lunes, abril 23, 2007

La vida mágica de las palabras


Xagó, 22 de abril de 2007
Siempre había sospechado (no me preguntéis por qué, intuitiva que es una) que la Red me llevaba un tiempo tremebundo. Durante una temporada, consciente de que dos pantallas eran demasiado, sustituí la de la tele por ésta, por aquello de compensar. Sin embargo, últimamente, sobre todo desde que estoy enganchada al Mundo Blog y a unas cuantas series televisivas, que grabo y veo cuando puedo, no doy abasto.
Y luego me extraño de que un periódico me dure dos días (y eso que leo cuando salgo con los perros, por la mañana y al medio día), y le echo la culpa al trabajo de que no he podido leer nada más que una novela desde Navidad. Pero bueno, vamos a ver, cómo voy a leer si tengo DOS pantallas, DOS, instaladas en mi vida; si llego a la cama con los ojos como un besugo y el cuerpo en forma de cuatro...
Por eso me alegré tanto de quedarme sin Internet este fin de semana, porque como soy de moral más bien frágil y quebradiza y, a mayores no tengo voluntad, mejor no tener la oportunidad, por lo menos en mis actuales circunstancias.
Bueno, pues no sabéis la de cosas que he hecho. Entre ellas, cómo no, inaugurar la temporada de caminatas por Xagó; terminar Brooklyn Follies, y empezar La Noche del Oráculo (por segunda vez); organizar mi casa, y ordenar mis armarios; dormir la siesta, y hasta desplazarme a Fuente De, el sábado, para disfrutar del espectáculo que montó La Fura dels Baus con motivo del Año Jubilar Lebaniego.
Mentiría si dijera que no eché de menos los paseos por mis blogs favoritos, pero, desde aquí lo digo, hay momentos en los que hay que elegir. Y este finde tocó lo que tocó, y bien contenta que estoy con los resultados.

viernes, abril 20, 2007

No sé si meter muchacha o ponerme a servir


(Únicas ventanas a las que me he asomado, muy brevemente, esta semana)


No soy persona (humana). Tengo tal nivel de agotamiento, físico y mental, que sólo puedo pensar en llegar a mi casa, comer lo que pille y tumbarme en el sofá a dormir tres horas siesta.
Si es que no se puede, oyes, trabajar a este ritmo. Que no he visto delante la semana, ¡leches! Que he hecho tantas cosas que sólo tengo un recuerdo borroso de las idas y venidas -IKEA, Leroy Merlín, oficina, casa, casa oficina-, de los momento chapuzas -rodillo, pintura, pincel, tarima, rodapié, junquillos, fromón, sicaflex, bisagra, destornillador... -, de los papeles, listas, carpetas, firmas, llamadas, reuniones, visitas... ¡Si hasta asistí a la grabación de un programa de TV!
Y, para más INRI, me he cargado la conexión a Internet del ordenador de mi casa (al intentar desinstalar el Panda antivirus, maldita sea su estampa) y no voy a poder conectarme hasta que me instalen el nuevo (el lunes a última hora de la tarde).
Pues sí, no me ha quedado más remedio que jubilar mi AMD a 1 GH y mi güindous 98, y adquirir uno de esos galáctico que venden ahora, con doble núcleo, 320 gigas de disco duro, 1G de RAM y un procesador de 64 bits (que pa qué querré yo semejante artillería, para lo que hago, pero bueno, que el tema es así y no tien mal que parecer).
Ahora que lo pienso, mejor que no pueda conectarme, a ver si así duermo, leo y paseo por Xagó.
Feliz fin de semana. Nos vemos el lunes (D. m.)

domingo, abril 15, 2007

Parada Técnica



Cuando me reincorporé al trabajo, después de las vacaciones de Semana Santa, pensé (¡ilusa de mí!) que este último trimestre del curso iba a ser más relajado y que, por lo tanto, iba a disponer de un poco más de tiempo. Me equivoqué. A mayores, decidí, ¡por fin!, arreglar mi habitación, que buena falta le hacía: pintar, poner un suelo nuevo, cambiar el armario, deshacerme de las viejas cortinas y sustituirlas por un estor...
Total, que la he liado. Llevo tres días trabajando en mi dormitorio y sólo he conseguido darle la primera mano de pintura e instalar la mitad del suelo.
En definitiva, que me esperan unas semanas de febril actividad, entre unas cosas (el trabajo que me da de comer y paga mis vicios) y otras (la obra). Y como no se puede estar a todo, que qué más quisiera una, y no volverse tarumba, me veo obligada a congelar mi actividad bloguera durante unos días.
Así que, ¡hala!, hasta pronto, que espero que sea muy pronto.

