y, claro, se pinchó y la pició. Menos mal que tuvo la suerte de que un príncipe se fijó en ella y la salvó, a ella y a todo su reino, de la desgracia.
O lo que es lo mismo: si eres mujer, lo tuyo es estarte quietecita, que estás más mona, hacer lo que te manden sin rechistar y dejarte de andar curioseando por ahí, que te pierdes, como el gato.
(La atolondrada, rubia, alta, mona de la muerte, cinturina de avispa, 100B, haciendo de las suyas por el palacio)
Y todavía hay algunas (infelices) que piensan que son ellas mismas, consigo mismas, las que deciden dejar los cargos directivos de los centros educativos en manos de tres de los cinco varones que componen su claustro (25/5), o que no entran en la Real Academia de la Lengua, por ejemplo, porque es mucho más importante dedicarse a al sostenimiento de la intendencia del hogar y la crianza de sus vástagos (que se conoce que no han oido hablar nunca de María Moliner). O que las que traspasan el techo de cristal, o son unas solteronas amargadas, o unas insatisfechas con su vida familiar.
En fin.
Dicho todo ello, y como no nos queda otra que darle una vueltecita de tuerca a nuestro (ideal) acervo cultural, aquí os dejo una versión moderna de La Cenicienta mucho más constructiva y edificante que la de Disney y compañía, escrita e ilustrada por Nunilo López Salamero (palabra) y Myriam López Salamero (imagen), para que, si alguna vez tenéis que contar alguno de estos cuentos, os sirva de inspiración, les deis una patada en el trasero a Perrault y a Disney y, de paso, contribuyáis a desmontar los estereotipos que tanto daño han hecho, y siguen haciendo, al género femenino. Y al masculino.
(Pincha sobre la imagen para seguir el enlace)
PD: Y ahora sí, me voy a ver los DOS capítulos de la sexta temporada de L que he grabado y atesorado para regalármelos hoy mismo, que llevo unas semanitas trabajando cual Cenicienta y, encima, sin una princesita lila que echarme al coleto.

lunes, enero 26, 2009

La vida estupefacta de las palabras y las imágenes

Se está produciendo en Italia, desde hace una temporada, una oleada de crímenes sexuales, contra mujeres. Qué tontería, ¿verdad?, eso de especificar que los crímenes sexuales son contra las mujeres, y las niñas, y también los niños que van al catecismo, por ejemplo. Bueno, pues lo especifico, por si acaso a alguien le cabía la menor duda.
Y va, y dice, el simpático de Silvio Berlusconi, que sería dificilísimo evitar estos actos porque: [...] "Deberíamos desplegar tantos soldados como bellas mujeres italianas. No lo lograríamos nunca".
Parece ser que este simpático caballerete sólo pretendía hacer una de sus bromitas de costumbre. Que, oyes, total, eso de que te violen es cosa de chiste. O que, a lo mejor, es que como las mujeres italianas son tan guapas, pues ellos, los que las violan, no se pueden de resistir (hay que los comprender). O, también, que es que lo van buscando, ellas, que, además de guapas, me llevan unas trazas que incitan (al pecado).
Y digo yo, si los soldados italianos tienen en la cabeza lo mismo que los ingleses, no les arriendo la ganacia a las mujeres italianas.
Imágenes publicadas por EPS en su edición del 21 de diciembre de 2008
Otrosí digo: Después de ver estas bonitas instantáneas casi que no me extraña que en Egipto hayan muerto DOSCIENTAS mujeres a manos de sus familiares (varones) durante el primer semestre de 2008. O que en España, sin ir más lejos, hayan sido asesinadas más de SETENTA, durante el pasado año. Fuente: El País, domingo 25 de enero de 2009.
Y más: ¿Todavía hay quien se crea que es lo mismo ser hombre que ser mujer?

sábado, enero 24, 2009

La vida catastrófica de los errores, o

en el pecado te llevas la penitencia, lo sepas.

Teníamos pensado, M, T y yo, ir a ver La clase, que nos la ponían en un cine de un centro comercial de Oviedo, pero como los vientos racheados fueron aumentando su velocidad e intensidad a lo largo de la tarde, nos decidimos por Revolutionary road, por aquello de ahorrarnos un mal trago en el viaje por la Y (griega). Que, ahí, acertamos, porque la tormenta fue de tal calibre -vendaval, granizo, relámpagos y truenos incluidos- que se nos fue la luz en el cine dos veces, dos, justo al final de la peli, momento en el que, de haber ido a Oviedo, nos hubiera tocado volver.
Atrapadas en el pecado (vicio), apuramos hasta el último segundo, al objeto de terminar la partida de Scrabble, de tal modo, y manera, que cuando salimos de casa eran las 22:25. M voló por el trozo de autopista que nos separa de nuestro centro comercial local y a las 22:30 en punto, hora del comienzo de la peli, estábamos aparcando. Corrimos hacia las taquillas y mientras yo sacaba las entradas, M y T, se fueron a comprar las palomitas.
El caso es que, en vez de decirle a la muchacha taquillera el título de la peli, le dije que me diera las entradas para la de Leonardo (Di Carpio). A las 22:45, me indicó ella. Menos mal, pensé yo, así no la pillamos empezada.

(Como no me remate, cuando la vea, me voy a cagar en todas las muelas de Sam)
Cogí las entradas y me reuní con mis amigas en el mostrador de las palomitas y ya, con toda la tranquilidad del mundo, nos dirigimos a la sala. Consultamos las entradas, para ver la fila y los asientos y esperamos, relajadinas, a que nos permitieran entrar, sorprendidas por la afluencia de público que se amontonaba a la entrada, y el jaez del mismo, casi todo compuesto por parejinas (hetero). Una vez dentro, ya sentadas, y a punto de apagarse las luces, no sé por qué me dio por preguntarme por el título de la peli. Saco las entradas del bolso y, ¡horror de los horrores! compruebo, espeluznada, que la muchacha de la taquilla me ha vendido entradas para ver, no la de Leonardo, no, si no LA DE WILL (Smith). Tal fue nuestro estupor, que por poco nos da un pasmo. Pero como ya eran las 22:45 y nuestra peli, la que queríamos ver, había empezado hacía un cuarto de hora, no nos quedó más remedio que pagar la penitencia por nuestro pecado y tragarnos el palodrama (de palo, o atraco, y drama, o ídem).
Sinopsis. El muchacho, Will, guapo, rico, triunfador (ingeniero por el MSI de Massachuset, por más señas, que, hasta que Obama llegó a la presidencia, era a lo más que podía aspirar un negro afroamericano), a punto de casarse con un bellezón de Ohio (léase Ojayo, ojalá yo fuera así, de mona), tiene un accidente con el coche por culpa de que va hablando por el móvil mientras conduce (pecado).
Bien, pues no sólo se carga a su futura (un alma), si no que se carga a una familia completa (las otras seis almas que completan el título). Para pagar la penitencia decide donar sus órganos (pulmones, corazón, córneas, hígado, médula y riñones) y pertenencias (incluido un casoplón del copón a orillas del Pacífico) a otras tantas personas, al objeto de compensar su crimen. Para conseguir los datos que necesita, suplanta a su hermano, recaudador, y obliga a su mejor amigo (blanco) a secundarle en el planazo.

(El Principe, de Bel-Air, con la golondrina y un perro)
Y como, además, tiene que de sufrir, y de sufrir, para expiar como Dios manda su terrible crimen, hasta obliga al médico que le saca un cacho de médula, para donarla a un niñín negro, a hacérselo sin anestesia. Y cuando se suicida, por la picadura del ser más mortífero de la tierra, (que lo había conocido una vez que visitó, con su padre y su hermano, un acuario en Meriland), una Avispa de Mar
que compra al efecto y que guarda en su habitación del motel de quinta en el que se obliga a vivir para estar cerca de la destinataria del corazón, de la que se enamora, y hasta se permite pensar en un futuro feliz con ella, lo pasa de asco, porque la picadura de ese animal es de las que duelen, que más no pueden doler.
(el mortífero, a la par que bellísimo ejemplar)
Resumiendo: una pseudoversión vomitiva, aderezada con lo mejorcito de la moral judeo-cristiana, de El Principe Feliz, del mi Oscar (Wilde).
PD: Última vez que no compruebo las entradas en la mismísima taquilla, ¡maldita sea!
PD2: Y, si después de haberos destripado el palodrama de Timmy (Will) váis, y la véis, en el pecado llevaréis la penitencia. Y no será porque no os lo haya advertido, guapinas.