lunes, abril 02, 2007

Cerrado por vacaciones



Bueno, pues sí, voy a cerrar este chiringuito hasta después de Semana Santa, concretamente hasta el martes, día 10.
Me esperan un par, o tres, de libros, mis palos de golf, muchas horas de sueño, bastantes de dolce far niente, alguna que otra excursión para degustar la excelente gastronomía regional con amigos y amigas a quienes veo muy poco durante el curso e, incluso, la obra de mi habitación, a la que voy a dar una vuelta tan tremenda que no se va a reconocer ni ella misma cuando termine.
Hasta entonces, felices vacaciones a todas, todos.

sábado, marzo 31, 2007

La vida paradójica de las palabras


Hoy es mi cumple. A las diez menos cinco de la noche, hará cincuenta y dos años que me paseo (con garbo) por este mundo.
Cincuenta y dos. Me encanta la cifra. Un año par que suma cifra impar: siete, número mágico donde los haya.
Verdaderamente, cincuenta y dos son un porrón de años, aunque, como saben quienes han llegado hasta aquí y un poco más allá, una cosa es lo que dice la cronología y otra, muy diferente, lo que dice el cerebro. Mi cerebro me dice que sigo siendo más infantil que una peseta de cromos y casi tan ingenua como cuando los coleccionaba, con la ventaja de que ahora puedo comprarme un tacao sin que mi economía se resienta. Mi cerebro también me dice que soy más espabiladuca que a los veinte, mucho más payasa que a los treinta, menos responsable que a los cuarenta, tan inmadura como toda la vida y bastante más serena que cuando estrené esta decena.
Cuando era más joven solía pedir deseos al apagar las velas, pero desde hace una temporada, cuando empecé a madurar (un poquito, ¿eh?, sólo un poquito) doy las gracias por todo lo que la vida me ha regalado, y me sigue regalando.
Así que, cuando este medio día sople mis velas, en compañía de casi toda la familia, también daré las gracias y confiaré en que el Universo me regale aquello que más me convenga, en la seguridad de que, como siempre, acertará de pleno.

sábado, marzo 24, 2007

¿Jugamos a las películas?







Avilés, mi ciudad de adopción, es una Villa pequeña (80.000 habitantes, aproximadamente), en la que tenemos doce salas de cine. Ocho en un centro comercial de las afueras y cuatro en el centro de la ciudad. Esta circunstancia implica que la gran mayoría de las películas que se programan sean de las llamadas comerciales.
Esta semana tenemos en cartel, gracias a las combinaciones horarias, quince películas: dos de dibujos animados (Rebelión en la Isla, Azur y Asmar), una juvenil (Puente a Terabhitia), dos cómicas (Norbit, Epic Movie), dos de terror (Ghost Rider y Hannibal: el origen del mal), tres de tintes sociales (Diamante de Sangre, La Ciudad del Silencio, Concursante), tres históricas (El último rey de Escocia, Cartas desde Iwo Jima, 300), una del llamado cine clásico (El velo pintado) y una pseudo biográfica (Lola: la película).
Hagamos una pequeña estadística:
-Protagonistas masculinos: 11 (dibujos animados incluidos)
-Protagonistas femeninas: 2
-Protagonismo compartido: 2 (sujeto a análisis)
-Héroes: 7
-Heroinas: 1
Puede parecer que se trata de una visión excesivamente simplista, y lo será, aunque como sólo pretende ser una primera aproximación, me arriesgo a que se me tilde de ello, oyes.
Reto, a quien le apetezca y tenga humor, a que cite tres películas, que estén en cartel, en las que la protagonista femenina sea una mujer que no responda a los estereotipos de género, es decir: independiente, autónoma, decidida, resolutiva, valerosa (sin ser agresiva), no manipuladora, coherente, con un trabajo interesante, que no necesite ser rescatada de sí misma o del peligro por el héroe de turno, triunfadora, triunfante en una misión trascendente.
Si alguien no va al cine con regularidad, puede tomar como ejemplo las películas que se hayan programado en las cadenas generalistas durante este fin de semana.
¡Ánimo! A ver qué sale.