miércoles, enero 21, 2009

No comment







domingo, enero 18, 2009

La vida oportuna de los fotogramas

Cada día que pasa entiendo menos al género humano.
Mientras el mundo se derrumba a nuestro alrededor, millones de seres humanos mueren de inanición, o a causa de conflictos absurdos, nos dedicamos a gastar nuestras energías y nuestro tiempo en debates absurdos, inútiles y, lo que es peor, estériles.
Mientras millones de personas, aquí, en nuestra propia casa, se quedan sin trabajo y los bancos hacen alarde obsceno de sus beneficios (sólo por poner un ejemplín ad hoc), nos dedicamos a indignarnos, enfrentarnos y enemistarnos por cuestiones (que a mí me resultan) banales.
¿Será que hemos perdido la perspectiva, y el juicio? ¿Será que nuestra soberbia es tan monumental que quienes miramos la crisis desde la distancia de nuestros puestos de trabajo, y nuestros sueldos, asegurados, que no nos queda más remedio que entretenernos con estupideces?
Estos días, todo el país anda revuelto por las declaraciones de una sinsorga sobre el acento andaluz. Nos hemos rasgado las vestiduras, nos hemos tirado al monte, hemos dado pábulo a sus (vacuas) palabras (Yo también, Bruto, hijo mío, como se puede observar en esta entrada), que vuelven a retratarla, para darle importancia, para que se sienta más orgullosa de sí misma y del efecto (¿devastador?) de sus palabras y las hemos reproducido hasta la saciedad. Y, lo que es peor, hemos dedicado nuestros esfuerzos a enemistarnos por su causa. Corren, ya, ríos de tinta sobre el asunto. Y ella, la sinsorga, encantada de la vida, con tanta atención, con tanta publicidad gratuita.
Bien, pues, desde aquí, y desde el respeto a quienes piensen de otra manera y decidan dedicar tiempo y energías a lo que mejor les parezca, lo digo: me traen al pairo las declaraciones de la sinsorga y sus implicaciones. En careciendo de sentimiento nacionalista, lo mismo que carezco de sentimiento corporativista, me parece (¡Ojitísimo, a MÍ, ¿eh?, A MÍ!) mucho más productivo, a la par que estimulante, la visión del tema que nos da Dany Boon en su, para mí, magnífica, sana, entrañable e hilarante Bienvenidos al Norte.
Vamos, que, con la que está cayendo, prefiero reírme de mí misma, y de los prejuicios que se puedan tener sobre mi idiosincrasia, que malgastar mis energías, mi tiempo y mi humor en disquisiciones absurdas.

Y luego, ya, con el corazón contento y ánimo en alza, dedicarme a otros menesteres que me resultan mucho más gratificantes, a la par que estimulantes.
Bilbo, M y Tiza, por este orden, ayer, en Xagó
Y, otrosí digo:

martes, enero 13, 2009

La vida indecisa de las palabras

Quería haberle hecho un post, en plan panegírico, a Tiza, que cumplió catorce años el domingo, pero no tenía las fotos en Oviedo y luego, cuando pude, no me llegó la inspiración, quizás por el largo y gélido día de trabajo que tuve ayer, lunes.
Tiza, a los quince días de llegar a casa, tomando posesión de SU sofá.

Tiza, leyendo el periódico con güeli*, a finales de noviembre del año pasado.
Luego pensé en desahogarme un poco y contaros, falta como estoy del sentido corporativista que tanto abunda en mi profesión, y en otras últimamente (judicatura, pilotos de SESPLA...), lo harta que estoy de una gran parte del cuerpo docente, en general, y de algunos cuerpos docentes, en particular, y la repugnancia que me produce escuchar las barbaridades que escucho en bocas de docentes sobre el alumnado, sus familias, la administración, las leyes (que nadie se lee y, muchísimo menos, pone en práctica), la sociedad y, por no extenderme, el mundo mundial, a quienes achacan todititos los males que acucian a la Educación en este país.

Ejemplo de vago y maleante (gitano, por más señas), falto de interés y motivación por todo lo habido, y por haber, destrozando (que es lo único que sabe hacer) una margarita en ciernes. Hoy.
Pero como he vuelto a tener un día laboral largo, intenso y pelín desasosegante, he decidido compartir con vosotras la alegría que me llevé ayer cuando alguien decidió elegir esta foto mía como "Mejor de la Semana" en un grupo en el que se exponen unas fotos impresionantes y con una calidad a la que no pueden aspirar mis fotos.

Paseantes en Xagó
En realidad, me hice una cuenta en Flickr para poder comentar las de Errante, pero, ya que estaba en ello, subí unas cuantas de las que hago con mi cámara digital sin otro objetivo, ni pretensión, que la de mostrar algunos rincones de mi tierra, de mi ciudad.
Pero, en fin, que como han tenido la amabilidad de valorarla, y me ha hecho muchísima ilusión, pues eso, que prefiero compartir con vosotras esta alegría que las miserias profesionales que he vivido ayer y hoy.
Gracias Errante, mi Flor del Azahar, por invitarme al grupo y por proporcionarme este nuevo, y estimulante, entretenimiento.
*Güeli. Abuela/o. En este caso, abuela, es decir, la madre que me parió.

sábado, enero 10, 2009

La vida sorprendente de las imágenes

Cada Navidad, en casa de G, uno de los ahijados de mi abuelo José, se abría el arcón de la memoria y se sacaban las fotos*. La que más intrigaba al joven G era esta.