martes, marzo 20, 2007

La vida secreta de los cuentos infantiles


Esta tarde asistí a la última sesión de un curso sobre Violencia de Género en la que cada participante (profesorado de Infantil, Primaria y Secundaria y personal de la Casa de Encuentros, que depende de la Concejalía de la Mujer, de nuestro Ayuntamiento) relataba una experiencia que había llevado a cabo en su trabajo, bien en el aula, bien en las sesiones organizadas para las familias en varios centros de la comarca.
Cómo no, volvió a salir el papel de los cuentos en nuestra educación, y en la del alumnado actual.
¿Qué modelos tuvimos (y tienen) las niñas? ¿Y los niños? ¿Qué valores transmite cada cual? ¿Con qué modelo nos identificábamos en nuestra infancia?
En el trabajo que realizó una profesora con alumnado de 4º de ESO, las chicas optaron mayoritariamente por figuras femeninas (amables, serviciales, cuidadoras, comprensivas, atentas, siempre dispuestas a ayudar, a escuchar...), aunque alguna optó por modelos masculinos (valientes, aventureros, arriesgados, fuertes, poderosos, independientes, luchadores...).
¿Sabéis cuántos chicos eligieron modelos femeninos? Pues eso.

lunes, marzo 19, 2007

La vida "escocía" de las palabras


(Cristina y Luis, cuando eran dos personas adultas y solteras que actuaban con libertad, sin relación de jerarquía o dependencia.)

Luis quería ligar con Cristina. Cristina le dijo que nones, que amigos, y compas de partido, vale, pero que de pasar a mayores, nada de nada. Es como todas, pensó él, que dicen no cuando están deseando decir sí. Voy a insistir, que el que la sigue la consigue (90 mensajes y llamadas, y unos cuantos correos electrónicos desde enero).
Cristina se puso seria: Mira, Luis, que cuando digo no, es que quiero decir no. ¡Bah, bah!, dijo él, como si no supiera yo que a ésta le va la marcha. Luis, que me estoy cansando, que las 3 de la mañana no son horas ni para llamar ni para mandar mensajes y, a mayores, que me trae al pairo de qué tamaño la tengas. Es que me gustas mucho. Pero tú a mí no; y como sigas insistiendo, voy y me chivo al partido. Pues chívate, para lo que te va a servir. Pues te denuncio a la policía. Qué vas a denunciar, ¿eh?, ¿que te cortejo, so tonta?
Pues lo denunció, y el juez lo condenó por acoso y vejaciones, y, claro, que me lo han echado del partido. Y el pobre Luis se lo ha tomado muy requetemal, el hombre, y se defiende ("Falso Culpable") como puede. La culpa, por supuesto, la tiene ella. Cristina es como tantas y tantas mujeres, que no saben aguantar una broma, se lo toman todo a la tremenda, ven acoso sexual en unas buenas y honradas intenciones y, en definitiva, confunden el culo con las témporas. Que hay que ser burra, oyes, y malpensada, ¡jolines!
Hasta aquí, normal. Es decir, lo de siempre, ahora bien, en el artículo de ayer, entre otras, se podían leer estas afirmaciones:
-Me encuentro en una situación[...]originada por determinadas personas para provocar mi linchamiento y acabar con mi carrera política.
-Han provocado un escándalo mediático de consecuencias imprevisibles (o muy previsibles), basado en falsas acusaciones.
-Yo siempre creí que mi partido era una organización seria .
-La intriga y el enredo son los instrumentos de los que se sirven algunos para mantener su estatus, sus privilegios y prebendas a costa de cualquier cosa, incluso del honor y la dignidad de los compañeros de partido.
-Los objetivos (de esta conspiración) eran eliminar a un posible rival político y terminar con su carrera.
Si lo dice Luis, que lleva 19 años militando en el PP, yo, por mis partes, no tengo más que decir.
¡Ay!, bueno, sí, como diría Millán, de Martes y 13: ¡Que me meo toa! (Perdonad la ordinairez, pero es que no he podido de evitarlo).