Cada Navidad, G, le preguntaba a su madre de quién podría ser la mano que se posaba, con gesto familiar, tranquilo y gozoso en el hombro de su padrino, un ser entre la leyenda y el misterio, a quien recuerda con auténtica devoción:
Venía a mi casa con regularidad -adoraba a mi madre, que era su sobrina y que le había librado en circunstancias increíbles de un seguro "paseo" hacia la muerte- y traía siempre, a comienzos del otoño, una tortilla de setas que compraba en el único restaurante de Oviedo que las cocinaba. [...] Mi madre siempre le pedía que le cantara una tonada, y lo hacía en voz baja con una calidez transida que emocionaba.
G preguntó muchas veces a su madre de quién podría ser aquella mano misteriosa, pero ella, quizás porque la foto se la habría proporcionado de esa guisa mi abuelo, nunca supo responderle y G creció con la intriga.
Hace un par de años, por estas fechas, uno de nuestro periódicos locales publicó la foto entera y G pudo, ¡por fin!, descubrir de quién era la mano que se posaba en el hombro de su padrino.

La memoria fotográfica había tardado medio siglo en recuperarse.

(Los integrantes de La Barraca, durante su estancia en Oviedo)
*Fragmentos extraídos del artículo que publicó el ahijado de mi abuelo agradeciendo al periódico local haberle desvelado unos de los misterios de su infancia.

martes, enero 06, 2009

... es la crucecita que llevas a cuestas María de la O

Cada persona (hupana) tiene una, o varias crucecitas que lleva a cuestas la vida entera, como la tal María de la O, o similar.
La de la susodicha era er parné, que por su curpita dejó al gitano que fue su queré y luego ya le quedaron los ojitos moraos de tanto sufrí, que ella se quería reí, pero que acabó siendo una desgraciaíta, a pesar de que lo tenía to (menos el amor del gitano ése). Un drama.
Como toda hija de vecina, yo tengo las mías. No una, ni dos, ni tres, no, varias, o múltiples. Ahora bien, una de las que más me pesa es la que me hace llegar tarde a todo. Pero a todo, todo, ¿eh?, ¡a todo! No voy a entrar en detalles porque no es momento ni ocasión, pero, vamos, que lo de llegar tarde, es que no lo llevo, oyes, es que me tiene frita (y caramelizada).
Por ejemplo: va Blau y convoca uno de sus concursos, Cómo veo a mi madre y su canción. Busco la foto representativa (bueno, la mítica, que diría mi sobri, leyendo el periódico, en bata, mientras desayuna en su sofá, no, porque la tengo en Avilés, pero una bastante representativa, sí), me hago con el video, y cuando voy a participar, ¡zas!, se me ha acabado el tiempo (¡joder, joder, y joder!).
Porque, ¡coño!, yo quería hacerle un (sentido) homenaje a mi madre, aunque sólo sea por la turra que me da, que cada vez que se sube en mi coche lo primero que dice es: Ponme a ésas que me gustan. Que antes le valía cualquier cosuca de música clásica, o de ópera, pero ahora no, ahora, cada vez que se sube en mi coche es el mismo cantar.
Entonces, que como ya lo tenía todo preparado, lo pongo aquí.

(Imagen caducada)
Su banda soñora de los últimos tiempos, la que me pide cada vez que la llevo en el coche, tiene un nombre: ABBA.
Cómo será, que de todos sus regalos de Reyes, el que más le ha gustado, con diferencia (y los había muy, pero que muy, potentes), fue el DVD de Mamma mía, LA Película. Y hasta aquí puedo leer.

viernes, enero 02, 2009

La vida emocionante de las sorpresas


Hela aquí, procedente del Sur peninsular, por obra y gracia de la ocurrencia, la simpatía, el humor, la ricura y la dadivosidad de Errante, alias mi (con permiso de su -ummmmm- señora) Flor del Azahar, mi última bolina, la primera de mi nueva colección (porque con ella doy por inaugurada una nueva y flamante colección de bolas parecidas, pero diferentes, porque es lo mismo, pero no é iguá), mi última sorpresa de Año Viejo, mi primer regalo de Año Nuevo.
¿No es ideal? ¿No es total? Porque, además, es que ¡TIENE MÚSICA! (es por ello, oyes, lo de la nueva colección). Sí, queridas lectoras, sí, es una BOLA MUSICAL en la que suena un bonito y entrañable villancico, made in USA, ése que dice que Santa Claus está en la ciudad.

Ahora bien, desde aquí os lo digo, lo más total, lo más ideal, lo que más ilusión me ha hecho, lo que más me ha emocionado (y conmovido) es que mi (con permiso de su -ummmmm- señora) Flor del Azahar se haya fijado en ella, se haya acordado de mí, la haya comprado y me la haya mandado, desde el otro extremo (literal) de la Península. Y que, a mayores, se haya comprado una igual.
Mira, mi (con permiso de su -ummmmm- señora) Flor del Azahar, tú dirás que yo soy la mejor, pero yo te digo a ti que eres de lo que no hay, de buena, de graciosa, de rica, de encantadora, de detallista y de todo-todo. Ea.

miércoles, diciembre 31, 2008

Japi niú yir, beibis

Llevo todo el (santo) día recibiendo mensajitos de mis amistades para desearme Feliz 2009, con los más variopintos contenidos. Que si frases hechas, que si frases hechísimas, que si pitos, que si flautas, que si tal, y que si pascual.
La que más me gustó fue una que me mandó mi amiga Luz de Fuego Arapahoe, el año pasado, que decía: ¿Qué no querré yo pa ti, bombonazo...? (siempre nos llamamos bombonazo, la una a la otra). Y luego, ya, seguía una ristra de cosas de esas que se supone que todo el mundo desea, salud, dinero, amor, sexo...
Bueno, pues eso, ¿qué no querré, yo, para vosotras, mis fieles lectoras? Lo mismo que para mí, of course. Y como una de las cosas que más me gusta en este mundo (mundial) es reírme, aquí os dejo unos buenos deseos y unas recomendaciones para que os hagáis unas risas a mi salud y a la vuestra.
Las felicitaciones. Mis favoritas: la de Mª José Cantudos, en especial para Mi Baggesen, y la de la Pantoja, con dedicatoria particular para mi Flor del Azahar (con permiso de su -ummmmm- señora):


Las recomendaciones:

¡Hala, a pasarlo!
Si yu te nes yiar, beibis.
PD: Oyes, que sí, que acepto (¡Joer, creí que no me lo ibas a pedir nuuuuuunca!).

lunes, diciembre 29, 2008

El MEME

Como dijo la mi Marcela que ella no nominaba a nadie, me nominé yo misma y aquí está.
I- Poner una foto mía: La anterior ha caducado. La sustituyo por esta que me hice yo misma, el año pasado por estas fechas, durante las maratones a las que dediqué una parte de mis vacaciones: L Word y Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.

II. Escoger una banda/artista: Miguel Bosé (Dudé mucho, entre el mi Miguel Bosé y Alaska y Los Pegamoides, que fueron Banda Sonora de mi vida durante mucho tiempo, al final, me decidí por ÉL).
III. Responder a las siguientes preguntas sólo con letras de las canciones de la banda/artista escogidos:
3.1. ¿Hombre o mujer? Mujer
3.2. Descríbete: “Lo que hay es lo que ves, serás, seré, verás, veré, aquí estoy y aquí estaré.”
3.3. ¿Qué piensa la gente de ti?: “Como una intrépida libélula ante el espejo toda incrédula pone reparo a su extrafécula, yo me la como ¿o no?”
3.4. ¿Cómo describes tu última relación?: “Morenamía voy a contarte hasta diez, uno es el sol que te alumbra, dos tus piernas que mandan somos tres en tu cama, tres”.
3.5. Describe el estado actual de tu relación con tu pareja o pretendiente: “Nada particular”
3.6. ¿Dónde te gustaría estar ahora? “La noche que me gusta no me pide que sea buena ni me muerde la manzana regalándome el veneno”
3.7. ¿Qué piensas respecto al amor?: “No hay un corazón que valga la pena ni uno solo que no venga herido de guerra y sigo aquí. ¿Cuánto silencio hay? ¿Cuánto silencio no sé?”
3.8. ¿Cómo es tu vida?: “No sé si hacer o más bien deshacer. Hacerlo mal, o hacerlo bien. Hacer por hacer, sólo pa’deshacer, lo que nunca sé hacer. Nunca hacer por hacer”
3.9. Qué pedirías si pudieras tener sólo un deseo: “Miénteme y di, que no estoy loca, miénteme y di que sólo un poco…”
3.10. Escribe una frase sabia:”No seamos soberbiosos” (De mi güelito José)
IV. Escoge a 4 personas para responder al desafío, y avísales: Pues, a cualesquiera que le apetezca, oyes. Y que tenga el humor suficiente para hacerlo.

martes, diciembre 23, 2008

La vida lúdica de las Fiestas Navideñas, o

Dime, arbolito, de quién eres


Centro A

Centro B

Adivina a qué centro corresponde cada uno de estos árboles navideños.
Los dos están realizados por alumnado de colegios públicos, uno situado en el centro, al que acuden familias con posibles, el otro del extrarradio, con un 95% de alumnado gitano; uno ha sido realizado por alumnos y alumnas de 1º de Primaria, el otro por el centro al completo.
Una vez que lo hayas averiguado, canta conmigo:
Güigüichu a Meri Crismas,
güigüichu a Meri Crismas,
güigüichu a Meri Crismas
an a ja-pi niu yir.
Con mis mejores deseos de paz, armonía y felicidad para estas potitas*, herposas y entrañaples Fiestas Navideñas.
*Sí, lo habéis adivinado, tengo un trancazo del quince, lo cual no va a impedirme salir a cenar, como cada año en esta misma fecha, con la mi pandilla petarda y acudir al 25 aniversario de la Santa Sebe, local mítico donde los haya, templo de la Movida Ovetense de los '80, y disfrutar, comilfó, de ambos eventos, eso sí, después de meterme en vena gramo y medio de paracetamol.