sábado, marzo 17, 2007

yoalomio.es




Cuando te pones las gafas con cristales color lila ya no te las puedes volver a quitar. Y no tien mal que apaecer.
Da igual de qué trate la peli, como llevas puestas las susodichas gafas, te fijas en lo que te fijas y ya está.
Entonces. Él, el muchacho, en el fondo, es bueno. Se hizo malo por circunstancias, pero vio la luz (en los ojos verdes, o azules -qué sabe nadie y menos yo- de la muchacha). El negro, como representante de las clases desfavorecidas, es un pedazo de ser humano. No hay duda ni resquicio.
Ella. Guapa, por los adentros y por las afueras: morena de verde luna (a las rubias, estos papeles no); melena al viento; arreglada, pero informal, modeleo ad hoc, resaltando sus encantos, incluso en plena sabana; cuerpín a punto de romperse (esta observación no es mía, pero se la pillo a la mi amiga que fue conmigo); mirada electrizante; manos de dedos largos como espigas, y así todo. Arrojada, y concienciada, a la par que solidaria, periodista que recorre los conflictos del planeta, cámara en mano y portátil en retaguardia, poniendo en peligro su vida (Cinco de cada cinco novios encuestados opinan que vivo en crisis permanente. Crisis, ¿qué crisis? ¿De femineidad convencional?), incluso en pleno territorio talibán (que se lo cuenta al muchacho un aguerrido periodista de guerra, compañero de la rapaza, con una mezcla de admiración y envidia), con las ideas muy claras: desenmascarar la maldad que oprime al mundo. Bueno, lo que se dice, perfección Connelly.
Y, ¿para qué le sirve la perfección, a Jennifer? Para enamorarse hasta las trancas del malo reconvertido y hacer mutis por el foro en el momento en el que hay que jugársela de verdad (me la manda para casa él, que no quiere que se exponga más a semejantes peligros), para que DiCaprio-Rambo corone su papel de héroe ganado para la causa de la humanidad, y ella derrame una lágrima por él. Y luego culmine su obra en Londres (yo creo que en la misma sala -del Hotel Bahía de Santander- que El Jardinero Fiel).
O sea: lo de siempre.
La peli, en general, maleja. Con sus puntitos, pero maleja.

miércoles, marzo 14, 2007

La vida vergonzante de las palabras...



...y de los hechos.
"Parecen bandas callejeras con trajes de marca...".
"No hacen caso al director (Presidente del Senado) y además siguen gritando; a nosotros, por mucho menos se nos riñe".
"¿Quiénes son esos senadores y senadoras que han tenido ese comportamiento y qué medidas se toman contra ellos?"
Estos comentarios corresponden a un grupo de alumnos y alumnas de Garantía Social que asistían a la sesión como parte de una actividad programada por la ONG Liga Española de la Educación y la Cultura Popular.
La responsable de la actividad escribió a Javier Rojo en estos téminos:
[...] "Para esta actividad no se había improvisado, se había trabajado sobre el Senado, su composición, sus funciones, etcétera, y se culminada la actividad con la sesión.
Sentimos bochorno ante un comportamiento que desde la infancia los docentes consideramos inaceptable; ustedes han demolido nuestra actividad, que considerábamos muy importante ante nuestro alumnado para su involucración democrática y responsable".
Uno de los comentarios, recogido entre los trabajos que estos chicos y chicas (de estratos desfavorecidos de la sociedad, casi siempre con altísimos grados de desmotivación, que acuden a este programa para poder incorporarse al mundo laboral y social con unas ciertas garantías) hicieron después de la visita fue:
"A los políticos no les importamos nada... por eso no voto yo".
Y, como diría un gran amigo mío: "Cualquier juez los absolvería".

lunes, marzo 12, 2007

A través del espejo



Uno de los refranes preferidos de mi madre es: Ningún gochu se güel (en castellano, que tiene menos gracia, ningún cerdo se huele). Nos lo espeta, a mis hermanos y a mí, cuando le recriminamos alguno de sus comportamientos, para decirnos que antes de criticarla miremos a ver si no estamos haciendo lo mismo, o peor.
Sin saberlo, y haciendo uso del acervo popular, mi madre enuncia (a su manera, y sin tenerla en cuenta para nada que no sea "no me digas lo que hago mal"), la teoría del espejo.
Los espejos, según esta teoría, son personas que la Vida pone en nuestro camino para que veamos en los demás el efecto de nuestros actos.
Hace tiempo que soy consciente de ello, sin embargo, a veces se me olvida y doy en criticar (y lo que es peor, en juzgar y condenar), sin darme cuenta de que lo que critico (juzgo y condeno) es lo que me cuesta la vida reconocer en mí.

jueves, marzo 08, 2007

La vida pletórica de las palabras


Esta tarde voy a celebrar con mi hermano nº4, de profesión sus jardines, uno de los grandes deseos de su vida: deshacerse, de una vez para siempre, de su mono verde de jardinero municipal.

Mi hermano nº4, y no me ciega la pasión de hermana mayor, es un erudito, en esto del jardín (diseña jardines públicos y privados, recupera y rehabilita jardines históricos, da conferencias, ha escrito libros y decenas de artículos...), pero como no tiene titulación universitaria, ha trabajado de jardinero municipal durante casi toda su vida profesional, excepto un par de años que se fue a estudiar y trabajar al Reino Unido. Porque su vida, desde que recuerda, han sido los árboles y los jardines.
¿Que por qué no tiene su titulación universitaria? Porque hubo un profesor, cuando tenía once años, que se encargó de dejarle bien clarito (a base de castigos, bofetadas y humillaciones públicas) que nunca sería capaz de hacer nada en esta vida, y mucho menos en el terreno académico. Aún hoy, después de tantos años, se le revuelve el estómago cuando lo recuerda.
Pero como todo llega en esta vida, hoy ha cesado como funcionario municipal para dedicarse a su propia empresa, que ya le va viento en popa, sus conferencias y sus libros.
Enhorabuena, hermano.

miércoles, marzo 07, 2007

La vida (re)torcida de las emociones


(Imagen cedida por Yo, La Peor de Todas)

lunes, marzo 05, 2007

jueves, marzo 01, 2007

La vida interesada de las palabras



Leo en uno de los periódicos locales de ésta, mi Comunidad Autónoma un artículo sobre la falta de disciplina en adolescentes y la importancia de la vestimenta juvenil en los centros públicos (en los concertados llevan uniforme).
Por la foto que acompaña al artículo observo que quien escribe es un muchacho joven, treinta y pocos le echo yo, de mirada limpia, gesto franco y tímida sonrisa. Se muestra comprensivo con la juventud y las modas (las modas son la leche y todos fuimos jóvenes), pero considera que, a imitación de otras Comunidades, Principado estudie la implantación de unas normas que regulasen la vestimenta, el uso de los móviles, y que atajesen la falta de disciplina de los alumnos..., para ponerlos en su sitio, más que nada, que estamos llegando a unos extremos ya, que válgame Dios y la Magdalena (María), oiga.
El artículo de este muchacho, que si lo hubiera escrito mi abuelo lo encontraría incluso lógico, no tiene desperdicio. Por supuesto, para evitar conflictos, encarrilar a los maulas y proteger a los buenos estudiantes, lo mejor es prohibir y sancionar. Me ocuparé del tema de las prohibiciones, que me tiene contenta, otro día.
Hoy voy a lo de la vestimenta, que también me ha parecido fascinante.
Cito textualmente:
[...] la manera de vestir y comportarse de la mayor parte de los jóvenes al ir a clase deja bastante que desear. El llevar una minifalda minúscula, un top ajustado, un tanga que asoma por el pantalón, el maquillaje, los móviles, los pantalones cayendo... Es decir: 5-1 (los móviles son unisex).
O sea, para variar, las peores (minifalda, tanga, top, maquillaje, móvil y pantalones caídos) ellas. Ellas son las culpables de todo, que revolucionan a los pobres chicos e incluso a los sufridos profesores, con esos modelos indecentes, esos maquillajes provocativos, esos... todo, hombre, todo, que ¡peor no pueden ir, ellas!
Bueno, pues así todo, oyes. Cuando se trata de ejemplificar lo negativo, qué casualidad, que todos los ejemplos se refieran a particularidades femeninas.
Hay quienes se rasgan las vestiduras, ya lo sabemos: Qué pesadez, qué incorrección, qué ignominia, duplicar el género. Que nadie ose atentar contra el canon. Que nadie me toque el masculino genérico.
Excepto cuando hay que repartir culpas, entonces si se habla de los acosadores y las acosadoras (porque hay muchas chicas que acosan a sus compañeros, que conste, y algunas, cuando llegan a mayores matan a los maridos, que hay hombres, lo dicen las estadísticas, que mueren a manos sus mujeres).
Excepto cuando se trata de exigir responsabilidades, entonces sí que se habla de padres y madres.
O cuando se trata de señalar defectos o carencias, por ejemplo en cuestiones tan sensibles como los accidentes de tráfico, entonces no se sólo habla de conductores, no, se habla de conductores y conductoras.
Aguzad el oído, y ya me contaréis.