miércoles, diciembre 17, 2008

La vida emotiva de los acontecimientos

Cada año, por estas fechas, desde hace ya veintidos, mi familia se reune en torno a mi hermano pequeño para apoyarlo y disfrutar con él en un acontecimiento que, y puedo decirlo sin ambages, ya forma parte de la historia de mi ciudad, y de la de mi familia: el concierto de Navidad. SU Concierto de Navidad.

Desde hace unos cuantos años, gracias a su empeño, que no al apoyo de quienes tendrían la responsabilidad y el deber de promoverlo, este concierto ha adquirido la categoría de institucional, pero cuando lo hizo por primera vez, en la Navidad de 1986, fue con su propia coral, La Coral Vajillas, la primera de las que fundó, a los veinticuatro años, con un grupo de amigos y amigas que, como él, y otros dos hermanos míos, formaban parte del Coro Universitario de Oviedo, y a quienes sabía a poco la actividad de la formación universitaria. Amigos y amigas que lo han seguido, como se sigue a un gurú, en todos sus proyectos musicales, que han sido muchos y variopintos, a lo largo de estos años; que se han plegado, casi sin rechistar, a las exigencias de su batuta; que han estrenado, con él, obras que pocos se atreverían a intentar en según qué escenarios; que han ensayado, sacando tiempo de debajo de las piedras, para que J materializara sus sueños musicales. Amigas y amigos que también estaban en esta ocasión, reforzando el coro del que es director titular, para ejecutar con maestría una versión del Gloria, de Vivaldi, nunca escuchada, en nuestra pequeña y provinciana ciudad, hasta que él se arriesgó a hacerla.
Aquel primer Concierto de Navidad, el del año 86, se hizo en la calle, con escenografía y vestuario de su íntimo amigo, un artista excepcional, muerto, muy joven, hace unos años. Luego, los escenarios fueron variando, adquiriendo una categoría acorde con la entidad de los proyectos de mi hermano, hasta quedar definitivamente vinculado a la Catedral.
Pero, aquel primer concierto fue muy especial para nuestra familia: mi padre había muerto hacía cuatro días y fue mi madre la que tuvo que insistir para que lo celebrara en honor a él, uno de los responsables, junto con mi abuelo José, y ella misma, de que la música forme parte esencial de nuestras vidas.
Así que, cada año, el Concierto de Navidad es tambien el concierto a la memoria de mi padre, a quien mi hermano pequeño se asemeja tanto, en lo físico. Tanto, que, en cada ocasión que lo veo dirigir, me parece estar viendo a mi padre, batuta en mano.

Cada año, por estas fechas, vuelvo a sentir, como en aquella primera ocasión, que mi padre no haya podido llegar a verlo nunca, porque se hubiera sentido tan orgulloso de él como nos sentimos quienes lo queremos.

jueves, diciembre 04, 2008

La vida reveladora de las discusiones

Hoy he tenido una auténtica y genuina revelación: soy tonta*. Pero, tonta, tonta, lo que se dice tonta del bote.
(Mármara, en el papel estelar de su carrera)
O lo que es lo mismo, me falta entendimiento y razón y, a mayores, no proceso. Y, a mayor abundamiento, no sólo soy tonta sino que, además, tengo la absurda tendencia a entrar a todos los trapos, que ni necesito que sean rojos. Vamos, que, a mí, me pones uno blanco del tamaño de un kleenex, y allá voy yo, ciega cual topo, sin importarme un comino que detrás del trapín haya un muro de hormigón (armado).
Y eso es, justamente, lo que me ha pasado hoy.
Vale que me apasione mi trabajo. Vale que, impelida, más que impulsada, por esta pasión le eche más horas al curro que Pepelhijoputa. Vale (y de esto hace muy poco que soy consciente) que sea más avara que el tío Gilito y me empecine en meterme en mil y un jardines (que lo mío, más que avaricia es usura). Vale que precise, o necesite, un cursillín acelerado de asertividad. Vale que cuando frego, frego. Vale trabaje los domingos y fiestas de guardar, si es preciso, o necesario. Vale que, desde que estoy este puesto, no tenga horario, ni fecha en el calendario. Vale que me haya jodido la mitad del verano. Vale que valga lo que tenga que valir, pero de ahí a entrarle al trapo a mi jefe va un abismo, que ni la fosa de las Marianas.
Pero, ¡Santo Cristo de la Agonía!, ¿quién me manda a mí, discutir con él? Si tiene toda la razón, el hombre, que para eso es jefe, que si yo supiera lo mismo que él, la jefa sería yo.
Si trabajo los domingos y fiestas de guardar, es mi problema. Si me jodí, yo solita, mi última semana de vacaciones de agosto, haberme organizado mejor (o no haber utilizado seis moscosos para pillar una semana de vacaciones en junio para irme a Mitadelcamino, con la que me iba a caer en septiembre). Si le cogí el teléfono a mi asesora de la Consejería, a la coordinadora de formación, y a la jefa del servicio correspondiente de una dirección general que no era la mía, en pleno mes de agosto y solventé los problemas que me trasladaron, ¿quién me mandó, eh, quién coño me mandó? Y si ya, para rematar, acepté un encargo de mi jefe del servicio, en plena vorágine de un noviembre negro, me jodo. Por tonta.