viernes, febrero 23, 2007

La vida miserable de las palabras



El hartazgo que me produce la clase política es de tal calibre, que si no fuera por lo que es no volvía a arrimarme a una urna ni harta de casera.
Tenía 22 años. Una bomba, parece que olvidada, la mató en Afganistan.
Y los políticos (masculino y plural) discuten por el color del distintivo de la medalla que le ha otorgado el gobierno. No porque les interese Idoia, ni su familia (era hija única), ni su novio, también soldado en Afganistán, no, qué va, faltaría más. Discuten porque de ese color depende que uno de los dos tenga razón.
El Gobierno se la ha concedido con distintivo amarillo, que es el que corresponde las misiones de alto riesgo.
El PP dice que el distintivo debería ser rojo porque Zapatero miente como un vil bellaco y nuestro ejército no está en misión de paz, sino de guerra y que la soldado murió en un acto de guerra y no en una misión humanitaria. Porque si murió en un acto de guerra, es que Zapatero nos está engañando y sólo sacó las tropas de Irak para dejar en mal lugar a Aznar cuando él, en realidad, ha hecho lo mismo que le criticó al otro y ha mandado a nuestro ejército a otra guerra, la de Afganistán.
Ahora bien, desde aquí lo digo, cualquier persona con dos dedos de frente sabe que sólo nos fijamos en aquello que tenemos capacidad para reconocer porque nos pertenece; que sólo criticamos aquello de lo que nos sentimos culpables, aquello que nos es tan nuestro y que nos duele tanto reconocer (porque nos avergüenza) que no podemos sino consolarnos señalándolo en los demás y condenandolos por ello.
Así que sí, que sigan tachando de mentiroso a Zapatero. Y vilipendiando a Fernández Bermejo. Y poniendo verde a Mª Teresa Fernández de la Vega. Y masacrando a Rubalcaba. Que sigan.

lunes, febrero 12, 2007

Las 7 diferencias


La revista dominical, Magazine, les dedica un reportaje. El de ella que se titula Elena Anaya, camino de las estrellas, se publicó el 28 de enero, el de él, Dicaprio, compromiso de madurez, el 11 de febrero.
A ella le dedican seis páginas, a él tres.
Para Leonardo, foto a toda página y tres más, en pequeño formato, de algunos de sus trabajos cinematográficos (Titánic, Infiltrados y Diamante de sangre).
Para Elena, la portada de la revista (con el mismo modelito que la que acompaña esta entrada, en actitud ¿felina?), tres fotografías a página completa y una a tres columnas, en las que posa de esta guisa y otras similares, o parecidas.

¡Hala!, si tienes humor, busca las siete diferencias entre ambas fotografías y luego ya te cuento las que encontré yo. Por ver si coincidimos, oyes.