Y, ahora, los cinco moscosos que me quedan y los compensatorios que me correspondían por haber trabajado en verano, con los que pensaba pillar unas vacaciones decentes, me los meto donde me quepan, que si no los gasté antes fue porque no quise.
Y no, no me consuela que el resto del equipo esté en las mismas que yo. Sobre todo porque como la única que abre la boca soy yo, pues eso, además de joderme, me llevo los rapapolvos. Por tonta.


*DRAE. tonto, ta.
(
De or. expr.).
1. adj. Falto o escaso de entendimiento o razón. U. t. c. s.

lunes, diciembre 01, 2008

La vida perversa de las imágenes publicitarias

Este fin de semana que acaba de pasar, tuve un rapto bucólico y pastoril. Aprovechándo el temporal que nos acompaña, decidí quedarme en mi casita, en vez de desplazarme a la capital del Principado, a disfrutar de la soledad y el sosiego de mi hogar.
Pico Gorfolí a las doce del medio día (SE)
El NE, amenazando, después de "La Gran Granizada".
(El patio del cole después de la monumental granizada que cayó sobre las tres)
Pensaba dedicar mi post semanal a describiros mi maravilloso fin de semana, pero, ¡héteme aquí!, que ayer, domingo, salgo, como de costumbre, a una hora prudencial a dar mi paseo con este par de peludos con los que comparto casa, además de vida, y a comprar El País, una de mis costumbres domingueras más arraigadas.
Por aquello de romper con la rutina, en vez de empezar por el periódico, empecé por el Semanal, que prometía, con eso de los cien personajes del año, aunque sólo fuera por comprobar la proporción de hombres y mujeres (no, no me equivoqué). El artículo de Maruja Torres me dejó un sabor agridulce, más agrio que dulce, aunque, cuando se me cayeron todos los palos del sombrajo fue cuando llegué a la sección de ¿Belleza?
En el momento en el que escribo (no he visto el último informativo) son SESENTA, las mujeres muertas por causa de la violencia de género (hubieran sido sesenta y una, si el innombrable, que es que no encuentro calificativo, de Pontevedra hubiera encontrado a su ex esposa), que si las sumamos a las QUINIENTAS TREINTA Y TRES, asesinadas desde 1997, año en el que se comenzó el recuento, hacen un total de QUINIENTAS NOVENTA Y TRES, en diez años y once meses. Lo que viene a suponer una media de CINCO MUJERES AL MES.
Cuatrocientas mil mujeres sufren malos tratos, en España. No creo que haya una sola mujer, en este país, por no meterme en casa ajenas, que no haya sufrido algún tipo de violencia por el simple hecho de ser mujer. Y, sin embargo, fulanos como este, todavía se permiten jugar con el imaginario colectivo y hacer apología de la violencia sexista en sus imágenes publicitarias.
(No pueden caber más estereotipos que inciten a la violencia sexista en una sola imagen)
Aunque lo peor no es eso, si no que lo hace porque esto es lo que vende. Sabe, perfectamente, qué teclas tocar. Y las toca. Y su música sigue sonando, mientras cientos de miles de mujeres son maltratadas, vejadas y despreciadas, tratadas como meros objetos de consumo. Mientras decenas de mujeres siguen muriendo a manos de sus maltratadores.
Para completar su línea de lencería, pensada para mujeres fuertes, liberadas sexualmente, que deciden a quién quieren enseñarle su lencería, ha lanzado un perfume, Body Glamour, con olor a "boudoir" de los pies a la cabeza.
Y, para mayor escarnio, El País le dedica CUATRO páginas.
¡Qué asco, joder, qué asco!

jueves, noviembre 27, 2008

La vida inspiradora de los fotogramas televisivos

Oviedo, martes veinticinco de noviembre, 22:18. Llego de dar el paseo nocturno con Bilbo y Tiza, y de recoger a mi madre de su partida de parchís. Doy de cenar a los perros, me pongo el pijama, preparo dos bandejas, una para mi madre (crema de calabacín y compota -yes, of course, my very, very famous compota de manzana-, que la tengo un poco pachuca del estómago) y otra para mí (crema de calabacín, compota y yogourt natural, que tengo una imagen que mantener) y nos sentamos, la madre y la hija, frente al televisor. La madre, complaciente, a lo que diga la hija, que para eso lleva cuatro días cuidándola y mimándola, la hija dispuesta a ver el capítulo correspondiente de House, completamente inconsciente de la que se le venía encima.
-Pero, ¿qué hacen, esas dos? -pregunta la madre, entre confusa y perpleja.
-Lo que ves, mamá, lo que ves -reponde la hija, con los ojos como dos platos de esos que te ponen en un restaurante de diseño con un medallón de merluza del tamaño de una moneda de cincuenta céntimos a la distancia exacta entre el borde y el punto medio de los dos tercios de la diagonal, y la cuchara a medio camino entre su propio plato (de loza de San Claudio, eso sí) y la boca (abierta).
Efectivamente, queridas contertulias, no os habéis equivocado, no: me he enamorado perdidamente de Thirteen. De Thirteen, que no de Olivia Wilde, que será muy mona, y muy lo que sea, la muchacha, pero que a mí lo que me fascina (que ya lo vengo diciendo de la mi Bette) es el personaje, no la actriz en cuestión, que me trae al mismísimo pairo, la actriz.

¡Ojito!, que ya me había hecho tilín en capítulos anteriores, ¿eh?, pero después del diálogo que mantiene con Cameron en el pasillo de las urgencias del hospital de House, que no en el de las de la Maca de Ohne (Cameron. What is your name?/Thirteen. I don't know ), no he podido por menos que caer, completa y totalmente, rendida a sus pies.
Sí, lo sé, he de hacérmelo mirar.

sábado, noviembre 22, 2008

La vida variopinta de los fotogramas

Como diría uno de mis más queridos amigos, esta semana se les ha hecho el culo gaseosa a mis críticos favoritos de El País. Qué satisfacción, qué emoción, qué pedazos de panegíricos a la épica masculina, por partida doble.

No sólo es que hayamos recuperado la grandeza del western con Appaloosa, sino que hemos hecho una deconstrucción (ya se sabe: las que cocinan son cocineras y los que cocinan restauradores) del personaje de Bond, James Bond, en Quantum of solace.
Oyes, que yo no digo que no sean dos magníficos filmes, cada uno en su estilo, ¿eh? Ed Harris es uno de mis actores favoritos y, mira, hasta le tengo una cierta envidiuca, aunque sólo sea porque, el hombre, ha sido capaz de materializar las fantasías infantiles de cuando jugaba con el Fuerte Comansi, escribiendo, produciendo e interpretando su propia peli de Oeste.

De Bond, James Bond, fui ferviente seguidora, sobre todo en la época de mi admirado Sean Connery. Y luego, oyes, que salen unas rapazas cañón*, y eso siempre es de agradecer, aunque les hagan pasar las de Caín, a las rapazas buenas, y te las pongan de florero y objeto sexual, o sean más perversas, las rapazas malas, que la bruja de Blancanieves, sin la consabida berruga y con unos cuerpazos de escándalo. Cuerpazos que incitan al pecado, o a las fantasías sexuales de la más diversa índole.
Bien, pues no pienso ver ninguna de las dos.
Ni siquiera para comprobar en qué consiste el lirismo secreto de un pistolero fiel y generoso hasta el dolor y cómo se resiste, a las trampas sentimentales, lo único para lo que su rocoso corazón no estaba preparado. Trampas que, parece ser, le pone Reneé Zellweger.
Ni siquiera para ver en qué consiste el vaciado de un icono y su relleno con los nuevos parámetros que exige el héroe del s XXI, encarnado en la figura de Jason Bourne.
La que sí vimos el viernes fue Cenizas en el cielo. No sé qué habrá dicho la crítica, pero lo que yo digo es que ésa sí es épica humana, hu-ma-na; ése sí que es lirismo; ése sí es un trato digno a las personas; ésa sí que es emoción de la buena, de la que te llega al alma, de la que te reconcilia con el género humano.
(Asturias, Patria querida, Asturias de mis amores)
Lo más probable es que no triunfe ni en los Goya y que su taquilla no le llegue a las suelas de las botas de los pistoleros o a las tapas de los tacones del bellezón que acompaña a James en esta entrega. Por eso me permito haceros una petición: Si me (os) queréis, verla.
* Baggesen, observa que el apelativo Cañón del Colorado lo reservo, única y exclusivamente, para ti.
 
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