Buenas noches, y buena suerte.


miércoles, febrero 07, 2007

La vida perversa de las palabras


¿Espíritu de Ermua?
Espíritu del 18 de julio de 1936

martes, enero 30, 2007

La vida pública de las portadas














Siete, eran siete, las hijas de Eva. Eva: pecadora, arrogante, soberbia, lianta, mentirosa, seductora, lasciva... culpable.
Siete eran siete, los hijos de Adán. Adán: obediente, humilde, sumiso, paciente, inocente, ¿sincero?, seducido, ¿casto?... víctima.
Siete retratos, siete. Siete directores y sus siete fetiches. Fetiche: Persona o cosa admiradas en exceso y de forma irracional.
Ellos: sobrios, elegantes, discretos...
Ellas: seductoras, provocadoras, obscenas...
Ellos: Chaqueta negra, camisa blanca, jersey de cuello alto, camiseta a rayas, vaqueros.
Ellas: escotes, vestidos exiguos, actitudes provocadoras...
Digo yo (yo, ¿eh?, que igual soy pelín exagerada en este tema) que en vez de elegir esta portada, bien podían haber elegido el retrato que les hace Javier Salas a Victoria Abril y Antonio Banderas, que es bien guapo, bien tierno y bien gracioso. Pero no, por supuesto que no. Y tratándose de Bigas Luna, menos. Tienen que sacar a esta pobre muchacha, vestida de esa guisa y en semejante actitud que, os digo la verdad, se me ponen los vellos como escarchas, que la pija de Yo soy Bea (que sí, que ya tengo la mano levantada, leches), viéndola. Que, es que, no le falta detalle, oyes, a la muchacha: mira p'ahí esa melena aleonada, esa mirada aviesa, esos labios entreabiertos, ese vestido (rojo pasión, ¡no faltaba más!), ese escotazo hasta el ombligo, esas piernas que tal parece que se le vayan a descoyuntar a la infeliz, esas maninas situadas estratégicamente, para evitar que se le vea hasta la glotis... Si es que no tiene desperdicio, la imagen, ¡coño! (perdón).
O sea que, mientras el sistema educativo y las familias tienen la obligación de erradicar los hábitos culturales y las pautas sociales que siguen alimentando el machismo (El País, 3 de enero de 2007), los medios de comunicación siguen esforzándose para que la labor del sistema educativo y las familias se vaya al carajo.
Y luego nos escandalizamos con las cifras de la violencia de género. Y de los abusos sexuales. Y del maltrato.
¡Aj, qué asco!

lunes, enero 29, 2007

Intermezzo


Ayer, domingo, un periódico local reproducía en titulares las palabras de este paradigma de mujer-mujer pepera, que es Alicia Castro Masaveu, en un mitin que dio en Moreda:
El presidente del gobierno es un perfecto imbécil.
Tengo que lo confesar y no me duelen prendas: Alicina y yo estudiamos juntas hasta que las RR MM Ursulinas de Jesús me echaron de su colegio a los doce años, por trasto.
No es por nada, oyes, pero vaya lo que gane con el cambio, ¿eh? Porque del templo de la educación de la élite femenina asturiana pasé directamente a la enseñanza pública, y aquí sigo, dándolo todo, más contenta que unas pascuas.
Alicina, en su defecto, no. La pobre terminó el COU en las Úrsulas y se fue a la facultad de derecho, templo de la pijotería ovetense masculina y femenina. Y se afilió al PP. Y llegó a Diputada.
Bueno, vale, ella es más estilosuca que yo, lleva siempre las mechas impecables, le sientan ideal los pantalones pitillo con tacones y tiene más pelas (que para eso es de la familia Masaveu, por parte de madre), pero ¿qué me decís de esa lengua viperina? ¿Y de esa mala leche reconcentrada? ¿Y de ese afán por defenestrar a quienes no comparten sus ideas políticas?
Y ahora yo me pregunto: ¿Es que no les enseñaron, a la mi Alicina y a sus compas de partido, en esos colegios privados en los que estudiaron, todos ellos regentados por la iglesia católica, que es pecado insultar, vilipendiar, mentir, calumniar, cizañar, malmeter...? ¿Es que no les enseñaron modales?
A mí me consta que a Alicina sí, porque las Úrsulas nos daban clase de Politesse todos los sábados (que íbamos con guantes blancos, y todo, y que como te pillara la monja con la boina capada, te ponía una mala nota en Politesse, que ya te podías encomendar porque la bronca de la Jefa de Estudios era peor que si suspendías mates o lengua).
Y si la educación de Alicina fue impecable, me imagino que la del resto de su panda, también. O sea, que no les aprovechó nada.
Entonces, si de la enseñanza privada salen semejantes especímenes no me queda por más que volver a proclamar a todos los vientos que:
¡VIVA LA ESCUELA PÚBLICA!

 
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